La Lengua de Señas y la Discapacidad Auditiva: Un Puente hacia la Inclusión

¿Qué es la Lengua de Señas?

La lengua de señas es la forma de comunicación a través de gestos que utilizan las personas con discapacidad auditiva o complicaciones del habla. Estas últimas suelen estar asociadas a algún problema auditivo previo. Es una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual, gracias a la cual las personas sordas pueden establecer un canal de comunicación con su entorno social, ya sea conformado por otros individuos sordos o por cualquier persona que conozca la lengua de señas empleada.

Su principal característica es que utiliza signos que se realizan con las manos, en combinación con la expresión gestual y corporal. En dichas combinaciones, cabe señalar, se expresa la gramática y la sintaxis propias de esta lengua. Las lenguas de señas son lenguas viso-gestuales-espaciales, basadas en el uso de las manos, los ojos, el rostro, la boca y el cuerpo. Están formadas por diferentes componentes manuales y no manuales: la expresión facial, la expresión corporal, la dactilología y las señas.

La lengua de signos a través de los gestos y la vista sirve para hacer posible la comunicación entre personas que tienen dificultades para comprender el lenguaje oral en el que la comunicación se realiza a través de la voz y el oído. En el caso de personas con problemas de sordera y ceguera, los gestos suelen ser táctiles, es decir, realizados en la palma de la mano; lo que se llama el sistema dactilológico.

Algo que muchos oyentes no saben es que el “lenguaje de señas” no existe, es lengua, ya que cuenta con una gramática y estructura propia. Se puede hablar con palabras o con señas, el fin es comunicarse mediante diferentes vías; se ha de reconocer el valor recursivo de la lengua.

Infografía: Componentes de la lengua de señas (manuales y no manuales)

Un Vistazo a su Historia y Reconocimiento

Los inicios del uso de este sistema de comunicación se remontan al siglo XVII. Desde el siglo XVI se tienen referencias acerca de la utilización de las señas por parte de los sordos; sin embargo, no fue sino hasta fines del siglo XVII que se empieza a contar con una descripción de estas señas como formando parte de un código lingüístico.

En 1755 surge la figura más relevante en la educación de los sordos. Fue el abad francés Charles Michel de L'Epée, quien funda en París la primera escuela pública para sordos; desarrolla un alfabeto, dactilología y un lenguaje signado. Otros autores enfatizan que los antecedentes de la lengua de señas antes del siglo XVII, prácticamente son inexistentes según las fuentes sistematizadas. Según algunos estudios se precisa que la primera revolución en la educación de las personas sordas se debe a la práctica pedagógica del abate francés Charles Michel de L’ Epée (1712-1789), a partir de su gestión educativa se crea la primera escuela pública y se fundan otras con el empleo del lenguaje mímico gestual.

Retrato del Abad Charles-Michel de l'Épée, pionero en la educación de personas sordas

El Marco Legal y la Diversidad Lingüística

En cuanto a su legislación, en España contamos con la Ley 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, hipoacúsicas o sordociegas. Esta ley garantiza la asistencia de un intérprete de lengua de signos para situaciones como visitas al médico, trámites oficiales, juicios, etc. Este lenguaje es conocido por las siglas LSE en España.

En cuanto a la universalidad de la lengua de signos, no existe una como tal, ya que cada país utiliza una lengua de signos regida por sus propias normas. En España tenemos la lengua de signos española y también el catalán. Las personas sordas usan una lengua diferente a las lenguas auditivo-vocales que son lenguas orales y empleadas por personas oyentes; su lengua se reconoce como de señas o signos y constituye el patrimonio cultural de la comunidad sorda.

En el contexto chileno, en febrero de 2010, el gobierno de Bachelet promulgó la Ley 20.422, que establece normas sobre la igualdad y la inclusión social en las personas que tienen esta discapacidad. El Estado reconoce la lengua de señas como la lengua oficial de las personas sordas e, incluso, ha implementado cursos para promoverla en establecimientos educacionales.

Infografía comparativa de la legislación de lenguas de señas en España y Chile

La Discapacidad Auditiva: Realidades y Desafíos Sociales

La discapacidad auditiva aparece como invisible, ya que no presenta características físicas evidentes. No todas las personas con discapacidad auditiva utilizan la lengua de señas. Algunas personas aprenden el lenguaje oral, algunas aprenden la lengua de señas, algunas ambas y en otros casos, ninguna.

En Chile, la Encuesta de Discapacidad de Dependencia (Endide) 2022, da cuenta de que un 17,6% de las personas adultas presenta algún grado de discapacidad, lo que representa más de 2.700 personas. Respecto a discapacidad severa, la cifra ronda los dos millones. Esta cifra se apoya en el Segundo Estudio Nacional de la Discapacidad de 2015, que declaró que alrededor de 712 mil de las personas con discapacidad tiene algún grado de pérdida de audición, y cerca de 180 mil tendría sordera total. Este documento también se utilizó para la Endide 2022.

La Lengua de Señas como Motor de Inclusión

Andrea, una intérprete en lengua de señas reconocida en el país, afirma que “la importancia de la lengua de señas en la inclusión de personas sordas es clave en la sociedad chilena”. Esta es una realidad que ella conoció desde su nacimiento: "-Una gran emoción, imagínate, se dieron cuenta de que su hija sabía que sus papás eran sordos y que naturalmente buscaba la forma de comunicarme con ellos."

Hace años, el conocimiento de la lengua de signos era de unos pocos, pero en la actualidad cada vez son más las personas interesadas en aprender esta lengua tan especial, ya sea por necesidad (porque algún conocido o familiar sufre de patologías auditivas), por respeto a aquellas personas que necesiten esa vía de comunicación o por cuestiones laborales.

Sin embargo, la inclusión en la práctica no ha sido tan profunda o efectiva. A menudo, la gente aún cree que el intérprete de señas es algo "choro" o entretenido, casi jocoso, que sirve solo para eventos como el Festival de Viña, para ver o reírse de la forma en la que interpreta los chistes de los humoristas. Esta percepción es un reflejo de la falta de comprensión sobre su verdadera importancia.

Andrea también señala que: "-Yo soy autodidacta, aprendí la lengua de señas con mis papás, pero en muchos sectores excluidos, principalmente rurales, nadie de la familia conoce la lengua de señas. Para qué hablar del colegio o la escuela, muchos menos. Entonces, el niño o niña sorda crece totalmente excluido de la sociedad, porque no tiene uno de los derechos básicos del ser humano, que es el acceso a la información en todos sus sentidos."

La velocidad de la comunicación en el mundo actual también representa un desafío. "-Como son mensajes de 30 segundos, máximo, no hay intérprete de señas que logre llegar con el mensaje y es clave la importancia de la lengua de señas en la inclusión." "-Totalmente, yo comencé trabajando en esto desde adolescente, y he visto cómo el lenguaje de los oyentes se ha ido acelerando, tanto en el mundo político, que intenta transmitir ideas en segundos como locomotoras, como en el mundo de la publicidad o en las redes sociales, que buscan dar mensajes inmediatos, sin contexto y sin conciencia de la velocidad, sin respetar los tiempos, la diversidad y la multiculturalidad lingüística, que es tan propio de lo humano." Esta situación plantea la pregunta: ¿Qué pasa, entonces, con la población migrante, los adultos mayores o la población rural en este contexto acelerado?

UMET Entrevistas: Modelo de Inclusión para personas sordas

La Lengua de Señas en el Ámbito Educativo

El estudio de la comunicación entre los hombres se ha revitalizado en los últimos años en la Psicología. El hombre, tanto desde el punto de vista de su desarrollo histórico como de su desarrollo individual, no puede vivir sin satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, sin comunicarse con sus semejantes. Son varios los autores que reconocen la importancia que tiene la comunicación para el desarrollo personal y social.

En la educación de las personas sordas ha existido una polémica histórica en relación con los métodos, tendencias y/o modelos utilizados para su proceso formativo. En la actualidad, a pesar de emplear la lengua de señas en la escuela, no solo en el contexto educativo cubano, sino en el ámbito internacional, no siempre se comprende el valor de esta lengua como un recurso y un derecho de las personas sordas. En este sentido, el propósito es fundamentar el valor de la lengua de señas en la educación de las personas sordas.

La Federación Mundial de Sordos (FMS) aboga por la extensión de las oportunidades educativas, al más amplio nivel, al contar con el servicio de interpretación en lengua de señas y profesores preparados para tales fines. La necesidad de comunicarse dio origen al lenguaje como capacidad exclusiva del ser humano, la que se representa mediante un sistema de signos: la lengua, reconocida como uno de los principales elementos en el desarrollo del niño como ser social, a través del cual se transmiten los modelos de vida de una sociedad y de una cultura, y los patrones éticos y cognitivos para la formación de su personalidad.

Además, la lengua de señas facilitará la lengua oral y la lengua escrita. El hecho de ser capaz de utilizar la lengua de señas será una garantía de que el niño maneje al menos una lengua. Son reconocidos los esfuerzos de los niños sordos y profesionales, a pesar del uso de las ayudas tecnológicas para percibir y producir el lenguaje oral, ya que realmente tienen grandes dificultades en esta modalidad comunicativa. Es necesario respetar la diversidad lingüística, cognitiva y comunicativa y eliminar la idea obsesiva de que el niño hable o mejor dicho repita palabras y no comprenda bien el significado, que desarrolle un lenguaje que tenga otra modalidad, porque en esencia todos somos diferentes.

Aula de niños sordos aprendiendo con un intérprete de lengua de señas

Lengua de Señas: Un Derecho y un Recurso Imprescindible

Por el valor que tiene la lengua de señas en la educación de las personas sordas, se refuerza la idea del marco legal, a partir de los fundamentos de su estructura lingüística y de su aprendizaje como primera y segunda lengua. Al valorar la concepción de la lengua de señas, se distinguen tres perspectivas: como un problema, como un recurso y como un derecho.

  • La posición que la ve como un problema se corresponde con la tendencia oralista y de comunicación bimodal que privilegia la oralidad y no el desarrollo lingüístico y cognitivo basado en la lengua de señas como instrumento cultural para la comunidad sorda.
  • La orientación que la refiere como un recurso, percibe al niño sordo como un sujeto que posee atributos cognitivos y lingüísticos como medios para crear un entorno que facilite su desarrollo; por el estatus que debe tener este idioma como los otros sistemas lingüísticos, reconocido por la UNESCO y que desempeñan un rol importante en los programas académicos.
  • La posición que aboga por la lengua de señas como un derecho, reconoce la responsabilidad que se debe tener en cuanto a proveer esta lengua como una herramienta de comunicación desde el punto de vista legal y de los derechos del niño a adquirir su idioma natural.

Todo educando sordo, cualquiera que sea el nivel de su pérdida auditiva, debe tener derecho a crecer bilingüe. Se trata de ser competente en la lengua de señas (LS) y el idioma que se habla en su país; en el contexto cubano, el español escrito y/o oral, en función de sus potencialidades y la del entorno educativo. En coherencia con los fundamentos de la escuela de Vigotski, L. S. y sus seguidores se enfatiza en el desarrollo de las personas sordas y su comunidad lingüística minoritaria, a partir de sus potencialidades y las influencias educativas del entorno familiar, escolar y comunitario, y no en la discapacidad auditiva, condición que la diferencia de la comunidad oyente y exige del empleo de recursos y apoyos para su educación inclusiva.

Por otra parte, los educandos sordos necesitan comunicarse con sus padres y familiares tan pronto como sea posible, desarrollar sus capacidades cognitivas durante la infancia, adquirir conocimientos sobre el mundo; el niño accede al conocimiento mediante el uso de la lengua, intercambia información sobre el mundo que le rodea, así participa en las actividades de la escuela y se facilitará la comprensión de la lengua. Uno de los derechos del niño sordo lo constituye el empleo de la lengua de señas como patrimonio de la comunidad sorda, la que se equipara con el mismo poder que tiene la lengua oral para los oyentes.

Claros, R. (2005), experta en educación bilingüe, señala que: “las lenguas de señas en todo el mundo les proporcionan la misma condición que la lengua oral a estas personas”. La referida autora enfatiza en la responsabilidad de proveer las herramientas de comunicación desde el punto de vista legal y de los derechos del niño a adquirir su idioma natural. Asimismo, señala que Skutnabb-Kangas (1994) ha escrito los derechos lingüísticos humanos de un niño: identificarse con su primer idioma, el que debe ser aceptado y respetado por otros; debe aprender en su primer idioma y debe escoger utilizar su primer idioma en situaciones oficiales.

Orri de Castorino, R. (2007) autora Argentina habla de la importancia de la lengua de señas en la educación de sordos. Reconoce que estas personas constituyen una comunidad lingüística minoritaria, que “su voz”, la lengua de señas, expresa que ellos tienen su propia cultura, que tienen también el legítimo derecho a difundirla.

Desafíos y Oportunidades en la Educación Superior

El desarrollo de políticas públicas que permitan la inclusión a personas con discapacidad auditiva (DA) supone un ingente desafío para la educación superior. Las barreras de comunicación que se presentan en las personas que padecen una pérdida de audición pueden afectar significativamente el acceso a la educación. Por ello, se enfatiza la importancia de implementar la lengua de señas en las universidades como una herramienta esencial para el desarrollo del estudiante y la garantía de sus derechos y la inclusión.

La Naturaleza Lingüística de las Lenguas de Señas

“La lengua se define como un sistema de signos y a partir de su concepción como sistema, los lingüistas pudieron develar sus componentes, relaciones funciones y estructura. Tal estudio de la lengua resultó un aporte fundamental de la lingüística de la primera mitad del siglo XX, a partir de las concepciones desarrolladas por Saussure y sus continuadores”. (Roméu, A. y Robáu, D. L. 2013). “La lengua es el sistema de comunicación que se expresa en el lenguaje como capacidad exclusiva del hombre y se concreta en el habla. La lengua de señas es la que emplean las personas sordas e hipoacúsicas por su discapacidad auditiva”. (Rodríguez, X., 2012).

Los hablantes de una misma lengua forman una comunidad lingüística, no entienden a los que hablan una lengua diferente, si no la han aprendido. Sánchez, C. M. (1990), reflexiona acerca de las lenguas y precisa que, a pesar de la diversidad, en esencia son iguales en aspectos fundamentales: la gente solo habla “lenguas naturales”. Estas son las que se utilizan normalmente para la comunicación, expresan conceptos y se refieren a hechos de la experiencia, son las lenguas que aprenden los niños y se transmiten de padres a hijos y de generación en generación, se emplean para informar, expresar pensamientos y emociones.

Todas las lenguas naturales están sometidas permanentemente a cambios. El cambio lingüístico es el conjunto de modificaciones que sufre una lengua en el transcurso del tiempo. El autor de referencia señala que el castellano que se hablaba el milenio pasado no es el mismo que se habla en la actualidad, que tampoco es el mismo que se hablaba hace cien, doscientos o trescientos años. Los cambios son introducidos por los hablantes, aceptados o rechazados por ellos. El cambio lingüístico es un rasgo que permite afirmar que la lengua está viva, que es un instrumento vigente y útil para quienes lo emplean. Para Oviedo, A. (2001) las lenguas se transmiten de generación en generación y son denominadas “lenguas naturales” puesto que son sistemas exclusivos de la comunicación de grupos humanos.

La lengua de señas de las personas sordas tiene un carácter viso-gestual-espacial; como sistema lingüístico refleja el progreso paulatino de su reconocimiento social y su presencia en el contexto educativo, a partir de una percepción optimista de las personas que la usan como un recurso y un derecho para su educación. La lengua como instrumento de comunicación y acceso al currículo es muy importante en la educación de las personas sordas, por ejemplo, en el contexto cubano, la lengua de señas cubana (LSC) es la primera lengua, lengua natural y materna de las personas sordas y medio fundamental para su desarrollo cognitivo, lingüístico y comunicativo. También es la base lingüística para aprender a leer y escribir en español como segunda lengua.

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