Discapacidad Intelectual y Capacidades Cognitivas

La discapacidad intelectual (DI), anteriormente conocida como «retraso mental», es un trastorno del neurodesarrollo que se diagnostica antes de los 18 o 22 años de edad, y se caracteriza por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa. Este término ha reemplazado al de «retraso mental» debido al estigma social indeseable que este último había adquirido.

No se trata de una enfermedad médica específica, sino de una condición que implica trayectorias de desarrollo diferentes a lo comúnmente observado. Las personas con discapacidad intelectual presentan un funcionamiento intelectual significativamente bajo, lo suficientemente grave como para limitar su capacidad para afrontar una o más actividades de la vida diaria, lo que requiere ayuda permanente. Se estima que la discapacidad intelectual afecta alrededor del 1% de la población mundial.

¿A qué se denomina Discapacidad Cognitiva?

Se habla de discapacidad cognitiva cuando el alumno muestra serias limitaciones o retraso en sus capacidades intelectuales y en la ejecución de conductas adaptativas al entorno que le rodea. Estas deficiencias cognitivas, a su vez, dificultan seriamente el aprendizaje de competencias y, por tanto, el desarrollo integral del niño.

Las capacidades intelectuales afectadas en la discapacidad cognitiva son aquellas que intervienen en la adquisición de conocimientos, como la atención, percepción y memoria. Además, el alumno puede tener dificultades en tareas de razonamiento y solución de problemas, en el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas, y es menos autónomo que un niño de su misma edad.

Signos de Discapacidad Cognitiva

Algunos signos orientativos para sospechar que un niño o alumno padece discapacidad cognitiva incluyen:

  • Retraso acusado en la motricidad con respecto a lo esperado para su edad cronológica.
  • Retraso en emitir sus primeras palabras, con un ritmo de aprendizaje del habla mucho más lento, lo que interfiere notablemente en sus habilidades sociales y emocionales.
  • Dificultades en la comprensión: no comprende órdenes sencillas, le cuesta seguir instrucciones o no las retiene en la memoria.
  • Con tres años, muestra dificultades en el aprendizaje de rutinas relacionadas con la autonomía, como vestirse o comer solo.
  • Su capacidad intelectual está por debajo de la media y sus recursos para aprender por imitación son mínimos.

En ocasiones, y con niños pequeños, la discapacidad cognitiva se puede confundir con otros trastornos. Por ejemplo, un niño con retraso en la adquisición del habla podría llevar a pensar que sufre una discapacidad intelectual. Para evitar confusiones, es fundamental realizar una evaluación psicopedagógica profunda.

Esquema de las áreas afectadas por la discapacidad cognitiva

Tipos de Discapacidad Cognitiva (Discapacidad Intelectual)

No todos los niños con discapacidad cognitiva muestran el mismo grado de afectación o limitaciones. Siguiendo una escala de menor a mayor gravedad, se pueden distinguir cuatro niveles:

Leve

En este nivel, el retraso cognitivo es mínimo. Se suele detectar una vez que el niño comienza la escuela y manifiesta claras dificultades en el aprendizaje de los contenidos académicos. También se destaca como un niño mucho más inmaduro o “infantil” en comparación con sus iguales.

Moderado

Ya en la etapa previa a la escolarización, el aprendizaje de destrezas preescolares (reconocer colores, las partes del cuerpo) es muy lento, al igual que el desarrollo del lenguaje. El alumno necesita un largo proceso de aprendizaje para adquirir conductas autónomas y rutinas, y sus habilidades de comunicación e interacción son deficitarias.

Grave

Las habilidades comunicativas son muy limitadas. El vocabulario es pobre y utiliza estructuras gramaticales básicas, muy por debajo de su edad cronológica. Necesita ayuda para llevar a cabo rutinas cotidianas, como el vestido, alimentación, higiene o guardar sus materiales escolares.

Profundo

En este nivel de discapacidad cognitiva, el alumno es codependiente para realizar cualquier tipo de actividad, incluyendo su cuidado diario. Se comunica con sonidos y gestos en lugar de palabras, y la pronunciación de estas suele ser ininteligible.

Causas de la Discapacidad Intelectual

La discapacidad intelectual tiene múltiples y variadas causas. Puede surgir a partir de enfermedades genéticas y metabólicas, o por factores que afectan el crecimiento y desarrollo del cerebro en diferentes momentos:

Antes o en el momento de la concepción

  • Trastornos hereditarios (como fenilcetonuria, enfermedad de Tay-Sachs, neurofibromatosis, hipotiroidismo, síndrome del cromosoma X frágil).
  • Anomalías cromosómicas (como el síndrome de Down).

Durante el embarazo

  • Déficit grave en la nutrición materna.
  • Infecciones (virus de la inmunodeficiencia humana, citomegalovirus, virus del herpes simple, toxoplasmosis, rubéola o virus Zika).
  • Sustancias tóxicas (como el plomo y el metilmercurio).
  • Alcohol (trastorno del espectro alcohólico fetal).
  • Fármacos (como la fenitoína, el valproato, la isotretinoína y los antineoplásicos [quimioterápicos]).
  • Desarrollo anómalo del cerebro (como quiste porencefálico, heterotopia de la sustancia gris y encefalocele).
  • Preeclampsia y nacimientos múltiples (como gemelos o trillizos).

Durante el nacimiento

  • Falta de oxígeno (hipoxia).
  • Prematuridad extrema.

Después del nacimiento

  • Infecciones del encéfalo (como la meningitis y la encefalitis).
  • Traumatismo craneal grave.
  • Desnutrición del niño.
  • Abandono emocional grave o maltrato psicológico, verbal o físico.
  • Venenos (como el plomo y el mercurio).
  • Tumores cerebrales y sus tratamientos.

Incluso con los avances en genética, a menudo no se puede identificar una causa específica de la discapacidad intelectual. Prácticamente todos los trastornos del neurodesarrollo afectan en mayor proporción a los niños, debido en parte a la prevalencia de síndromes genéticos ligados al cromosoma X que se manifiestan en varones y que producen déficit cognitivo.

Infografía sobre las causas de la discapacidad intelectual

Síntomas de la Discapacidad Intelectual

Algunos niños con discapacidad intelectual pueden presentar anomalías evidentes al nacer o poco después. Dichas anomalías pueden ser físicas o neurológicas, e incluyen características faciales inhabituales, tamaño de la cabeza muy grande o muy pequeño, malformaciones en las manos o en los pies y otras anomalías diversas. A veces estos niños tienen un aspecto normal pero presentan otros signos de enfermedad grave, como convulsiones, letargo, vómitos, olor anómalo de la orina y trastornos en la alimentación y en el crecimiento normal. Durante su primer año de vida, muchos niños con discapacidad intelectual más grave tienen un desarrollo motor tardío y son lentos para rodar sobre sí mismos, sentarse y levantarse.

Sin embargo, la mayoría de los niños con discapacidad intelectual no presentan síntomas perceptibles hasta el periodo preescolar. Los síntomas se manifiestan a edad temprana en los más gravemente afectados. Por lo general, el primer problema que notan los padres es un retraso en el desarrollo del lenguaje. Los niños con discapacidad intelectual son lentos para usar palabras, unir palabras y hablar con frases completas. Su desarrollo social es a veces lento debido al deterioro cognitivo y a las deficiencias del lenguaje.

Los niños con discapacidad intelectual pueden ser lentos para aprender a vestirse y a alimentarse por sí mismos. Algunos padres no consideran la posibilidad de una deficiencia cognitiva hasta que el niño está en la escuela o en un centro preescolar y se demuestra una incapacidad para mantener las expectativas normales para su edad.

Los niños con discapacidad intelectual son más propensos que otros a tener problemas de comportamiento, como crisis explosivas, rabietas y comportamiento físicamente agresivo o autolesivo. Estas conductas se relacionan frecuentemente con situaciones frustrantes específicas, desencadenadas por la incapacidad de comunicarse y de controlar los impulsos. Los niños mayores, que suelen ser ingenuos y crédulos para su edad, son fácilmente víctimas de otros que se aprovechan de ellos o se dejan llevar a comportamientos y conductas improcedentes.

Entre el 20 y el 35% de las personas con deficiencia intelectual también presentan trastornos de la salud mental. Son frecuentes sobre todo la ansiedad y la depresión, especialmente en los niños que son conscientes de ser distintos de sus compañeros o que son acosados y maltratados debido a su discapacidad.

Diagnóstico de la Discapacidad Intelectual

El diagnóstico de la discapacidad intelectual, así como los sistemas de clasificación de la misma, han constituido un tema de interés principal para todos aquellos que intentan comprender este fenómeno y acercarse un poco más al complejo entramado de intervención en este campo. El diagnóstico se basa en los resultados de las pruebas convencionales, así como en una evaluación integral por parte de un equipo multidisciplinario.

Detección Prenatal

Se pueden realizar pruebas de cribado antes del nacimiento para determinar si el feto presenta ciertas anomalías, incluyendo trastornos genéticos que pueden causar discapacidad intelectual. Estas pruebas incluyen ecografía, amniocentesis, biopsia de vellosidades coriónicas y diversos análisis de sangre, como el cribado cuádruple y el cribado prenatal no invasivo (NIPS).

Pruebas de Cribado del Desarrollo

Desde el nacimiento, el crecimiento y desarrollo, incluyendo la capacidad cognitiva, se evalúan de forma rutinaria en las visitas de niño sano. Los médicos realizan sistemáticamente pruebas de cribado del desarrollo utilizando cuestionarios sencillos que deben cumplimentar los padres, o inventarios de los hitos característicos del desarrollo infantil para evaluar de forma rápida las habilidades cognitivas, verbales y motoras del niño.

Pruebas Formales Intelectuales y de Habilidades

Cuando los médicos sospechan una discapacidad intelectual, los niños son evaluados por equipos de profesionales. La prueba formal consta de tres partes:

  • Entrevistas con los padres.
  • Observaciones del niño.
  • Cuestionarios en los que se compara la puntuación obtenida por el niño con la de otros muchos niños de la misma edad.

Algunas pruebas, como el test de inteligencia de Stanford-Binet y la Escala de inteligencia de Wechsler para niños-IV (test de WISC-IV), se realizan para evaluar la capacidad intelectual. Otras, como las Escalas de conductas adaptativas de Vineland, se realizan para valorar áreas tales como la comunicación funcional, las habilidades de la vida diaria y las destrezas sociales y motrices.

Es fundamental que el médico integre los datos de la prueba con la información obtenida de los padres y con una observación directa del niño. Un diagnóstico de discapacidad intelectual es oportuno solo en los casos en que tanto la capacidad intelectual como la adaptativa están significativamente por debajo del promedio.

Identificación de la Causa

Los recién nacidos con anomalías físicas u otros síntomas sugestivos de una afección asociada a discapacidad intelectual a menudo necesitan ciertas pruebas. Se realizan pruebas de diagnóstico por imagen, como la resonancia magnética nuclear (RMN), para detectar problemas estructurales en el cerebro. El electroencefalograma (EEG) se usa para valorar la posibilidad de convulsiones en el niño.

Las pruebas genéticas, como el análisis de micromatrices cromosómicas, pueden ayudar a identificar trastornos. Los médicos recomiendan pruebas genéticas a las personas que tienen un miembro de la familia u otro hijo con un trastorno hereditario conocido, especialmente los relacionados con la discapacidad intelectual.

Otros análisis de orina, de sangre y pruebas de rayos X se realizan dependiendo de cuál sea la causa que sospechen los médicos. Es importante diferenciar la discapacidad intelectual de problemas de audición, emocionales o trastornos del aprendizaje, que pueden presentar síntomas similares.

Enfoque Multidimensional de la Discapacidad Intelectual

Actualmente, los profesionales de la salud y los servicios se acercan a la discapacidad intelectual desde un enfoque multidimensional, dejando atrás sistemas de clasificación que contemplen únicamente como criterio la etiología de la discapacidad, o medidas de inteligencia o conducta adaptativa exclusivamente.

Las personas con discapacidad intelectual presentan desafíos en procesos cognitivos y de aprendizaje, además de dificultades en la conducta adaptativa, entendidas como la capacidad para responder de manera efectiva a las demandas del medio. La discapacidad intelectual no es una enfermedad, sino una condición donde hay trayectorias de desarrollo que son diferentes a lo comúnmente observado. La discapacidad intelectual se expresa en la relación con el entorno, por tanto, depende tanto de la propia persona como de las barreras u obstáculos que tiene alrededor.

El enfoque multidimensional considera cinco dimensiones propuestas por la AAIDD (Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo):

  • Funcionamiento intelectual.
  • Conducta adaptativa.
  • Salud.
  • Contexto e interacciones, participación y roles sociales.
  • Perfil de los apoyos necesarios.

Evaluación desde un Enfoque Multidimensional

Si bien aún es difícil hablar de consenso con respecto a los instrumentos utilizados en la práctica diaria, el grado de acuerdo con respecto a qué dimensiones son importantes de cara a la evaluación de la discapacidad intelectual es muy elevado gracias en gran medida a la gran acogida que en España y en el ámbito internacional han tenido las propuestas de la AAIDD.

Las puntuaciones de CI, aunque importantes, nunca pueden ser consideradas más que un resultado estimado que se aproxima al funcionamiento típico de un individuo en un test de inteligencia particular. Su peso se ha visto reducido gracias al desarrollo de otras dimensiones que reflejan la importancia de la interacción de la persona con su entorno, como son las de conducta adaptativa, el contexto o los roles sociales. La AAIDD y el INICO (Instituto Universitario de Integración en la Comunidad) centran actualmente sus esfuerzos en la construcción de una escala para facilitar el diagnóstico de conducta adaptativa, la Diagnostic Adaptive Behavior Scale (DABS), consistente con la actual definición de la misma.

La conducta adaptativa se define como “el conjunto de habilidades conceptuales, sociales y prácticas que han sido aprendidas por las personas para funcionar en su vida diaria”. Su evaluación debe estar sustentada en el empleo de instrumentos estandarizados y ha de referirse al desempeño típico del individuo, no a su ejecución máxima, en circunstancias cambiantes.

Abordaje y Tratamiento de la Discapacidad Intelectual

El objetivo del tratamiento es desarrollar al máximo el potencial de la persona. El cuidado prenatal adecuado reduce el riesgo de tener un hijo con discapacidad intelectual. El apoyo por parte de muchos especialistas, la terapia y la educación especial ayudan a los niños a lograr el mayor nivel de funcionamiento posible. La pronta detección de la discapacidad intelectual y un despliegue de apoyos adecuados, permite que las barreras disminuyan significativamente y que estas personas alcancen autonomía e independencia.

Apoyo Multidisciplinario

La mejor atención para un niño con discapacidad intelectual es la que proporciona un equipo multidisciplinario compuesto por el médico de atención primaria, trabajadores sociales, logopedas, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, educadores especiales y psicopedagogos. Este equipo trabaja para fortalecer y dar seguridad a los padres, informándoles de los avances de su hijo y proponiéndoles reforzar estos aprendizajes en casa.

La salud mental de las personas con discapacidad intelectual | Sana Mente

Estrategias en el Aula para la Discapacidad Cognitiva

La inclusión en la escuela ordinaria de los niños con discapacidad supone un reto y una gran satisfacción. La escuela es el primer paso para que estos menores se conviertan en adultos lo más independientes posible, una oportunidad para desarrollar sus potenciales y poder formar parte de la sociedad. Una escuela flexible que cubra sus necesidades educativas es clave.

En el caso de los niños con discapacidad cognitiva, es prioritario facilitar la inclusión y la adaptación a la escuela con tres fines: mejorar su bienestar social y emocional, potenciar sus talentos para compensar sus dificultades y cubrir sus necesidades educativas especiales.

Respecto a las actividades en clase, será necesario que el profesor las divida en procesos más sencillos y vaya guiando paso a paso al alumno en la ejecución.

Entrenar la Atención y la Memoria

Tomar como prioridad en el trabajo diario del aula potenciar el desarrollo cognitivo del alumno y todos los procesos que intervienen en el aprendizaje: preparar actividades y juegos para entrenar la atención y memoria; estimular el desarrollo del juego simbólico, el aprendizaje de conceptos abstractos. Es imprescindible que el maestro siga las orientaciones del equipo de psicopedagogos que han evaluado al alumno y la adaptación del currículum a la programación del aula.

Fomentar la Autonomía

Enseñar patrones de conducta para adquirir autonomía dentro y fuera del aula: ponerse el abrigo, atarse los zapatos, comer solo. También es importante implementar actividades relacionadas con la educación de las emociones y las habilidades sociales para que el menor aprenda a interactuar de manera idónea con sus compañeros.

Aprendizaje Significativo

Potenciar el aprendizaje significativo, es decir, tratar de que el alumno relacione lo aprendido en el aula a otros contextos de la realidad que le rodea.

Desarrollo de Habilidades Comunicativas

El maestro y el logopeda deben trabajar en sintonía. El maestro debe cuidar la manera de interactuar con el niño, utilizando enunciados sencillos y claros. Si el alumno no comprende las órdenes grupales, se dirigirá en exclusiva al estudiante en cuestión para reforzar las explicaciones.

Se debe incidir en la articulación correcta de las palabras, en enriquecer su vocabulario, en la comprensión y, sobre todo, en el lenguaje pragmático, es decir, en cómo debe comunicarse el niño según los diferentes contextos en los que se encuentra.

La Formación, Clave para la Atención

Es fundamental el papel de personal cualificado en Necesidades Educativas Especiales para la atención de los niños con discapacidad cognitiva. La formación y capacitación de los docentes es clave para comprender la realidad de estos alumnos y ofrecer recomendaciones para facilitar su aprendizaje.

Cada persona requiere un patrón de apoyos que le es específico y dimensional, además de ser dinámico, pues cambia con el tiempo. Las personas con discapacidad intelectual sí pueden aprender; su ritmo de aprendizaje es diferente y dependerá de múltiples factores como las necesidades de apoyo y los contextos donde se desarrollen. La detección precoz es crucial, ya que los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo futuro de las personas.

tags: #discapacidad #intelectual #y #capacidades #cognitivas