La sexualidad, en todas sus formas y etapas de la vida, ha sido históricamente un tema complejo y, a menudo, rodeado de mitos y tabúes. Cuando esta se entrelaza con las dinámicas familiares y generacionales, y especialmente con el abuso, emerge una realidad aún más difícil de abordar. La expresión "anciano se acuesta con mama e hija" apunta a una situación extremadamente delicada que abarca tanto el incesto como el abuso sexual de personas mayores, temas que lamentablemente siguen siendo invisibles y poco discutidos en la sociedad.
Para muchas personas, la sexualidad durante la vejez continúa siendo un tema tabú, repleto de falsas creencias y mitos. Este silencio provoca en el anciano sentimientos de culpabilidad y vergüenza ante su deseo sexual por considerar que lo que está sucediéndole no es “normal”. La ideología social conservadora ha negado y niega la sexualidad del anciano, en particular la de la mujer. En consecuencia, muy pocos estudios sobre temas relacionados con la sexualidad se han interesado por la sexualidad de los ancianos. Si el tema de la sexualidad en los ancianos se presenta como un tema difícil cargado de presiones y construcciones sociales, aún más complejo es el tema del abuso sexual en este grupo de población.
El Incesto: Definición, Características y Prevalencia
El incesto es el abuso sexual cometido hacia una persona, niño o adolescente con el que existe una relación de parentesco por consanguinidad y/o afinidad. Este concepto significa la relación sexual entre personas que son familiares y no pueden casarse por ley, abarcando también la relación sexual entre un padrastro y un hijastro. Se considera que en su debilidad el niño o niña puede ser víctima del adulto, ya que el adulto puede encontrar en el menor una víctima fácil que le permite satisfacer su agresividad o sus deseos.
El incesto y otras formas de abuso sexual contra los niños están rodeados de mitos, contradicciones y confusiones. Sin embargo, hay consenso con respecto a las siguientes características: el que lo lleva a cabo es un varón (de 80 a 90% de los casos), y el 80% de las veces es un miembro o amigo de la víctima y de su familia. Estos incidentes no se reportan en la mayoría de los casos y pueden pertenecer a cualquier clase social, económica o grupo racial. El que abusa de los niños no es producto de una familia disfuncional o patológica, pudiendo ser tan normal o anormal como el resto de la población masculina. La razón por la cual busca al niño, a diferencia de la mujer, es que estos tienen menos experiencia, menos fuerza física y son más confiados y dependientes de los adultos, lo que facilita su coacción, seducción, convencimiento o forzamiento.
Los abusadores sexuales, que frecuentemente muestran un problema de insatisfacción sexual, se ven tentados a buscar esporádicas satisfacciones sexuales en los menores que tienen más a mano y que menos se pueden resistir. En estos casos, los agresores pueden mostrar distorsiones cognitivas para justificarse ante ellos mismos por su conducta, con pensamientos como "mi niña está entera", "la falta de resistencia supone un deseo del contacto" o "en realidad, es una forma de cariño".

Patrones y Víctimas del Incesto
La situación habitual incestuosa suele comenzar con caricias, para luego pasar a la masturbación y el contacto bucogenital; solo en algunos casos evoluciona al coito vaginal, que puede ser más tardío, cuando la niña alcanza la pubertad.
Los niños con mayor riesgo de victimización son aquellos con una capacidad reducida para resistirse o revelarlo, como los que todavía no hablan y los que muestran retrasos del desarrollo y discapacidades físicas y psíquicas. Asimismo, son también sujetos de alto riesgo los niños que se encuentran carentes de afecto en la familia, quienes pueden inicialmente sentirse halagados por la atención de la que son objeto, al margen de que este "placer" con el tiempo acabe produciendo en ellos un profundo sentimiento de culpa.
Desde la perspectiva del psicoanálisis, el Complejo de Edipo se define como el deseo inconsciente del menor de mantener una relación sexual (incestuosa) con el progenitor del sexo opuesto y de eliminar al padre del mismo sexo. Su contraparte femenina es el Complejo de Electra, en el que existe una atracción afectiva de la niña por el padre.
El Abuso Sexual en Personas Mayores: Un Tabú Silencioso
El abuso sexual y la violación de personas mayores es un tema que rara vez se discute y que sigue siendo un tabú. Se mantiene en gran medida sin ser reportado y no detectado, y por lo tanto, invisible. Con el envejecimiento de nuestras sociedades, se espera que este problema crezca dramáticamente. Uno de los desafíos del abuso sexual es la perpetuación del mito de que los extraños son quienes los cometen. Lamentablemente, la mayoría de los abusadores son miembros de la familia, parientes u otros confidentes típicamente en posiciones de cuidado.
Los estereotipos negativos, como el de que las personas mayores no son seres sexuales, su mayor dependencia de los demás y su posible lealtad dividida a los miembros del personal o los residentes, son barreras únicas para informar, detectar y prevenir la agresión sexual en hogares de ancianos. Muy a menudo, el comportamiento de una persona mayor, incluso si tiene confusión, puede indicar que algo está mal. Incluso con la demencia, las personas a menudo pueden expresar sus sentimientos si se toma el tiempo de escuchar, observar y tomar nota.
Abuso financiero en adultos mayores | Dra. Shirley Pérez
Detección y Ocultación del Abuso
Las conductas incestuosas y de abuso sexual tienden a mantenerse en secreto. Existen diferentes factores que pueden explicar los motivos de esta ocultación:
- Por parte de la víctima: la obtención de ciertas ventajas adicionales (como regalos), el temor a no ser creída, el miedo a destrozar la familia o a las represalias del agresor.
- Por parte del abusador: la posible ruptura de la pareja y de la familia, el rechazo social acompañado de posibles sanciones legales.
A veces la madre tiene conocimiento de lo sucedido. Lo que le puede llevar al silencio, en algunos casos, es el pánico a la pareja o el miedo a desestructurar la familia; en otros, el estigma social negativo generado por el abuso sexual o el temor de no ser capaz de sacar adelante por sí sola la familia. De ahí que el abuso sexual pueda salir a la luz de una forma accidental cuando la víctima decide revelar lo ocurrido (a veces a otros niños o a un profesor) o cuando se descubre una conducta sexual casualmente por un familiar, vecino o amigo. El descubrimiento del abuso suele tener lugar bastante tiempo después (meses o años) de los primeros incidentes.

Consecuencias Emocionales del Incesto
Los menores muy pequeños pueden no ser conscientes del alcance del abuso sexual en las primeras fases, lo que puede explicar la compatibilidad de estas conductas con el cariño mostrado al adulto por el menor. Así, por ejemplo, hay niños que verbalizan el abuso sexual de la siguiente forma: "mi papá hace un pipí blanco", "yo no me enteraba porque estaba dormido", "me dice que no se lo diga a nadie".
Consecuencias a Corto Plazo
Al menos un 80% de las víctimas sufren consecuencias psicológicas negativas. El alcance del impacto psicológico dependerá del grado de culpabilización del niño por parte de los padres, así como de las estrategias de afrontamiento de que disponga la víctima. En general, las niñas tienden a presentar reacciones ansioso-depresivas; los niños, fracaso escolar y dificultades inespecíficas de socialización, así como comportamientos sexuales agresivos.
- Niños muy pequeños (preescolar): Al contar con un repertorio limitado de recursos psicológicos, pueden mostrar estrategias de negación de lo ocurrido.
- Niños un poco mayores (escolar): Son más frecuentes los sentimientos de culpa y de vergüenza ante el suceso.
- Adolescencia: El abuso sexual presenta una especial gravedad porque el padre puede intentar el coito, existe un riesgo real de embarazo y la adolescente toma conciencia del alcance de la relación incestuosa. No son por ello infrecuentes en la víctima conductas como huidas de casa, consumo abusivo de alcohol y drogas, promiscuidad sexual e incluso intentos de suicidio.
Consecuencias a Largo Plazo
Los efectos a largo plazo son menos frecuentes y más difusos que las secuelas iniciales, pero pueden afectar, al menos, al 30% de las víctimas. Los problemas más habituales son las alteraciones en la esfera sexual (disfunciones sexuales y menor capacidad de disfrute, especialmente), la depresión y el trastorno de estrés postraumático, así como un control inadecuado de la ira. En el caso de los varones, esta se vuelca al exterior en forma de violencia; en el de las mujeres, se canaliza en forma de conductas autodestructivas.
En otros casos, sin embargo, el impacto psicológico a largo plazo del abuso sexual puede ser pequeño (a menos que se trate de un abuso sexual grave con penetración) si la víctima no cuenta con otras adversidades adicionales, como el abandono emocional, el maltrato físico, el divorcio de los padres o una patología familiar grave.
Desde el punto de vista del trauma en sí mismo, lo que predice una peor evolución a largo plazo es la presencia de sucesos traumáticos diversos en la víctima, la frecuencia y la duración de los abusos, la posible existencia de una violación y la vinculación familiar con el agresor, así como las consecuencias negativas derivadas de la revelación del abuso (por ejemplo, la ruptura familiar, la puesta en duda del testimonio del menor, etc.).
Un estudio de N. Lukianowicz en 26 mujeres agredidas sexualmente por sus padres describe cuatro grupos de evolución:
- Trastornos del carácter y de la conducta social: Observado en 11 mujeres con conducta psicosexual trastornada; 4 de ellas llegaron a ser prostitutas, y la mayoría presentaban además sintomatología delincuente y predelincuente.
- Frigidez y aversión sexual post-matrimonio: 5 mujeres presentaron frigidez y aversión por las relaciones sexuales con su marido, mostrando 3 de ellas síntomas de personalidad histérica.
- Síntomas psiquiátricos francos: En 4 mujeres se observaron síntomas psiquiátricos, como neurosis de angustia aguda en una y reacciones depresivas con tentativas de suicidio en las otras tres.
- Ausencia de defectos aparentes: En 6 mujeres no se observó ningún defecto apa...