Los trastornos del aprendizaje son condiciones del neurodesarrollo que pueden hacer que un niño tenga dificultades para leer, escribir o realizar cálculos matemáticos simples. Afectan la capacidad de una persona en los dominios del lenguaje hablado o escrito, el cálculo matemático, la atención o la coordinación del movimiento.
Es importante destacar que las discapacidades del aprendizaje no reflejan la inteligencia de una persona; muchas personas con discapacidades del aprendizaje tienen una inteligencia promedio o superior. Alrededor de 1 de cada 59 niños en el mundo tiene alguna discapacidad de aprendizaje. Estas condiciones pueden ocurrir en niños pequeños, pero generalmente no se reconocen hasta que el niño llega a la edad escolar, y pueden ser de por vida, afectando la experiencia en la escuela, el trabajo o en situaciones sociales.

¿Qué son los Trastornos Específicos del Aprendizaje (TEA)?
Un trastorno del aprendizaje ocurre cuando el cerebro capta información y la procesa de una manera anormal, lo que impide que una persona aprenda una habilidad y la use bien. Los trastornos específicos del aprendizaje (TEA) están catalogados en los manuales de identificación de condiciones de salud mental, como el DSM-V, como trastornos del neurodesarrollo.
Se entiende que los trastornos del neurodesarrollo son condiciones que tienen un origen biológico que explica las dificultades a nivel cognitivo y/o conductual. Típicamente, los TEA se manifiestan en el ámbito de la lectura, las matemáticas y la escritura, siendo comúnmente llamados dislexia, discalculia y disgrafía, respectivamente. Están presentes en alrededor del 5 al 17% de los niños en edad escolar, y en adultos se reporta una prevalencia aproximada del 15 al 23%.
Su impacto no se limita al ámbito escolar, ya que repercuten en numerosas áreas de la vida cotidiana, con efecto sobre las oportunidades laborales y educativas de las personas. Por lo tanto, es necesario comprender cómo se manifiestan, así como las estrategias de identificación e intervención tempranas para disminuir su impacto.
Origen y Factores Influyentes
Los TEA se caracterizan por tener un componente genético, siendo este origen biológico el que interactúa con factores epigenéticos y del ambiente, generando un impacto en la capacidad de percibir o procesar información verbal o no verbal de manera precisa y eficiente. Estudios empíricos han puesto en evidencia que, en caso de que uno de los padres tenga un TEA, el niño tiene un riesgo aumentado en un 30 a 77% de presentar la condición. Además, estudios de neuroimagen muestran el efecto de variables genéticas en el desarrollo de regiones temporoparietales y occipitales izquierdas, quienes explican las dificultades lectoras en la dislexia.
Es importante mencionar que los TEA no son causados por limitaciones sensoriales (como problemas de audición o visión), discapacidad intelectual y/o dificultades emocionales que interfieren con el aprendizaje, o inadecuadas oportunidades para aprender. Esta distinción permite diferenciar un riesgo biológico de manifestar, por ejemplo, una dislexia, discalculia o disgrafía, de un riesgo psicosocial expresado en un retraso en la adquisición de estos aprendizajes.
Entre los factores que pueden influir en los trastornos del aprendizaje, se incluyen:
- Antecedentes familiares y genética: Tener un pariente consanguíneo con un trastorno del aprendizaje aumenta el riesgo de que el niño también lo presente.
- Riesgos antes del nacimiento y poco después: Se han relacionado con un crecimiento deficiente dentro del útero, exposición al alcohol o a las drogas antes de nacer, nacimiento muy prematuro y un peso muy bajo al nacer.
- Traumas emocionales: Experiencias muy estresantes o abuso emocional en la primera infancia pueden afectar el desarrollo del cerebro y aumentar el riesgo.
- Traumatismos físicos: Lesiones craneales o enfermedades del sistema nervioso pueden contribuir al desarrollo de trastornos del aprendizaje.
- Sustancias tóxicas: La exposición a altos niveles de toxinas, como el plomo, se ha relacionado con un mayor riesgo.
Comorbilidad con Otros Trastornos
Los TEA pueden presentarse en comorbilidad con otros trastornos y condiciones. Por ejemplo, la comorbilidad entre la dislexia y la discalculia es del 30 al 50%, mientras que la comorbilidad entre la dislexia y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es alrededor del 25 al 50%. La variabilidad de estos porcentajes depende de lo estricto que sean los puntos de corte para la identificación.
Aunque aún no ha sido plenamente explicada la comorbilidad entre la dislexia, disgrafía y discalculia, se ha hipotetizado que puede ser explicada por factores comunes tales como los déficits en el procesamiento de información fonológica, así como déficits en habilidades espaciales. También se ha encontrado que los déficits en la velocidad en el procesamiento de información y la automatización de procesos cognitivos, medidos a través de tareas de velocidad de denominación, podrían estar a la base de estas comunalidades. Recientemente, se ha estado explorando el rol de los déficits en funciones ejecutivas como candidatos que puedan explicar la comorbilidad entre los TEA y con otros trastornos del neurodesarrollo, tales como el TDAH en sus variantes clínicas.
Trastornos Del Aprendizaje: ¿Cómo Afrontarlos Exitosamente?
Manifestaciones Comunes de las Discapacidades del Aprendizaje
Las dificultades de aprendizaje son alteraciones que interfieren en la adquisición y el desarrollo de habilidades académicas básicas como leer, escribir, calcular o razonar. A menudo se manifiestan desde las primeras etapas escolares y pueden persistir en la vida adulta si no se detectan y abordan a tiempo.
La expresión de los TEA depende del ámbito de aprendizaje. A continuación, se detallan los tipos más comunes:
Dislexia (Dificultades en la Lectura)
La dislexia es uno de los trastornos del aprendizaje más comunes, afectando principalmente el desarrollo de las habilidades de lectura. Implica problemas para captar diferentes sonidos del habla en las palabras y aprender de qué manera las letras se relacionan con esos sonidos. La lectura se basa en comprender el habla, y los trastornos relacionados con ella a menudo se basan en los problemas de un niño para comprender las palabras habladas como una combinación de sonidos distintos. Esto puede dificultar la comprensión de cómo una letra o letras representan un sonido y cómo las letras forman una palabra.
Incluso cuando dominan las habilidades básicas de lectura, los niños pueden tener dificultades con las siguientes habilidades:
- Leer a un ritmo normal.
- Entender lo que leen.
- Recordar correctamente lo que leen.
- Sacar conclusiones basadas en su lectura.
- Ortografía.
En sistemas ortográficos transparentes como el español, la dislexia se manifiesta a través de una adecuada precisión, pero baja fluidez lectora. Por lo tanto, la recomendación es privilegiar medidas de velocidad, tales como la fluidez lectora y la velocidad de denominación, siendo esta última una de las mejores tareas para la identificación de la dislexia en español.
Disgrafía (Dificultades en la Escritura)
La escritura requiere habilidades complejas que incluyen la visión, los movimientos y la capacidad para procesar información. Un trastorno del aprendizaje en la escritura, también llamado disgrafía, puede causar:
- Caligrafía lenta que requiere de mucho esfuerzo.
- Problemas para recordar cómo formar letras, copiar formas y dibujar líneas.
- Caligrafía que es difícil de leer.
- Dificultad para volcar los pensamientos en papel.
- Texto escrito mal organizado o difícil de entender.
- Problemas con la ortografía, la gramática y la puntuación.
La disgrafía se caracteriza por dificultades en la representación de palabras que en la mayoría de las ocasiones reflejan dificultades en el procesamiento fonológico u ortográfico de la información, así como en el acto motor. Las fallas en la automatización de los procesos de fijación y recuperación de información ortográfica son quienes interfieren en la escritura de frases gramaticalmente correctas, de párrafos organizados y textos escritos estructurados. La evidencia permite explicar que el origen de la disgrafía está en déficits en la conciencia fonológica, baja velocidad de denominación y funciones ejecutivas.
Discalculia (Dificultades en las Matemáticas)
Un trastorno del aprendizaje en matemáticas, también llamado discalculia, puede causar problemas con las siguientes habilidades:
- Comprender cómo funcionan los números y cómo se relacionan entre sí.
- Calcular problemas matemáticos.
- Aprender reglas matemáticas básicas.
- Usar símbolos matemáticos.
- Comprender los problemas expresados con palabras.
- Organizar y registrar información mientras se resuelve un problema de matemáticas.
El conocimiento sobre la discalculia está en construcción y es posible identificar tres subtipos: semántico-memorístico (dificultades en la recuperación de información matemática desde la memoria a largo plazo), procedural (dificultades en las estrategias utilizadas para computar cantidades, relacionadas con baja velocidad de procesamiento y déficits en funciones ejecutivas) y viso-espacial (dificultades en la organización y manejo de la información matemática a nivel visual y espacial).
Trastornos del Habla y el Lenguaje
Los niños con trastornos del habla y del lenguaje pueden tener problemas para usar y comprender las palabras habladas o escritas. Pueden tener problemas con:
- Leer y escribir.
- Calcular problemas matemáticos expresados con palabras.
- Seguir instrucciones.
- Responder preguntas.
Existen diferentes trastornos del habla y del lenguaje, como la tartamudez (problemas para decir palabras u oraciones de manera fluida), errores de articulación (dificultad para formar determinadas palabras o sonidos) y apraxia infantil (problemas para mover bien los labios, la mandíbula y la lengua al hablar).
Trastorno del Aprendizaje No Verbal (TANV)
Los niños con trastornos del aprendizaje no verbales suelen tener buenas habilidades básicas del lenguaje y pueden sobresalir en la memorización de palabras. Sin embargo, pueden tener problemas con algunas habilidades que no están relacionadas con el habla, como:
- Percibir la ubicación de los objetos.
- Comprender los conceptos abstractos.
- Leer las emociones de las personas a través de expresiones faciales y otras señales.
- Mover el cuerpo, también llamado coordinación física (disparaxia).
- Desarrollar las habilidades de motricidad fina, como escribir.
- Prestar atención, planificar y organizar (como se observa en los trastornos por déficit de atención e hiperactividad).
- Comprender actividades de escritura o lectura de nivel superior, que suelen aparecer en los últimos años de la escuela primaria.
La intervención debe enfocarse en desarrollar habilidades visoespaciales, mejorar la planificación motora y reforzar la interpretación de señales sociales mediante apoyos visuales estructurados y explicaciones explícitas.
Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH)
El TDAH es una alteración del neurodesarrollo que afecta la capacidad de atención, la autorregulación del comportamiento y el control de los impulsos. En el contexto educativo, los estudiantes con TDAH pueden mostrar problemas para mantener la concentración, seguir instrucciones, terminar tareas, organizar materiales, respetar turnos o controlar su conducta en el aula.
Aunque el TDAH no es necesariamente la causa de que tengan problemas para aprender habilidades académicas, sí puede ser la causa de que les cueste poner en práctica esas habilidades. Muchos niños tienen TDAH junto con un trastorno del aprendizaje.

Síntomas y Señales de Alerta
En ocasiones, todos los niños tienen dificultades para aprender y usar las habilidades académicas. Sin embargo, cuando los síntomas duran más de seis meses y no mejoran con la ayuda de los adultos, el niño podría tener un trastorno de aprendizaje.
A veces es difícil darse cuenta de que un niño tiene un trastorno del aprendizaje. Algunos niños tienen estos trastornos durante mucho tiempo antes de que se los diagnostiquen. Estos niños pueden tener tantas dificultades en la escuela que su autoestima y sus ganas de prosperar disminuyen. Por eso es conveniente que los padres conozcan los síntomas de los trastornos del aprendizaje. Cuanto antes los detecten, antes podrán ayudar a su hijo a tener buenos resultados.
Estos son algunos de los síntomas que puede presentar un niño con trastorno de aprendizaje:
- No puede dominar las habilidades de lectura, ortografía, escritura o matemáticas en los niveles de edad y grado esperados, o cerca de ellos.
- Tiene dificultades para entender y seguir instrucciones.
- Tiene problemas para recordar lo que alguien acaba de decir.
- Tiene falta de coordinación al caminar, practicar deportes o hacer cosas con los músculos pequeños, como sostener un lápiz.
- Extravía fácilmente tareas, libros escolares u otros artículos.
- Tiene dificultad para completar las tareas y las asignaciones en el tiempo previsto.
- Se porta mal, tiene comportamientos desafiantes, se enoja o tiene reacciones muy emocionales en la escuela, o bien, actúa de esas maneras al hacer actividades escolares, como tareas o ejercicios de lectura.
Es probable que el niño no exhiba todas estas señales, o aún la mayoría de ellas. Si el niño tiene problemas inesperados al aprender a leer, escribir, escuchar, hablar o estudiar matemáticas, entonces los maestros y los padres pueden investigar más. Lo mismo es verdad si el niño está luchando en cualquiera de estas destrezas.
Cómo se Identifican los Trastornos Específicos del Aprendizaje (TEA)
El DSM-V plantea que deben cumplirse dos criterios de inclusión y un criterio de exclusión para la identificación de los TEA.
- Criterio de inclusión 1: Las dificultades deben ser verificadas a través de un bajo desempeño documentado en una prueba estandarizada. Para algunos autores, esto se refiere a un desempeño ubicable entre una y dos desviaciones estándar del promedio de la prueba.
- Criterio de inclusión 2: Las dificultades deben persistir, a pesar de la intervención educativa. Esto es relevante porque significa que, efectivamente, los TEA son consecuencia de un trastorno que involucra un componente genético y no la falta de oportunidades educativas.
- Criterio de exclusión: Los TEA deben manifestarse en ausencia de déficits intelectuales, sensoriales y educativos. Esto significa que muchos niños que experimentan problemas en la adquisición de aprendizajes, en realidad, más que un TEA, podrían experimentar un retraso en el aprendizaje.
Es importante explicitar que las medidas de inteligencia para la identificación de los TEA, tales como la teoría de la discrepancia entre la aptitud y la capacidad intelectual, actualmente no están vigentes. La evidencia ha permitido concluir que las medidas de coeficiente intelectual no son predictivas del aprendizaje.
Identificación Temprana del Riesgo
Si bien los criterios para la identificación de los TEA implican documentar y respaldar el bajo desempeño con una medida estandarizada, esto no impide identificar el posible riesgo de manifestarlos. En este contexto, la noción de predictor temprano del desarrollo es relevante porque permite identificar el posible riesgo de manifestar un TEA antes de iniciar el aprendizaje formal de la lectura, matemática y escritura.
Por ejemplo, en el ámbito de la lectura, si bien hay importantes habilidades precursoras tales como el vocabulario, la comprensión oral y la lectura compartida, otras variables como la conciencia fonológica y la velocidad de denominación son variables altamente predictoras del posible riesgo de manifestar dislexia.
Trastornos Del Aprendizaje: ¿Cómo Afrontarlos Exitosamente?
Evaluación y Búsqueda de Ayuda
El tratamiento temprano es clave porque el problema puede agravarse. Un niño que no aprende a sumar números en la primaria no será capaz de estudiar álgebra en la secundaria. Los niños con trastornos del aprendizaje también pueden presentar ansiedad por sus calificaciones, depresión, baja autoestima, cansancio y menos motivación.
Si cree que su hijo tiene problemas de aprendizaje, puede pedir a la escuela que verifique si hay un trastorno del aprendizaje, o bien, puede obtener una evaluación privada fuera del sistema escolar. El maestro, los padres, o el profesional de atención médica del niño son algunas de las personas que pueden solicitar una evaluación.
Es probable que, en primer lugar, a su hijo se le deba hacer un examen físico general para revisarle la visión, la audición u otros problemas médicos que puedan dificultar el aprendizaje. A menudo, al niño se le hará una serie de exámenes a cargo de un equipo de profesionales, entre ellos:
- Psicólogo.
- Maestro de educación especial.
- Terapeuta ocupacional.
- Trabajador social o personal de enfermería.
- Especialista del habla y el lenguaje.
Estos profesionales colaboran estrechamente para decidir si los problemas de un niño coinciden con la definición de trastorno del aprendizaje. También determinan qué servicios de educación especial son necesarios si el niño tiene un trastorno. El equipo basa sus decisiones en los resultados de las pruebas, los comentarios de los maestros, la información aportada por los padres y una revisión del rendimiento escolar del niño.
El profesional de atención médica del niño también puede hacerle pruebas para detectar enfermedades de salud mental como ansiedad, depresión y trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Estas enfermedades pueden contribuir al retraso de las habilidades académicas.
Estrategias de Apoyo y Tratamientos
Superar una dificultad de aprendizaje no significa eliminarla por completo, sino aprender a gestionarla con recursos adecuados que permitan a la persona desarrollar su máximo potencial. El plan de tratamiento puede cambiar con el tiempo y es importante revisarlo anualmente con la escuela.
Opciones de Tratamiento y Apoyo Educativo
Si su hijo tiene un trastorno de aprendizaje, el profesional de atención médica o la escuela podrían sugerir lo siguiente:
- Ayuda adicional: Un especialista en lectura, un tutor de matemáticas u otro profesional capacitado pueden enseñarle a su hijo técnicas para hacer las tareas, estudiar y organizarse.
- Programa Individualizado de Educación (IEP): Este plan escrito establece metas de aprendizaje y describe los servicios de educación especial que su hijo necesita. Los institutos públicos elaboran programas individualizados de educación (IEP) para los estudiantes cuyas dificultades cumplen con las pautas del sistema escolar que definen los trastornos de aprendizaje.
- Modificaciones en el salón de clases (adaptaciones): A algunos estudiantes se les asigna más tiempo para completar las tareas o los exámenes, se les podría dar menos problemas de matemáticas en las asignaciones, o podrían tener un asiento cerca del maestro para que los ayude a prestar atención.
- Uso de dispositivos: Calculadoras para resolver problemas de matemáticas, programas que convierten textos en audios, o audiolibros.
- Terapia: La terapia ocupacional podría ayudar a resolver problemas de escritura. Un terapeuta del habla y el lenguaje puede ayudar a abordar las habilidades del lenguaje.
- Medicamentos: Para tratar la depresión o la ansiedad, o para el TDAH para ayudar al niño a concentrarse.
- Tratamientos alternativos y complementarios: Se necesita investigar más para determinar su eficacia. Incluyen cambios en la dieta, consumo de vitaminas, ejercicios oculares y neurorretroalimentación.
Rol de la Tecnología Educativa
La tecnología educativa se ha convertido en una gran aliada para apoyar a estudiantes con dificultades de aprendizaje. El uso de aplicaciones, plataformas y recursos digitales permite adaptar los contenidos, personalizar el ritmo de trabajo y ofrecer canales alternativos de acceso a la información.
- Para quienes tienen dislexia, existen lectores de texto, convertidores de voz a texto y aplicaciones con tipografías adaptadas que mejoran la comprensión lectora.
- Los estudiantes con disgrafía pueden beneficiarse del uso del ordenador o la tablet como herramienta principal de escritura, así como de programas que corrigen ortografía y gramática en tiempo real.
Apoyo Familiar y Escolar
El entorno familiar desempeña un papel clave en el acompañamiento del aprendizaje, especialmente cuando existen dificultades. Aplicar técnicas de estudio adaptadas y generar rutinas claras en casa puede marcar la diferencia en la evolución académica del alumno.
La colaboración entre familia y escuela es fundamental. El profesorado desempeña un papel clave en la detección temprana y en la aplicación de estrategias adaptadas. La inclusión educativa va más allá de permitir que todos los estudiantes compartan el mismo espacio físico; se trata de garantizar que cada alumno pueda aprender, participar y desarrollarse en igualdad de condiciones.
El hogar es un espacio fundamental para reforzar la seguridad emocional y la motivación. Es esencial evitar etiquetas negativas, centrarse en reconocer los logros, por pequeños que sean, y mantener una comunicación abierta con el centro educativo.
Derechos Legales y Abogacía
Es crucial comprender las protecciones legales para abogar eficazmente por las personas con DA:
- La Ley de Educación para Individuos con Discapacidades (IDEA) asegura que los estudiantes reciban una educación pública gratuita y adecuada a través de un Programa Educativo Individualizado (IEP).
- La Sección 504 de la Ley de Rehabilitación proporciona adaptaciones en contextos educativos y laborales, asegurando igualdad de acceso y oportunidades.
Reconocer, comprender y apoyar las discapacidades del aprendizaje son pasos esenciales hacia la creación de una sociedad verdaderamente inclusiva. Con el apoyo adecuado, recursos y abogacía, las personas con DA pueden tener éxito académico, social y profesional. Trabajando juntos, fomentamos el empoderamiento y la inclusión, creando caminos hacia un futuro más brillante para todos.
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