La formación de cirujanos dentistas competentes para atender a personas en situación de discapacidad constituye un desafío ético y profesional de primer orden. En Chile, según el II Estudio Nacional de la Discapacidad (2015), un 5,8% del grupo etario entre 2 y 17 años presenta alguna condición de discapacidad de leve a severa. Ante esta realidad, es imperativo que las facultades de odontología integren en sus mallas curriculares herramientas que permitan superar las barreras de acceso actuales, muchas de las cuales son impuestas por la propia profesión o la sociedad.

El enfoque biopsicosocial en la atención odontológica
El modelo de rehabilitación integral actual contempla la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), la cual promueve un enfoque biopsicosocial. Este paradigma es fundamental para que los cirujanos dentistas dejen de ser un obstáculo y se conviertan en facilitadores del acceso a la salud oral, reduciendo las inequidades que afectan a este grupo poblacional.
Es necesario que los profesionales que se desempeñan en los diversos niveles de atención (primaria, secundaria y terciaria) estén capacitados para entregar atención dental de calidad, integrándose eficazmente a equipos de trabajo interdisciplinarios.
Desafíos y formación académica
Diversos estudios confirman que la escasez de profesionales dispuestos a atender a Personas con Necesidades Especiales (PNE) se debe, en gran medida, a la falta de bases teóricas y experiencias clínicas motivadoras durante el pregrado. La formación debe orientarse a:
- Humanización del cuidado: Permitir al alumno enfrentar prejuicios personales y desarrollar empatía.
- Competencia clínica: Capacitar en el manejo de pacientes con riesgo médico, patologías complejas y alteraciones neuropsicomotoras.
- Prevención y diagnóstico: Ejecutar planes individuales y comunitarios adaptados a las limitaciones del paciente.
Metodologías activas: Análisis de casos
Experiencias en el currículo de pregrado
La evidencia sugiere que el contacto directo con pacientes con discapacidad durante la formación académica es la estrategia más efectiva para desmitificar temores. Los alumnos que han cursado disciplinas enfocadas en esta área reportan una evolución significativa en su autoconfianza y una visión más humanizada de la profesión:
| Aspecto evaluado | Impacto en el estudiante |
|---|---|
| Percepción inicial | Miedo, incertidumbre y temor a la falta de preparación técnica. |
| Desarrollo en la disciplina | Adquisición de habilidades de manejo no farmacológico y comunicación. |
| Impacto profesional | Reconocimiento de la salud oral como un derecho fundamental del paciente. |
Estructura de programas de formación
Los programas académicos, ya sean diplomados o asignaturas de pregrado, deben contemplar una estructura sólida que incluya:
- Primer año: Epistemología y Bioética, Farmacología, Bioseguridad y el abordaje inicial de la discapacidad.
- Segundo año: Manejo bajo anestesia general y sedación, resolución de urgencias en pacientes de riesgo y rotaciones hospitalarias.
La integración de estas materias es una respuesta a las necesidades de los servicios de salud y a la normativa vigente, que exige profesionales preparados para la atención preferente y el cuidado domiciliario, promoviendo un nuevo contrato social en la educación superior que garantice la justicia social y la equidad.
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