Educación Sexual y Afectiva en Personas con Discapacidad Intelectual: Un Enfoque Integral

La Relevancia de la Educación Afectivo-Sexual Inclusiva

La educación sexual constituye una dimensión esencial del desarrollo humano. Sin embargo, en el caso de las personas con discapacidad intelectual, esta área ha sido históricamente invisibilizada o abordada desde modelos restrictivos o paternalistas. A pesar de los avances legislativos en materia de derechos, la realidad educativa continúa rezagada respecto a un enfoque inclusivo, positivo y basado en la autodeterminación.

La sexualidad en personas con discapacidad intelectual no solo existe, sino que constituye una parte fundamental de su identidad, bienestar y calidad de vida. A pesar de ello, durante décadas ha prevalecido una narrativa de desexualización, en la que los cuerpos y deseos de estas personas eran sistemáticamente negados o infantilizados (McDaniels & Fleming, 2016). Numerosos estudios han evidenciado que las personas con discapacidad intelectual manifiestan deseos afectivos y sexuales similares al resto de la población, aunque con menor acceso a información adecuada y espacios de expresión seguros (Mathew et al., 2022).

Efectivamente, todas las personas deben recibir educación sexual integral; así lo plantea también la Unesco, relevando que el resultado de esta es proporcionar herramientas y fortalecer el bienestar y la dignidad de las personas. Mientras esta temática se mantiene en debate, es fundamental reflexionar sobre la educación sexual que reciben las personas con discapacidad intelectual. Y un poco más allá, es crucial que como profesionales, padres, madres y sociedad, nos cuestionemos las propias actitudes y creencias en relación a la sexualidad de este colectivo.

La Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad y la Convención de Derechos Humanos Fundamentales buscan garantizar que las personas puedan tomar decisiones libres y seguras sobre su salud sexual. Si bien contamos con estas cartas magnas que nos orientan, ocuparnos respecto a la sexualidad implica educar y formar, entregando información más allá de la línea valórica que por supuesto cada familia tiene y expresa.

Esquema de la importancia de la educación sexual en personas con discapacidad intelectual

Desafíos y Barreras en la Educación Sexual

Una de las barreras más recurrentes en la literatura es la ausencia o escasez de programas de educación sexual adaptados y basados en la evidencia. En muchos casos, los contenidos son parciales, centrados únicamente en la prevención (ITS, embarazo) y con escasa o nula atención a dimensiones como el consentimiento, la expresión del deseo, las relaciones afectivas o el placer (Schaafsma et al., 2016; Schwartz & Robertson, 2019).

Adicionalmente, las actitudes de los entornos cercanos -especialmente familias y profesionales- juegan un papel crucial. La sobreprotección, el miedo al juicio social o las propias creencias en torno a la sexualidad pueden actuar como mecanismos inhibidores del desarrollo de programas efectivos (Dupras & Dionne, 2010). Por otro lado, el propio sistema educativo tiende a excluir a las personas con discapacidad intelectual de los espacios de formación sexual sistemática.

Principios para Programas de Educación Afectivo-Sexual Efectivos

La literatura más reciente converge en una serie de principios clave para el desarrollo de programas efectivos. Se enfatiza la importancia de ampliar los contenidos más allá del enfoque biomédico. Esto implica incluir dimensiones como el consentimiento, la diversidad sexual, la construcción de relaciones afectivas, la expresión emocional y los derechos reproductivos (McCabe & Schreck, 1992).

Una crítica recurrente en la literatura es la escasa participación de las propias personas con discapacidad intelectual en el diseño y evaluación de los programas. Este enfoque asistencial reproduce dinámicas verticales que no siempre responden a sus intereses o necesidades reales (Frawley & O’Shea, 2020). Frente a esto, diversas experiencias han comenzado a incorporar modelos de educación entre pares, en los que personas con discapacidad forman parte activa como agentes educativos.

Hablamos sobre educación sexual con el experto Carlos de la Cruz

Iniciativas y Talleres de Formación

Formación Interna de Adisli con Carlos Lombao

Entre mayo y junio, el equipo profesional de Adisli ha continuado con el Plan de Formación interno para facilitar un enfoque más extenso en la intervención con las personas participantes. En esta ocasión, la entidad ha contado con Carlos Lombao, sexólogo y psicopedagogo con más de 20 años de experiencia acompañando a personas con discapacidad, para impartir una formación sobre sexualidades.

En el transcurso de dos sesiones, Lombao analizó los diferentes aspectos que constituyen la diversidad sexual, abarcando modelos teóricos y dejando espacio para la reflexión. Con el objetivo de facilitar que las personas con discapacidad intelectual se conozcan, acepten y se expresen satisfactoriamente, el equipo profesional profundizó en la metodología de escuchar, informar y acompañar, para la educación afectivo-sexual.

A partir de un recorrido por la salud y la diversidad sexual, desde las diferentes orientaciones e identidades y pasando por una visión amplia de las fases de una relación o la diversidad de los cuerpos, se sentaron las bases para facilitar el autoconocimiento, la aceptación y la expresión de la sexualidad de las personas con discapacidad intelectual.

Foto de grupo en un taller de formación profesional sobre sexualidad

Talleres "Mi sexualidad es mía: en mi cuerpo mando yo" de Nuria Cano

«El respeto es sexy». Esa fue una de las conclusiones del taller ‘Mi sexualidad es mía: en mi cuerpo mando yo’, que la sexóloga Nuria Cano ha impartido a más de medio centenar de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo de Murcia y Cartagena. Los talleres se han podido impartir gracias al respaldo económico de Fundación Cajamurcia y CaixaBank.

Los de Cartagena se llevaron a cabo el martes, 15 de mayo; por la mañana para las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y por la tarde, para los familiares. El mismo esquema se siguió el miércoles, 16 de mayo en Murcia.

Contenidos para Participantes con Discapacidad Intelectual y del Desarrollo

En la formación destinada a las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, que congregó a más de cincuenta personas entre Murcia y Cartagena, se abordaron temas relacionados con la intimidad, la importancia del consentimiento y los límites en las relaciones. Los participantes reflexionaron sobre que a todos no les gusta lo mismo en la intimidad y que por eso es importante el consentimiento. Asimismo, se preguntaron por qué hay personas a las que les cuesta decir que no y qué consecuencias puede tener ese comportamiento. También se habló sobre los celos y se debatió sobre los tipos de pareja. Tampoco pasaron por alto los mitos que existen sobre el amor y también los mitos que pone de moda la pornografía.

Abordaje para Familias

La formación de la tarde se destinó a las familias de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo. En total, una treintena de familiares se dieron cita en Murcia y Cartagena. En este encuentro se puso de manifiesto la importancia de hablar sobre sexualidad en casa. «La educación sexual suma. Es imprescindible que la sexualidad se incluya y forme parte de las conversaciones. La única opción mala es la de no hacer nada», explicaba Nuria Cano. Las familias, por su parte, plantearon varias preguntas a la sexóloga, compartiendo situaciones de su día a día que les preocupan. Además, pidieron pautas o consejos para prevenir determinadas situaciones.

Personas con discapacidad intelectual participando activamente en un taller

El Rol Fundamental de Familias y Profesionales

El papel de las familias sigue siendo clave, tanto como facilitadoras como posibles fuentes de resistencia. Es fundamental desarrollar estrategias formativas dirigidas a madres y padres, no solo para dotarles de herramientas, sino para cuestionar creencias limitantes y promover una actitud más abierta, respetuosa y basada en el derecho a la intimidad (Dupras & Dionne, 2010).

Formarnos como entorno de las personas con discapacidad implica que un amplio abanico de mitos sea desmentido, y desde ahí, poder naturalizar este aspecto de su individualidad, tal como cualquier otro que buscamos favorecer y desarrollar. Permitirá contar con conocimientos específicos y prácticos en relación al desarrollo, las necesidades existentes y las formas de manifestación; y, con habilidades que favorezcan el acompañamiento de cada etapa cursando un sano proceso de salud sexual.

En múltiples oportunidades hablamos de la inclusión de las Personas con Discapacidad Intelectual (PcDI) en lo social, laboral y educativo. La educación sexual es otra forma más de participación. Así, cada persona podrá desenvolverse satisfactoriamente en los diversos planos de interacción, contando con las habilidades para tener relaciones sanas y poder detectar en la medida de lo posible, situaciones incómodas o de riesgo. Finalmente, desenvolverse con éxito y dignidad en los espacios de interacción por los que tanto hemos luchado como sociedad para que estén.

Cada etapa del desarrollo implica diversos desafíos, y las familias son parte importante de este ámbito, interpelándolas desde distintos espacios, sentimientos y experiencias. Como profesionales y personal de apoyo, debemos acompañar respetuosamente a los padres y madres, que individualmente, también vivirán un proceso.

Ilustración de una familia y profesionales apoyando a una persona con discapacidad

Un Desafío Colectivo y un Derecho Humano

Abordar la educación sexual en personas con discapacidad intelectual exige romper con inercias históricas de exclusión, negación y tutela. Supone también reconocer que la sexualidad no es un privilegio, sino un derecho humano fundamental. El desafío es muy amplio y nos convoca a todos y todas. No es responsabilidad de las familias, profesionales, instituciones o de la persona con discapacidad; es una labor de la sociedad en su totalidad. El desafío es colectivo.

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