La comunicación ha experimentado cambios significativos en la última década, transformándose en un proceso multimedia donde los impactos visuales y auditivos determinan nuestra interacción. Gran parte de esta comunicación se realiza a través de la vía auditiva, proveniente de diversas fuentes como conversaciones cara a cara, llamadas telefónicas, grabaciones, series, películas, canciones, sonidos ambientales y ruidos. Nuestra capacidad auditiva modela esta interacción.
¿Qué es la Discapacidad Auditiva?
La discapacidad auditiva se define como la pérdida o anormalidad de una función anatómica y/o fisiológica del sistema auditivo. Su consecuencia directa es la dificultad para oír, lo que implica un déficit en el acceso al lenguaje oral. Este déficit, dependiendo de su grado, afecta nuestra comunicación tanto en el lenguaje oral como en la percepción de los sonidos que nos orientan en el entorno.
Cuanto mayor sea el grado de pérdida auditiva, mayor será la desconexión con el entorno, lo que impacta negativamente en nuestra calidad de vida.

Tipos y Grados de Discapacidad Auditiva (Hipoacusia)
La discapacidad auditiva o hipoacusia se clasifica según el Bureau Internacional d’Audiophonologie (BIAP) de la siguiente manera:
- Audición Normal o Normoacusia: de 0dB a 20dB.
- Pérdida Auditiva Leve: de 21dB a 40dB. El habla con voz normal es percibida, aunque con dificultad si la voz es baja o lejana. La mayoría de los ruidos familiares son percibidos.
- Pérdida Auditiva Moderada:
- 1er grado: de 41dB a 55dB.
- 2º grado: de 56dB a 70dB.
El habla es percibida si se eleva un poco la voz. El sujeto entiende mejor si mira a la persona que le habla. Algunos ruidos familiares aún son percibidos.
- Pérdida Auditiva Severa:
- 1er grado: de 71dB a 80dB.
- 2º grado: de 81dB a 90dB.
El habla es percibida con voz fuerte cerca del oído. Solo los ruidos fuertes son percibidos.
- Pérdida Auditiva Profunda:
- 1er grado: de 91dB a 100dB.
- 2º grado: de 101dB a 110dB.
- 3er grado: de 111dB a 119dB.
No hay percepción de la palabra. Solo los ruidos muy potentes son percibidos.
- Cofosis: Deficiencia auditiva total. La pérdida tonal media es de 120 dB, lo que implica que no se percibe nada.

Cómo Ayudar a una Persona con Discapacidad Auditiva
La ayuda que requiere una persona hipoacúsica varía en función de su afectación. Dependiendo del origen de la pérdida auditiva, el problema puede ser paliado por un otorrinolaringólogo (ORL) mediante tratamiento farmacológico o quirúrgico.
Cuando el tratamiento médico no es posible, interviene el audiólogo protésico, un profesional que ofrece soluciones a través de prótesis auditivas. Estas son la opción más efectiva para compensar la falta de estimulación en la vía auditiva.
Tipos de Prótesis Auditivas
Existen diferentes tipos de prótesis auditivas, clasificadas en implantables y no implantables:
- Prótesis no implantables: Los audífonos son los más utilizados para compensar la pérdida auditiva y devolver la entrada auditiva al cerebro. Se presentan en diversos formatos, segmentados por su tamaño y ubicación, y se prescriben según las características de la pérdida auditiva y las necesidades del usuario.
- Prótesis implantables: Cuando el grado y la afectación de la pérdida no se compensan suficientemente con audífonos, existen otras opciones como los implantes cocleares, implantes osteointegrados, implantes de oído medio e implantes de tronco cerebral.
Según el tipo, grado y momento de aparición de la sordera, estas tienen distintas consecuencias sobre el desarrollo lingüístico y condicionarán la orientación y el tratamiento audioprotésico y rehabilitador necesario en cada caso. Además de la función correctora de las prótesis auditivas, en ocasiones es recomendable el trabajo logopédico, una acción muy beneficiosa que mejora la comunicación del paciente y, con ello, su calidad de vida.

Repercusiones de la Discapacidad Auditiva no Tratada
La pérdida auditiva no tratada puede tener diversas consecuencias negativas en la vida de una persona:
- Dificultades en la comunicación y el habla: Afecta la interacción diaria.
- Efectos negativos sobre la cognición: Aunque se asume que el deterioro cognitivo en personas mayores se debe a la edad, investigaciones han demostrado que la deficiencia auditiva no tratada también puede producir estos efectos. Las personas mayores sordas que usan audífonos mantienen una mayor estimulación auditiva, lo que ayuda a ralentizar el deterioro cognitivo.
- Repercusiones psicológicas: La comunicación es crucial en nuestra vida, y la pérdida de la habilidad para comunicarse con el entorno puede tener graves consecuencias, llevando al distanciamiento social, disminución de la autoestima, inestabilidad emocional, ansiedad e incluso depresión.
- Aislamiento social, soledad y estigmatización: Las dificultades de comunicación contribuyen al aislamiento.
- Consecuencias sociales y económicas: Dificultades para acceder a la educación y el empleo.
- Años vividos con discapacidad y años de vida ajustados en función de la discapacidad.
- Mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo acelerado.
El uso de audífonos puede evitar muchos de estos efectos negativos, devolviendo el bienestar psicológico a los pacientes y manteniendo una mayor estimulación auditiva.
Datos y Prevalencia Global de la Pérdida Auditiva
La pérdida de audición se refiere a cuando una persona no oye tan bien como alguien con audición normal (umbral auditivo en ambos oídos igual o mejor que 20 dB). Puede afectar a uno o ambos oídos y dificultar la audición de conversaciones o sonidos intensos. El grado de pérdida se clasifica en leve, moderada, moderadamente grave, grave o profunda.
Cuando la pérdida es leve, moderada o grave, se dice que la persona «es dura de oído». Generalmente, estas personas pueden comunicarse mediante el habla y, en algunos casos, utilizan auxiliares auditivos, implantes cocleares u otros dispositivos, además de subtítulos. En cambio, las personas sordas presentan una pérdida de audición profunda y oyen muy poco o nada. Algunas pueden utilizar implantes cocleares y comunicarse mediante la lengua de signos.
Estadísticas Globales
- Más del 5% de la población mundial (430 millones de personas, incluyendo 34 millones de niños) necesita rehabilitación por una pérdida de audición discapacitante. Se calcula que para 2050 esta cifra superará los 700 millones de personas (una de cada diez).
- Una pérdida de audición se considera discapacitante cuando se produce una reducción superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor.
- Cerca del 80% de las personas afectadas viven en países de ingresos bajos y medianos.
- La frecuencia de este problema aumenta con la edad: más del 25% de las personas mayores de 60 años presenta una pérdida de audición discapacitante.
- Según las previsiones, casi 2500 millones de personas tendrán algún grado de pérdida de audición en 2050, y más de 700 millones necesitarán rehabilitación.
- Aproximadamente 95,1 millones de niños de entre 5 y 19 años presentan pérdida de audición.
- El costo mundial asociado a los casos de pérdida de audición no atendidos asciende a casi USD 1000 millones al año.
- Más de 1000 millones de adultos jóvenes corren el riesgo de sufrir una pérdida de audición permanente y evitable debido a los riesgos a los que se exponen.
- Ampliar los servicios de atención del oído y la audición en todo el mundo requiere una inversión adicional inferior a USD 1,40 por persona y año, con un rendimiento estimado de casi USD 16 por cada dólar invertido a los 10 años.
Causas de la Pérdida de Audición y la Sordera
Hay diversos factores que pueden afectar la audición en distintas etapas de la vida, siendo la vulnerabilidad mayor durante periodos críticos.
Factores Prenatales
- Factores genéticos, hereditarios o no hereditarios.
- Infecciones intrauterinas, como la rubéola y la infección por citomegalovirus.
Factores Perinatales
- Asfixia perinatal (falta de oxígeno en el momento del parto).
- Hiperbilirrubinemia (ictericia grave en el periodo neonatal).
- Bajo peso al nacer.
- Otras afecciones perinatales y su tratamiento.
Factores en la Infancia y Adolescencia
- Otitis crónicas (otitis media supurativa crónica).
- Presencia de líquido en el oído (otitis media no supurativa crónica).
- Meningitis y otras infecciones.
Factores en la Edad Adulta y Edad Avanzada
- Enfermedades crónicas.
- Tabaquismo.
- Otosclerosis.
- Pérdida de audición neurosensorial debida a la edad (presbiacusia).
- Pérdida de audición neurosensorial repentina.
Factores Presentes a lo Largo de la Vida
- Tapón de cerumen en el oído.
- Traumatismos en el oído o en la cabeza.
- Exposición a ruidos o sonidos fuertes.
- Medicamentos ototóxicos.
- Exposición laboral a productos químicos ototóxicos.
- Deficiencias nutricionales.
- Infecciones víricas y otras afecciones del oído.
- Retraso en la aparición de la audición o pérdida progresiva por causas genéticas.
Prevención, Detección y Rehabilitación
Prevención
Muchas causas de pérdida de audición pueden evitarse mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas aplicadas a lo largo de toda la vida. La prevención debe abordarse desde las primeras etapas (periodos prenatal y perinatal) y mantenerse hasta la edad avanzada.
Cerca del 60% de los casos de pérdida de audición en niños se deben a causas evitables que pueden prevenirse mediante medidas de salud pública. En adultos, también se pueden prevenir causas frecuentes como la exposición a sonidos intensos o el uso de medicamentos ototóxicos.
Estrategias eficaces para reducir el riesgo de pérdida de audición incluyen:
- La vacunación.
- Buenas prácticas de atención materna y puericultura.
- El asesoramiento genético.
- La detección y el tratamiento de afecciones frecuentes del oído.
- Programas de protección auditiva frente a la exposición a ruidos y productos químicos en el trabajo.
- Estrategias de escucha sin riesgos para reducir la exposición a sonidos intensos en entornos de ocio.
- El uso racional de medicamentos para prevenir la pérdida de audición por factores ototóxicos.
Detección y Tratamiento
Para tratar eficazmente la pérdida de audición y las enfermedades del oído, es fundamental diagnosticarlas tempranamente. Por este motivo, se recomienda realizar un tamizaje sistemático para detectar pérdidas de audición o enfermedades otológicas en personas con mayor riesgo, tales como:
- Recién nacidos y niños menores de un año.
- Niños en edad preescolar y escolar.
- Personas expuestas al ruido o a productos químicos en el trabajo.
- Personas en tratamiento con medicamentos ototóxicos.
- Personas mayores.
Las pruebas auditivas y la exploración de los oídos pueden realizarse en entornos clínicos y comunitarios. Herramientas como las aplicaciones hearWHO y WHOears de la OMS, junto con otras soluciones técnicas, permiten detectar enfermedades del oído y pérdidas de audición incluso cuando la formación o los recursos son limitados.
Una vez detectada la pérdida de audición, el tratamiento debe iniciarse lo antes posible y de manera adecuada para evitar consecuencias negativas.
Rehabilitación de la Pérdida de Audición
La rehabilitación permite a las personas con pérdida de audición mantener el mayor grado posible de autonomía en su vida cotidiana, facilitando su participación en actividades educativas, laborales y recreativas, y el desempeño de roles importantes en su familia y entorno.
La discapacidad auditiva a menudo es "invisible" ya que no presenta características físicas evidentes. No todas las personas con discapacidad auditiva utilizan la lengua de señas. Algunas aprenden el lenguaje oral, otras la lengua de señas, algunas ambas, y en otros casos, ninguna.
La lengua de señas es una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual, que permite a las personas sordas establecer un canal de comunicación con su entorno social. Su principal característica es el uso de signos manuales combinados con la expresión gestual y corporal, donde se expresan la gramática y la sintaxis propias de esta lengua.
Conociendo la importancia de la lengua de señas
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