La historia de los centros de detención y el sistema de protección de menores en Chile

El legado de la represión: El Cuartel Ollagüe

Tras el golpe de Estado de 1973 y bajo la influencia de la Doctrina de Seguridad Nacional, se implementó en Chile una política de Estado represiva destinada a eliminar cualquier oposición al nuevo orden. Esta violación sistemática de los derechos humanos fue ejecutada por organismos como la DINA (1974-1977), el Comando Conjunto y, posteriormente, la CNI.

Uno de los recintos más emblemáticos de este periodo fue el inmueble ubicado en José Domingo Cañas n° 1367, conocido como el Cuartel Ollagüe. Durante 1974, este lugar funcionó como centro de detención y tortura, operando como un centro de paso entre Londres 38 y Villa Grimaldi. Alrededor de cincuenta chilenos desaparecieron tras ser retenidos ilegalmente en este sitio.

Mapa o esquema de ubicación del ex-Cuartel Ollagüe en la comuna de Ñuñoa, Santiago.

La historia de este lugar cambió tras la muerte de Lumi Videla, cuyo cuerpo fue hallado en la Embajada de Italia el 4 de noviembre de 1974, hecho que provocó un escándalo internacional. Posteriormente, el inmueble funcionó como oficina de la CNI hasta 1987, año en que fue destinado a dependencias del Sename. Finalmente, en el año 2000, fue restituido a sus dueños originales y demolido, siendo declarado posteriormente como Sitio Histórico en reconocimiento a su valor patrimonial y de memoria.

La institucionalidad y las vulneraciones en el Sename

Más allá del horror de la dictadura, el sistema de protección de menores ha enfrentado sus propias crisis. Durante décadas, el Servicio Nacional de Menores (Sename) -y organizaciones colaboradoras- ha gestionado el cuidado de niños en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, diversos testimonios de adultos que pasaron su infancia en este sistema revelan episodios de maltrato sistemático.

Testimonios de maltrato en familias de acogida

Relatos de personas que vivieron en residencias o con familias guardadoras durante la década de 1980 y 1990 describen situaciones de abuso sexual, golpes y castigos físicos extremos. Métodos de tortura como el "submarino húmedo" (sumergir la cabeza en agua) eran utilizados como castigo ante faltas menores. Estos niños, invisibilizados por el Estado, vivían bajo el temor y la amenaza constante si intentaban denunciar la realidad que sufrían tras las puertas cerradas de sus hogares.

La crisis del CREAD Galvarino

El caso de Lissette, fallecida a los 11 años en el CREAD Galvarino en 2016, marcó un hito en la visibilización de la precariedad técnica y administrativa del Sename. Profesionales que trabajaron en el centro han denunciado que el hacinamiento, la falta de personal especializado y la desconexión entre la Dirección Nacional (Deprode) y la realidad de los centros impidieron una intervención efectiva. Las instituciones fueron señaladas por su incompetencia para atender a niños con necesidades especiales y traumas complejos.

Infografía sobre la estructura jerárquica del sistema de protección y los niveles de vulneración en residencias.

Continuidad del dolor: De centros de detención a centros de menores

Un aspecto preocupante de la historia chilena es el uso de recintos con pasado represivo para fines de menores. El centro de internación de San Joaquín (ex 3 y 4 Álamos) es un claro ejemplo. Este lugar, que durante la dictadura operó como un campo de concentración secreto para prisioneros políticos, fue reconvertido décadas después en un recinto para jóvenes infractores de ley.

Periodo Uso del recinto
1974 - 1977 Centro de detención y tortura (DINA)
1977 - 1990 Recinto vacío / uso restringido
Post-1990 Centro de internación (Sename)

La existencia de estos espacios que albergan una memoria del dolor plantea dilemas éticos profundos sobre el tratamiento que el Estado da a los jóvenes en aislamiento, ya sea por motivos políticos en el pasado o por infracciones a la ley en la actualidad.

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