La Discapacidad Psiquiátrica y Otras Discapacidades en el Aula: Información y Estrategias

La inclusión de niños y jóvenes con diversas discapacidades en el aula es fundamental para su desarrollo integral. Las adaptaciones e intervenciones adecuadas pueden mejorar significativamente el desempeño escolar y apoyar su desarrollo académico, socioemocional y conductual. Este artículo explora las categorías de discapacidad reconocidas, estrategias para apoyar a los estudiantes con necesidades específicas, y la evolución histórica del concepto de discapacidad, especialmente en Chile.

Adaptaciones e Intervenciones para Necesidades Específicas

Los estudiantes con ciertas condiciones pueden beneficiarse de estrategias personalizadas. A continuación, se presentan ejemplos de adaptaciones o intervenciones según la necesidad del niño:

Dificultades de Aprendizaje

Las escuelas suelen tener experiencia y recursos para atender dificultades de aprendizaje, enfocándose generalmente en habilidades específicas de lectura, escritura y matemáticas. Los estudiantes suelen trabajar en grupos pequeños con su maestro para reforzar estas áreas, lo que les permite avanzar a su ritmo y con estrategias que se adapten a su forma de aprender.

Ansiedad

Los niños con ansiedad significativa pueden sentirse incómodos al hablar frente a la clase, hacer preguntas, interactuar con compañeros o presentar exámenes. Es común que algunos estudiantes pasen mucho tiempo en la enfermería o la oficina por ansiedad. Para apoyar mejor su bienestar, se recomienda limitar el tiempo fuera del aula. Si necesita salir del salón, puede usar una zona de calma dentro del aula o tomar unos minutos en el pasillo.

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

Los niños con TDAH pueden tener dificultades para prestar atención, seguir instrucciones, mantenerse en su lugar, organizarse o controlar impulsos. Programar descansos cortos y definidos a lo largo del día puede ser una estrategia efectiva. La escuela puede ser un excelente lugar para enseñar y practicar habilidades académicas, de conducta y socioemocionales.

Categorías de Discapacidad según la Ley IDEA

Para ser elegible y recibir servicios educativos especializados, es necesario que los niños tengan una discapacidad que afecte su educación. La Ley de Educación para Individuos con Discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés) agrupa las discapacidades en 13 categorías, las cuales, en muchos casos, incluyen una amplia gama de dificultades. Para obtener un Programa de Educación Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés), los niños deben cumplir con los criterios de al menos una categoría y comprobar que la discapacidad tiene un “efecto adverso” en la educación del niño.

Infografía: Las 13 categorías de discapacidad según la Ley IDEA

1. Discapacidad Específica del Aprendizaje (SLD, por sus siglas en inglés)

Esta es la categoría más común en la educación especial y abarca una gran variedad de diferencias de aprendizaje que dificultan leer, escribir, escuchar, hablar, razonar o hacer operaciones matemáticas. Ejemplos comunes incluyen:

  • Dislexia
  • Discalculia
  • Trastorno de la expresión escrita (también conocido como disgrafía)

Los estudiantes con discapacidades del aprendizaje suelen representar cerca de un tercio de todos los estudiantes con IEP.

2. Impedimento del Habla o del Lenguaje

Esta es la segunda categoría más común y abarca problemas como el tartamudeo y el sigmatismo. Los trastornos del lenguaje, que dificultan la comprensión o expresión, también pueden incluirse aquí o en la categoría de discapacidad del aprendizaje.

3. Otro Impedimento de Salud

Una categoría comúnmente utilizada que abarca una amplia variedad de condiciones que podrían limitar la fuerza, la energía o el grado de atención de un niño. El TDAH es un ejemplo frecuente, junto con epilepsia, anemia falciforme y el síndrome de Tourette.

4. Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Una discapacidad del desarrollo que afecta las habilidades sociales y comunicativas, así como el comportamiento.

5. Discapacidad Intelectual

Incluye la capacidad intelectual por debajo del promedio. Los niños con síndrome de Down suelen calificar en esta categoría.

6. Trastorno Emocional

Esta categoría abarca los problemas de salud mental, como el trastorno de ansiedad, el trastorno bipolar y el trastorno negativista desafiante. Algunos trastornos emocionales o conductuales también podrían estar incluidos en la categoría “otro impedimento de salud”.

7. Retraso en el Desarrollo

Se puede utilizar para niños pequeños que tardan en alcanzar hitos del desarrollo (caminar, hablar). Los estados tienen diferentes reglas y es la única categoría en IDEA que tiene un límite de edad: no se puede utilizar después de los 9 años.

8. Discapacidades Múltiples

Esta categoría se utiliza únicamente cuando la combinación de discapacidades requiere un enfoque altamente especializado, por ejemplo, tener una discapacidad intelectual y ceguera.

9. Impedimento Auditivo, Incluida la Sordera

Incluye una variedad de problemas con la audición que pueden ser permanentes o cambiar con el tiempo. No incluye el trastorno del procesamiento auditivo, que se considera una discapacidad del aprendizaje.

10. Impedimento Ortopédico

Abarca problemas con los huesos, las articulaciones y los músculos, como la parálisis cerebral.

11. Impedimento Visual, Incluida la Ceguera

Esta categoría abarca una variedad de problemas con la visión, incluida la visión parcial y la ceguera. Si el problema de visión de un niño se puede corregir con anteojos, no califica en esta categoría.

12. Lesión Cerebral Traumática

Abarca las lesiones cerebrales que ocurren después del nacimiento, causadas por un golpe en la cabeza o sacudidas.

13. Sordoceguera

Incluye a los niños con una pérdida auditiva y de visión severa, cuyas dificultades de comunicación son tan específicas que los programas diseñados únicamente para la sordera o la ceguera no cubren sus necesidades.

El “Efecto Adverso” y la Categoría Primaria

Para calificar para educación especial, la discapacidad debe tener un “efecto adverso” en el desempeño escolar del niño. Cuando los niños tienen más de una discapacidad, es recomendable incluirlas todas en el IEP, aunque se deba designar una categoría de discapacidad primaria para monitoreo de información.

La Evolución Histórica del Concepto de Discapacidad en Chile

El desarrollo del concepto de discapacidad intelectual (DI) en Chile ha transitado por diferentes etapas e hitos, en un contexto de constantes revisiones históricas y normativas.

La inclusión en Chile

Primeras Aproximaciones y Contexto Político-Social

El concepto de discapacidad intelectual (DI) en Chile ha sido un constructo cuya trayectoria histórica y normativa es el resultado de constantes revisiones, al que le anteceden otras nociones, tales como deficiencia mental, retraso mental y debilidad mental. Este contexto coincide con la redacción de la Constitución de 1925, que prescribía la separación entre Iglesia y Estado y estableció la educación pública como atención preferente del Estado, haciendo la educación primaria obligatoria y creando una Superintendencia de Educación Pública.

Influencia de la Escuela Nueva y Modelos de Comprensión

Estas circunstancias coincidieron con la aparición del movimiento teórico pedagógico denominado “Escuela Nueva” en América Latina y el Caribe, que buscaba una educación más activa y enfocada en el niño. Ciertamente existen diferentes modelos para la comprensión de las diversas acepciones e intervenciones de la discapacidad humana, los que han influido en las normativas según el periodo histórico en que ubiquemos tal o cual definición.

Exclusión y Discriminación Histórica

A lo largo de la historia, las personas con discapacidad han vivenciado tratos indignos, marginación y exclusión, lo que ha condicionado su calidad de vida. Se desarrollaron mitos negativos, considerándolas peligrosas y prestando atención al control de su reproducción. Las demandas por acceso universal a la educación abrieron las puertas de los colegios a estudiantes con discapacidad, pero los logros fueron limitados en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, generando un problema de equidad.

Paradigma Médico y Avances Normativos

Los saberes acerca de la discapacidad intelectual fueron abordados inicialmente por las ciencias de la salud y la psicología, con base en un discurso médico-clínico. No obstante, el Estado promovió la educación de niños, niñas y jóvenes con discapacidad intelectual en la escuela. En la actualidad (2023), existen condiciones normativas para la incorporación de elementos relacionados con el contexto social, la progresiva aceptación de la diversidad cultural y lingüística, y el estudio de sistemas alternativos de comunicación.

Desde el punto de vista de los criterios de significación clínica, hoy está vigente la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud (CIF), una medida estandarizada útil de la discapacidad causada por los trastornos mentales. Este vacío de información es complejo en situaciones clínicas donde el síntoma no es intrínsecamente patológico y un diagnóstico de “trastorno mental” sería inadecuado.

Definiciones Contemporáneas de Discapacidad Intelectual

Hoy, la discapacidad intelectual es entendida por el Comité Técnico sobre Terminología y Clasificación de la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD) como personas cuyo funcionamiento cognitivo y conducta adaptativa (conceptuales, sociales y prácticas) se encuentran significativamente disminuidos en relación con los demás, y su aparición se da antes de los 22 años. Los criterios diagnósticos incluyen:

  • Limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual.
  • Limitaciones en la conducta adaptativa.
  • Edad de inicio.

Junto con esto, debe realizarse una revisión exhaustiva de documentación que incluya la historia social, médica y la trayectoria escolar. El DSM-V, con una mirada clínica, contempla deficiencias en las funciones intelectuales y en el comportamiento adaptativo, con niveles de gravedad: leve, moderado, grave y profundo.

Legislación Chilena y Educación Especial

Dentro de las normativas que dieron lugar a la educación de estudiantes con discapacidad intelectual en Chile se encuentra el Decreto n.° 7500 (1927), que mencionaba por primera vez a niños indigentes, débiles, de inferioridad orgánica, anormales y retrasados mentales. En 1928, el Decreto con fuerza de ley n.° 5881 promulgó la creación de escuelas experimentales destinadas a “débiles mentales”. Posteriormente, el Decreto n.° 4259 (1933) creó una “escuela especial del desarrollo con régimen de internado” para niños con deficiencia mental y en situación de indigencia. Durante el gobierno de Juan Antonio Ríos (1943), se creó “La ciudad del niño” para la protección de infantes en situación de indigencia o abandono y de retardo mental.

En este periodo, el Estado chileno asumió un carácter asistencialista y de protección a la infancia, lo que se tradujo en la institucionalización de las escuelas especiales, con propósitos regenerativos y terapéuticos. La terminología de la época incluía “menores en situación irregular” y “débil mental”, que definía a personas con retardo en el desarrollo a edad temprana o con incapacidad para manejar las demandas cotidianas de la vida. La normativa chilena de la época, enmarcada en el paradigma psicométrico, se basaba en la clasificación de las escalas de Binet y Simon, donde el diagnóstico era determinante.

Enfoques y Debates

El debate respecto a la discapacidad intelectual no conduce a la discusión respecto a la inteligencia, que ha sido tradicionalmente conceptualizada como una capacidad natural de adaptación al medio. La “Escuela de Ginebra” consolidó el enfoque evolutivo del retraso mental, eficaz en su aspecto descriptivo pero frágil en la explicación de las causas. Este enfoque consideraba que el deficiente mental podría alcanzar el umbral evolutivo y actitudinal normal, aunque más tardíamente.

Los tratos recibidos por las personas con discapacidad no han variado sustantivamente desde la antigüedad, marcados por rechazo social y vulneración de derechos. El paradigma médico en la atención del deficiente mental ha provocado que se estudie la deficiencia mental como una enfermedad incurable, con métodos de intervención propios de la medicina, asumiendo la noción de deficiencia, disminución o hándicap como características innatas e inmodificables. Sin embargo, pensadores como Vigotsky en la década del 30 analizaron las estructuras de los defectos, afirmando que las personas con discapacidad restablecen o sustituyen las funciones alteradas o perdidas mediante mecanismos compensatorios.

El modelo tradicional prevalece en este contexto social, político y cultural, donde se atribuía a la persona con discapacidad una condición de marginación producto de sus características y limitaciones personales orgánicas, por lo tanto, incurables y de carácter permanente. La semántica de la educación para personas en situación de discapacidad en este periodo incluye conceptos como débiles mentales, retrasados mentales, anormales, idiotas, defectuosos, subnormales.

Programas de Apoyo a la Discapacidad en Chile

En Chile, el presupuesto de salud mental no supera el 2,3 por ciento del total destinado a salud pública, cuando la OMS recomienda al menos un 5%. Hogar de Cristo, a través de tres programas -residencial, ambulatorio y domiciliario-, entrega apoyo social a personas adultas en situación de pobreza y exclusión social con discapacidad mental (psíquica y/o intelectual) y sus familias, para favorecer el ejercicio de sus derechos fundamentales. En modalidad ambulatoria, cuentan con Centros Ambulatorios Especializados y el programa Salud Mental Calle.

Actividades Recomendadas para Trabajar la Discapacidad en el Aula

Para sensibilizar al alumnado y promover la inclusión, se pueden poner en práctica diversas actividades que ayuden a comprender las barreras que afectan a los compañeros con discapacidad:

  • Recorrido a ciegas: Realizar un recorrido por el aula o el patio con los ojos vendados y la ayuda de un compañero para tomar conciencia de las dificultades de las personas con discapacidad visual.
  • Comunicación sin palabras: Dividir la clase en parejas para comunicarse solo mediante gestos, reflexionando después sobre la experiencia.
  • Circuito de movilidad reducida: Organizar un circuito con obstáculos que haya que superar en silla de ruedas o con muletas para fomentar la empatía hacia las personas con discapacidad motriz.
  • Lectura de cuentos inclusivos: Seleccionar historias sobre diversidad y discapacidad, proponiendo un debate posterior sobre la importancia de la inclusión y el respeto a las diferencias.
  • Juego de rol: Asignar a cada estudiante un rol relacionado con una discapacidad durante un juego de grupo para fomentar la comprensión.

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