En el adulto mayor, la presencia de diversas enfermedades degenerativas pone en riesgo su salud física, lo que ha impulsado la creación de tratamientos y terapias de intervención para mejorar su calidad de vida. Entre las herramientas de fácil manejo en esta población, el dinamómetro de mano ha demostrado ser una de las más valiosas.
Esta revisión tiene como objetivo determinar los efectos y la utilidad del dinamómetro como herramienta para evaluar y mejorar la fuerza de la mano en el adulto mayor, y cómo esta medida se correlaciona con diversos aspectos de la salud general. La fuerza de prensión manual (FAM) es un biomarcador de salud importante y confiable, que puede ser usado para identificar a pacientes mayores en riesgo de un nivel de salud subóptimo.
¿Qué es un Dinamómetro de Mano y Cómo se Mide la Fuerza de Agarre?
Un dinamómetro es un instrumento médico que se utiliza para medir la fuerza de agarre o prensión. Sirve principalmente como herramienta de diagnóstico y evaluación, siendo útil cuando se sospecha un compromiso de las raíces del nervio cervical o de los nervios periféricos. También puede usarse para monitorear la evolución después de fracturas digitales, o en personas con artritis, síndrome del túnel carpiano u otras condiciones similares.

Procedimiento de Medición
Para conocer la fuerza máxima de agarre de una persona, el procedimiento general es el siguiente: el paciente se sienta en una silla con los codos flexionados a 90 grados y los antebrazos en posición neutra. Los brazos no deben apoyarse en un apoyabrazos ni ningún otro sitio durante la prueba. La muñeca debe estar en una posición neutral. Luego, se le indica al paciente que apriete la manija del dinamómetro con la máxima potencia posible durante algunos segundos. Después de esto, descansa alrededor de un minuto y repite la prueba un total de tres veces. El resultado de la prueba es la media de los tres intentos.
Existe evidencia de que la posición del antebrazo afecta la fuerza de agarre, por lo que todos los participantes deben ser evaluados utilizando la misma posición en ambos dinamómetros. Este procedimiento tiene una alta fiabilidad test-retest.
Tipos de Dinamómetros: Jamar vs. Smedley
El dinamómetro hidráulico Jamar es ampliamente utilizado, pero existen muchos otros dispositivos disponibles. Un estudio reciente comparó mediciones secuenciales de la fuerza de agarre en adultos mayores utilizando un dinamómetro de mango hidráulico Jamar (Patterson Medical, EE. UU.) y un dinamómetro de resorte Smedley (Takei Scientific Instruments, Japón).
- Peso y Rango de Medición: Ambos dispositivos pesan aproximadamente 0,66 kg y proporcionan mediciones de fuerza de hasta 90 kg.
- Lectura de la Fuerza: El dinamómetro hidráulico Jamar muestra la fuerza mediante un dial analógico con incrementos de 2 kilogramos, requiriendo que el operador interprete mediciones más pequeñas y discretas. En contraste, el Smedley utiliza una pantalla digital que proporciona mediciones de fuerza con una precisión de 0,1 kg, eliminando la interpretación del operador.
- Agarre: Ambos cuentan con mangos ajustables para modificar el tamaño del agarre. Sin embargo, el Jamar tiene un agarre cóncavo mientras que el Smedley es recto.
Las diferencias en estos dispositivos pueden influir en la validez y confiabilidad de la medición. Aunque las mediciones obtenidas por los dos dispositivos son similares y muestran una excelente confiabilidad (correlaciones intraclase para Jamar = 0,98; Smedley = 0,96), se observaron diferencias significativas entre ellos. La fuerza medida con Jamar fue mayor que con Smedley en ambos puntos temporales evaluados (T1: 27,4 ± 1,4 vs. 23,4 ± 1,1 kg; T2: 25,3 ± 1,4 vs. 21,8 ± 1,2 kg). Esto indica una escasa concordancia entre los dispositivos, a pesar de su fiabilidad individual, lo que sugiere una falta de validez absoluta entre ellos.
La Fuerza de Agarre como Biomarcador de Salud Integral
La fuerza de agarre de las manos es un reflejo de lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo. Varios estudios científicos han relacionado la pérdida de fuerza de agarre con un aceleramiento en el envejecimiento del cuerpo y la presencia de sarcopenia, un tipo de atrofia muscular que ocurre con la edad. El profesor Mark Peterson de la Universidad de Michigan, señala que la fuerza de agarre es un biomarcador de enfermedades crónicas y hasta de mortalidad, un indicador general de la fuerza del cuerpo.

La fuerza de prensión manual proporciona información crucial sobre:
- Aptitud y actividad física: En adultos mayores, es un indicador de fuerza y resistencia muscular, capacidad aeróbica, flexibilidad, habilidad de equilibrio y coordinación, y del nivel de aptitud física general.
- Estatus nutricional: Un bajo nivel de fuerza de agarre es un indicador de malnutrición y de la necesidad de intervención nutricional.
- Obesidad abdominal: Hay un vínculo potencial entre el aumento de la obesidad abdominal y la reducción de la fuerza de agarre, especialmente en mujeres, donde se observa una reducción de 3.56 kg por cada 10 cm de aumento en la circunferencia abdominal.
- Síndrome metabólico y diabetes mellitus: Es un indicador de resistencia a la insulina y del metabolismo de la glucosa. Menor fuerza de agarre se asocia con mayores niveles de insulina y glucosa posprandial, marcadores individuales de síndrome metabólico y mayor riesgo de glucosa en ayunas anómala y diabetes mellitus tipo 2. La neuropatía diabética, como complicación crónica, reduce la fuerza muscular (neurosarcopenia) y la fuerza de agarre.
- Enfermedades cardiovasculares: La reducción de la fuerza de agarre se asocia con un mayor grado de rigidez arterial, peores factores de riesgo cardiovascular (mayor presión arterial sistólica, menor colesterol HDL, mayores triglicéridos, insulina y glicemia), mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, enfermedad coronaria y enfermedad arterial periférica. Es un predictor de eventos cardiovasculares y de accidente cerebrovascular isquémico.
- Mortalidad: La baja fuerza de agarre es el noveno factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares en el mundo y el tercer factor de riesgo de la mortalidad mundial por todas las causas. Una reducción de 5 kg en la fuerza de agarre se asocia con un aumento del 16% en la mortalidad por todas las causas, 21% en la mortalidad cardiovascular, 9% por ACV isquémico y 7% por enfermedad arterial coronaria. Algunos autores afirman que la baja fuerza de agarre es un mejor predictor de mortalidad que la baja masa muscular.
- Osteoporosis y fracturas por fragilidad: Hay una fuerte relación entre la fragilidad en las personas mayores y la baja fuerza de agarre. La medición de la FAM puede ser útil para identificar individuos con elevado riesgo de fractura por fragilidad de cadera.
- Discapacidad funcional: La reducción de la FAM está asociada con discapacidad en las actividades instrumentales de la vida diaria y el autocuidado. En personas sanas de 45 a 68 años, la FAM es altamente predictiva de incapacidad y limitaciones 25 años después.
- Enfermedad renal crónica: En enfermos renales, hay una asociación significativa entre el nivel de creatinina sérica y la reducción en la FAM.
- Enfermedades del hígado: En pacientes con enfermedades del hígado, puede observarse una asociación inversa entre la FAM y el riesgo y la severidad de la enfermedad hepática grasa no alcohólica, así como el riesgo de mortalidad en pacientes con cirrosis hepática.
- Cáncer: El riesgo de algunos tipos de cáncer (endometrio, hígado, vesícula, riñón, esófago, páncreas, colorrectal, mama y cáncer por todas las causas) está inversamente asociado con la FAM, especialmente en la población del Reino Unido. Una mayor FAM se asocia con una mejor supervivencia general al inicio de la quimioterapia paliativa.
- Salud mental: La salud psicológica puede estar vinculada con la FAM. Por cada libra anual de reducción en la FAM, se incrementa en 9% el riesgo de enfermedad de Alzheimer. Las mujeres y hombres con mayor FAM tuvieron 49% y 62% menos riesgo de impedimento cognitivo, respectivamente. Las personas de 40 a 79 años con menores valores de FAM tienen mayor riesgo de desarrollar síntomas depresivos después de un año.
- Calidad de vida asociada a la salud: La FAM tiene una correlación significativa con la calidad de vida asociada a la salud en los adultos mayores.
Implicaciones Clínicas y Recomendaciones para Adultos Mayores
Debido a la relación directa entre la fuerza de las manos y otros músculos del cuerpo, medir la fuerza de agarre máxima es una herramienta fácil, barata y efectiva para identificar posibles riesgos relacionados con la pérdida de fuerza muscular. Los investigadores sugieren que la medición de la fuerza de agarre se convierta en una herramienta de diagnóstico temprana, ya que se puede implementar fácilmente en los consultorios médicos y puede ayudar a mejorar las condiciones de vida de las personas.

Los mínimos en cuanto a fuerza de agarre que necesitan los adultos mayores son 18,5 kg para mujeres y 28,5 kg para hombres. Una baja fuerza de agarre puede servir como un indicador de discapacidad porque refleja baja fuerza muscular. Una vida saludable y el ejercicio siguen siendo las mejores maneras de mantener la buena salud o mejorarla a largo plazo.
Ejercicios para Fortalecer la Fuerza de Agarre y el Cuerpo General
El profesor Peterson, de la Universidad de Michigan, subraya que "nunca es demasiado tarde para empezar" con el ejercicio y que "no se necesita mucha actividad, lo único es ser menos sedentario". Recomienda algunos ejercicios que pueden ser útiles para fortalecer no solo el agarre, sino todo el cuerpo:
- Dominadas (Pull-ups): Colgarse de una barra y, si es posible, hacer dominadas, activan músculos en la mayor parte del tronco, las extremidades superiores y los glúteos, siendo uno de los mejores ejercicios para mejorar la salud general del cuerpo.
- Estocadas con peso (Weighted Lunges): Realizar estocadas tradicionales sosteniendo peso en ambas manos es un ejercicio efectivo para las caderas que, además, incluye el trapecio (músculo de la parte posterior del cuello) al tener que mantener los hombros y los músculos de la postura en posición erguida.
Los 5 mejores ejercicios para ADULTOS MAYORES DE 60 AÑOS
Lo importante es que las personas hagan algún tipo de ejercicio de fortalecimiento muscular. Los expertos destacan que, para las personas mayores de 70 u 80 años, con solo un poco de ejercicio se pueden lograr resultados muy beneficiosos.
La información disponible sugiere que la FAM es un indicador clave de aptitud y actividad física, estatus nutricional, obesidad abdominal, síndrome metabólico y diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares, riesgo de mortalidad, osteoporosis y fracturas por fragilidad, discapacidad funcional, enfermedades del hígado y los riñones, riesgo de cáncer, salud mental y calidad de vida asociada a la salud. Por ello, se ha recomendado la medición de la fuerza de prensión para uso rutinario como un signo vital y como herramienta de cribado en atención primaria y en la práctica hospitalaria.
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