Discapacidad y Consecuencias en el Adulto Mayor: Un Enfoque Integral

Este artículo analiza la discapacidad en las personas mayores desde un enfoque social y de derechos, buscando potenciar el respeto por la dignidad humana, la igualdad y la libertad personal, así como propiciar la inclusión social de las personas con discapacidad. Esto se basa en principios como la vida independiente, la no discriminación, la accesibilidad universal, la normalización del entorno y el diálogo civil.

Esquema de los principios del enfoque social y de derechos para personas con discapacidad

El Envejecimiento Poblacional y la Prevalencia de la Discapacidad

Los países analizados se encuentran en distintas etapas del proceso de envejecimiento poblacional. Por ejemplo, Chile está en un estadio avanzado, mientras que Colombia, Ecuador, México y Panamá presentan un envejecimiento moderadamente avanzado, y Guatemala y Paraguay, un envejecimiento moderado (CEPAL, 2022). Esta clasificación es relevante porque la proporción de personas con discapacidad varía según la edad y el sexo de la población.

Los censos de la ronda de 2020 en América Latina revelan que el porcentaje de personas con discapacidad difiere considerablemente entre países, oscilando entre un 2,8% en Guatemala y un 11% en Chile. La probabilidad de tener alguna discapacidad aumenta con la edad, resultando en una proporción más elevada de personas con discapacidad entre los adultos mayores (CEPAL, 2022a y 2025).

Aumento de la Discapacidad en Grupos de Edad Avanzada

Datos censales recientes indican que la proporción de personas con discapacidad aumenta significativamente en el grupo de edad de 80 años y más, con un leve predominio femenino. En países con información censal reciente, entre el 40% y el 52% de la población con discapacidad se encuentra en el grupo de edad de 60 años y más (CEPAL, 2024).

La prevalencia de la discapacidad entre personas de 60 a 79 años varía del 10,5% en Guatemala al 23,3% en Chile. En la población de 80 años y más, esta prevalencia supera el 50% en Chile y Ecuador, se sitúa entre el 40% y el 45% en México, Panamá y Paraguay, y alrededor del 33% en Colombia y Guatemala.

Envejecimiento y vejez en personas en situación de discapacidad intelectual - Conecta2

Discapacidad y Género en la Tercera Edad

En ambos grupos de edad (60-79 y 80+), la prevalencia de discapacidad es mayor entre las mujeres. Por ejemplo, en Chile, el 56,2% de las mujeres de 80 años y más presenta algún tipo de discapacidad, frente al 49% de los hombres en el mismo grupo. Esta brecha de aproximadamente el 6% se observa de manera similar en Ecuador y Paraguay. Esta mayor prevalencia femenina se atribuye principalmente a que “la mayor esperanza de vida de las mujeres aumentaría la posibilidad de tener una discapacidad asociada a una enfermedad crónica o a un accidente en etapas avanzadas de la vida” (González y Stang, 2014, p. 83 y CEPAL, 2025).

Consecuencias de la Discapacidad en el Adulto Mayor

La discapacidad en los adultos mayores conlleva una mayor acumulación de riesgos para la salud. Es un fenómeno complejo ligado a la funcionalidad y al establecimiento de relaciones y oportunidades en la sociedad. El aumento de patologías en edades avanzadas, junto con barreras ambientales, familiares, situaciones de abandono y maltrato, generan dependencia y discapacidad, lo que provoca estados carenciales y situaciones de necesidad.

En la población de 80 años y más con discapacidad, un grupo sustancial presenta alta dependencia de cuidados y muy baja autonomía. Muchas de estas personas pueden estar postradas y requerir apoyo constante. Por lo tanto, necesitan cuidadores cotidianos, ya sea en casa o en establecimientos de larga estadía, además de apoyo en salud como visitas médicas a domicilio, traslados a centros de salud primaria para urgencias, controles o entrega de medicamentos.

Impacto en el Hogar y la Familia

La información censal y de encuestas de hogares permite analizar la discapacidad no solo a nivel individual, sino también en el contexto de las familias y hogares donde residen las personas con discapacidad. En todos los países, el porcentaje de hogares con al menos un miembro con discapacidad supera ampliamente el porcentaje de personas con discapacidad (CEPAL, 2022a).

Centrar el análisis en los hogares y las familias permite entender cómo la asistencia, el apoyo y el cuidado dependen del tipo de hogar o familia. Aunque las personas mayores con discapacidad suelen vivir en hogares nucleares o extendidos (con parejas, hijos, nietos), algunas residen en hogares unipersonales, careciendo de apoyos y cuidados a largo plazo en su hogar.

Infografía: Impacto de la discapacidad en la estructura y dinámica familiar

Discapacidad y Pobreza

Generalmente, los hogares con personas con discapacidad presentan mayores niveles de pobreza y desigualdad. A los gastos básicos de cualquier hogar se suman los elevados costos asociados a servicios de salud como terapias, rehabilitación, apoyo y cuidados, movilidad, accesibilidad, dispositivos de asistencia y modificaciones en la vivienda para facilitar la movilidad (Bietti, 2023). Estos gastos reducen significativamente los ingresos familiares.

El Envejecimiento como Proceso y sus Tipos

El envejecimiento es un proceso natural que forma parte del ciclo de vida y comprende un amplio conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociales. Puede definirse como la disminución de la capacidad del organismo para adaptarse al medio ambiente, lo que requiere especial atención sanitaria.

  • Envejecimiento poblacional: Se refiere a la inversión de la pirámide poblacional debido al descenso de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida.
  • Envejecimiento individual: Implica procesos de deterioro molecular y celular que conducen a un descenso gradual de las funciones físicas y cognitivas, aumentando la probabilidad de adquirir enfermedades.

Envejecimiento Saludable y Activo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que entre 2000 y 2050, la proporción de la población mundial de 60 años y más se duplicará, pasando del 11% al 22%. El número total de personas de 60 años o más aumentará de 900 millones en 2015 a 1.400 millones para 2030 y a 2.100 millones para 2050.

El envejecimiento saludable es un proceso que fomenta y mantiene la capacidad funcional del adulto mayor en pro del bienestar en la vejez, no siendo sinónimo de envejecer sin enfermedades. Implica fortalecer estilos de vida que permitan el máximo bienestar, salud y calidad de vida mediante el autocuidado, ayuda mutua y autogestión. Estilos de vida como alimentación adecuada, ejercicio físico periódico, higiene personal, sueño reparador, recreación y alta autoestima impactan significativamente en la salud y calidad de vida en la vejez.

La OMS también promueve el envejecimiento activo, un proceso que optimiza las oportunidades de salud, participación y seguridad para mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. Se reconocen seis determinantes del envejecimiento activo: económicos, conductuales, personales, sociales, relacionados con los sistemas sanitarios y sociales, y los relacionados con el entorno físico.

Envejecimiento Fisiológico vs. Patológico

  • Envejecimiento fisiológico: Presenta un proceso lento de deterioro o disminución funcional equilibrado en varios órganos y sistemas de manera coordinada.
  • Envejecimiento patológico (secundario): Se produce a partir de un proceso de envejecimiento prematuro, generalmente específico de un tejido debido a enfermedades crónicas. Este tipo de envejecimiento se explica por cambios resultantes de enfermedades añadidas al proceso normal, interfiriendo con el funcionamiento social y laboral de la persona e incluso generando discapacidad.
Diagrama comparativo de envejecimiento fisiológico y patológico

Enfermedades Crónicas y Discapacidad en el Adulto Mayor

La discapacidad es un término genérico que abarca deficiencias en las funciones y estructuras corporales, limitaciones en la capacidad de realizar actividades y restricciones en la participación social de una persona con una condición de salud. El envejecimiento mundial está modificando la prevalencia de la discapacidad, ya que el riesgo de adquirir una deficiencia permanente que genere discapacidad aumenta con la edad.

Mundialmente, la prevalencia de discapacidad es cercana al 15%, explicada por el envejecimiento de la población y el incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles, entre las cuales sobresalen las neurológicas. El Informe Mundial de la Discapacidad reporta que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la principal enfermedad asociada a discapacidad en mayores de 65 años fue el reumatismo (30%), seguido de cardiopatías (23%), hipertensión, diabetes y enfermedad cerebrovascular, entre otros.

La discapacidad es más prevalente en la población mayor de 18 años (una de cada siete personas adultas tiene alguna discapacidad), se acumula en países de bajos y medianos ingresos, y en la región de las Américas, el 44% de las personas con discapacidad tienen 60 años o más.

Estudio en Santiago de Cali, Colombia

Un estudio transversal en Santiago de Cali, Colombia, con 322 adultos mayores, buscó determinar las condiciones crónicas de salud asociadas al desarrollo de discapacidad. La mediana de edad fue de 70 años, y el 90,4% de los participantes fueron mujeres. La media de discapacidad global fue de 9,39 ± 10,2 puntos (en una escala de 0-100), siendo la movilidad el dominio con mayor puntuación (13,80 ± 17,79).

Resultados Relevantes del Estudio:

  • La hipertensión arterial fue la enfermedad crónica más prevalente (n = 180).
  • Los adultos que sufrieron embolias reportaron el mayor nivel de discapacidad (18,395), seguidos por aquellos con algún tipo de alteración mental (14,15%).
  • La enfermedad pulmonar, ataques al corazón, artritis, osteoporosis y cataratas reportaron un nivel de discapacidad del 10,38%.
  • El dominio con mayor significancia estadística fue la participación, más afectada en adultos con diabetes, ataques al corazón, embolia cerebral, artritis, osteoporosis y cataratas (p = 0,000).
  • La afectación de la movilidad se asoció más con artritis, osteoporosis y cataratas (p = 0,000).
  • El 51,2% de los encuestados presentó discapacidad leve. Los mayores puntajes de índice de discapacidad prevalente para todas las enfermedades se ubicaron en discapacidad leve, siendo más frecuente en hipertensión arterial (60%), artritis (63%), cataratas (62,4%) y osteoporosis (66,1%).

Las actividades complejas de la vida diaria son las primeras en presentar dificultad. Aunque se observó presencia de enfermedades crónicas en los sistemas cardiovascular, pulmonar y musculoesquelético, se reportaron niveles bajos de discapacidad.

Tabla de prevalencia de enfermedades crónicas y su impacto en la discapacidad en adultos mayores de Cali

El Rol del Cuidado y los Centros Día

El cuidado ha sido una actividad humana fundamental desde siempre, con un componente no profesional importante. Cuidar al adulto mayor implica una responsabilidad significativa, paciencia, respeto y compromiso. El autocuidado se vuelve crucial, asociado con autonomía, independencia y responsabilidad personal.

Ante las necesidades de cuidados a largo plazo, que si bien no son exclusivas de las personas mayores, las condiciones demográficas y epidemiológicas, junto con la pandemia de COVID-19, han evidenciado la necesidad de políticas dirigidas a este sector. Instrumentos internacionales como el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (2002) y el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo (medida prioritaria 31) destacan la importancia de mejorar la atención a largo plazo y garantizar los derechos y el bienestar de las personas mayores.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030 promueven la creación de sistemas de protección social que garanticen estos derechos. La Declaración de Santiago (2022) llama a avanzar hacia una sociedad del cuidado.

Centros Día como Alternativa de Cuidado

Los centros día, también conocidos como estancias diurnas, son una opción para no institucionalizar al adulto mayor dependiente y, para el adulto mayor sano, una alternativa de actividad, recreación y dignificación. Son una opción intermedia entre conservar el ambiente habitual/familiar y la institucionalización, permitiendo también un respiro para los cuidadores (evitando el síndrome de sobrecarga del cuidador).

Los objetivos generales de los centros día incluyen incrementar y mantener el mejor nivel posible de autonomía personal y apoyar a las familias o cuidadores. También buscan brindar tiempo libre y descanso a la familia cuidadora, generar orientación y asesoramiento, y proveer conocimientos y habilidades para mejorar la calidad de los cuidados.

Envejecimiento y vejez en personas en situación de discapacidad intelectual - Conecta2

Modelos y Servicios de los Centros Día

Actualmente, existe el modelo de centro día para mayores en situación de dependencia, cuyas condiciones de salud requieren tratamientos y respuestas diferentes según sus necesidades particulares. Este modelo debe contar con infraestructura y personal calificado para atender a esta población con sus limitaciones.

Los objetivos de los centros día para adultos mayores con condiciones de salud (envejecimiento patológico o discapacidad) son:

  • Terapias de estimulación para retrasar el avance de procesos neurodegenerativos.
  • Fomentar la autonomía de la persona.
  • Potenciar las capacidades físicas, cognitivas y funcionales.
  • Estimular y entrenar las actividades de la vida diaria.
  • Fortalecer relaciones sociales para evitar el aislamiento social y la progresión de cuadros demenciales.
  • Prestar apoyo por parte de un equipo multidisciplinario (médicos, psicólogos, fisiatras, entre otros).

Una modalidad es la de asistencia continua, donde las personas asisten al centro día todos los días en horario completo, enfocándose en el apoyo a los cuidadores para evitar el cansancio y el estrés. Los centros día cubren necesidades personales básicas, terapéuticas y sociales, reconociendo que el cuidado va más allá de la atención médica. El concepto de centros día sigue en desarrollo, pero pueden ser una respuesta clave para cubrir las necesidades de cuidado, dignificación e integración de la población adulta mayor con o sin discapacidad.

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