Introducción: La Complejidad del Rol y la Tragedia de Lissette
El rol de una directora de un Centro de Reparación Especializado de Administración Directa (CREAD) del Servicio Nacional de Menores (SENAME) es de una complejidad profunda, marcada por la responsabilidad profesional y humana. Como psicóloga y directora del CREAD Galvarino, el mismo que habitaba Lissette cuando falleció, la autora de un testimonio asume la gravedad de lo sucedido, incluso sin haber estado presente en el momento de su deceso. Este testimonio, enmarcado en el deseo de que una voz poco escuchada sea oída, busca relatar las gestiones realizadas para intentar develar la precariedad del CREAD Galvarino antes del fallecimiento de Lissette, documentos que fueron proporcionados a la Fiscalía. Se esperaba que la justicia apuntara a la totalidad de los reales responsables, penal, técnica y políticamente, dada la evidente crisis del Sename. Sin embargo, la responsabilidad se centró en un reducido grupo de funcionarios, dejando de lado a responsables de departamentos técnicos, encargados de salud, supervisores, jueces de familia y parlamentarios que deciden presupuestos sin conocer la realidad de las residencias.
La directora también fue psicóloga de Lissette por unos años, conociendo de cerca sus dolores, cuidándola, defendiéndola y acompañándola en su trayectoria institucional. La conocía desde su vivencia más íntima, compartiendo momentos significativos.
El Rol de la Directora de un CREAD: Funciones y Limitaciones
La dirección de un CREAD implica un trabajo solitario y en un entorno de precariedad, inserto en una estructura jerárquica donde las orientaciones técnicas provienen de la dirección nacional del Sename. En el año 2010, los Centros de Tránsito y Diagnóstico (CTD) fueron renombrados como Centros de Reparación Especializado de Administración Directa (CREAD) por motivos administrativos y económicos. Una vez asumida la dirección del CREAD Galvarino, se informó a todos los Tribunales de Familia sobre la alta dotación de niños varones y la falta de camas, pero estas advertencias fueron ignoradas. Este aumento de plazas generó mayor hacinamiento, un concepto prohibido en el Sename.

En el CREAD Galvarino, se recibían -y se siguen recibiendo- niños con trastornos del tipo Autista Asperger, con dificultades motoras de desplazamiento y con enfermedades crónicas (asma, corazón, etc.). Muchos de ellos han sido abandonados y vulnerados, lo que configura una doble o triple realidad afectiva, emocional e intelectual. Esto significa que los centros deben hacerse cargo de la salud física y mental de niños que requieren tratamientos altamente especializados para su recuperación y rehabilitación, pero que a menudo no cuentan con las mínimas condiciones de atención de salud.
Como directora, en febrero de 2016, se solicitó a la Dirección Regional del Sename la contratación de un pediatra o, al menos, de horas pediátricas. Al momento del fallecimiento de Lissette, esta solicitud no había recibido respuesta. Las diez horas semanales de atención psiquiátrica se lograron en 2014, tras una solicitud de las duplas psicosociales del CREAD Galvarino. Además, las dos enfermeras contratadas a honorarios (una a media jornada y otra a jornada completa) no están disponibles después de las 18:00 horas ni los fines de semana, y al estar contratadas bajo esta modalidad, carecen de responsabilidad administrativa ante una eventual mala praxis. La experiencia indica que, para que exista presupuesto o se visualice una necesidad, es el Departamento de Protección y Restitución de Derechos (Deprode) el que debe estipularlo, y para ese departamento, a menudo, basta con la atención psicosocial.

El Caso de Lissette: Un Reflejo de las Fallas Sistémicas
La Trayectoria de Lissette en el Sistema de Protección
El horror de la historia de Lissette no se limita a los minutos previos a su muerte. Nació el 25 de abril de 2004 y, durante sus cortos 12 años, su vida estuvo marcada por problemas que le dejaron profundas heridas familiares, agravadas por omisiones y decisiones erráticas del sistema de protección social. Lissette ingresó por primera vez a una residencia a los 5 años, marcando el inicio de su vida bajo la institucionalidad del Sename. Ni su padre ni su madre lograron recuperar su cuidado, y las visitas eran intermitentes o inexistentes por largos periodos, provocándole una doble sensación de abandono.
Se trabajó psicosocialmente con la niña, buscando residencias más idóneas y explorando la posibilidad de derivarla a un Hogar de Protección con dinámica de “apadrinamiento”. Sin embargo, el pronóstico para su regreso con su familia de origen no fue favorable. La psicóloga del CREAD (la autora del testimonio) y una educadora visitaron a Lissette en su nueva residencia para apoyar su adaptación. Poco después, esa residencia solicitó su reingreso al CREAD Galvarino, declarándose incompetente. Su regreso se concretó el 12 de noviembre de 2013. En esta época, Lissette fue llevada al Hospital San Borja Arriarán para atención psiquiátrica. Un mes después, su primer hermano y luego una hermana menor, ingresaron al sistema residencial proteccional.
En junio de 2014, Lissette y su hermana menor se incorporaron a otra residencia más pequeña, modalidad Rem-Per, motivado por la develación de una experiencia de vulneración temprana de Lissette, que le había generado desregulación emocional y conductual, con altos niveles de agresión a terceros y a sí misma. Esta institución, sin transar ni flexibilizar, también se declaró incompetente para asumir su cuidado. En noviembre de 2014, Lissette fue dada de alta del hospital. A pesar de los esfuerzos, sus conductas se complejizaron, y la ausencia de visitas familiares persistió. En octubre de 2015, la madre retomó las visitas de fin de semana, con el CREAD asumiendo el costo del traslado.
Atención Psicosocial y Médica en el CREAD Galvarino
En el ámbito médico, Lissette recibía atención psicológica y psiquiátrica en el Hospital San Borja Arriarán, incluyendo tratamiento farmacológico prescrito. El CREAD se limitaba a su administración y al reporte de sus efectos. Ante la gran ingesta de medicamentos, en una oportunidad se decidió solicitar su reingreso al hospital para que fuese desintoxicada y se le administrara un nuevo esquema medicamentoso.
El Último Día y las Consecuencias
El 11 de abril de 2016, cerca de las 18:30 horas, Lissette visitó la oficina de la directora (su psicóloga) para pedir "ropa de guagua", un gesto común dado su juego de ser madre. Se despidieron con un abrazo y un beso. Aproximadamente a las 20:20 horas, la directora recibió un llamado de la jefa técnica del CREAD Galvarino, informando que Lissette se había "descompensado". Al llegar al CREAD alrededor de las 20:50 horas, la imagen de ambulancias y vehículos de Bomberos y Carabineros, con balizas encendidas, anticipó la gravedad de la situación. Lissette estaba en el piso, siendo reanimada por el equipo del SAPU y Bomberos. La reanimación cesó aproximadamente a las 21:05 horas, momento en que todos los presentes irrumpieron en llanto.
Esa misma noche marcó el inicio de una historia de omisiones, secretos, ocultamientos e inculpaciones cruzadas. Los medios de comunicación reportaban versiones distintas y poco rigurosas, mientras sectores políticos exigían responsabilidades. Al día siguiente, circulaban rumores sobre una sobredosis de medicamentos como causa de muerte, en un momento en que la prudencia dictaba esperar los resultados del Servicio Médico Legal. La causa de muerte de Lissette aún es una incógnita. La versión de la encargada de turno fue desmentida once días después por la declaración de otra niña, testigo ocular, quien involucró a funcionarias del centro, información que se filtró a la prensa. Meses después, surgieron dos causas de muerte opuestas.
Desafíos Estructurales y la Crisis del SENAME
La Jerarquía y el Departamento de Protección y Restitución de Derechos (Deprode)
En un servicio jerarquizado como el Sename, toda orientación técnica proviene de su dirección nacional. En el sistema de protección, el Departamento de Protección y Restitución de Derechos (Deprode) es la instancia de donde emanan todos los protocolos, orientaciones técnicas e instructivos. Aquí reside un punto central del funcionamiento -y mal funcionamiento- de los centros. Las propuestas técnicas de la dirección o equipo de un CREAD deben ser validadas por Deprode, que, por lo general, se muestra "cerrado e impermeable" a las sugerencias elaboradas por los equipos técnicos y profesionales de los centros.
No ha habido ninguna interpelación ni a las autoridades del Sename ni a las de Deprode, a pesar de las fallas evidentes. La jefa de este departamento, en declaración a la Fiscalía, se desentendió de la elaboración del protocolo de actuación en crisis que explicita las contenciones autorizadas por el servicio.
Impacto del Aumento de Plazas y la Precariedad de Recursos
A la luz de la experiencia de casi siete años, el aumento de plazas de niños que los CREADs podían atender, decidido por el Departamento Técnico, generó gran preocupación. Si bien se mantuvieron los mismos funcionarios, las "nuevas" orientaciones técnicas indicaban la necesidad de un "trabajo reparatorio" para cada niño, una meta imposible, ya que ampliar las plazas atenta contra el trabajo de intervención. La directora del CREAD informó a los Tribunales de Familia y a las autoridades del Sename sobre el hacinamiento y la falta de camas, sistematizando los perfiles, complejidades y necesidades de cada niño, así como la urgencia de despejar a niños de otros perfiles hacia residencias simples. La respuesta fue "insuficiente, momentánea y de parche".
En 2010, el CREAD se erigió con los mismos profesionales y educadores de trato directo, sin un plan de capacitación coherente con el nuevo modelo. Las capacitaciones desarrolladas no solo no respondieron al modelo instaurado, sino que incluyeron a un reducido grupo de profesionales técnicos, administrativos y de trato directo, nunca abarcando a la totalidad de los funcionarios del CREAD, y siempre fueron de resorte exclusivo de Deprode.
La Falta de Responsabilidad Institucional
La crisis del Sename ha continuado su curso, mientras los ejes principales del problema se han diluido. No ha habido una respuesta potente al cierre masivo de hogares de protección de organismos colaboradores por falencias económicas, técnicas y procedimentales. Las comisiones investigadoras de la Cámara de Diputados han puesto la mira en los responsables políticos, no en el nudo principal de la crisis. La visión de la ex-directora es que "todo el 'mal' del Sename se centró en cinco o seis funcionarios inculpados", eximiendo a otros responsables de departamentos técnicos, encargados de salud, supervisores, jueces de familia y parlamentarios.

La Dirección Nacional del SENAME: Enfoque y Críticas
Nombramiento y Perfil de la Nueva Directora Nacional
Recientemente, se nombró a Rosario Martínez como la nueva directora del Servicio Nacional de Menores (Sename) tras un concurso de Alta Dirección Pública. Este nombramiento se produjo después de seis meses de subrogancia, tras la renuncia de Susana Tonda, marcada por el polémico acuerdo de colaboración que firmó el Sename con la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) y que el Ministerio de Justicia debió retractar.
La nueva directora, Rosario Martínez, cuenta con una trayectoria en seguridad pública y delitos, habiendo trabajado como asesora en Seguridad Pública en el Ministerio del Interior y en la Municipalidad de Lo Barnechea en cargos relacionados con seguridad. También fue jefa de gabinete en la Subsecretaría de Prevención del Delito durante el primer gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014).
Preocupaciones y Críticas de Expertos
El nombramiento de Rosario Martínez ha sido cuestionado por su foco en seguridad frente a un problema que, según expertos, requiere un enfoque de salud y protección. Gloria Requena, directora de la ONG Activa, criticó que la nueva directora debe entender que "esto no es seguridad pública, sino que proteger la infancia, ese es su rol". Requena recordó el acuerdo con la ANI, señalando que el perfil de Martínez "refuerza lo que pasó con ese acuerdo y no te garantiza que no vuelva a ocurrir". Agregó que muchos programas contratados a través del Ministerio del Interior tratan la reinserción desde una perspectiva criminológica, no desde la atención al niño vulnerado. El objetivo del Sename, enfatiza, "debería ser reestablecer estas vulneraciones para que los niños y adolescentes puedan tener una vida plena. Esa debe ser la mirada, desde la infancia y no desde la seguridad pública".
Requena también planteó la preocupación sobre la transferencia de información, lo cual podría significar un conflicto de interés, ya que muchos menores llegan o llegaron a programas de la Subsecretaría del Delito o son objeto de investigación criminal. Se pregunta si se les tratará con la misma óptica, sugiriendo que "hubiera sido preferible una persona independiente".
El diputado independiente René Saffirio, fiscalizador del Sename, también opinó sobre el nombramiento, recordando el episodio del acuerdo entre la ANI y el Sename. Subrayó la gravedad de la comunicación entre dos reparticiones públicas con objetivos tan distintos. Saffirio cree que la información "siempre la han estado entregando [del Sename a Interior], eso nunca se detuvo", considerando que "un servicio que tiene a su cargo la protección y responsabilidad penal juvenil actúe así, entregando esa información, y con un gobierno que actua así, es extrapolar la misma represión que se ejerce respecto de los adultos en los niños, niñas y adolescentes que el Estado debiera proteger. Es un abuso más dentro del sistema del Sename".