Criterios de Diagnóstico de Discapacidad Intelectual Moderada según CIE-10

Recibir un diagnóstico de discapacidad intelectual no es un final, sino un punto de partida. Es el inicio de un proceso que, con la información adecuada y los apoyos correctos, puede transformarse en una oportunidad para comprender, acompañar y construir un entorno en el que cada persona pueda desarrollar su potencial.

En el caso de la discapacidad intelectual (DI), llegar al diagnóstico adecuado es clave para acceder a intervenciones educativas, médicas y sociales que promuevan el bienestar y la autonomía. Según los criterios establecidos por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), el diagnóstico de discapacidad intelectual se basa en tres aspectos fundamentales que deben cumplirse simultáneamente:

Criterios Diagnósticos de Discapacidad Intelectual

El diagnóstico de discapacidad intelectual se fundamenta en la presencia de dificultades significativas en dos áreas principales:

1. Dificultades en el Funcionamiento Intelectual

Se refiere a las dificultades en áreas como:

  • Razonamiento.
  • Resolución de problemas.
  • Planificación.
  • Pensamiento abstracto.
  • Memoria.
  • Aprendizaje académico.

Este aspecto se evalúa a través de pruebas estandarizadas aplicadas por profesionales de la psicología. Un cociente intelectual (CI) inferior a 70-75 puede ser un indicador, pero el diagnóstico no se basa solo en una cifra, sino en un análisis más amplio que considera el contexto y las características de la persona. Según la clasificación diagnóstica Internacional DSM-5 (APA, 2013), las personas con funcionamiento intelectual límite (V62.89; R41.83) obtienen una puntuación de Cociente Intelectual Total (CIT), medida a través de pruebas estándares actualizadas, en la franja entre 70 y 79, por lo que se encuentran por debajo de la puntuación de inteligencia considerada media o normativa (CIT 80-120). La discapacidad intelectual (CIT < 70) es una condición patológica cuya principal característica es un desarrollo insuficiente, y que afecta a la adaptación del individuo a su entorno relacional, social y laboral (OMS).

Gráfico comparativo de rangos de CI para inteligencia normal, límite y discapacidad intelectual.

2. Dificultades en el Funcionamiento Adaptativo

Estas son las habilidades que permiten a una persona desenvolverse de forma independiente en su vida cotidiana, de acuerdo a su edad y contexto cultural. Se agrupan en tres áreas:

  • Habilidades conceptuales: lectura, escritura, uso del dinero, manejo del tiempo, razonamiento.
  • Habilidades sociales: relaciones interpersonales, empatía, respeto por normas y códigos sociales.
  • Habilidades prácticas: higiene personal, alimentación, movilidad, seguridad, tareas del hogar o uso de servicios comunitarios.

Estas habilidades se evalúan mediante entrevistas y cuestionarios dirigidos a los cuidadores principales y personas que conviven con el niño o adolescente. Por esta razón, además de la medición vinculada al coeficiente intelectual (CIT), es fundamental tomar en consideración el funcionamiento adaptativo de la persona en distintas áreas como la comunicación, las competencias de la vida diaria, la responsabilidad social, la autonomía y la autosuficiencia.

3. Inicio Durante la Infancia o Adolescencia

Para confirmar el diagnóstico de discapacidad intelectual, las dificultades intelectuales y adaptativas deben haber comenzado durante la infancia o adolescencia. El diagnóstico de DI no se hace de forma aislada; un diagnóstico no es una etiqueta.

Ilustración representando el desarrollo de habilidades conceptuales, sociales y prácticas en diferentes etapas de la vida.

Clasificación de la Discapacidad Intelectual según CIE-10 y DSM-5

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) es un sistema de categorías por el cual se asigna un código a cada entidad, de acuerdo a un sistema ordenado, establecido por especialistas en la materia. Tiene la finalidad de permitir el registro sistemático de las enfermedades y la comparación de datos recogidos de diferentes países o áreas. El capítulo quinto de la lista de códigos CIE-10, se dedica a trastornos mentales y del comportamiento. Mediante este sistema de clasificación empleado con carácter internacional, se facilita el avance de los estudios médicos. La CIE-10 clasifica la depresión mayor dentro los trastornos del humor o afectivos (F30-F39).

La quinta edición del DSM divide la anterior clasificación de “trastornos del estado de ánimo” en “trastornos depresivos” y “trastorno bipolar y trastornos relacionados”. El DSM-5 no introduce cambios significativos respecto a los criterios diagnósticos de la anterior edición revisada (DSM-IV-TR) para el episodio de depresión mayor, a excepción de las modificaciones y especificaciones para describir el estado clínico actual.

Evolución histórica de los trastornos mentales

Escalas de Gravedad de la Discapacidad Intelectual

La discapacidad intelectual se clasifica en diferentes niveles de gravedad, que se relacionan con el Coeficiente Intelectual (CI) y el grado de afectación del comportamiento adaptativo:

Discapacidad Intelectual Leve

El alumnado con discapacidad intelectual leve supone, aproximadamente, un 85% de los casos de discapacidad intelectual. Se incluye en la misma al alumnado cuya puntuación en CI se sitúa en el intervalo de CI entre 50-55 y 40-35. La conducta adaptativa de este alumnado suele verse afectada en todas las áreas del desarrollo. Suponen alrededor del 10% de toda la población con discapacidad intelectual. El alumnado con este tipo de discapacidad suele desarrollar habilidades comunicativas durante los primeros años de la infancia y, durante la escolarización, puede llegar a adquirir parcialmente los aprendizajes instrumentales básicos.

Discapacidad Intelectual Moderada

Esta escala de gravedad se incluye al alumnado cuya medida en CI se sitúa en el intervalo entre 35-40 y 20-25 y supone el 3-4% del total de la discapacidad intelectual. Las adquisiciones de lenguaje en los primeros años suelen ser escasas y a lo largo de la escolarización pueden aprender a hablar o a emplear algún signo de comunicación alternativo. Debido a menores competencias a nivel intelectual, se pueden manifestar dificultades para alcanzar las demandas educativas escolares, especialmente en los casos en que no existe un apoyo psicológico y educativo adecuado. En la edad adulta, estas dificultades se pueden reflejar en un menor nivel de adaptación social así como en dificultades para competir de manera autónoma en el mercado laboral.

Discapacidad Intelectual Grave

La mayoría de este alumnado presenta una alteración neurológica identificada que explica esta discapacidad, la confluencia con otras (de ahí el término pluridiscapacidad que aquí se le asocia) y la gran diversidad que se da dentro del grupo. Por este motivo, uno de los ámbitos de atención prioritaria es el de la salud física. La medida del CI de este alumnado queda por debajo de 20-25 y supone el 1-2 % del total de la discapacidad intelectual. Suelen presentar limitado nivel de conciencia y desarrollo emocional, nula o escasa intencionalidad comunicativa, ausencia de habla y graves dificultades motrices. El nivel de autonomía, si existe, es muy reducido.

Discapacidad Intelectual Profunda

La medida del CI de este alumnado queda por debajo de 20-25 y supone el 1-2 % del total de la discapacidad intelectual. Suelen presentar limitado nivel de conciencia y desarrollo emocional, nula o escasa intencionalidad comunicativa, ausencia de habla y graves dificultades motrices. El nivel de autonomía, si existe, es muy reducido.

Infografía detallando las características y rangos de CI para cada nivel de discapacidad intelectual.

Consideraciones Adicionales en el Diagnóstico

El diagnóstico de discapacidad intelectual debe realizarse mediante entrevista clínica y no ser derivado únicamente de cuestionarios, ya que estos por sí solos no permiten la realización de un diagnóstico individual. Deberán emplearse técnicas específicas, tanto verbales como no verbales, debido a la existencia de posibles limitaciones cognitivas y de verbalización en este grupo de edad.

La definición de discapacidad intelectual ha evolucionado. En el pasado, el término retardo mental se utilizaba para describir esta afección. Este término ya no se utiliza. Una afección diagnosticada antes de los 18 años de edad que incluye un funcionamiento intelectual general por debajo del promedio y una carencia de las destrezas necesarias para la vida diaria. La discapacidad intelectual afecta alrededor del 1% de la población.

Además, es importante destacar que el concepto de inteligencia ha sido objeto de estudio durante muchas décadas, y ha ido evolucionando a lo largo de los años. La deficiencia para adaptarse (ajustarse a nuevas situaciones) de manera normal y crecer intelectualmente puede hacerse evidente en los primeros años de vida del niño. En los casos de un retraso leve, el reconocimiento de estas deficiencias puede tardar hasta la edad escolar o posteriormente.

Causas y Factores de Riesgo de la Discapacidad Intelectual

Existen muchas causas de discapacidad intelectual. Los factores de riesgo son específicos a la causa de la discapacidad intelectual. Las causas de la discapacidad intelectual pueden incluir:

  • Infecciones: presentes al nacer o que ocurren después del nacimiento.
  • Anomalías cromosómicas: como el síndrome de Down.
  • Factores ambientales: como exposición al plomo e intoxicación.
  • Metabólicas: por ejemplo, hiperbilirrubinemia o niveles muy altos de bilirrubina en sangre en los bebés.
  • Nutricionales: por ejemplo, desnutrición.
  • Tóxicas: exposición intrauterina al alcohol, la cocaína, las anfetaminas y otras drogas.
  • Traumatismos: antes y después del nacimiento.
  • Inexplicables: los proveedores de atención médica desconocen la razón de la discapacidad intelectual de una persona.

La prevención de estas enfermedades reduce el riesgo. Por ejemplo, el síndrome de la rubéola se puede prevenir a través de una vacuna. Programas ambientales para reducir la exposición al plomo, al mercurio y a otras toxinas disminuirán el retardo mental asociado con toxinas. Otro factor que puede reducir la incidencia del retraso es el aumento del conocimiento del público acerca de los riesgos del alcohol y las drogas durante el embarazo.

Diagrama de flujo mostrando las diversas causas de la discapacidad intelectual.

Identificación y Evaluación

Como familia, usted puede sospechar que su hijo tiene una discapacidad intelectual cuando presente cualquiera de las siguientes características:

  • Falta o retraso del desarrollo de habilidades motoras, destrezas del lenguaje y habilidades de autoayuda, especialmente cuando se compara con sus pares.
  • Insuficiencia para crecer intelectualmente o comportamiento infantil continuado.
  • Falta de curiosidad.
  • Problemas para mantenerse al día en la escuela.
  • Incapacidad para adaptarse (ajustarse a nuevas situaciones).
  • Dificultad para entender y acatar reglas sociales.

Los signos de discapacidad intelectual pueden variar de leves a graves. A menudo se utilizan pruebas del desarrollo para evaluar al niño:

  • Prueba del desarrollo de Denver anormal.
  • Puntaje en el comportamiento de adaptación por debajo del promedio.
  • Desarrollo muy inferior al de compañeros de su misma edad.
  • Puntaje del coeficiente intelectual (CI) por debajo de 70 en un examen estándar de CI.

El WAIS III es un test de habilidad intelectual que ofrece información acerca de las fortalezas y debilidades intelectuales de individuos entre 16 y 64 años. Los resultados obtenidos por un paciente, son comparados con aquellos de un grupo de personas de su misma edad y genero, pudiendo ubicar al paciente en un lugar de la curva de la distribución normal. Dicha curva presenta un valor central de 100 (inteligencia media) y una desviación estándar de 15.

Se evaluará el Desempeño Ocupacional de cada paciente. Esta evaluación permite conocer acerca de cómo el paciente lleva a cabo sus actividades de la vida diaria. Se realizan diversos tests con el fin de determinar el rendimiento en tareas de comprensión y expresión del lenguaje, así como también el dominio de distintas modalidades del discurso.

Enfoque y Apoyo

El objetivo del tratamiento es desarrollar al máximo el potencial de la persona. El entrenamiento y la educación especial pueden comenzar desde la lactancia. Este incluye destrezas sociales para ayudar a la persona a desempeñarse de la manera más normal posible.

Es importante que un especialista evalúe a la persona en busca de otros problemas de salud mental y física. Generalmente la terapia conductual es útil para las personas con discapacidad intelectual. Analice las opciones de tratamiento y apoyo para su hijo con su proveedor o la trabajadora social para poder ayudarle al niño a alcanzar todo su potencial.

El trabajo desempeña un rol importante en la vida de las personas. Permite la interacción social por medio de una actividad productiva, la cual es reconocida socialmente. El Terapista Ocupacional orienta y asesora a la persona y a la familia para favorecer la integración a un espacio de formación o de trabajo según las modalidades y recursos existentes. A partir de esto se diseña un programa de tratamiento a medida para el paciente.

Imagen de un terapeuta trabajando con un niño en un entorno educativo.

Pronóstico

El pronóstico depende de la gravedad y la causa de la discapacidad intelectual, otras afecciones, y el tratamiento y terapias recibidas. Muchas personas llevan vidas productivas y aprenden a desempeñarse por sí solas. Otras necesitan un ambiente estructurado para lograr el mayor éxito.

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