La salud mental abarca una amplia gama de condiciones y desafíos que afectan a individuos en todo el mundo. Desde trastornos emocionales frecuentes como la depresión hasta condiciones del neurodesarrollo como el retraso mental, es fundamental comprender las particularidades de cada uno para ofrecer apoyo y tratamiento adecuados. Este artículo explora dos vertientes distintas pero importantes dentro de este ámbito: una investigación reciente sobre el potencial beneficio de los memes en personas con depresión y una guía detallada sobre las categorías y características del retraso mental.
Memes y Salud Mental: Una Perspectiva en la Depresión
La Organización Mundial de la Salud define a la depresión como un trastorno emocional frecuente, caracterizado por la pérdida de interés o placer, tristeza, sentimientos de culpa, déficit cognitivo y trastornos tanto de sueño como de apetito, que lleva finalmente a otros cambios conductuales como el deterioro del funcionamiento social (aislamiento). En Chile, la situación de salud mental también es preocupante. Según las estadísticas de la Encuesta Nacional de Salud, realizada entre el 2016 y 2017, se indica que un 6,2% de la población padece un cuadro de depresión diagnosticado, lo que ubica a nuestro país por sobre el promedio mundial.
Evidentemente, esta situación ha requerido modificar diversos hábitos que eran considerados normales. En el caso particular del tratamiento de la depresión, muchas de las terapias seguramente han tenido que realizarse de manera remota y usando tele-asistencia. Asimismo, se ha dificultado la adquisición de medicamentos antidepresivos para casos más severos, lo que pone en riesgo la eficacia del tratamiento, agudizando aún más el problema. Pero ¿qué tal si una acción tan cotidiana en redes sociales como ver o compartir memes puede resultar beneficioso para la salud mental de personas depresivas?

La Investigación sobre Memes y Depresión
Una investigación, publicada en enero del presente año, fue liderada por el Dr. Umair Akram y se basó en investigaciones previas que indicaban una asociación entre la depresión y el uso prolongado de internet, así como también con el intercambio y observación frecuente de memes. Estos últimos representan características o experiencias compartidas en un contexto relevante para un determinado grupo de la sociedad.
Para comenzar el estudio, se tomó como muestra a 154 estudiantes universitarios (24 años de edad promedio), los cuales respondieron un cuestionario de manera online con dos finalidades. En primer lugar, se utilizó para evaluar los síntomas de salud mental del paciente y así categorizar la severidad del trastorno en caso de padecerlo (mínimo, leve, moderado, moderadamente severo y severo). Por otro lado, la encuesta se utilizó para registrar la percepción de los participantes frente a una variedad de 52 memes, los cuales eran mostrados aleatoriamente y evaluados en una escala de 1 (desacuerdo) a 5 (de acuerdo) en los siguientes ítems: algo que compartirían con otra persona, algo que haría sentir bien a una persona con depresión, si encontraban gracioso el meme y si relacionaban a la imagen con trastornos como depresión o ansiedad.
Luego de esto y según las respuestas de los encuestados, los memes se clasificaron en dos categorías: depresivos (mostraban explícitamente contenido autodestructivo) y control (exponían quehaceres sociales neutrales, hechos humorísticos o no tenían referencia a acciones como el suicidio o aislamiento). La categorización de los 154 estudiantes iniciales, que se hizo según detección de signos asociados a depresión, permitió definir dos grupos: 46 de ellos presentaron síntomas depresivos significativos y 56 individuos se identificaron como sin trastornos, por lo que se consideraron sanos. Estos últimos se caracterizaban por regular las emociones negativas que les provocaba un meme depresivo con humor positivo otorgado por un meme de control, mientras que las emociones positivas les permitieron reevaluar las emociones negativas momentáneas. Ahora bien ¿responderían de igual forma las personas que presentaban síntomas depresivos severos?
El análisis de los resultados obtenidos arrojó que los estudiantes diagnosticados con este trastorno interpretaban las imágenes con contenido autodestructivo de manera diferente a las personas consideradas sanas, calificando los memes depresivos como más fáciles de relacionar, más humorísticos y significativamente “más compartibles” en redes sociales.
Un Trip de Salud Mental | Casi Creativo
Beneficios de los Memes Depresivos según la Investigación
El estudio concluyó que, a pesar de la evidente orientación negativa de los memes depresivos, estos pueden considerarse contextualmente como positivos, ya que permiten visualizar la naturaleza agobiante de este trastorno y que para muchos de los afectados es difícil de expresar, pudiendo, en definitiva, resultar beneficioso para quienes experimentan esos síntomas. También, los investigadores concluyeron que los memes de índole depresivo otorgan, en estos individuos, una versión humorística de su propia experiencia negativa y que el hecho de compartir esta situación por redes sociales permite formar vínculos sociales y emocionales con otras personas que seguramente presentan síntomas similares.
Además, los afectados indicaron que al visualizar cómo otros individuos también reaccionan a las imágenes compartidas, hace que aumente en ellos la percepción de apoyo entre pares por un mecanismo de afiliación a un grupo. Este apoyo social, percibido a través de la interacción por internet, parece beneficioso para contener o reducir los síntomas de la depresión, ayudando a las personas a reconocer que no están solas en la experiencia de descubrir o analizar sus propios síntomas.
Retraso Mental: Información Detallada y Categorías
El retraso mental, también conocido como discapacidad intelectual, puede acompañarse de cualquier otro trastorno somático o mental. Además de esto, los individuos con retraso mental tienen un mayor riesgo de sufrir explotación o abusos físicos y sexuales. La adaptación al ambiente está siempre afectada, pero en un entorno social protegido, con el adecuado apoyo, puede no ser significativa en enfermos con un retraso mental leve. Los trastornos somáticos o mentales asociados tienen una gran repercusión en el cuadro clínico y en el rendimiento.
El cociente intelectual (CI) debe determinarse mediante la aplicación individual de tests de inteligencia estandarizados y adaptados a la cultura del enfermo. A continuación, y a modo de una guía que no debe ser aplicada de una manera rígida debido a los problemas de la validez transcultural, se mencionan los cocientes intelectuales (CI) correspondientes a cada categoría.

Categorías Clínicas del Retraso Mental
Retraso Mental Leve (CI 50-69)
- La mayoría de los afectados llegan a alcanzar una independencia completa para el cuidado de su persona (comer, lavarse, vestirse, controlar los esfínteres), para actividades prácticas y para las propias de la vida doméstica, aunque el desarrollo tenga lugar de un modo considerablemente más lento de lo normal.
- Las mayores dificultades se presentan en las actividades escolares y muchos tienen problemas específicos en lectura y escritura. Sin embargo, las personas ligeramente retrasadas pueden beneficiarse de una educación diseñada de un modo específico para el desarrollo de los componentes de su inteligencia y para la compensación de sus déficits.
- En un contexto sociocultural en el que se ponga poco énfasis en los logros académicos, cierto grado de retraso leve puede no representar un problema en sí mismo.
- Si se utilizan tests de CI estandarizados de un modo adecuado, el rango 50 al 69 corresponde a un retraso mental leve.
- La comprensión y el uso del lenguaje tienden a tener un retraso de grado diverso y se presentan problemas en la expresión del lenguaje que interfieren con la posibilidad de lograr una independencia, y que puedan persistir en la vida adulta.
- Solo en una minoría de los adultos afectados puede reconocerse una etiología orgánica.
- Incluye: Debilidad mental. Subnormalidad mental leve.
Retraso Mental Moderado (CI 35-49)
- Los individuos incluidos en esta categoría presentan una lentitud en el desarrollo de la comprensión y del uso del lenguaje y alcanzan en esta área un dominio limitado.
- La adquisición de la capacidad de cuidado personal y de las funciones motrices también están retrasadas, de tal manera que algunos de los afectados necesitan una supervisión permanente.
- Aunque los progresos escolares son limitados, algunos aprenden lo esencial para la lectura, la escritura y el cálculo.
- De adultos, las personas moderadamente retrasadas suelen ser capaces de realizar trabajos prácticos sencillos, si las tareas están cuidadosamente estructuradas y se les supervisa de un modo adecuado. Rara vez pueden conseguir una vida completamente independiente en la edad adulta.
- Sin embargo, por lo general, estos enfermos son físicamente activos y tienen una total capacidad de movimientos.
- El CI está comprendido entre 35 y 49.
- En este grupo lo más frecuente es que haya discrepancias entre los perfiles de rendimiento y así hay individuos con niveles más altos para tareas viso-espaciales que para otras dependientes del lenguaje, mientras que otros son marcadamente torpes, pero son capaces de participar en relaciones sociales o conversaciones simples.
- Algunos nunca aprenden a hacer uso del lenguaje, aunque pueden responder a instrucciones simples. Algunos aprenden a gesticular con las manos para compensar, hasta cierto grado, los problemas del habla.
- En la mayoría de los que se incluyen en esta categoría puede reconocerse una etiología orgánica.
- En una proporción pequeña pero significativa están presentes un autismo infantil o trastornos del desarrollo, los cuales tienen una gran repercusión en el cuadro clínico y en el tipo de tratamiento necesario.
- También son frecuentes la epilepsia, los déficits neurológicos y las alteraciones somáticas, sobre todo en los retrasos mentales moderados, a pesar de lo cual la mayoría pueden llegar a ser capaces de caminar sin ayuda.
- Incluye: Imbecilidad. Subnormalidad mental moderada.
Retraso Mental Grave
- Tanto el cuadro clínico, como la etiología orgánica y la asociación con otros trastornos son similares a los del retraso mental moderado, siendo lo más frecuente en este grupo unas adquisiciones de nivel más bajos que los mencionados en F71.
- Incluye: Subnormalidad mental grave.
Retraso Mental Profundo (CI inferior a 20)
- El cociente intelectual en esta categoría es inferior a 20, lo que significa en la práctica que los afectados están totalmente incapacitados para comprender instrucciones o requerimientos o para actuar de acuerdo con ellas.
- La mayoría tienen una movilidad muy restringida o totalmente inexistente, no controlan esfínteres y son capaces en el mejor de los casos solo de formas muy rudimentarias de comunicación no verbal.
- La comprensión y la expresión del lenguaje se limitan, en el mejor de los casos, a la comprensión de órdenes básicas y a hacer peticiones simples.
- En la mayoría de los casos puede ponerse de manifiesto una etiología orgánica.
- Lo más frecuente es que se acompañen de déficits somáticos o neurológicos graves que afectan a la motilidad, de epilepsia o de déficits visuales o de audición.
- Incluye: Idiocia. Subnormalidad mental profunda.
Retraso Mental Sin Especificación
- Incluye: Deficiencia mental sin especificación. Subnormalidad mental sin especificación.
Manejo y Tratamiento del Retraso Mental
El retraso mental debe tratarse siempre ya que, según el nivel, en muchos casos, se puede conseguir un nivel de adaptación social muy favorable. El uso de antiepilépticos puede ser relevante para controlar las disforias.