La discapacidad es una parte inherente de la experiencia humana, y el 15% de la población mundial, aproximadamente 1000 millones de personas, viven con algún tipo de discapacidad. En Dis+, comprendemos que la discapacidad no es un impedimento para llevar una vida plena y saludable. Estar sano representa lo mismo para todas las personas: estar y mantenerse bien para llevar una vida activa y plena.

El concepto de salud para personas con discapacidad
Tener una discapacidad no significa que la persona no esté sana o no pueda estarlo. Para las personas con discapacidades, esto implica también saber que los problemas de salud relacionados con la discapacidad pueden ser tratados. Requieren una atención médica integral que satisfaga todas sus necesidades, no solo las relacionadas con su condición. Es crucial que los profesionales de la salud y las personas con discapacidades se sientan cómodos para hablar sobre salud sexual y sexualidad, así como sobre la salud mental y el bienestar generales.
Las personas con discapacidades tienen más probabilidades de experimentar resultados socioeconómicos adversos, como menos educación, resultados de salud más deficientes, menores niveles de empleo y mayores tasas de pobreza. La pobreza, a su vez, puede aumentar el riesgo de sufrir una discapacidad debido a la malnutrición, el acceso inadecuado a educación y atención de salud, condiciones laborales inseguras, un ambiente contaminado y la falta de acceso a agua potable y saneamiento. La discapacidad también puede aumentar el riesgo de pobreza por la falta de oportunidades de empleo y educación, los salarios más bajos y el mayor costo de vida.
Derechos y legislación para personas con discapacidad
Reconocimiento y acceso
- Reconocimiento de la discapacidad: La persona con discapacidad tiene derecho a ser evaluada médicamente en el sector público y privado para obtener la calificación de la discapacidad.
- Inclusión educativa: Las personas con discapacidad tienen derecho a acceder a establecimientos públicos y privados de enseñanza regular o especial subvencionados por el Estado. Los centros de educación parvularia, básica y media deben contar con planes para alumnos con necesidades especiales e implementar adecuaciones de currículum, infraestructura y materiales de apoyo.
- Acceso a edificios: Los usuarios de sillas de ruedas tienen derecho al fácil acceso y tránsito en edificios de uso público o que presten servicios a la comunidad.
- Reconocimiento de lengua de señas: El Estado de Chile reconoce la lengua de señas como medio de comunicación natural de la comunidad sorda.
Apoyo y protección
- Subsidio de vivienda: Existen subsidios especiales del Ministerio de Vivienda para adquirir viviendas que serán permanentemente habitadas por personas con discapacidad.
- Prevención y rehabilitación: Las personas con discapacidad tienen derecho a acceder a programas estatales o prestaciones en la salud pública destinadas a su rehabilitación.
- Ficha clínica: Las personas con discapacidad psíquica o intelectual tienen derecho a que se resguarde la reserva de su ficha clínica.
- Votar sin presiones: Existen sanciones penales para quienes impidan, obstaculicen o dificulten maliciosamente el voto de un elector con discapacidad.
Inclusión laboral
- La Ley de Inclusión Laboral para personas con discapacidad, que comenzó a regir el 1 de abril de 2018, implica que cerca de 7.600 empresas deben cumplirla.
- No discriminación: Las empresas o servicios no pueden optar por una discapacidad en particular en la contratación.
- Contratos de aprendizaje: Las personas con discapacidad tienen derecho a celebrar el contrato de aprendizaje contemplado en el Código del Trabajo.
Vida saludable y actividad física

Vivir una vida saludable es una meta universal. El ejercicio físico, adaptado a las necesidades de cada persona, no solo mejora la movilidad, sino que también fortalece el sistema inmunológico, reduce el estrés y aumenta la autoestima. Adultos de todo tipo de figura, tamaño y capacidades pueden beneficiarse de ser físicamente activos, incluso aquellos con discapacidades.
Recomendaciones de actividad física
- Actividad aeróbica moderada: Al menos 2 horas y 30 minutos (150 minutos) por semana (ej., caminar rápido, andar rápido en silla de ruedas sin ayuda).
- Actividad aeróbica fuerte: Al menos 1 hora y 15 minutos (75 minutos) por semana (ej., trotar, jugar al baloncesto en silla de ruedas).
- O una combinación de ambos tipos de actividades aeróbicas cada semana, considerando que 1 minuto de actividad fuerte equivale a 2 minutos de actividad moderada.
- Fortalecimiento muscular: Actividades de intensidad moderada y alta que incluyan a todos los principales grupos musculares, dos o más días a la semana (ej., bandas de resistencia, yoga adaptada).
Si una persona con una discapacidad no puede seguir estas recomendaciones, debería participar en alguna actividad física regular dentro de sus capacidades y evitar la inactividad. Es importante comenzar lentamente, según las capacidades y el estado físico individual.
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Fitness inclusivo y ejercicios en casa
El fitness inclusivo es un movimiento hacia la accesibilidad del ejercicio para todos, independientemente de su capacidad, reconociendo el derecho universal a estar activo y saludable. Los ejercicios en casa son una excelente opción para personas con discapacidades, ofreciendo flexibilidad y adaptabilidad. La tecnología y los equipos de asistencia (como bicicletas de mano o bandas de resistencia) pueden hacer que los ejercicios sean más accesibles y agradables.
El rol del cuidador
Para los cuidadores, el papel en la promoción del fitness es crucial:
- Alentar la actividad física regular: Motivar a la persona a participar en actividades que se adapten a sus habilidades e intereses.
- Adaptar los ejercicios: Modificar los ejercicios para ajustarlos a sus necesidades y habilidades únicas.
- Asegurar la seguridad: Garantizar que el entorno de ejercicio sea seguro y esté libre de peligros.
- Celebrar logros: Reconocer y celebrar cualquier progreso o logro en el camino del fitness.
Salud mental y bienestar
La salud mental tiene que ver con la manera en que pensamos, sentimos y actuamos al enfrentar la vida. Es fundamental para todas las personas. Todas las personas, incluidas aquellas con discapacidades, podrían sentirse aisladas o tener una baja autoestima. También pueden estar deprimidas, reportando tasas más altas de estrés y depresión que otras personas. Hay diferentes maneras de tratar la depresión, y hacer ejercicio puede ser eficaz para algunas personas.
Además del ejercicio, una alimentación equilibrada y la práctica de técnicas de relajación, como el mindfulness, pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida. En Dis+, se ofrecen servicios y actividades que fomentan la integración, el ejercicio y el apoyo emocional para ayudar a manejar el estrés, la ansiedad y otros problemas emocionales.
Desafíos y riesgos para la salud
Las personas con discapacidades enfrentan un riesgo mayor de ser lastimadas o de ser víctimas de violencia o abusos que las personas sin discapacidades, un fenómeno denominado victimización. Este daño deliberado puede ocurrir en cualquier parte, siendo los hospitales y los hogares los lugares más comunes. Por lo general, las víctimas conocen a los agresores, que pueden ser trabajadores de la salud, familiares o la pareja. Los hombres tienden a causar más daño a las personas con discapacidades que las mujeres. Las personas con discapacidad tienen una probabilidad 4 a 10 veces mayor de ser víctimas de violencia, abusos o negligencia.
Problemas de salud comunes y prevención
Las personas con discapacidades con frecuencia tienen un mayor riesgo de presentar problemas de salud que se pueden prevenir. Si bien un porcentaje menor que el de las personas sin discapacidades, la mayoría de las personas con discapacidades reportan que su estado de salud es bueno, muy bueno o excelente, pero tienen que enfrentar problemas como:
- Fatiga: Sensación de cansancio, agotamiento o falta de energía que puede afectar el pensamiento y el sentimiento.
- Lesiones: Incluyen lesiones accidentales, homicidio y suicidio, y son la principal causa de muerte entre personas de 1 a 44 años.
- Obesidad: Niños y adultos con discapacidades tienen menos probabilidad de tener un peso saludable y son más propensos a la obesidad.
- Dolor: Síntoma comúnmente reportado que puede afectar el funcionamiento y las actividades cotidianas.
- Úlceras por presión: Heridas causadas por la presión constante sobre la piel.
- Enfermedades crónicas: Muchas son prevenibles y figuran entre los problemas de salud más frecuentes y costosos, como la artritis (causa más frecuente de discapacidad en adultos), asma, enfermedades cardiacas, diabetes.
- Cáncer: Las mujeres con discapacidades tienen menos probabilidad de realizarse pruebas de detección de cáncer de mama y de cuello uterino según lo recomendado.
- Infecciones: Personas con algunos tipos de discapacidad tienen un riesgo más alto de presentar complicaciones por la influenza; algunas discapacidades físicas pueden afectar la forma en que el cuerpo combate las infecciones, como el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) o el virus respiratorio sincicial (VRS).
- Trastornos musculoesqueléticos: Problemas como dolor de espalda, lesiones en articulaciones, tendinitis y esguinces repetidos, que pueden causar discapacidad temporal o permanente.
- Salud bucal: Importante para el bienestar general; algunos estilos de vida (ej., uso del tabaco) y enfermedades bucales están asociados a otros problemas de salud.
- Abuso de sustancias: El alcohol, el tabaco, las drogas ilícitas y los medicamentos recetados pueden ser sustancias que se presten al abuso.
- Problemas de aprendizaje: Trastornos que afectan la capacidad de comprender o utilizar el lenguaje, hacer cálculos, coordinar movimientos o concentrar la atención.
- Pérdida de extremidades: Puede deberse a traumatismos, infecciones, diabetes, enfermedades vasculares, cáncer u otras enfermedades, siendo a menudo el resultado de otros problemas de salud.
Desafíos globales y soluciones

Los obstáculos a la plena inclusión social y económica de las personas con discapacidad incluyen entornos físicos y transporte inaccesibles, falta de dispositivos y tecnologías de apoyo, medios de comunicación no adaptados, deficiencias en la prestación de servicios, y prejuicios y estigmas discriminatorios en la sociedad.
La discapacidad es el resultado de la interacción entre afecciones (como la demencia, la ceguera o las lesiones medulares) y una serie de factores ambientales y personales. Actualmente, 1300 millones de personas, el 16% de la población mundial, sufren una discapacidad importante. Las desigualdades en materia de salud se derivan de situaciones injustas a las que se enfrentan las personas con discapacidad, influenciadas por factores estructurales (capacitismo, estigmatización y discriminación) y barreras en el sistema de salud (actitudes discriminatorias, instalaciones e información inaccesibles, falta de datos).
Marcos internacionales y respuesta a la COVID-19
Existe una creciente conciencia mundial sobre el desarrollo inclusivo de personas con discapacidad. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CPRD), ratificada por 185 países, promueve su plena integración. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establece que la discapacidad no puede ser un motivo para privar a las personas del acceso a programas de desarrollo y el ejercicio de los derechos humanos, con siete metas explícitamente referidas a las personas con discapacidad.
Los impactos de la COVID-19 afectaron considerablemente a las personas con discapacidad, quienes tenían necesidades sanitarias subyacentes adicionales que las hacían vulnerables a síntomas graves. Además, corrieron un mayor riesgo de contagio debido a la falta de información accesible sobre la enfermedad. El cierre de escuelas también privó a los niños con discapacidad de servicios básicos como programas de alimentación y tecnologías de asistencia.
Hacia una salud para todos
La inclusión de las personas con discapacidad es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la salud para todos. La cobertura sanitaria universal no se logrará si las personas con discapacidad no reciben servicios de salud de calidad en igualdad de condiciones. Por cada US$ invertido en la aplicación de medidas de prevención y atención de enfermedades no transmisibles que incluyan a personas con discapacidad, se podría obtener un rendimiento de casi US$ 10. Las tasas de mortalidad fueron más elevadas entre las personas con discapacidad intelectual durante la pandemia de COVID-19, quienes también tuvieron menos probabilidades de recibir cuidados intensivos.
Para hacer realidad el objetivo de la salud para todos, los gobiernos y asociados del sector de la salud deben:
- Transformar los sistemas de salud.
- Incluir a las personas con discapacidad en los procesos de toma de decisiones.
- Abordar las desigualdades en salud a través de intervenciones intersectoriales de salud pública.
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