Inclusión y Terapia: El Valor de las Granjas y los Animales para Personas con Discapacidad

El entorno rural y la interacción con animales de granja ofrecen oportunidades únicas para la inclusión social, el desarrollo personal y la terapia de personas con discapacidad. Diversas iniciativas demuestran cómo estos espacios pueden transformarse en pilares de apoyo, formación y bienestar.

Proyectos de Inclusión Social y Sostenibilidad en el Entorno Rural

Gure Sustraiak: Un Modelo Cooperativo Integrador

¡Bienvenidos a Gure Sustraiak! Ubicados en el corazón del Valle de Ollo, Navarra, somos una cooperativa social sin ánimo de lucro que trabaja por la inclusión, la sostenibilidad y la participación activa de todas las personas en la sociedad. Nuestras instalaciones son completamente accesibles, garantizando que todos puedan disfrutar de una experiencia enriquecedora en contacto con la naturaleza.

Este modelo de cooperativa social nos permite desarrollar iniciativas que generan un impacto real en la vida de las personas con discapacidad, ofreciéndoles oportunidades en formación, empleo, vivienda y ocio adaptado. Creemos en una sociedad más justa, donde todos tengamos un papel activo.

Además, impulsamos un desarrollo sostenible, combinando la inclusión con la educación ambiental, la producción ecológica y la innovación social.

La Granja Escuela y la Gastronomía Sostenible

En Gure Sustraiak, creemos que la mejor manera de aprender es experimentando la naturaleza de cerca. Nuestra granja escuela es un espacio de educación y convivencia donde niños, jóvenes y adultos descubren el valor del medioambiente a través de experiencias prácticas y dinámicas. Ofrecemos programas para colegios, familias y grupos, diseñados para fomentar el respeto por la naturaleza, el trabajo en equipo y la sostenibilidad.

En Gure Sustraiak, la gastronomía es una experiencia que combina sabor, tradición y sostenibilidad. En nuestro restaurante, apostamos por productos locales, ecológicos y de temporada, ofreciendo una cocina casera y saludable en plena naturaleza. Disfruta de un entorno acogedor y accesible, donde cada plato refleja nuestro compromiso con el medioambiente y la comunidad.

Granja escuela inclusiva con personas interactuando con animales y la naturaleza

Autonomía y Desarrollo a Través de Servicios Adaptados

En Gure Sustraiak, trabajamos para que todas las personas, especialmente aquellas con diversidad funcional, tengan oportunidades reales de inclusión y desarrollo. A través de nuestros pisos tutelados y centros ocupacionales, fomentamos la autonomía, el bienestar y la participación activa en la sociedad. Nuestros programas están diseñados para ofrecer un entorno seguro, accesible y enriquecedor, donde cada persona puede aprender, crecer y desarrollar sus capacidades.

Creemos que el cambio comienza con nuevas ideas. Por eso, desarrollamos proyectos de innovación social y medioambiental que mejoran la calidad de vida de las personas y promueven un mundo más sostenible. Desde la agricultura ecológica hasta la terapia asistida con animales y la inclusión laboral, exploramos nuevas formas de integrar la naturaleza, la comunidad y el desarrollo personal. Apostamos por la formación práctica y especializada para impulsar el conocimiento y la acción en torno a la sostenibilidad y la inclusión.

Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad en Granjas

Encontrar gente para trabajar en una granja no es una tarea fácil, más si lo que pretendemos es que permanezcan en el trabajo durante tiempo. La razón de este artículo es la de poder convencer a la gente que busca a trabajadores en granjas que los disminuidos psíquicos (DP) pueden ser una fuente importante de trabajadores.

La introducción de DP en una granja no es nada fácil pero bien hecha puede ser muy exitosa. La familia jugará un papel muy importante en todo este proceso, esto significa que la familia de un DP se tiene que implicar colaborando en toda la acción. La familia será en definitiva un buen predictor de éxito o del fracaso de esta gente en el sitio de trabajo.

Para encontrar a DP son de gran ayuda las diferentes organizaciones privadas-públicas de DP. Cada vez que hemos ayudado a alguna empresa a integrar DP en una granja nos hemos apoyado en estas organizaciones y fundaciones. Existen varios trabajos que los DP pueden hacer en una granja, obteniéndose muy buenos resultados en trabajos de limpieza, ya que son muy rutinarios.

Personas con discapacidad realizando tareas laborales en un entorno de granja

Proceso para la Integración Laboral

Para tener éxito en el desarrollo del trabajo es fundamental haber hecho antes una buena Descripción del Sitio de Trabajo (DST), que englobe las actividades y capacidades. Una vez tenemos a los candidatos podemos empezar el programa de formación de los mismos, haciendo alguna simulación del trabajo que se necesite hacer. Los DP son una fuerza de trabajo muy interesante a considerar en una granja, siendo la tasa de rotación de personal más baja que se tiene, precisamente, en este colectivo.

Terapia Asistida con Animales (TAA): Beneficios y Aplicaciones

Desde Grupo Envera, el Programa de terapia asistida con animales (TAA) que se lleva a cabo en los Servicios de Apoyo y Atención de su Centro de Colmenar Viejo, es un programa de Terapia Asistida con Perros. Para muchas personas con Discapacidad Intelectual, el contacto con un animal les ayuda a salir de su rutina diaria. Este tipo de terapia requiere de una participación combinada: del experto en TAA junto a los profesionales de la salud. En cuanto a los estudios que convalidan la aplicación de la TAA son muy numerosos y abarcan diversos colectivos: niños con discapacidad, enfermos, mayores o presos.

Orígenes de la Terapia Asistida con Animales

Respecto a los orígenes del tratamiento, William Tuke fue quien por primera vez en la Historia, en 1792, registró los efectos positivos del uso de animales en un entorno terapéutico. En los tiempos modernos, la participación activa de animales en procesos terapéuticos se debe al psicólogo infantil Dr. Boris Levinson, quien en 1962 comenzó a utilizar animales en sus sesiones.

Esquema cronológico de los pioneros en la terapia asistida con animales

El Papel de los Perros de Servicio en Terapia

Un terapeuta puede usar perros de servicio, los cuales a menudo son descritos con el término genérico "perros de terapia", como una herramienta para ayudar a los niños a alcanzar sus metas. Tippy, una labradora negra certificada, sirve de impulso y motivación, al hacer que la terapia sea divertida y gratificante para niños que se enfrentan a todo tipo de desafíos psicológicos, lo que incluye síndrome de Down, discapacidades del aprendizaje, TDAH y autismo.

Un ejemplo es Caroline, una niña autista de 7 años con problemas del procesamiento sensorial. Anteriormente, una visita al dentista era un evento traumático, llevando a Caroline al límite. La presencia de Tippy, el perro de servicio de su terapeuta ocupacional, le permitió a Caroline permanecer calmada durante la revisión dental, logrando un éxito donde antes había huida y alteración. Al principio, su dentista se mostró reacio, pero después de un poco de insistencia de una madre decidida, Tippy fue invitada a acompañar a Caroline, y funcionó. Caroline caminó feliz con Tippy hacia la sala de espera, y luego a la sala de exploración. Tippy se recostó en la silla junto con ella mientras duró la revisión. Aunque Caroline estaba ansiosa, logró hacerlo. Poco tiempo después, la niña recibió su propio perro de servicio, otro labrador negro llamado Zumi, para que la ayudara con la socialización y también para tranquilizarse. Ahora, Caroline puede ir al dentista con o sin Zumi.

Tippy anima también a los niños más grandes, quienes pueden aburrirse de la repetición de tener que acudir a las sesiones de terapia. Por ejemplo, si un terapeuta está trabajando en las habilidades motoras finas, puede que le diga al niño que cepille los dientes o el pelaje de Tippy, o que utilice pinzas para darle de comer. El “juego de los bichos” consiste en quitarle las “pulgas” hechas de hilo o de pelusas a la paciente de cuatro patas. Otra tarea de motricidad fina que además aumenta la fuerza central (del torso) es un juego de abdominales, en el que el niño recostado boca arriba debe extender sus manos hacia atrás por encima de su cabeza para alcanzar una golosina y al regresar a la posición de sentado dársela a Tippy.

A Tippy también le encanta esconderse en la alberca de pelotas, lo cual anima a los niños a que la busquen. No tienen que saber que están recibiendo estímulo táctil y aumentando su conciencia corporal, simplemente se trata de más diversión. Si el terapeuta quiere trabajar en la secuenciación, en el seguimiento de instrucciones y la memoria, entonces le pide al niño le dé una serie de indicaciones a la labradora. En la siguiente sesión, se comprueba si el niño recuerda las indicaciones y agrega otras.

Actividades de TERAPIA DE LENGUAJE para niños

Los perros de servicio son solo uno de los muchos animales que se utilizan cada vez por más y más médicos y terapeutas para ayudar a los niños con sus desafíos de desarrollo, de aprendizaje y de conducta. Los perros están entrenados para cumplir muchos papeles diferentes, desde ayudar a lectores reacios que se sienten más a gusto leyéndole en voz alta a un animal paciente que no hace comentarios, hasta brindar consuelo a quienes han enfrentado un desastre. En algunos juzgados están utilizando perros entrenados para calmar a los niños que han sufrido abuso y deben testificar en la corte, así como para que tengan un recuerdo positivo de la experiencia.

La Terapia con Ovejas: Un Enfoque Gentil

En el centro de terapia asistida con animales, emplazado en Mundo Granja, un recinto educativo que pertenece a una universidad, habitan además de ovejas, caballos, perros, burros, jabalíes, llamas y alpacas, entre otros. En el grupo de 20 ovinos que viven en los corrales, hay dos machos, Dante y Chamaco, y Valentina, una hembra. Estos rumiantes reciben un entrenamiento riguroso y metódico para desarrollar habilidades y destrezas que sirvan para la atención, rehabilitación e integración de personas con discapacidades cognitivas múltiples (autismo, síndrome de Down, entre otras) o físicas, desde los seis meses en adelante.

El entrenamiento consiste en tres sesiones de adiestramiento por semana durante tres meses. Primero, los terapeutas se acercan para que las ovejas se habitúen a la presencia humana y se observan mutuamente. La semana siguiente, ingresan al corral y dejan que se acerquen de manera voluntaria, recompensándolas con zanahorias o manzanas. Después, se les puede tocar y enseñarles a familiarizarse y tolerar ciertos objetos que luego utilizarán con los niños como conos, aros, arnés y plataformas de nivel. Todo esto mediante un mecanismo de refuerzo positivo, es decir, la oveja recibe una recompensa luego de responder a un comando u orden.

Katherina Arancibia, encargada del CTAA, explica que las ovejas poseen características positivas para este tipo de terapias. “La oveja es un animal intermedio para comenzar con niños que temen a otros animales como perros o caballos. Son una especie cercana, pasiva y sociable. Favorecen mucho la interacción, la conexión con el entorno y la creación de vínculos afectivos. Esto lo avala numerosa bibliografía.” Estos ovinos “tienen patrones conductuales que permiten interpretar cuando algo les gusta o no, por las expresiones corporales o faciales que exteriorizan.”

Al trabajar con un animal, sea oveja, perro o caballo, se puede motivar a que el niño realice una actividad a la que no ha respondido positivamente o no está familiarizado. Pueden guiarlas en un paseo con arnés para mejorar la postura y marcha, por ejemplo. O cepillarlas para controlar el motor de un brazo. Subir con ellas a una plataforma, para mejorar el equilibrio.

Niño con necesidades especiales interactuando y cepillando una oveja en un entorno terapéutico

Hipoterapia y Equitación Terapéutica con Caballos

Los caballos también desempeñan un papel importante en este movimiento. La hipoterapia, derivada de la palabra “hippos” que en griego antiguo significa caballo, es una estrategia de tratamiento utilizada por terapeutas físicos, ocupacionales, del habla y el lenguaje en sesiones individuales. La hipoterapia se puede usar para ayudar a los niños desde los 18 meses, así como a personas adultas que tienen retrasos en el desarrollo, lesiones cerebrales, discapacidades del aprendizaje, problemas sensoriales, autismo y otros desafíos.

También existe la equitación terapéutica, supervisada por un instructor certificado, en la que los niños trabajan en sus habilidades sociales, emocionales y físicas, a medida que aprenden cómo sentarse correctamente en la silla de montar, cómo usar las riendas para controlar al caballo, y cómo ir al paso y al trote.

Rose, una niña de 8 años que vive en Brooklyn y fue diagnosticada a los tres años con problemas de procesamiento sensorial leves y bajo tono muscular en sus manos y torso, hace hipoterapia en GallopNYC. Después de cinco años, su madre reporta que “Rose tiene el control mientras monta a caballo. Aunque usualmente tiene una postura algo desgarbada, cuando monta se sienta tan recta como una puerta. Y claro, esto le da mucha confianza y satisfacción.” Lo mejor es la felicidad que su madre ve en la cara de su hija cuando interactúa con los caballos: “Ella se preocupa profundamente por los animales, incluso más que por los humanos.”

El sentido de dominio es también muy valioso para los niños que tienen diagnósticos como trastorno reactivo del apego, trastorno bipolar, trastornos del aprendizaje y autismo, dice Michael Kaufmann, director de granjas y de vida silvestre en Green Chimneys, una escuela terapéutica diurna y centro de tratamiento residencial en Putnam Country, Nueva York. “Te sientes genial cuando un caballo empieza a seguir tus indicaciones”, dice. “Un caballo de 1,500 libras está yendo a donde quieres ir tú. Puedes presumirles a tus padres, y la mayoría de tus amistades no lo habrán hecho.”

Al trabajar con caballos, los niños también aprenden sobre disciplina. “Tienen que aprender a tolerar la frustración”, dice Kaufmann. “Te tienes que ganar la confianza del caballo, y también escuchar atentamente las instrucciones de los adultos. En el establo, hay reglas muy claras y un código de conducta. Solo pueden darles tres raciones de granos, no dos, no cuatro.” En Long Island, Elizabeth Mullen dice que los simples actos de peinar y arrear a los caballos han aliviado el TOC de su hija, Bailey. “Ese contacto físico la ha relajado”, dice Mullen de su hija de 11 años. “Solía tardar hasta dos horas para quedarse dormida. Después de haber convivido con los caballos por tres semanas, se calmó lo suficiente como para dormirse en menos de una media hora.” Y claro, el perro de servicio, Kirby, de su hermano autista, Cooper, “también la ha ayudado.”

Actividades de TERAPIA DE LENGUAJE para niños

Granjas como Espacios de Autonomía y Esperanza

Con sus 70 años, una jubilada de La Plata logró que varios discapacitados mentales mayores que egresaron de institutos oficiales y estaban por caer en el abandono encontraran "alas para su libertad", en una experiencia repleta de esfuerzo y solidaridad. Se trata de la granja "Mi Esperanza", un refugio "al aire libre" donde los muchachos crían animales, cultivan la tierra y tratan de sobrevivir con los recursos que generan. Para ellos el trabajo es el motor de sus vidas y esperan que la propuesta inspire una salida a otras personas con capacidades diferentes que no tienen familia.

Durante gran parte de su vida, Leonor Elsa Alemán se dedicó a trabajar como asistente social con chicos discapacitados que estaban internados en centros estatales. Una mañana supo que tenía que hacer algo distinto por ellos. Es que uno de sus "muchachos" había cumplido los 18 y tenía que dejar la institución. "Me miró a los ojos y vi desesperación, angustia y miedo porque no sabía adónde ir", dice la mujer. Entonces pensó en construirle una ilusión y también una posibilidad para todos los que quedarían en la calle.

Con la mitad de su sueldo alquiló una casa en el barrio de Gorina, a 15 kilómetros del centro platense, y se mudó con los primeros cuatro egresados. "No puedo olvidar la mañana que nos instalamos. Uno de los jóvenes nunca había visto un animal y tampoco había tenido la oportunidad de sentirse dueño de un pedazo de parque. Tenía meses cuando ingresó a una institución y jamás había salido a la calle", recuerda con emoción "la directora", uno de los tantos apodos de Leonor.

Al poco tiempo la familia creció, llegando a diez jóvenes de entre 19 y 30 años. Las demandas aumentaron y entonces la abuela emprendió otro desafío: encontró un terreno de casi dos hectáreas en el mismo barrio y luchó varios meses golpeando puertas, hasta que pudo conseguir un subsidio oficial que le permitió comprar la propiedad. Ahora son 15 hombres y jóvenes con capacidades diferentes que se sienten "plenos, contenidos y en libertad". La mayoría no tiene familia, y dos decidieron dejarlas atrás, cuando en la niñez fueron abandonados por ser diferentes.

"Acá encontré amor y cariño. El pasado para mí no existe, soy una persona nueva desde hace seis años", dice Gustavo Villar (27), mientras con orgullo muestra los plantines recién florecidos del jardín comunitario. El muchacho llegó de Mar del Plata y antes de instalarse en "Mi Esperanza" recorrió varias instituciones y hogares sustitutos. Asegura que jamás abandonará el proyecto comunitario, y en unos meses terminará el secundario para adultos.

En la granja trabajan cinco empleados y varios voluntarios de la zona que abrazaron la vocación de ayudar. Tienen corrales donde crían gansos, patos y chanchos. También en una pequeña huerta cultivan las verduras que consumen. Cada tanto organizan ferias artesanales para recaudar fondos que les permitan mantenerse económicamente, ya que las becas estatales, cuando las cobran, apenas alcanzan para gastos mínimos. La municipalidad de La Plata aporta para la luz y el teléfono. En un sector de la casa organizaron un taller de carpintería, donde reciclan todos los muebles que les donan, demostrando que "con amor todo puede superarse".

Comunidad de la granja

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