Ansiedad y Depresión en Adultos Mayores: Causas, Síntomas y Tratamientos

La salud mental en la etapa adulta mayor es un aspecto crucial para la calidad de vida y el bienestar general. La depresión y la ansiedad son dos de las afecciones mentales más frecuentes en este grupo poblacional, a menudo infradiagnosticadas e infratratadas, pese a su relevancia clínica.

Es fundamental comprender que ni la depresión ni la ansiedad son una parte normal del envejecimiento, ni tampoco un signo de debilidad. Son afecciones médicas graves, pero tratables, que afectan a millones de adultos mayores en todo el mundo.

Infografía: Datos clave sobre el envejecimiento global y la salud mental en adultos mayores

Panorama Global y Prevalencia

La población mundial envejece rápidamente. En 2023, 1100 millones de personas tenían 60 años o más, y se prevé que esta cifra casi se duplique a 2100 millones en 2050, representando aproximadamente una quinta parte de la población mundial. Aunque la mayoría de los adultos mayores gozan de buena salud, muchos corren el riesgo de presentar afecciones de salud mental como la depresión y los trastornos de ansiedad.

Aproximadamente el 14,1 % de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Las afecciones de salud mental más frecuentes en los adultos mayores son la depresión y la ansiedad. A nivel mundial, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6 %) se producen en personas de 70 años o más. La estigmatización que rodea a estas afecciones a menudo hace que las personas sean reacias a buscar ayuda.

La Depresión en Adultos Mayores

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que causa sentimientos persistentes de tristeza y una pérdida de interés en realizar diferentes actividades. Es más que tan solo sentirse triste o tener un mal día; cuando la tristeza dura bastante tiempo e interfiere con las actividades normales diarias, una persona podría estar deprimida.

La depresión en los adultos mayores es un problema generalizado que, lamentablemente, a menudo no se diagnostica ni se trata. Es crucial darse cuenta de que la depresión no es una parte inevitable del envejecimiento, ni un signo de debilidad o un defecto de carácter. Puede ocurrirle a cualquiera, a cualquier edad, sin importar sus antecedentes o sus logros anteriores en la vida.

Síntomas de Depresión en Adultos Mayores

Los síntomas de la depresión en los adultos mayores pueden variar y, en muchos casos, son difíciles de detectar porque pueden confundirse con las manifestaciones del envejecimiento o con otras enfermedades frecuentes. Aunque la depresión y la tristeza pueden parecer ir de la mano, muchas personas mayores deprimidas afirman no sentirse tristes en absoluto. Pueden quejarse, en cambio, de escasa motivación, falta de energía o problemas físicos. Los síntomas comunes incluyen:

  • Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza.
  • Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración.
  • Pérdida de interés o placer por la mayoría de las actividades habituales.
  • Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado.
  • Cansancio y falta de energía, requiriendo mayor esfuerzo para tareas pequeñas.
  • Falta de apetito y adelgazamiento, o más antojos de comida y aumento de peso.
  • Ansiedad, agitación o inquietud.
  • Lentitud para razonar, hablar y hacer movimientos corporales.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o autorreproches.
  • Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas.
  • Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte, pensamientos suicidas, intentos suicidas o suicidio.
  • Problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza.

Para muchas personas con depresión, los síntomas suelen ser lo suficientemente graves como para causar problemas evidentes en las actividades cotidianas, como el trabajo, las actividades sociales o las relaciones con otras personas.

La Ansiedad en Adultos Mayores

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones estresantes, un mecanismo de defensa que nos permite enfrentarnos a las distintas circunstancias de la vida. Sin embargo, en los adultos mayores, las manifestaciones de ansiedad son frecuentes y pueden ser lo bastante disruptivas en su vida como para considerarlas un problema clínicamente significativo.

Lo preocupante es que la ansiedad en personas mayores tiende a cronificarse y se asocia a un número significativo de consecuencias negativas, como el incremento de la discapacidad, la disminución de la sensación de bienestar y satisfacción con la vida e, incluso, el aumento de la mortalidad. La ansiedad en personas mayores ha sido menos investigada que otras formas de psicopatología, a pesar de ser tan común como la depresión.

Síntomas de Ansiedad en Adultos Mayores

Los síntomas de la ansiedad en personas mayores pueden variar, y es importante reconocer que cada individuo puede experimentarla de manera diferente. Estos pueden incluir:

  • Preocupación excesiva: preocupaciones intensas sobre situaciones futuras, a veces sin una causa aparente, centradas en la salud, la familia, las finanzas u otros aspectos de la vida.
  • Ataques de pánico.
  • Inquietud o agitación.
  • Problemas de sueño: dificultades para conciliar el sueño o mantenerse dormido.
  • Fatiga.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Dificultades de concentración: la ansiedad puede afectar la capacidad de concentración y la toma de decisiones.
  • Irritabilidad.
  • Síntomas físicos: dolor de cabeza, tensión muscular, palpitaciones.
Ilustración: Un adulto mayor mostrando signos de preocupación o inquietud

Causas y Factores de Riesgo

La causa exacta de la depresión y la ansiedad es desconocida, pero se cree que intervienen una combinación de factores biológicos, sociales y psicológicos. En los adultos mayores, los cambios en la vida pueden incrementar el riesgo o llevar a que la condición existente empeore.

Factores Biológicos

  • Diferencias biológicas: Las personas con depresión tienen cambios físicos en el cerebro, cuya importancia aún se investiga.
  • Química del cerebro: Los neurotransmisores como la serotonina, que controlan el estado de ánimo, el sueño y el apetito, desempeñan un papel importante.
  • Hormonas: Cambios en el equilibrio hormonal (menopausia, problemas de tiroides) pueden causar o desencadenar estas afecciones.
  • Rasgos hereditarios: La depresión es más frecuente en personas con antecedentes familiares de este trastorno.

Factores Psicosociales y Ambientales

  • Eventos estresantes: Situaciones traumáticas de la vida y eventos sociales estresantes contribuyen al riesgo.
    • Pérdidas: La pérdida de seres queridos, de independencia, de movilidad, de la salud o de una carrera de muchos años son factores dolorosos.
    • Jubilación: Puede traer consigo una pérdida de identidad, estatus, seguridad en sí mismo y seguridad financiera.
  • Aislamiento social y soledad: Afectan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores y son factores de riesgo cruciales.
  • Maltrato: El maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención, pueden provocar depresión y ansiedad.
  • Cambios en la vida: Mudanzas (a centros de la tercera edad), hijos que abandonan el hogar, problemas para cuidarse sin ayuda.
  • Estrategias inadecuadas de afrontamiento y alteraciones psicológicas previas.
  • Rasgos de personalidad.

Comorbilidad con Otras Afecciones y Medicamentos

  • Problemas de salud: Muchas personas que tienen depresión también tienen otras afecciones mentales. Los trastornos de ansiedad con frecuencia van de la mano de la depresión.
  • Enfermedades físicas: Trastornos tiroideos, enfermedad de Parkinson, enfermedades cardíacas, cáncer, accidente cerebrovascular.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos comúnmente recetados pueden tener la depresión como efecto secundario. Es crucial hablar con el médico si se siente deprimido después de comenzar un nuevo medicamento.
  • Consumo de sustancias: El consumo excesivo de alcohol o de determinados medicamentos (como los somníferos) puede empeorar la depresión. Fumar es mucho más común entre los adultos con afecciones mentales y no es un tratamiento para la depresión o ansiedad.

Impacto en la Salud Física y Cognitiva

La ansiedad puede tener un impacto significativo en la salud física y cognitiva de los adultos mayores:

  • Deterioro funcional: Aunque la ansiedad no siempre se asocia con un declive físico medido objetivamente, sí se relaciona con un deterioro funcional autoinformado.
  • Enfermedad coronaria: Las características de ansiedad pueden predecir de forma independiente y prospectiva la aparición de infarto de miocardio en hombres, incluso después de controlar otros factores de riesgo. La ansiedad moderadamente elevada se asocia a un riesgo modesto, y la ansiedad grave representa un factor de riesgo para esta condición.
  • Mortalidad: A diferencia de la depresión (que aumenta el riesgo de defunción en hombres), ni el trastorno de ansiedad generalizada ni el trastorno mixto depresión-ansiedad implican un aumento significativo de la mortalidad. Sin embargo, la ansiedad puede conllevar más atención médica.
  • Afectación cognitiva: Grados elevados de ansiedad se asocian frecuentemente a una peor ejecución en un amplio rango de tareas cognitivas. Esto puede deberse a la hipervigilancia que caracteriza a las personas con ansiedad, lo que las lleva a prestar atención preferente a estímulos amenazantes o irrelevantes.

Es importante no asumir que la pérdida de agudeza mental es solo una señal normal de la vejez, ya que podría ser un signo de depresión o demencia.

Diagnóstico y Cuándo Buscar Ayuda

La depresión y la ansiedad en los adultos mayores a menudo no se diagnostican ni se tratan porque sus síntomas pueden confundirse con el envejecimiento normal o con otras afecciones médicas. Si una persona mayor se siente deprimida, padece preocupaciones excesivas, inquietud, problemas de sueño o cualquier otro síntoma persistente, debe pedir una cita con un médico o un profesional de salud mental tan pronto como sea posible.

El diagnóstico puede implicar un examen físico, análisis de laboratorio y una evaluación de salud mental. Si usted o alguien que conoce está pensando en lastimarse o en cometer suicidio, por favor busque ayuda inmediatamente. En muchos países, existen líneas de ayuda para crisis que funcionan las 24 horas.

Especialista analiza altas cifras de depresión en adultos mayores

Tratamiento y Manejo

Existen muchos tratamientos útiles para la depresión y la ansiedad, que pueden ayudar a reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida. El tratamiento es tan eficaz para los adultos mayores como para las personas más jóvenes.

1. Terapia (Psicoterapia)

Muchas personas se benefician de la psicoterapia, también conocida como terapia o consejería. La mayoría de las terapias son de corta duración y se centran en los pensamientos, sentimientos y problemas actuales. La terapia cognitivo-conductual (TCC) enseña a manejar mejor los pensamientos negativos y mejorar las conductas para salir de los ciclos depresivos.

En la terapia, se trabaja con un profesional para aprender habilidades de afrontamiento, cambiar conductas problemáticas y encontrar soluciones. No hay que sentir timidez ni pena de hablar abierta y honestamente acerca de los sentimientos y preocupaciones.

2. Medicamentos

Muchas personas con depresión encuentran que tomar medicamentos recetados, llamados antidepresivos, puede ayudar a mejorar el ánimo y las habilidades para enfrentar problemas. Es fundamental hablar con el médico para saber si son adecuados y cómo tomarlos exactamente. Existen varios medicamentos antidepresivos, y a veces se necesitan varios intentos para encontrar el mejor medicamento y la dosis correcta.

Es importante seguir las instrucciones sobre cuánto tomar. Algunos antidepresivos pueden tardar hasta 4 semanas en sentir el mayor beneficio. Los antidepresivos son seguros para la mayoría de las personas, pero es importante hablar con el médico si se presentan efectos secundarios. Nunca se debe dejar de tomar un antidepresivo sin hablar primero con el médico, ya que hacerlo repentinamente puede causar síntomas o empeorar la depresión. Los adultos mayores son más sensibles a los efectos secundarios y a las interacciones con otros medicamentos que toman. Por ejemplo, algunos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden provocar una rápida pérdida ósea y un mayor riesgo de fracturas y caídas en este grupo.

3. Autoayuda y Cambios en el Estilo de Vida

Aunque cuando se está deprimido, tomar medidas puede ser difícil, pequeños pasos pueden marcar una gran diferencia. El tratamiento para la depresión y la ansiedad es más efectivo cuando se combina con hábitos de vida saludables:

  • Ejercicio físico: El ejercicio es un poderoso tratamiento que puede ser tan eficaz como los antidepresivos. Cualquier actividad que le ponga en movimiento (caminar, jardinería, etc.) ayuda a mejorar el estado de ánimo.
  • Conexiones sociales: El aislamiento empeora la depresión. Rodéese de personas cariñosas y positivas. Participe en su comunidad, únase a grupos de apoyo, cuide una mascota o tome una clase. La comunicación digital no reemplaza el contacto en persona; trate de ver a la gente todos los días.
  • Hábitos de sueño saludables: Intente dormir entre 7 y 9 horas cada noche. La falta de sueño empeora la depresión.
  • Dieta equilibrada: Reducir el azúcar y los carbohidratos refinados.
  • Exposición a la luz solar: Puede aumentar los niveles de serotonina y mejorar el estado de ánimo.
  • Evitar el alcohol y las drogas: El alcohol empeora los síntomas de depresión y ansiedad a largo plazo e interactúa negativamente con muchos medicamentos.
  • Establecer rutinas: Las rutinas proporcionan estructura y predictibilidad, lo cual puede ser reconfortante.
  • Encontrar un propósito: Enfóquese en lo que aún puede hacer, aprenda una nueva habilidad, viaje o sea voluntario.

4. El Rol de los Cuidadores y el Apoyo Social

Si una persona mayor está deprimida, sus seres queridos pueden marcar la diferencia ofreciendo apoyo emocional:

  • Escuche con paciencia y compasión, sin criticar sus sentimientos.
  • Ayude a asegurar que reciba un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
  • Acompañe a las citas médicas y ofrezca apoyo moral.
  • Programe actividades sociales regulares y fomente la actividad física y mental.
  • Planifique y prepare comidas saludables.
  • Motive a la persona a seguir adelante con el tratamiento, ya que la depresión suele reaparecer si se interrumpe demasiado pronto.
  • Esté atento a las señales de advertencia de suicidio.

Prevención y Promoción de la Salud Mental

No existe una manera segura para evitar la depresión, pero sí estrategias para promover un envejecimiento saludable y prevenir estas afecciones:

  • Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
  • Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
  • Apoyo social a los adultos mayores y a sus cuidadores.
  • Promoción de comportamientos saludables (dieta equilibrada, actividad física, abstinencia de tabaco y reducción del consumo de alcohol).
  • Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables.
  • La conexión social es particularmente importante para reducir el aislamiento y la soledad.
  • Protección contra el edadismo y el maltrato, con políticas y leyes antidiscriminación, intervenciones educativas y actividades intergeneracionales.
  • Intervenciones de apoyo para cuidadores (cuidado de relevo, asesoramiento, educación, ayuda económica, psicoterapia).

Respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

La OMS colabora en estrategias, programas y herramientas para que los gobiernos respondan a las necesidades de salud mental de los adultos mayores, como la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) y el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030. Además, el Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación y manejo de afecciones como la depresión y la demencia en entornos no especializados, incluyendo consejos clínicos para trabajar con adultos mayores.

La OMS también elabora intervenciones psicológicas ampliables para tratar la depresión y la ansiedad, investiga sobre la reducción del aislamiento social y la soledad, y busca soluciones costoeficaces para prevenir el maltrato de los adultos mayores.

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