En el contexto del envejecimiento de la población, la figura del adulto autovalente cobra una importancia crucial. La capacidad de una persona para realizar sus actividades diarias de forma independiente no solo impacta directamente en su calidad de vida, sino que también representa un desafío y una oportunidad para las políticas públicas y el apoyo familiar.
¿Qué es una Persona Autovalente?
Según Elizabeth Gatica, enfermera a cargo del Programa del Adulto Mayor del Servicio de Salud Maule (SSM), un adulto autovalente es aquel “que es capaz de realizar sus actividades por sí solo y que no tiene dependencia de otras personas para sus actividades diarias”. Esta definición es complementada por Juan Pablo Cea, kinesiólogo y terapeuta del Programa “Más Adultos Mayores Autovalentes”, quien igualmente explica que un adulto autovalente es aquel que “es capaz de realizar sus actividades diarias por sí solo sin tener que depender de otras personas”.
En contraste, el término «no autovalente» se refiere a una persona que ha perdido la capacidad de realizar actividades básicas por sí misma, como vestirse, comer, moverse o bañarse. Ser no autovalente implica necesitar ayuda constante para actividades esenciales del día a día, lo que representa un gran desafío tanto para la persona como para sus familiares.

Importancia de la Autovalencia en la Población Mayor
Debido al envejecimiento de la población, con un número creciente de adultos mayores en la sociedad, resulta de vital importancia que estas personas sean autovalentes para que puedan tener una mejor calidad de vida.
Desafíos y Percepciones en Torno a la Vejez
Una de las principales preocupaciones de las familias que conviven con adultos mayores es el constante cuidado para evitar caídas o enfermedades, lo que a menudo lleva a la sobreprotección, tratándolos "como si fueran niños". Sin embargo, es fundamental que sigan teniendo todas las responsabilidades de un adulto para mantener su autonomía.
En Chile, por ejemplo, el país se encuentra en una etapa avanzada de envejecimiento, una tendencia que se proyecta seguirá en aumento. Las estadísticas de la ENDIDE 2022 indican que el 77,80% de este grupo etario es autovalente, mientras que el 5,50% presenta dependencia leve, el 8,70% moderada y el 8,00% severa. Esto último subraya la necesidad de contar con cuidados por parte de terceros. Un dato preocupante es que, de las personas con algún nivel de dependencia, el 31,9% no dispone de un cuidador.
La Encuesta de Exclusión e Inclusión Social de las personas mayores, realizada por SENAMA y la Universidad de Chile desde 2008, refleja pesimismo e insatisfacción en torno a la vejez. A pesar de reconocer los desafíos del envejecimiento, se percibe una falta de políticas y estrategias integrales y efectivas para abordarlos. Un 80% de los chilenos considera que las instituciones y políticos están "poco o nada o casi nada" preparados para estos desafíos, y se aprecia una marcada percepción de marginación social y la insuficiencia de apoyo en salud.
A pesar de esta visión negativa, es alentador que una moderada mayoría (54,6%) estaría dispuesta a contribuir con impuestos para asegurar los derechos y el bienestar de las personas mayores. Existe una preocupación generalizada por el futuro personal y social, ya que el 71% cree que la satisfacción con la vida disminuye con la edad, y un 41% considera que sus años de vejez serán peores. No obstante, un segmento de las actuales personas mayores experimenta niveles más altos de satisfacción vital y una mejor respuesta a sus necesidades de bienestar, dignidad e independencia.

Factores que Influyen en la Autovalencia
Las estadísticas sugieren que las mujeres, en general, se encuentran en mejores condiciones de salud que los hombres, posiblemente debido a que asumen más responsabilidades domésticas y familiares, lo que las mantiene más activas. Además, la esperanza de vida es mayor en las mujeres, y su calidad de vida incluso mejora cuando se quedan solas, a diferencia de los hombres.
Programas y Políticas para Fomentar la Autovalencia
Frente al constante proceso de envejecimiento, en Chile se han desarrollado políticas públicas y programas de salud preventivos para una población de adultos autovalentes física, psíquica y socialmente más preparada para enfrentar la prolongación de este periodo de vida en mejores condiciones. La comuna de Viña del Mar, por ejemplo, es una de las más envejecidas del país, con mayores de 60 años representando el 18,45% de su población según CASEN 2015, lo que impulsa el desarrollo de estas estrategias preventivas.
Marco Legal y Participación Ciudadana
Desde 2011, la Ley N°20.500 sobre Asociaciones y Participación Ciudadana en la Gestión Pública, garantiza el derecho a la participación y busca impactar en la gestión pública. Esta normativa permite la creación de Consejos Comunales de la Sociedad Civil, con carácter consultivo, para incidir en el diseño, ejecución y evaluación de políticas públicas.
La Ley N°20.500 también modificó la ley Nº 19.418, permitiendo que las Uniones Comunales de personas mayores se agrupen en Federaciones y Confederaciones provinciales, regionales o nacionales, lo cual ha sido fundamental para elevar el nivel de la participación social de estas organizaciones. Actualmente, existen 6 federaciones regionales de personas mayores activas en el país.
Iniciativas de SENAMA para la Autonomía y el Cuidado
SENAMA (Servicio Nacional del Adulto Mayor) impulsa diversos programas para promover nuevos liderazgos y la participación social:
- Escuela de Formación para Dirigentes Mayores: Fomenta la participación social y la capacitación.
- Consejo Asesor Regional de Mayores: Integrado por dirigentes de uniones comunales y clubes de personas mayores, asociaciones de pensionados y diversas organizaciones de personas de 60 años y más en cada región.
- Comité Consultivo: Asesora a la Dirección Nacional de SENAMA en temas referidos a planes y programas para las personas mayores, sesionando al menos una vez al mes. Sus acuerdos constituyen recomendaciones para la Dirección Nacional.
SENAMA también cuenta con un eje de cuidados integrales asociado al proyecto de Ley del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Chile Cuida). Esta iniciativa reconoce el derecho al cuidado (a recibir cuidados, a cuidar y al autocuidado) y tiene el objetivo de garantizarlo de manera gradual y progresiva, promoviendo la autonomía y previniendo la dependencia. El Presidente de la República ha definido la creación de este sistema bajo estándares internacionales, como un derecho social y humano de acceso universal, con focos en la niñez, adolescencia, personas con discapacidad, personas mayores y personas cuidadoras.
El 10 de junio de 2024, el Ejecutivo ingresó al Congreso Nacional el “Proyecto de Ley que Reconoce el Derecho al Cuidado”, cuyo objeto, planteado en el artículo 1, consiste en “reconocer a todas las personas el derecho al cuidado, el cual comprende tanto el derecho a cuidar, como a ser cuidado y al autocuidado”. Asimismo, el proyecto crea “El Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados” que tiene por finalidad promover la autonomía y la vida independiente, y prevenir la dependencia.
Programas de Apoyo Directo
- Programa Cuidados Domiciliarios: Entrega servicios de apoyo y/o cuidados en la realización de las actividades de la vida diaria a personas mayores con dependencia moderada y/o severa que no cuentan con cuidador/a principal y que se encuentran en situación de vulnerabilidad socioeconómica. Puede ser ejecutado por municipios y/o instituciones privadas sin fines de lucro. Incluye "Herramientas de información y asistencia para el cuidado" con soporte tecnológico y capacitación relacionada a cuidados, autocuidado, y beneficios sociales, dirigido a asistentes de apoyo formales y cuidadores informales. La población beneficiaria directa son mujeres y hombres de 60 años y más con dependencia moderada y/o severa, sin cuidador principal y en situación de vulnerabilidad socioeconómica.
- Centros Diurnos Comunitarios: Pretenden mejorar o mantener la funcionalidad de personas mayores con un grado de dependencia leve, permitiéndoles mantenerse en su entorno familiar y social, disminuyendo a su vez la posibilidad de necesitar servicios de cuidados. Tienen la capacidad para recibir a 30, 60 o 90 personas mayores, con una participación mínima de 3 veces por semana, y los servicios se agrupan en tres áreas: personal, social y comunitaria.
- Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM): Este programa busca mejorar las condiciones de vida de las personas mayores dependientes y vulnerables que residen en ELEAM, entregando un subsidio a ELEAM públicos o privados sin fines de lucro. Los ELEAM son residencias donde pueden vivir, permanente o temporalmente, personas mayores en situación de vulnerabilidad y con algún grado de dependencia, que requieren cuidados. Los servicios brindados incluyen alojamiento, diagnóstico y evaluación geriátrica integral, atención gerontogeriátrica, de estimulación y rehabilitadora, apoyo y cuidado personal, alimentación, provisión de ropa, aseo y apoyo socio comunitario.
- Programa Habitacional SENAMA/MINVU: Desarrollado desde 2007, contribuye a que personas mayores autovalentes en situación de vulnerabilidad accedan a viviendas adecuadas a sus necesidades y a servicios de apoyo sociocomunitarios. Considera la construcción de conjuntos habitacionales con espacios de uso común accesibles y un plan de trabajo que comprende intervención psicosocial y sociocomunitaria para la promoción de la autonomía, participación social y comunitaria, y el acceso a redes de apoyo local.
- Talleres de Inclusión Digital: Iniciados como piloto en 2020, estos talleres virtuales para la alfabetización digital tienen por objetivo promover la autonomía digital de las personas mayores mediante una oferta permanente para el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en las 16 regiones del país.
- Programa “Voluntariado País de Mayores”: Funciona desde 2004 y busca promover la inclusión social mediante actividades que fortalezcan las relaciones intergeneracionales.
- “Decálogo de Buen Trato a las Personas Mayores”: Elaborado en 2022 por SENAMA, establece 10 preceptos para la atención directa y promueve la mejora de los conocimientos de derechos humanos y derechos de las personas mayores por parte de funcionarios y operadores, para lo cual se elaborará un plan de capacitación sobre derechos.
Proyecto de Ley Integral de las Personas Mayores
El proyecto de ley integral de las personas mayores y de promoción del envejecimiento digno, activo y saludable, en etapa final de tramitación legislativa, se ha constituido como un instrumento fundamental para establecer un cambio de paradigma hacia las personas mayores. Asimismo, el proyecto especifica 15 derechos, entre otros, el derecho a la igualdad y no discriminación, a un trato digno, respetuoso y a la atención preferente, el acceso a la justicia, el derecho a una vida libre de violencia, el derecho a la salud y a manifestar su consentimiento libre e informado. Especial mención merece el derecho a la independencia y autonomía, que establece en su inciso primero que “las personas mayores tienen derecho a tomar sus propias decisiones, a definir su plan de vida y a desarrollar una vida autónoma e independiente, en igualdad de condiciones que las demás, reafirmando la autonomía personal de las personas de edad, sin discriminación con el resto de la sociedad”.
El Programa “Más Adultos Mayores Autovalentes”
Producto del envejecimiento de la población chilena, desde hace 3 años se viene ejecutando en la comuna de Viña del Mar, con aportes del Ministerio de Salud, el Programa “Más Adultos Mayores Autovalentes”. Alrededor de 1.500 inscritos participan anualmente en este programa, destinado a mejorar la condición funcional de las personas de la tercera edad, por medio de la educación, integración y participación en talleres sobre autocuidado, estilos de vida saludable, prevención de caídas y estimulación de funciones cognitivas y motoras. Este programa tiene un enfoque de salud preventivo y es conducido por un equipo multidisciplinario de 15 profesionales.
El programa ofrece tres novedosos talleres diseñados a la medida de las necesidades de las personas de la tercera edad:
- Yoga: Con ejercicios adaptados y supervisados por kinesiólogos, ayudan al fortalecimiento de huesos y articulaciones, y a palear el dolor producido por la artrosis, un proceso natural del envejecimiento. La actividad física es la única forma de mitigar este dolor, rompiendo un círculo vicioso de inactividad.
- Arte terapia: A cargo de psicólogos, fomenta la estimulación cognitiva a través de manualidades.
- Cocina Saludable: Nutricionistas promueven el autocuidado a través de la alimentación, considerando patologías como la diabetes e hipertensión, así como los cambios fisiológicos de la tercera edad.
Además, se incluye un Taller de Formación de Líderes, con el propósito de formar entre los participantes una red de colaboradores que puedan replicar los contenidos del Programa en su entorno cercano, fomentando así la participación social y la integración comunitaria. La intervención dura un mes y medio y consta de un total de 24 sesiones (12 de Yoga y 6 de Cocina Saludable y Arte Terapia, respectivamente). El ingreso al programa es por derivación de servicios locales vinculados.

Examen Médico Preventivo del Adulto Mayor (EMPAM)
En la prevención de enfermedades y el autocuidado de la salud, el Examen Médico Preventivo del Adulto Mayor (EMPAM) es una de las principales mediciones para los usuarios del sistema de salud público mayores de 65 años. Su objetivo es evaluar la salud integral del adulto mayor, identificar y controlar los factores de riesgo de pérdida de la funcionalidad y, finalmente, elaborar un plan de atención y seguimiento.
Este es un examen muy completo, que dura alrededor de 60 minutos y es pre-requisito para ingresar al Programa “Más Adulto Mayor Autovalente”, según indicó el kinesiólogo Juan Pablo Cea. El EMPAM evalúa ocho aspectos:
- Medición antropométrica: Peso, presión, índice de grasa, entre otros.
- Actividad física: Si se realiza de 1 a 3 veces por semana por al menos 30 minutos.
- Vacunación: Si se tienen las vacunas de influenza y neumococo.
- Estado nutricional: Si hay desnutrición o inscripción en el Programa de Alimentación Complementaria del Adulto Mayor (PACAM).
- Adicciones y patologías: Identificación de adicciones y enfermedades.
- Farmacoterapia: Registro de fármacos en uso.
- Exámenes anuales: Verificación de que estén al día.
- Test de funcionalidad: Mide la capacidad de desenvolverse de manera independiente en actividades de la vida diaria, ya sean básicas (comer, dormir, bañarse, etc.) o instrumentales (manejo de dinero, uso de transporte).
Este diagnóstico también mide la presencia de redes familiares y sociales, sospecha de maltrato, depresiones (de la persona y de su cuidador) y riesgo de caídas.

Autovalencia y Enfermedades Neurodegenerativas: El Caso del Alzheimer
Enfrentar el diagnóstico de Alzheimer en un ser querido trae consigo muchas preguntas y preocupaciones, ya que la pérdida de autovalencia es común en etapas avanzadas de esta enfermedad. En este contexto, contar con una residencia como Villa Soleares, diseñada específicamente para atender a personas con Alzheimer y dependencia física, ofrece numerosos beneficios que contribuyen a mejorar la calidad de vida del residente.
- Atención Integral y Profesional: Cuentan con equipos de profesionales capacitados disponibles las 24 horas del día para ofrecer atención integral, entendiendo el proceso del Alzheimer y las necesidades específicas que surgen en cada etapa, ofreciendo un cuidado más seguro y efectivo.
- Seguridad: Las residencias especializadas están diseñadas para minimizar los riesgos de accidentes y cuentan con sistemas de monitoreo para asegurar la protección de los residentes.
- Enfoque Especializado y Personalizado: Abordan la complejidad del Alzheimer con un enfoque específico, incluyendo la importancia de la estimulación cognitiva y adaptándose a las necesidades y capacidades de cada residente.
- Bienestar Emocional: La dependencia física y la pérdida de autovalencia pueden afectar profundamente la autoestima y el bienestar emocional de una persona con Alzheimer, generando frustración, ansiedad o tristeza. Estas residencias buscan mitigar estos efectos.
El Alzheimer y la dependencia física son condiciones complejas que requieren un entorno controlado y un equipo capacitado. Para los familiares, una residencia especializada representa la tranquilidad de saber que su ser querido está en un lugar donde recibirá el cuidado que necesita y estará en un ambiente adecuado para su condición. La decisión de elegir una residencia se vuelve crucial cuando la persona con Alzheimer presenta altos niveles de dependencia física, necesita ayuda constante o su seguridad en el hogar se ve comprometida.

Fomentando un Rol Activo en la Vejez
Según el kinesiólogo Juan Pablo Cea, el perfil del adulto mayor es bastante heterogéneo: algunos se resignan a la inactividad, diciendo "soy viejo, no hago nada; ya trabajé, ahora reposo"; mientras otros, más jóvenes (de 60, 65 años), están "empoderados" de su vejez, buscando seguir activos, socializar, hacer ejercicio, salir y viajar. La labor de programas como “Más Adultos Mayores Autovalentes” es entregarles herramientas para que mantengan su funcionalidad y autovalencia, mostrando a quienes creen que no pueden, que sí es posible realizar cambios, a veces pequeños, en su rutina. Cuando lo logran, su actitud cambia mucho, reportando mejoras como "ya no me cuesta subir al bus, agacharme o ya no arrastro los pies”.
Es crucial que el adulto mayor asuma un rol activo, integrándose socialmente y evitando el aislamiento, ya que el sedentarismo aumenta la depresión, los dolores físicos y la pérdida de masa muscular, lo que lleva a falta de fuerza, propensión a caídas y pérdida del equilibrio. Las estrategias de salud pública, desde una perspectiva preventiva e integral, presentan un desafío compartido: la sociedad debe abrir más espacios de integración para este grupo, y los propios adultos mayores deben asumir un rol cada vez más activo en el cuidado de su salud para no solo vivir más, sino vivir mejor.
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