Discapacidad y Obstáculos en el Acceso a la Salud

La discapacidad es una parte inherente de la experiencia humana, que afecta a aproximadamente 1300 millones de personas, lo que representa el 16% de la población mundial. No es sinónimo de enfermedad o incapacidad para estar sano. De hecho, estar sano significa lo mismo para todos: mantenerse bien para llevar una vida plena y activa. Para las personas con discapacidades, esto incluye saber que los problemas de salud relacionados con su condición pueden ser tratados.

La discapacidad es el resultado de la interacción entre afecciones como la demencia, la ceguera o las lesiones medulares, y una serie de factores ambientales y personales. Las tasas de discapacidad están en aumento, impulsadas por el envejecimiento de la población y el incremento de las enfermedades crónicas, entre otras causas. A pesar de necesitar con frecuencia más servicios de atención médica, las personas con discapacidad a menudo enfrentan un acceso deficiente y una menor satisfacción con los servicios recibidos. Es crucial una atención médica que satisfaga sus necesidades de manera integral, no solo en relación con su discapacidad específica.

La Salud Integral y la Discapacidad

Tener una discapacidad no implica que una persona no pueda estar sana. Muchas personas con discapacidad reportan tener una buena, muy buena o excelente salud. Sin embargo, pueden tener un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud asociados a su discapacidad, conocidos como "afecciones secundarias". Afortunadamente, muchas de estas condiciones son prevenibles y existen tratamientos eficaces.

Actividad Física para el Bienestar

Adoptar un estilo de vida saludable es fundamental para todas las personas, incluyendo aquellas con discapacidades. La actividad física es un pilar esencial. Los adultos con discapacidades, de cualquier figura, tamaño y capacidad, pueden beneficiarse enormemente de ser físicamente activos. Las recomendaciones generales para adultos con discapacidades incluyen:

  • Realizar al menos 2 horas y 30 minutos (150 minutos) por semana de actividad física aeróbica de intensidad moderada (como caminar rápido o andar en silla de ruedas sin ayuda).
  • O, al menos 1 hora y 15 minutos (75 minutos) por semana de actividad física aeróbica de intensidad fuerte (como trotar o jugar al baloncesto en silla de ruedas).
  • También es válida una combinación de ambos tipos de actividades aeróbicas cada semana. Como regla general, 1 minuto de actividad física fuerte equivale a aproximadamente 2 minutos de actividad física moderada.
  • Las actividades para el fortalecimiento muscular deberían ser de intensidad moderada y alta, e incluir a todos los principales grupos musculares dos o más días a la semana (por ejemplo, trabajar con bandas de resistencia o practicar yoga adaptada), ya que ofrecen beneficios adicionales para la salud.

Si una persona con discapacidad no puede seguir estas recomendaciones, debe participar en cualquier actividad física regular dentro de sus capacidades y evitar la inactividad, comenzando lentamente según su estado físico. La experiencia de muchas personas demuestra que es posible mejorar significativamente la movilidad y la fuerza con el tiempo a través de la actividad física constante.

Persona con discapacidad en silla de ruedas realizando ejercicios de levantamiento de pesas en un gimnasio adaptado.

Salud Mental y Apoyo Emocional

La salud mental y el bienestar general son cruciales para todos, dictando cómo pensamos, sentimos y actuamos ante la vida. Todas las personas, incluidas aquellas con discapacidades, pueden experimentar sentimientos de aislamiento, baja autoestima o depresión. Es importante destacar que las personas con discapacidades reportan tasas más altas de estrés y depresión que la población general. Existen diversas formas de tratar la depresión, y el ejercicio puede ser eficaz para algunos.

El diagnóstico de una enfermedad crónica o el desarrollo de una discapacidad pueden generar sentimientos de pérdida sobre la vida anterior. Es vital permitirse experimentar estas emociones para aceptar la realidad y avanzar. Aunque la transición pueda ser difícil, es posible manejar e incluso reducir el impacto de estas condiciones en la salud emocional. Estrategias como establecer una rutina de sueño (higiene del sueño) son útiles para relajarse, asegurar de 7 a 9 horas de sueño de calidad, y mejorar el bienestar. Esto incluye un "toque de queda para dispositivos", acostarse a la misma hora, mantener la habitación fresca y oscura, y realizar actividades relajantes como tomar un baño, escribir un diario, leer o meditar.

Además, elementos como las mantas con peso y los chalecos con peso pueden proporcionar una sensación de seguridad y protección, similar a un abrazo, lo que contribuye a la relajación. Afrontar problemas de salud crónicos y discapacidades puede parecer un camino largo, pero es un recorrido que muchas personas comparten globalmente.

Problemas de Salud Crónicos y Afecciones Secundarias

Los problemas de salud crónicos y las discapacidades son condiciones comunes que pueden coexistir y afectar el funcionamiento y la salud mental general. Un problema de salud crónico se define como una condición que dura más de un año y requiere atención médica continua. Cerca de la mitad de la población adulta en Estados Unidos padece al menos una enfermedad crónica, cifra que aumenta significativamente en mayores de 65 años. El envejecimiento, la genética y el entorno físico son factores biológicos que contribuyen a su desarrollo. Asimismo, comportamientos como el tabaquismo, la mala alimentación, el sedentarismo y el consumo excesivo de alcohol pueden causar o agravar estas condiciones.

Las discapacidades tienen diversas causas, incluyendo lesiones o enfermedades congénitas. Sin embargo, en muchos países, la causa principal de las discapacidades son los problemas de salud crónicos. Cuando una enfermedad crónica limita las actividades e interacciones de una persona, se considera una discapacidad. Las personas con discapacidad suelen tener un mayor riesgo de desarrollar afecciones secundarias o problemas de salud que, en muchos casos, son prevenibles. Algunos de estos problemas incluyen:

  • Fatiga: Sensación de cansancio extremo que afecta el pensamiento y las emociones.
  • Lesiones: Incluyendo lesiones accidentales, homicidios y suicidios, que son una causa principal de muerte en ciertos grupos de edad. Las personas con discapacidad tienen una probabilidad 4 a 10 veces mayor de ser víctimas de violencia, abusos o negligencia.
  • Obesidad y peso no saludable: Mayor prevalencia en niños y adultos con discapacidades.
  • Dolor crónico: Un síntoma común que puede afectar el funcionamiento y las actividades diarias.
  • Úlceras por presión: Heridas causadas por presión constante sobre la piel.
  • Artritis: La causa más frecuente de discapacidad en adultos.
  • Asma: Una enfermedad pulmonar crónica común.
  • Detección de cáncer: Menos probabilidades de que las mujeres con discapacidad se realicen pruebas de detección de cáncer de mama y cuello uterino según lo recomendado.
  • Síndrome de fatiga crónica (SFC): Una enfermedad debilitante que afecta a más mujeres que hombres.
  • Diabetes: Requiere manejo y control adecuados para una vida productiva.
  • Complicaciones por influenza: Algunas discapacidades aumentan el riesgo de complicaciones graves.
  • Enfermedades cardíacas: La principal causa de muerte en muchos países.
  • Problemas de aprendizaje: Trastornos que afectan la capacidad de comprender o usar el lenguaje, realizar cálculos, coordinar movimientos o concentrarse.
  • Pérdida de extremidades: Resultado de traumatismos, infecciones, enfermedades o condiciones congénitas.
  • Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM): Un tipo de bacteria resistente a antibióticos que afecta a personas con sistemas inmunitarios debilitados.
  • Trastornos musculoesqueléticos: Causan dolor de espalda, lesiones articulares, tendinitis, entre otros, que pueden llevar a discapacidad temporal o permanente.
  • Mala salud bucal: Puede afectar la salud general y el bienestar.
  • Virus respiratorio sincicial (VRS): Un virus respiratorio común con riesgos para adultos mayores y personas con ciertas condiciones.
  • Abuso de sustancias: Alcohol, tabaco, drogas ilícitas y medicamentos recetados pueden ser problemáticos.
Infografía mostrando la interconexión entre problemas de salud crónicos, discapacidad y factores de estilo de vida.

Impacto social de la enfermedad crónica y la discapacidad en la infancia y adolescencia

Victimización y Violencia

Las personas con discapacidad enfrentan un riesgo significativamente mayor de ser víctimas de violencia, abuso o negligencia que las personas sin discapacidad. A esto se le conoce como victimización, un daño causado de forma deliberada que no es un "accidente" y puede ocurrir en cualquier lugar. Los hospitales y los hogares son los dos lugares más comunes donde se produce. Generalmente, las víctimas conocen a la persona que les causa el daño, quienes pueden ser trabajadores de la salud, familiares o la pareja. Los hombres tienden a causar más daño a las personas con discapacidades que las mujeres.

Barreras al Acceso a los Servicios de Salud

La discapacidad se considera un problema de salud a nivel mundial, y las personas con discapacidad física son susceptibles a diversos problemas de salud que pueden llevar a un deterioro progresivo, acelerado y precoz de su estado general. Las desigualdades en salud para este grupo se derivan de situaciones injustas y barreras estructurales y sistémicas.

Tipos de Barreras

Las barreras que impiden un acceso equitativo a la salud son múltiples y complejas:

  • Barreras estructurales: El capacitismo, la estigmatización y la discriminación que experimentan las personas con discapacidad en todas las facetas de su vida afectan su salud física y mental.
  • Barreras en el sistema de salud: Las personas con discapacidad enfrentan dificultades en todos los aspectos del sistema, incluyendo:
    • Personal de salud con actitudes negativas o falta de comprensión de sus necesidades.
    • Instalaciones e información inaccesibles.
    • Falta de recopilación y análisis de datos sobre discapacidad.
    • Congestión en líneas telefónicas y sistemas de citas, como los call centers, que dificultan el agendamiento de consultas.
    • Trámites complejos y demorados para acceder a servicios especializados como la rehabilitación, que a menudo requieren múltiples citas y derivaciones.
  • Barreras físicas: Incluyen la falta de rampas, señalética inadecuada y otras condiciones de las unidades de salud que impiden el acceso. Aunque se han realizado transformaciones significativas en las últimas décadas, como la sustitución de escaleras por rampas, persisten desafíos.
  • Barreras de comunicación: La falta de información en formatos accesibles (braille, lenguaje de señas, subtítulos, contenidos audibles) limita el acceso a información crucial sobre salud y prevención.
  • Barreras personales y del entorno familiar: En algunos casos, la propia conducta de la persona con discapacidad puede ser una barrera. Sin embargo, muchas personas dependen de la asistencia de otros para acceder a servicios de salud, lo que subraya la importancia de un entorno de apoyo.
  • Falta de disponibilidad: La escasez de dispositivos y tecnologías de apoyo, así como deficiencias en la prestación de servicios, también actúan como obstáculos.

Estas barreras contribuyen a que las personas con discapacidad tengan menos probabilidades de participar en programas de salud pública y de recibir servicios de cuidados intensivos, como se observó durante la pandemia de COVID-19, donde se registraron tasas de mortalidad más elevadas para este grupo.

Ilustración de una persona con discapacidad intentando acceder a un edificio con escaleras, simbolizando barreras físicas.

Marcos Internacionales y Soluciones para la Inclusión

La conciencia mundial sobre el desarrollo inclusivo de las personas con discapacidad está creciendo. El Artículo 25 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPC) de las Naciones Unidas estipula que las personas con discapacidad tienen derecho a gozar del más alto nivel posible de salud sin discriminación por motivos de discapacidad. Esta Convención, ratificada por 185 países, promueve su plena integración social.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establece claramente que la discapacidad no puede ser un motivo para privar a las personas del acceso a programas de desarrollo y al ejercicio de los derechos humanos. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluyen siete metas explícitamente referidas a personas con discapacidad y otras seis que se centran en poblaciones vulnerables, incluyendo este grupo.

Hacer Realidad el Objetivo de la Salud para Todos

La inclusión de las personas con discapacidad es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y abordar las prioridades mundiales en salud. La cobertura sanitaria universal no se alcanzará si las personas con discapacidad no reciben servicios de salud de calidad en igualdad de condiciones. Invertir en la inclusión de la discapacidad beneficia no solo al individuo, sino también a la comunidad, con un retorno de casi 10 dólares por cada dólar invertido en prevención y atención de enfermedades no transmisibles inclusivas.

Para mejorar la situación, los gobiernos y los asociados del sector de la salud pueden tomar tres acciones clave:

  1. Integrar la discapacidad en todas las actividades del sector de la salud.
  2. Incluir a las personas con discapacidad en los procesos de toma de decisiones.
  3. Fomentar intervenciones intersectoriales de salud pública que les permitan alcanzar el grado máximo de salud posible.

Además de estas políticas, existen facilitadores de acceso a la salud que pueden marcar una diferencia significativa. Las transformaciones estructurales en las unidades de salud, como la instalación de rampas y la mejora de la señalética, han sido cruciales. Algunos centros de salud también cuentan con departamentos de servicios sociales que apoyan a personas con discapacidad. Las redes de apoyo y los grupos de apoyo son esenciales para brindar información sobre recursos y ofrecer un soporte emocional y social valioso. Asimismo, es vital que los profesionales de la salud y las personas con discapacidades puedan hablar cómodamente sobre salud sexual y sexualidad.

Gráfico que ilustra los tres pilares de acción para la inclusión de la discapacidad en el sector salud.

Impacto social de la enfermedad crónica y la discapacidad en la infancia y adolescencia

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