El envejecimiento demográfico es una realidad creciente en gran parte del mundo, especialmente en los países desarrollados, lo que da lugar a nuevas necesidades sociales y sanitarias entre la población mayor de 65 años. Este proceso, caracterizado por su rapidez e intensidad en regiones como el sur de Europa, lleva a estimaciones que indican que para el año 2020, las personas mayores de 65 años constituirán más de un cuarto de la población en la Unión Europea. Factores como el aumento de la esperanza de vida, que en España supera los 78 años de media, y los cambios sociales, como la incorporación activa de la mujer al mundo laboral, han transformado las estructuras de cuidado.
En este contexto, surgen iniciativas como el Plan Gerontológico Nacional, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de los mayores, proporcionando una red de recursos y reforzando su autonomía. Las instituciones gerontológicas sociosanitarias se crean para responder a las necesidades derivadas de los problemas sociales y/o sanitarios que afectan a muchas personas mayores. El declive físico asociado a la vejez genera un mayor grado de dependencia en los ancianos, y la institucionalización puede acentuar esta dependencia, lo que a menudo se asocia con una peor calidad de vida. Comprender los factores que influyen en la pérdida de autonomía es crucial para que los profesionales de la salud programen intervenciones que disminuyan y retrasen la dependencia, fomenten la autonomía y mantengan la calidad de vida de los adultos mayores.
Cambios Fisiológicos Oculares Asociados al Envejecimiento
Con la edad, la forma en que los sentidos, incluida la vista, dan información sobre el mundo, comienza a sufrir cambios. Estos cambios sensoriales tienen un impacto tremendo en el estilo de vida del mayor, afectando áreas sociales como la comunicación, el disfrute de las actividades y las interacciones comunitarias.

En la vejez, los cambios en el ojo pueden comprender:
- El cambio del color blanco del cristalino hacia un tono amarillo o marronoso, debido a muchos años de exposición a la luz ultravioleta.
- El adelgazamiento de la conjuntiva y una tonalidad azulada causada por el aumento de transparencia de la esclerótica.
- La disminución del número de células mucosas de la conjuntiva y de la producción de lágrimas, lo que explica por qué las personas mayores tienen más probabilidad de sufrir sequedad ocular (xeroftalmia). No obstante, la irritación puede provocar lagrimeo significativo.
- El arco senil, un depósito de sales de calcio y colesterol, que aparece como un anillo blanco-grisáceo en el borde de la córnea. Es frecuente en personas mayores de 60 años y no afecta la visión.
- El debilitamiento de los músculos que permiten cerrar los párpados, lo que, combinado con la gravedad y la laxitud de los párpados, puede provocar la caída del párpado inferior (ectropión) o que este se vuelva hacia dentro (entropión), haciendo que las pestañas rocen el globo ocular. La caída del párpado superior se denomina ptosis.
- La contracción de la grasa acumulada alrededor de la órbita, que ocasiona que el ojo se hunda (enoftalmos), o su protrusión hacia los párpados, dando una apariencia de ojos hinchados.
- El debilitamiento de los músculos que regulan el tamaño de las pupilas, haciendo que estas se vuelvan más pequeñas, reaccionen más lentamente a la luz y se dilaten con más lentitud en la oscuridad. Esto puede causar que los objetos se perciban con menos brillo, que la persona se deslumbre fácilmente y tenga dificultad para pasar de ambientes iluminados a oscuros.
- La agudeza visual se reduce, incluso con el uso de gafas correctoras, especialmente en casos de cataratas, degeneración macular o glaucoma avanzado.
- La cantidad de luz que llega a la parte posterior de la retina disminuye, aumentando la necesidad de una iluminación más brillante y un mejor contraste.
- Las personas mayores pueden ver un mayor número de puntos negros flotantes (moscas volantes).
Principales Alteraciones Visuales y sus Implicaciones
El deterioro visual se define como la pérdida de visión que no puede ser corregida con gafas, fármacos o cirugía. Esta condición dificulta efectuar tareas diarias como leer, ir de compras, reconocer rostros y hasta cruzar las calles. Se ha demostrado que la pérdida de visión aumenta con el envejecimiento y se relaciona con la discapacidad en las actividades de la vida diaria, afectando áreas como la lectura, la movilidad fuera del hogar, las actividades de diversión y las compras. La alteración visual influye en la autonomía del individuo, y a mayor edad, mayor es el grado de dependencia para las actividades de la vida diaria.
Cataratas
Las cataratas son un problema de visión que afecta a hombres y mujeres, principalmente a partir de los 60 años. Están provocadas por la progresiva opacidad del cristalino y conllevan una disminución creciente de la agudeza visual. La patología ocular susceptible de ser tratada más frecuente es la catarata, la cual presenta el 46,8% de los residentes en algunos estudios, y su incidencia aumenta progresivamente con la edad, llegando al 85,7% en el grupo de mayores de 89 años. Las posibilidades de tener cataratas aumentan con la edad.

Los científicos consideran que las principales causas de las cataratas son el uso indiscriminado del tabaco, la diabetes, el impacto de la luz ultravioleta y la degeneración de la proteína del cristalino por su uso durante años. Mientras algunas cataratas permanecen pequeñas y no alteran mucho la visión, otras se agrandan y la reducen. Para compensar este trastorno, existe la cirugía de cataratas, que ha demostrado tener efectos positivos sobre la calidad de vida de los pacientes.
Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)
La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es una enfermedad degenerativa de la zona central de la retina, o mácula, que provoca un deterioro progresivo de las células y del epitelio pigmentario de la retina. Constituye la segunda patología más frecuente en adultos mayores después de las cataratas, afectando a un 38% de la población estudiada. La DMAE daña la visión central necesaria para ver objetos claramente y realizar tareas comunes como leer, escribir, comer, cocinar o realizar otras actividades cotidianas. La enfermedad suele comenzar en un ojo, pero puede acabar afectando a ambos.
Existen dos tipos principales:
- DMAE seca: Afecta al 80% de los pacientes, con una evolución lenta y progresiva. Los depósitos que se acumulan en la zona atrofian la mácula, causando una pérdida gradual de la visión central.
- DMAE húmeda: Se caracteriza por el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos frágiles que filtran fluidos y sangre a la mácula.

Los pacientes con DMAE deben corregir los factores de riesgo, especialmente abandonar el tabaco y mejorar la dieta. Es importante complementar el tratamiento con antioxidantes (vitamina E, vitamina C, luteína, zeaxantina, zinc y cobre) y ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA), avalado por numerosos estudios.
Glaucoma
El glaucoma engloba un grupo de enfermedades que provocan un daño progresivo del nervio óptico. Con la edad, su incidencia crece y el campo visual va disminuyendo. El glaucoma causa una creciente pérdida de fibras nerviosas, formando un hueco en el interior de este nervio. Si no se trata, el paciente puede perder completamente la visión. Generalmente, este proceso ocurre porque el paciente tiene dificultades para que el humor acuoso (líquido transparente interior del ojo) sea drenado adecuadamente, lo que aumenta la presión intraocular. Si esta presión elevada se mantiene, se alteran las fibras del nervio óptico, impidiendo que las imágenes se transmitan correctamente de la retina al cerebro.
¿Qué es el glaucoma, cuáles son los síntomas y cómo se trata?
El paciente con glaucoma siente que su campo visual se estrecha. Lo complicado del glaucoma es que a menudo es indoloro y sigiloso en sus etapas tempranas, por lo que se le conoce como el “ladrón silencioso de la vista”. Las personas que sufren de glaucoma no suelen presentar síntomas o dolor en las etapas tempranas. Existen diferentes clases de glaucoma, y en muchos casos es hereditario; si hay antecedentes familiares, el riesgo aumenta sustancialmente. Si no se realizan revisiones periódicas, se puede perder hasta el 40% de la visión antes de detectar la enfermedad. Es uno de los principales causantes de ceguera en personas mayores de 60 años.
Retinopatía Diabética
La retinopatía diabética es una enfermedad vascular que se percibe con mayor frecuencia en la retina. Se origina por el daño producido en los vasos retinianos a causa de la descompensación metabólica de la diabetes. Se trata de un problema que se desarrolla poco a poco sin producir síntomas, y cuando estos aparecen, el tratamiento es más complejo. Con el mantenimiento de elevados niveles de glucemia, las paredes de los vasos retinianos se alteran y se vuelven más permeables, dejando pasar fluido al espacio extracelular. La retinopatía puede afectar a la mácula o a su periferia. Esta patología está presente en un 5% de la población de adultos mayores estudiada.
Según la zona afectada y el grado de desarrollo de la enfermedad, los especialistas disponen de diferentes opciones de tratamiento, como la fotocoagulación con láser, las inyecciones intravítreas o la cirugía (vitrectomía). Es fundamental que las personas con diabetes realicen revisiones oftalmológicas anuales para su detección temprana, que se realiza con un examen de pupila dilatada.
Presbicia
La presbicia es la pérdida de visión de objetos cercanos causada por la edad. Este problema visual suele aparecer a partir de los 40 años. En la mediana edad, el cristalino se hace menos flexible, con menos capacidad de aumentar de grosor y, en consecuencia, menos apto para enfocar objetos cercanos. Las gafas de lectura o las gafas bifocales pueden ayudar a compensar esta dificultad.
Desprendimiento de Retina
El desprendimiento de retina es una emergencia médica que ocurre cuando la retina se separa del soporte subyacente en la parte trasera del ojo. Si no se trata rápidamente, acabará provocando la pérdida funcional total del ojo (ceguera). Los síntomas incluyen:
- Visión de moscas volantes (puntos negros que se mueven al mover el ojo).
- Visión de destellos luminosos, que refleja la existencia de tracciones sobre la retina.
- Visión de una cortina negra que cae por alguna zona del campo visual.
- Distorsión en las imágenes y posterior disminución importante de la agudeza visual.
Es muy importante realizar un diagnóstico lo más rápido posible, ya que las posibilidades de mejora son mayores si no se llega a desprender la mácula o área central de la retina.
Ictus y Visión
Los ictus (trombosis cerebrales, embolias, derrames cerebrales) también pueden alterar la visión cuando el área del cerebro afectada es la encargada de la visión. Dependiendo del sitio y de la extensión del daño, los síntomas pueden ser variados y afectar los mensajes visuales de ambos ojos, generalmente eliminando la percepción de la mitad derecha o izquierda del campo visual.
Impacto en la Autonomía y Calidad de Vida
La alteración visual tiene una influencia significativa en la autonomía del individuo. En estudios realizados, se observa que a mayor edad, mayor es el grado de dependencia para las actividades de la vida diaria (AVD). Los residentes con baja visión son dependientes en actividades como trasladarse de un lugar a otro y el aseo corporal. Además, las alteraciones de la conducta se han relacionado con el déficit visual en residencias de ancianos, así como con las caídas. Otros estudios muestran un descenso en la calidad de vida en personas adultas con problemas visuales.
La baja visión aumenta progresivamente con la edad, alcanzando hasta el 57,1% en el grupo de mayor edad en la muestra analizada, sin observarse diferencias significativas en relación con el sexo. En cuanto al uso de ayudas ópticas, el 70,9% de los residentes con trastornos visuales emplea gafas, pero no se emplean ayudas ópticas específicas para el trastorno de baja visión de manera generalizada. La pérdida de capacidad visual severa, como la ceguera, se observó en mujeres de mayor edad.
Importancia de las Revisiones Oftalmológicas Regulares
La principal causa del desarrollo de una enfermedad ocular en el adulto mayor es el descuido sobre la salud visual, ya que muchas enfermedades de los ojos no presentan síntomas en sus etapas iniciales. Otros problemas de la vista en el adulto mayor están asociados a los malos hábitos. Definitivamente, con el avance de la edad, se está más propenso a padecer cualquier enfermedad ocular.

Para personas mayores de 65 años, es recomendable acudir a exámenes oculares de manera anual. En este tipo de exámenes, el profesional aplicará unas gotas en los ojos para dilatar las pupilas y realizar una exploración completa. Revisarse con regularidad es la mejor protección contra la pérdida de capacidad visual que pueda derivar en baja visión o ceguera. Es crucial agendar consultas oftalmológicas periódicas para prevenir cualquier tipo de problema con la vista y mantener la autonomía y calidad de vida en la edad adulta.