La homosexualidad y la vejez no suelen ir de la mano o, al menos, no pensamos en estas palabras a la vez. Ser gay en nuestra sociedad es cada vez un poco menos difícil, aunque fácil aún no se puede decir que sea. Así, cada vez se va aceptando más y se integra en la sociedad este concepto como algo normal en la gente joven. Pero, ¿qué pasa con la gente anciana y gay?
Para ellos, su orientación sexual ha sido un problema y un secreto inconfesable a lo largo de toda su vida. Durante muchos años se ha perseguido la homosexualidad y se ha penalizado como si se hubiera cometido el peor de los crímenes solo por el hecho de amar a personas del mismo sexo. En la época del franquismo había una gran represión y se buscaba para dar "caza" a las personas homosexuales y castigarlas por ello. Escribiendo estas palabras casi parece que estemos hablando de hace una eternidad, pero estamos hablando de apenas unas décadas atrás.

Ed Watson y Derence Kernek: Una Historia de Amor y Resiliencia
Sus nombres son Ed Watson y Derence Kernek, y tienen 78 y 79 años. Son pareja desde hace más de cuatro décadas, y juntos han vivido una vida en común llena de amor, pese a las muchas dificultades que les supuso durante años vivir en un entorno hostil. Ahora libran la que puede ser una de sus últimas batallas.
Watson y Kernek se conocieron en la Universidad Estatal Politécnica de California en septiembre de 1970. Acabaron trabajando para Sprint, una compañía de telecomunicaciones, y fueron trasladados a Kansas City. Allí vivieron durante años lo más aisladamente posible de vecinos y compañeros de trabajo -que nunca supieron de su relación- para evitar las reacciones homófobas. «La seguridad era importante, así que nos trasladamos a un lugar en medio de la nada, lejos de vecinos, compañeros de trabajo y del Ku-Klux-Klan», rememora Kernek.

Tras la jubilación, la pareja se trasladó a Oregón, donde durante unos años regentaron una granja biológica en la que cultivaron sus propios productos. Ahora Watson y Kernek quieren ver cumplido un último sueño: poder contraer matrimonio mientras Ed, diagnosticado de Alzheimer el pasado verano, pueda ser consciente del momento. «Para nosotros es importante casarnos mientras Ed pueda todavía mirarme a los ojos y reconocerme», cuenta Kernek.
Por eso, la pareja se ha unido a Courage Campaign, una red de activismo político progresista que, entre otras muchas causas, lucha por recuperar el derecho de gays y lesbianas a contraer matrimonio en California, perdido tras la aprobación de la homófoba Proposición 8. Pese a que el estado de Watson se ha deteriorado en los últimos meses, la pareja todavía confía en que la batalla judicial que en estos momentos tiene lugar ante la Corte de Apelaciones de San Francisco, tras la declaración de inconstitucionalidad de la Proposición 8 por un juez federal, les permita casarse pronto en California, su hogar. «Cada vez es más difícil para Ed moverse de una habitación a otra. Irnos a otro estado está descartado», explica Kernek. No sabemos si Watson y Kernek conseguirán su objetivo. Ojalá sea así.
Estrategias de "Supervivencia" en un Entorno Hostil
Por este motivo, la mayoría de personas que son gays y ancianas no han llegado nunca a confesar su orientación sexual. Muchos se han llevado el secreto a la tumba y otros, más valientes o incluso osados, se han atrevido a explicarlo en su propia senectud. Digo lo de "osados" porque generalmente tendemos a pensar en las personas ancianas como seres sin sexualidad. Parece que cuando nos hacemos mayores no tengamos licencia ni derecho a tener o sentir impulsos sexuales y quien los tiene es tachado de "viejo verde". Por tanto, expresar la homosexualidad cuando se es mayor puede ser un tema peliagudo y difícil de gestionar.
¿Cómo han podido "sobrevivir"?
Ser gay hace unos años no era una opción de vida, así que solo quedaba pasar por el aro de la heterosexualidad. Por este motivo, mucha gente gay se casaba y tenía hijos. Llevaban una vida tradicional para pasar desapercibidos, pero nunca se sintieron bien en el terreno sentimental. Hicieron lo que tocaba porque no quedaba otra y llevaron en secreto toda su vida su condición sexual.
Otros, en cambio, optaron por la vía de ser "solterones". No llegaron a establecer nunca una vida en pareja, pero esta alternativa también era criticada en el pasado. Para ser una persona "hecha y derecha" debías casarte y tener hijos. Así, estas personas nunca tuvieron una relación sentimental (que se supiera).
Y finalmente están los sinceros, que llegaron a confesar su homosexualidad y que fueron repudiados por sus familias. Muchos padres desheredaron y echaron de sus casas a sus propios hijos solo por el hecho de ser gays. Por tanto, estas personas se veían obligadas a escoger: o sentirse libre a nivel sentimental o perder la familia, una dura elección.
La Realidad de los Ancianos Gays Hoy
¿Y a día de hoy, qué pensamos sobre los ancianos gays? Son pocos los que confiesan ser homosexuales y los que lo hacen explican una vida complicada llena de trabas y dificultades. Ser gay no era difícil solo a nivel familiar, sino también a nivel social.
Se les rechazaba en puestos de trabajo con cualquier excusa solo por su condición sexual y, a nivel de amistad, muchos de esos amigos les daban de lado cuando se descubría el "pastel". Simplemente por el hecho de ser gay, los amigos podían pensar que querían tener sexo con ellos (como si ser gay fuera sinónimo de querer enrollarse con todo hombre que se cruce por el camino).
Por tanto, los ancianos gays que nos encontramos actualmente son personas con un gran sentimiento de inferioridad e inseguridad, miedo al rechazo y baja autoestima. Son pocos los que dicen con la cabeza bien alta que son gays. Quienes lo confiesan, lo hacen con miedo y resignación. La sociedad simplemente no contempla esta opción. Si vas a un salón de baile de la tercera edad no verás hombres bailando juntos un pasodoble. Tan solo se agrupan para jugar a cartas. Viven su senectud con un gran vacío y sentimiento de soledad.
El voluntariado, una solución a la soledad (Telediario de TVE)
Puede que hayan confesado su homosexualidad a sus hijos y/o nietos y estos les hayan aceptado, pero su grupo de iguales no hará lo mismo. Así, se hacen viejos y están solos a nivel emocional, y en una residencia de ancianos no podrán mostrarse como son, tendrán que mantener las apariencias por su propio equilibrio emocional.
Reflexión Final
Hoy me gustaría acabar este artículo animándoos a hacer una reflexión personal. Rompamos este estigma entre todos y permitamos que los ancianos mueran sintiéndose libres y rompiendo las cadenas que les ataron durante toda la vida. Abramos la mente y aceptemos la homosexualidad en la vejez.