La Diversidad de las Personas con Discapacidad y la Construcción de una Sociedad Inclusiva

En nuestra vida diaria, realizamos un sinfín de actividades de manera automática: levantarnos, ir al trabajo, disfrutar del ocio o pedir comida a domicilio. Estas acciones, tan cotidianas, a menudo no se consideran desde la perspectiva de la accesibilidad y la inclusión. La inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad es esencial por una cuestión de derechos fundamentales. Más allá de los derechos humanos, esta inclusión fomenta la diversidad, la empatía y el respeto, siendo el camino para construir una sociedad más justa e igualitaria.

¿Qué es la Inclusión?

La inclusión de personas con discapacidades implica incorporarlas en las actividades cotidianas y animarlas a que desempeñen roles similares a los de sus compañeros sin discapacidad. Este enfoque permite que las personas con discapacidades aprovechen los beneficios de las mismas actividades de prevención y promoción de la salud en las que participan quienes no tienen una discapacidad.

Definiendo la Discapacidad

De acuerdo con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas (Artículo 1 - Propósito), las personas con discapacidades incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales (como de audición o visión) a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás. La diversidad en la discapacidad reconoce y valora a las personas con una amplia variedad de condiciones físicas, sensoriales, intelectuales y mentales como una parte esencial de la diversidad humana.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1300 millones de personas, es decir, el 16% de la población mundial, sufren actualmente algún tipo de discapacidad importante. La discapacidad es muy diversa, no constituye un grupo homogéneo.

La Neurodivergencia como Parte de la Diversidad

La neurodivergencia describe la forma en que el cerebro de algunas personas funciona de manera diferente a lo que se considera “típico”. Esto incluye variaciones en el pensamiento, el aprendizaje, la atención y la interacción social. Las personas neurodivergentes pueden tener condiciones como el autismo, el TDAH, la dislexia o la dispraxia. Estas no son carencias, sino estilos cognitivos diferentes que aportan fortalezas y retos únicos.

Esquema gráfico que ilustra la diversidad cerebral y diferentes estilos cognitivos asociados a la neurodivergencia.

Desafíos para la Inclusión de Personas con Discapacidad

A pesar de los avances, persisten numerosos obstáculos que dificultan la plena inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad:

  • Accesibilidad urbana y de transporte: Entornos no adaptados para personas con movilidad reducida, discapacidad visual o auditiva dificultan su acceso a servicios básicos como el transporte, la educación o la sanidad.
  • Acceso a la educación: Las personas con discapacidad a menudo encuentran dificultades para acceder a este derecho fundamental.
  • Acceso al empleo: Según los últimos datos del INE, la tasa de paro entre las personas con discapacidad en edad de trabajar es del 21,4%. Muchas empresas carecen de las medidas necesarias, como infraestructuras o tecnologías adaptadas.
  • Brecha digital: La falta de accesibilidad en las plataformas digitales es un obstáculo importante en la era tecnológica actual.
  • Estigmas sociales y prejuicios: La persistencia de estos estigmas, a menudo fruto del desconocimiento, impide la plena integración. Por ello, es crucial promover el respeto, la empatía y la comprensión.

Avances y Soluciones Hacia una Sociedad Inclusiva

Estamos avanzando como sociedad hacia un modelo de sociedades inclusivas, con infraestructuras y sistemas de transporte público adaptados y con políticas que fomentan la inclusión en la educación y en el empleo. Normalizar la discapacidad como una parte natural de la diversidad humana y garantizar sistemas y apoyos accesibles hace que nuestro entorno sea más equitativo para todos.

Inclusión en el Empleo y el Ocio

  • Empleo inclusivo: Organizaciones como Grupo Social ONCE buscan talento y cualificación, sin importar edad, género, nacionalidad o discapacidad. También el BSC está comprometido a crear un entorno laboral inclusivo donde las personas con discapacidad puedan desarrollar todo su potencial y acceder a las mismas oportunidades. Empresas como Telefónica consideran clave la gestión de la inclusión y la diversidad para conectar talento y crecer, garantizando un entorno sin discriminación.
  • Ocio inclusivo: Muchos teatros, museos, salas de cine y festivales están adoptando medidas para garantizar que las personas con discapacidad tengan las mismas oportunidades para disfrutar de la oferta cultural. Proyectos como Ga11y, una herramienta de videojuegos accesibles, conectan a gamers sin que la discapacidad sea un obstáculo, haciendo realidad el disfrute del ocio para todos.

¿ Qué es la inclusión?

Discapacidad y Diversidad Funcional: Clarificando Términos

Organizaciones, asociaciones y entidades llevan años luchando para que dejemos de referirnos a las personas con diversidad funcional como «discapacitados». Este término acarrea connotaciones negativas, sugiriendo una menor valía. Las personas con diversidad funcional sencillamente cuentan con capacidades diferentes, lo que no las hace ni peores ni mejores, sino iguales.

No existe una diferencia semántica entre discapacidad y diversidad funcional, puesto que ambos términos pueden considerarse sinónimos. Sin embargo, no tienen la misma connotación. El término ‘diversidad funcional’ surgió como alternativa a ‘discapacidad’ con una perspectiva social, enfocándose en las capacidades diferentes de cada individuo y dejando en un segundo plano los déficits y carencias. Los términos previos (como minusválidos o deficientes) daban una visión negativa, al surgir de una perspectiva médica centrada meramente en la enfermedad o patología.

Tipos de Diversidad Funcional

Existen distintos tipos de diversidad funcional, cuya clasificación se establece a partir del ámbito que se ha visto modificado, independientemente de la causa.

Según el Sistema Alterado

  • Diversidad funcional física o motora: Hace referencia a la reducción o imposibilitación de la movilidad, total o parcial, en una o varias partes del cuerpo, dificultando actividades habituales como andar o ejercer fuerza. Las causas pueden ser prenatales, durante el embarazo, o patologías posteriores vinculadas a accidentes o traumatismos. Las personas con diversidad motriz a menudo enfrentan problemas para desplazarse por la ciudad debido a la arquitectura urbana no adaptada.
  • Diversidad funcional sensorial: Las personas tienen reducidas sus capacidades para percibir información mediante los sentidos, principalmente el oído y la visión.
    • Diversidad auditiva: Reduce la capacidad para percibir sonidos, ya sea en uno o ambos oídos. Se evalúa por el grado de pérdida, pudiendo manifestarse como sordera o hipoacusia (pérdida parcial).
    • Diversidad visual: Las personas tienen un sentido de la vista limitado, con pérdida parcial o total (ceguera). Las causas pueden ser congénitas o adquiridas, como cataratas o estrabismo.
  • Diversidad funcional intelectual: Las personas tienen limitaciones en la comprensión y comunicación, incidiendo en sus actividades diarias y afectando sus habilidades para el desarrollo de rutinas y la relación con el entorno. Se ven afectadas las áreas relacionadas con el aprendizaje y la respuesta a estímulos. Este tipo no depende solo de la persona, sino también de la influencia del entorno.
  • Diversidad funcional múltiple: Abarca necesidades en más de dos sistemas. No es solo la suma de alteraciones, sino también el nivel de desarrollo de la persona y sus posibilidades comunicativas, sociales y de aprendizaje.
Infografía que detalla los diferentes tipos de diversidad funcional (motriz, sensorial, intelectual, múltiple) con ejemplos visuales.

Según el Grado de Afectación (Regulado por el BOE)

El Boletín Oficial del Estado (BOE) recoge cinco tipos diferentes según el grado de afectación:

  1. Nula (entre 0% y 4% de discapacidad): Nivel insignificante que no genera imposibilidad para el desarrollo de la vida diaria.
  2. Leve (entre 5% y 24% de discapacidad): Cierta dificultad en actividades cotidianas, pero con total independencia.
  3. Moderada (entre 25% y 49% de discapacidad): Puede implicar alguna limitación total en ciertas actividades diarias, siendo independiente en las de autocuidado.
  4. Grave (entre 50% y 95% de discapacidad): Posibilidad de limitación total o imposibilidad de realizar actividades diarias, incluyendo las de autocuidado.
  5. Total (entre 96% y 100% de discapacidad): Implica la imposibilidad de realizar prácticamente todas las actividades diarias, incluidas las de autocuidado.

Panorama General y Desigualdades en Salud

La discapacidad es consustancial a la experiencia humana, resultado de la interacción entre afecciones (como demencia, ceguera o lesiones medulares) y factores ambientales y personales. Las personas con discapacidad tienen más probabilidades de experimentar resultados socioeconómicos adversos, como menos educación, resultados de salud más deficientes, menores niveles de empleo y mayores tasas de pobreza. La pobreza, a su vez, puede aumentar el riesgo de discapacidad debido a la malnutrición, acceso inadecuado a la educación y atención de salud, condiciones laborales inseguras, ambientes contaminados y falta de acceso a agua potable y saneamiento.

Entre los obstáculos a la plena inclusión social y económica se encuentran los entornos físicos y el transporte inaccesibles, la falta de disponibilidad de dispositivos y tecnologías de apoyo, los medios de comunicación no adaptados, las deficiencias en la prestación de servicios, y los prejuicios y estigmas discriminatorios en la sociedad.

Factores que Contribuyen a las Desigualdades en Salud

  • Factores estructurales: Las personas con discapacidad experimentan capacitismo, estigmatización y discriminación en todas las facetas de su vida, afectando su salud física y mental. La falta de actividad física y el impacto en los cuidadores (en su mayoría mujeres y niñas) también son consecuencias. Esto se debe, en buena medida, a que suelen quedar al margen de las intervenciones de salud pública. Las personas con discapacidad tienen tasas más altas de enfermedades no transmisibles y también se enfrentan a riesgos como las conductas autolesivas (1).
  • Sistema de salud: Las personas con discapacidad se enfrentan a barreras en todos los aspectos del sistema de salud. Dichas barreras incluyen: instalaciones e información inaccesibles, así como la falta de recopilación y análisis de datos sobre discapacidad.

Marcos Internacionales y Equidad en Salud

Cada vez es mayor la conciencia mundial sobre el desarrollo inclusivo de personas con discapacidad. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CPRD), ratificada por 185 países, promueve la plena integración de este grupo en la sociedad y subraya la importancia del desarrollo internacional en la protección de sus derechos. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establece claramente que la discapacidad no puede ser un motivo para privar a las personas del acceso a programas de desarrollo y el ejercicio de los derechos humanos. El marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contiene siete metas referidas explícitamente a las personas con discapacidad y otras seis que se focalizan en personas en situaciones vulnerables, incluidas aquellas con discapacidad.

Hay dos marcos internacionales importantes en relación con la equidad en la salud para las personas con discapacidad. Estos marcos buscan garantizar servicios de salud de calidad en igualdad de condiciones con las demás personas, intervenciones eficaces como parte de la cobertura sanitaria universal, igual protección ante las emergencias, y acceso igualitario a las intervenciones de salud pública intersectoriales.

Impacto de la COVID-19 en Personas con Discapacidad

Los considerables impactos de la COVID-19 afectaron desproporcionadamente a las personas con discapacidad. En el ámbito de la salud, muchas personas con discapacidad tenían necesidades sanitarias subyacentes adicionales que las hacían especialmente vulnerables a los síntomas graves de la enfermedad. Además, corrieron un mayor riesgo de contraer el virus porque la información sobre la enfermedad (síntomas y prevención) no se proporcionó en formatos accesibles como braille, lenguaje de señas, subtítulos, contenidos audibles o gráficos.

En la pandemia de COVID-19, se observaron tasas de mortalidad más elevadas entre las personas con discapacidad intelectual (2), quienes también tuvieron menos probabilidades de recibir servicios de cuidados intensivos (3). Asimismo, debido al cierre generalizado de las escuelas, los niños con discapacidad no tuvieron acceso a servicios básicos como programas de alimentación, tecnologías de asistencia, personal de apoyo, actividades recreativas y programas de agua, saneamiento e higiene.

Gráfico comparativo sobre el impacto de COVID-19 en la salud y mortalidad de personas con y sin discapacidad.

Hacer Realidad el Objetivo de la Salud para Todos

La inclusión de las personas con discapacidad es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y abordar las prioridades mundiales de la estrategia de "salud para todos". La cobertura sanitaria universal no se logrará si las personas con discapacidad no reciben servicios de salud de calidad en condiciones de igualdad. La inversión en la inclusión de la discapacidad supondrá un beneficio no solo en el plano individual, sino también en el comunitario. Por cada US$ invertido en la aplicación de medidas de prevención y atención de las enfermedades no transmisibles que incluyan a las personas con discapacidad, se podría obtener un rendimiento de casi US$ 10.

Hay tres acciones clave que todos los gobiernos y asociados del sector de la salud pueden llevar a cabo:

  1. Incorporar la discapacidad en la formulación de políticas y programas de salud pública.
  2. Incluir a las personas con discapacidad en los procesos de toma de decisiones.
  3. Fortalecer los servicios y las intervenciones intersectoriales de salud pública que les permitan alcanzar el grado máximo de salud posible.

La ONU también proporciona a los Estados Miembros y los asociados para el desarrollo datos empíricos, análisis y recomendaciones actualizados en relación con la inclusión de la discapacidad en el sector de la salud.

Referencias

  • (1) Brennan, C.S., Disability Rights During the Pandemic: A Global Report on Findings of the COVID-19 Disability Rights Monitor. 2020, COVID-19 Disability Rights Monitor.
  • (2) Williamson, E.J., et al., Risks of COVID-19 hospital admission and death for people with learning disability: population based cohort study using the OpenSAFELY platform. BMJ, 2021. 374: p. n1592.
  • (3) Baksh, R.A., et al., Understanding inequalities in COVID-19 outcomes following hospital admission for people with intellectual disability compared to the general population: a matched cohort study in the UK. BMJ Open, 2021. 11(10): p. e052482.
  • Dunkle, K., et al., Disability and violence against women and girls.

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