Introducción al Censo de Centros Residenciales
El Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO) ha elaborado el primer censo de centros residenciales en España, presentando datos oficiales homogéneos a nivel nacional sobre estas instalaciones. Este censo, basado en una encuesta respondida por los propios centros y presentado en el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, arroja luz sobre la situación actual del sistema residencial en el país.
Hasta el comienzo de 2024, España contaba con 395.065 plazas residenciales para mayores, lo que representa una disminución de 3.510 plazas en comparación con el año anterior. Los datos, publicados por el IMSERSO, revelan que la ocupación total alcanza el 84,1% de las plazas, lo que se traduce en 332.431 personas usuarias. Esta cifra subraya la persistente y creciente necesidad de residencias en España, impulsada por el aumento de la población de avanzada edad y la demanda de cuidados de larga duración para personas en situación de dependencia.

Demanda y Lista de Espera en el Sistema Residencial
Según las estadísticas del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) de diciembre de 2024, existe una considerable lista de espera para acceder a servicios residenciales. Se registran 34.622 personas con Grado II de dependencia y 17.420 con Grado III. A estas cifras se suman 65.602 personas pendientes de valoración, de las cuales se prevé que una parte significativa obtenga uno de estos grados de dependencia.
Considerando los porcentajes actuales de atención, se estima que un 35% de las personas con Grado III y un 22% de las personas con Grado II demandarían un servicio residencial, ya sea en plaza pública, concertada o a través de una prestación económica vinculada a dicho servicio. Esto eleva el número total de personas con demanda potencial de servicios residenciales a 133.376.
La Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales señala que el déficit de plazas residenciales sigue aumentando. Si en 2014 faltaban 53.103 plazas para alcanzar una ratio del 5%, en el último año este déficit casi se duplica, alcanzando las 96.916. Este desfase se explica por la diferencia entre el crecimiento demográfico y el ritmo de creación de recursos residenciales. Entre 2021 y 2025, la población mayor de 65 años creció en más de 800.000 personas, mientras que el incremento de plazas residenciales fue de apenas 23.075.
La demanda urgente de plazas residenciales no atendida es significativa. Según la Asociación, hay 32.842 personas con dependencia severa (Grado II) y 15.686 con gran dependencia (Grado III) en lista de espera, a las que se suman 57.091 personas pendientes de valoración. La Asociación estima que la demanda actual no cubierta supera las 32.000 personas, cifra que se eleva hasta las 50.000 al sumar los Programas Individuales de Atención (PIA) no efectivos de residencias y de prestaciones vinculadas. Por lo tanto, serían necesarias no menos de 50.000 plazas residenciales solo para atender la demanda de la lista de espera de la dependencia.
Distribución Geográfica del Déficit y Superávit de Plazas
Las Comunidades Autónomas con mayor déficit de plazas residenciales son Andalucía y la Comunidad Valenciana. Andalucía presenta un déficit de 36.327 plazas, mientras que la Comunidad Valenciana tiene 26.929. Entre ambas comunidades, suponen las tres cuartas partes del déficit total (65,3%). Cataluña le sigue con un déficit de más de 15.700 plazas, Galicia con 11.509 y Madrid con 10.610.
En contraste, siete comunidades autónomas presentan un superávit de plazas residenciales. Castilla y León lidera esta lista con 16.712 plazas excedentarias. Otras comunidades como Extremadura, Canarias, Castilla-La Mancha, Baleares y Madrid superan el 95% de ocupación, lo que podría sugerir una inadecuada distribución de las plazas o un elevado coste de las mismas que las hace inaccesibles para quienes las necesitan.

Titularidad y Gestión de los Centros Residenciales
El primer censo recoge datos de 2022, indicando que en España existen 5.188 residencias para personas mayores, ofreciendo 381.514 plazas, y 1.455 centros para personas con discapacidad, con 49.435 plazas. Además, hay 188 centros dirigidos a ambos colectivos.
La mayoría de los centros residenciales son de titularidad privada. El 73,7% de las 5.188 residencias para personas mayores son de titularidad y gestión privada, frente al 14,2% de titularidad y gestión pública y el 12,1% concertada. En términos generales, el 75% de los centros para personas mayores son privados, frente al 25% de titularidad pública. En el caso de los centros dirigidos a personas con discapacidad, el 80% son de titularidad privada y el 20% pública.
En cuanto a la gestión, el análisis distingue entre cinco modelos: titularidad pública y gestión privada con ánimo de lucro, titularidad pública y gestión privada sin ánimo de lucro, titularidad y gestión públicas, titularidad y gestión privadas con ánimo de lucro, y titularidad y gestión privadas sin ánimo de lucro. En las residencias de mayores, el porcentaje más numeroso se encuentra en las de titularidad privada con ánimo de lucro (48,5%). En las de discapacidad, un 73% de los centros son de titularidad y gestión privada sin ánimo de lucro.
El 71,1% de las plazas residenciales cuentan con financiación pública, sumando 292.986 plazas, que se financian mediante centros públicos, plazas concertadas o prestaciones vinculadas al servicio. Las 119.123 plazas restantes son exclusivamente privadas. Las comunidades con mayor cobertura de plazas de financiación pública son Castilla y León y Castilla-La Mancha, seguidas de Extremadura y Aragón.

Características de los Centros y Perfil de los Residentes
El censo revela que la mitad de los centros de personas mayores ofrece servicios de proximidad (51,6%), y de estos, un 39% incluye el servicio de Centro de día. En cuanto a las habitaciones, las de uso individual son más comunes en los centros de personas mayores (43,2%) que en las residencias para personas con discapacidad (40,5%). Sin embargo, la mayoría de los mayores comparte habitación (56%), frente al 48% de las personas con discapacidad. Las habitaciones de uso doble en centros de mayores suponen el 55,6%, en comparación con el 48,1% en centros para discapacidad.
En lo que respecta al perfil de los residentes, en las residencias de mayores el 70% son mujeres, mientras que en los centros de personas con discapacidad, el porcentaje de mujeres es del 41,6%. El 68,2% de los residentes en centros para personas mayores son mujeres y el 31,8% son hombres.
Respecto al tamaño de los centros, el informe indica que la media de plazas por centro para personas mayores es de 73,5. Sin embargo, más de la mitad de las plazas se ubican en centros con capacidad para más de 100 residentes. Los centros de personas con discapacidad son generalmente más pequeños, con una media de 34 plazas.
Nueve de cada 10 centros de mayores disponen de espacio exterior (como terraza o jardín), ocho de cada 10 se encuentran dentro del casco urbano y siete de cada 10 cuentan con conexión a internet. Tres de cada 10 residentes en centros de mayores tienen 80 o más años, mientras que el 85% de los residentes en centros de discapacidad son menores de 65 años.
El Personal en las Residencias
En el ámbito laboral, el censo indica que más del 95% del personal es de plantilla en ambos tipos de centros. Por sexo, el 86% del personal en los centros de personas mayores son mujeres, y el 78,4% en las residencias para personas con discapacidad. En las residencias de personas mayores, el 57% del personal corresponde al primer nivel de atención, es decir, aquellos más próximos al usuario, lo que resulta en una ratio de 0,36 trabajadores de primer nivel de atención por residente. En los centros para personas con discapacidad, este personal conforma el 58% de la plantilla, con una ratio de 0,52 por residente.
Más de 206.000 personas están empleadas en residencias de mayores y cerca de 38.000 en las de discapacidad. La mayoría de las empleadas son mujeres, con jornada completa en ambos casos. Las ratios de trabajadores varían según el modelo de gestión: en las residencias de mayores, la ratio de trabajadores de primer nivel de atención es de 0,33 en centros de titularidad y gestión privadas con ánimo de lucro, y de 0,48 en los de titularidad y gestión públicas.
Desafíos y Futuro del Modelo Residencial
El rápido envejecimiento de la población española plantea un desafío significativo para el sistema de atención residencial. A pesar del aumento de plazas, el déficit persiste y amenaza con dejar sin respuesta a miles de personas con dependencia severa y gran dependencia. La Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales califica la situación de "claramente insuficiente" para atender las necesidades actuales y futuras.
La estrategia de desinstitucionalización y el refuerzo de la atención domiciliaria no han avanzado lo suficiente como para aliviar la falta de plazas residenciales. En 2023, este servicio solo tenía una cobertura del 5,8%, un aumento mínimo en comparación con el periodo previo a la pandemia. La media de horas de atención domiciliaria mensual se sitúa en 23,8 horas, lo que limita su capacidad para atender situaciones de alta dependencia.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 se encuentra inmerso en un proceso de mejora y transformación del modelo de cuidados de larga duración. El objetivo es contar con información rigurosa de todos los servicios sociales destinados a personas mayores y con discapacidad, incluyendo servicios domiciliarios y centros de día, con el fin de crear un mapa detallado que ayude a tomar decisiones para mejorar las políticas públicas.