La discapacidad intelectual, anteriormente conocida como retraso mental, es una condición caracterizada por limitaciones significativas en el desarrollo intelectual y en el comportamiento adaptativo de una persona. Esta afectación no es una enfermedad, sino una condición del neurodesarrollo que se manifiesta antes de los 22 años, implicando trayectorias de desarrollo que difieren de lo comúnmente observado.
Definición y Grados de Discapacidad Intelectual
La discapacidad se define como el resultado de las interacciones de los individuos con su entorno, observándose deficiencias previsiblemente permanentes y barreras que limitan o impiden su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás seres humanos. Para que se considere discapacidad, la afectación debe superar el 33%.
Grados de Discapacidad Intelectual
- Discapacidad Intelectual Leve: La mayoría de las personas con discapacidad intelectual se encuentran en esta categoría, con un Cociente Intelectual (CI) entre 50 y 70.
- Discapacidad Intelectual Moderada: Este grado se sitúa por debajo de un CI de 50, y las personas requieren mayores necesidades de apoyo y cuidado personal más elevado.
Además del CI, el impacto sobre la vida de la persona depende más de la cantidad de apoyo que requiere. La Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD) adscribe que la discapacidad intelectual se caracteriza por desafíos en procesos cognitivos, de aprendizaje y dificultades en la conducta adaptativa, entendida como la capacidad para responder de manera efectiva a las demandas del medio.
Niveles de Apoyo
El apoyo se clasifica en:
- Intermitente: Se necesita apoyo ocasional.
- Limitado: Apoyo como, por ejemplo, un programa diario en un taller supervisado.
- Importante: Apoyo continuo diario.
- Profundo: Un alto nivel de apoyo para todas las actividades diarias, incluyendo la posibilidad de cuidados especializados exhaustivos.
Causas de la Discapacidad Intelectual
La discapacidad intelectual puede tener su origen en una amplia variedad de circunstancias médicas y ambientales que afectan el crecimiento y desarrollo del cerebro. Aunque los avances en genética permiten identificar algunas causas, a menudo no se puede determinar una razón específica.
Causas antes o durante la concepción
- Trastornos hereditarios: Como fenilcetonuria, enfermedad de Tay-Sachs, neurofibromatosis, hipotiroidismo y síndrome del cromosoma X frágil, que es la causa más común de discapacidad intelectual hereditaria a nivel mundial.
- Anomalías cromosómicas: Como el síndrome de Down, que ocurre cuando alguien nace con un cromosoma extra.
Causas durante el embarazo
- Déficit grave en la nutrición materna.
- Infecciones por virus (VIH, citomegalovirus, herpes simple, toxoplasmosis, rubéola o virus Zika).
- Sustancias tóxicas (plomo, metilmercurio, alcohol que puede causar trastorno del espectro alcohólico fetal, y ciertos fármacos como fenitoína, valproato, isotretinoína y antineoplásicos).
- Desarrollo anómalo del cerebro (quiste porencefálico, heterotopia de la sustancia gris y encefalocele).
- Preeclampsia y nacimientos múltiples.
Causas durante el nacimiento
- Falta de oxígeno (hipoxia).
- Prematuridad extrema.
Causas después del nacimiento
- Infecciones del encéfalo (meningitis, encefalitis).
- Traumatismo craneal grave.
- Desnutrición del niño.
- Abandono emocional grave o maltrato psicológico, verbal o físico.
- Venenos (plomo, mercurio).
- Tumores cerebrales y sus tratamientos.
Síntomas y Detección de la Discapacidad Intelectual
Algunos niños con discapacidad intelectual pueden presentar anomalías evidentes al nacer o poco después, que pueden ser físicas o neurológicas, como características faciales inusuales, tamaño de cabeza muy grande o pequeño, o malformaciones en las manos o los pies. Otros pueden tener un aspecto normal pero presentar signos de enfermedad grave, como convulsiones, letargo, vómitos, olor anómalo de la orina o trastornos en la alimentación y el crecimiento.
Durante el primer año de vida, muchos niños con discapacidad intelectual más grave muestran un desarrollo motor tardío, siendo lentos para rodar, sentarse y levantarse. No obstante, la mayoría de los niños con DI no presentan síntomas perceptibles hasta el período preescolar. El primer problema que los padres suelen notar es un retraso en el desarrollo del lenguaje, tardando en usar palabras y formar frases completas.
El desarrollo social de estos niños puede ser lento debido al deterioro cognitivo y las deficiencias del lenguaje, lo que puede manifestarse en una lentitud para aprender a vestirse y alimentarse por sí mismos. Los problemas de comportamiento, como crisis explosivas, rabietas, agresividad física o autolesiones, son más comunes y a menudo se relacionan con situaciones frustrantes debido a la incapacidad de comunicarse y controlar impulsos.

Diagnóstico de la Discapacidad Intelectual
El diagnóstico se basa en resultados de pruebas convencionales y un enfoque multidisciplinario.
Detección prenatal
Se pueden realizar pruebas como ecografía, amniocentesis, biopsia de vellosidades coriónicas y análisis de sangre (cribado cuádruple, alfafetoproteína, cribado prenatal no invasivo) para identificar trastornos genéticos y anomalías cromosómicas en el feto que pueden causar discapacidad intelectual.
Pruebas de cribado del desarrollo
Durante las revisiones pediátricas de rutina, se utilizan cuestionarios sencillos para evaluar las habilidades cognitivas, verbales y motoras del niño. Si muestran un nivel bajo para su edad, se aplican pruebas más formales.
Pruebas formales intelectuales y de habilidades
Estas pruebas incluyen entrevistas con los padres, observaciones del niño y cuestionarios comparativos. El test de inteligencia de Stanford-Binet y la Escala de inteligencia de Wechsler para niños-IV (WISC-IV) evalúan la capacidad intelectual, mientras que las Escalas de conductas adaptativas de Vineland valoran la comunicación funcional, habilidades de la vida diaria y destrezas sociales y motrices. Es fundamental integrar estos datos con la información de los padres y la observación directa para un diagnóstico preciso.
Identificación de la causa
Se realizan pruebas de diagnóstico por imagen (RMN), electroencefalogramas (EEG), pruebas genéticas (análisis de micromatrices cromosómicas) y otros análisis de laboratorio para identificar la causa subyacente. La identificación de la causa permite predecir la evolución del niño, planificar intervenciones y asesorar a los padres sobre riesgos genéticos.
Es importante diferenciar la discapacidad intelectual de problemas como trastornos del aprendizaje, problemas emocionales o privación grave de cariño y atención, que pueden simular síntomas similares. También se realiza una evaluación auditiva, ya que los problemas de audición afectan el desarrollo social y del lenguaje.
La Familia y la Discapacidad Intelectual en el Hogar
Cuando los padres se enfrentan al diagnóstico de discapacidad intelectual en un hijo, suelen pasar por varias fases necesarias para la aceptación: negación, agresión, negociación, depresión y finalmente, aceptación (total o parcial). La forma en que la familia asume esta situación es crucial, ya que su actitud refuerza los sentimientos negativos o, por el contrario, enfatiza las capacidades del niño, fortaleciendo su autoestima e inclusión.
Fomento de la Independencia y el Desarrollo en Casa
Mejorar el desarrollo de estas personas en su propio entorno les permitirá llevar una vida más fácil y satisfactoria. Con paciencia y constancia, pueden aprender normas de convivencia, habilidades adaptativas y mejorar la resolución de problemas con mayor autonomía. Algunas personas con discapacidad intelectual pueden desarrollar problemas motores y tener dificultades físicas para desplazarse, por lo que el entorno debe ser accesible.
Estrategias de Apoyo en el Hogar:
- Promover la independencia: Asignar tareas adaptadas a su edad y habilidades, dividiéndolas en pasos pequeños y claros. Por ejemplo, para poner la mesa, pedir primero sacar las servilletas y luego colocarlas.
- Comunicación efectiva: Hablar de manera clara y directa, dando tiempo para procesar la información y responder. Demostrar visualmente lo que se desea en lugar de solo dar instrucciones verbales.
- Establecer rutinas: Las personas con discapacidad intelectual a menudo se sienten más seguras y cómodas con rutinas predecibles.
- Reforzar el aprendizaje escolar: Aplicar en casa las destrezas que el niño está aprendiendo en la escuela, como el manejo del dinero llevándolo al supermercado.
- Facilitar la participación social: Buscar oportunidades en la comunidad para actividades sociales, culturales o deportivas.
- Abogar por la persona: Reconocer y respetar sus decisiones, siempre y cuando no pongan en peligro su seguridad.
- Buscar apoyo profesional: No dudar en buscar el consejo y el apoyo de profesionales especializados en discapacidad intelectual.
Es fundamental educarse sobre la discapacidad intelectual. Cuanto más conozcan los padres, más podrán ayudar a sus hijos. Las personas con discapacidad intelectual sí pueden aprender, desarrollar habilidades y trabajar; su ritmo de aprendizaje es diferente y depende de múltiples factores y del contexto. Un despliegue de apoyos adecuados disminuye significativamente las barreras y les permite alcanzar autonomía e independencia.
El rol de las familias en personas con discapacidad
Colaboración entre Familia y Escuela
Para lograr la inclusión, es crucial la colaboración entre la familia y el centro escolar. Una vez obtenido el diagnóstico médico, el colegio trabaja con pautas educativas que los profesionales del centro indican, en constante colaboración con la familia. Es importante que estas indicaciones se sigan en ambos ámbitos para inculcar rutinas y destrezas.
Necesidades que la escuela debe cubrir para las familias:
- Información: Los profesionales del centro deben aportar información para atender, ayudar y colaborar con el niño.
- Formación: La escuela debe enseñar estrategias, herramientas y técnicas que la familia pueda emplear desde casa, colaborando en el proceso educativo. Se les debe ayudar a aceptar los sentimientos propios y del alumno que surgen durante el aprendizaje.
- Orientación: Se debe ofrecer orientación de instituciones expertas ajenas al centro que puedan prestar ayuda para trabajar con el hijo/a en casa.
La familia es el motor fundamental para el desarrollo de su hijo, abriéndole el mundo y ofreciendo los medios necesarios para que se enfrente a su entorno con sus propias capacidades, ayudándole a superar con otras técnicas aquellas situaciones que no es capaz de desarrollar por sí mismo. La inclusión es el eje y motor de todo este proceso de socialización y crecimiento.
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