El Lenguaje Inclusivo y la Discapacidad: Hacia una Comunicación Respetuosa

El lenguaje no solo refleja la realidad, sino que también construye la percepción que tenemos del mundo y lo transforma. En los últimos años, como consecuencia de los avances sociales, ha ganado relevancia el lenguaje inclusivo, como una forma de contribuir a generar una sociedad más justa. El lenguaje inclusivo es una forma de comunicarse que tiene como objetivo la visibilización y representación igualitaria de las personas o grupos sociales con motivo de su género, sus capacidades físicas o intelectuales, su orientación sexual, etnia, edad u otras características. Determinadas palabras, expresiones o usos de la gramática pueden resultar irrespetuosas, reduccionistas o excluyentes, aunque estemos habituados a ellas.

Orígenes y Objetivos del Lenguaje Inclusivo

Esta forma de comunicación tiene su origen en corrientes sociales y académicas del siglo XX, partiendo del movimiento feminista, que en los años 60 y 70 comenzó a plantear que el masculino genérico empleado tradicionalmente invisibilizaba a las mujeres. El lenguaje inclusivo, por tanto, tiene como objetivos promover la igualdad y la visibilización de una manera respetuosa de los distintos colectivos que componen nuestra sociedad. En lo que se refiere a la utilización de un lenguaje no sexista, persigue poner en relieve la presencia de la mujer y eliminar el uso de términos y expresiones que refuerzan los estereotipos de género.

Un ejemplo tradicional de la invisibilización femenina en el lenguaje es el uso del masculino de forma genérica, tanto en su utilización en plural cuando nos referimos a grupos compuestos por personas de distintos géneros como mediante el uso de términos masculinos para referirnos al grupo. La utilización de la palabra “hombre” para referirnos al ser humano es el paradigma.

Principios Generales de Aplicación del Lenguaje Inclusivo

Además del género, el lenguaje inclusivo también se aplica con el fin de evitar términos que puedan ser ofensivos o excluyentes en cuanto a la etnia o procedencia, la orientación sexual, las distintas capacidades y otros aspectos de la identidad. Para aplicar estos principios, se recomienda:

  • Utilizar formas plurales que incluyan a todos los géneros cuando hacemos referencia a grupos mixtos.
  • Usar los pronombres con los que las personas identifican su género es una forma de mostrar respeto por su identidad de género.
  • Para hacer referencia a las distintas capacidades de las personas: referirnos a la persona antes que a la condición.
  • Utilizar términos específicos y respetuosos.
Infografía: Principios del lenguaje inclusivo y ejemplos de aplicación

El Lenguaje Inclusivo en el Contexto de la Discapacidad

Evitando Usos Paternalistas y Estigmatizantes

La discapacidad forma parte de la vida y la diversidad humana, por lo tanto, no debe tratarse con un tono dramático ni sensacionalista. Tampoco debemos referirnos a las personas con discapacidad como “fuentes de inspiración”, ni magnificar sus logros como hechos insólitos y extraordinarios, como si fuera inusual que las personas con discapacidad tengan éxito en la vida, se realicen como personas y vivan una vida productiva y feliz. Cuando se califica a una persona con discapacidad de “valiente” o “fuerte”, o se habla de su capacidad para “hacer frente a la adversidad”, se está empleando un lenguaje paternalista y condescendiente que no es aceptable.

Hay quienes aplican el término “superviviente” a las personas que han superado una enfermedad o se han adaptado a una discapacidad. A veces se habla, por ejemplo, de que una persona ha “sobrevivido a un ictus”. En ocasiones se recurre también a una terminología de guerra con expresiones como “librar una batalla”, “ser un luchador/una luchadora” y “vencer a la enfermedad”, como en el caso del cáncer. Tampoco debe presentarse a las personas con discapacidad como individuos intrínsecamente vulnerables. La vulnerabilidad es el resultado de circunstancias externas y no es innata o inherente a una persona o grupo concretos. Además, todos podemos ser vulnerables en determinadas circunstancias o en un momento dado.

Algunas personas con discapacidad pueden ser más vulnerables que el resto de la población a determinados delitos, como la violencia de género, pero menos vulnerables a otros, como el robo de identidad. Del mismo modo, no hay que colgar etiquetas ni mencionar la discapacidad de una persona si no viene al caso, sobre todo en las comunicaciones internas y los correos electrónicos. En lugar de ello, debemos centrarnos en las aptitudes o en aquello que se precisa, y aludir a la discapacidad de la persona solo cuando aporte información útil o una aclaración pertinente. Si se está hablando de evaluar la calidad de documentos en braille, por ejemplo, se puede mencionar que un colega “lee braille” sin necesidad de especificar que ese colega concretamente es ciego. Su deficiencia no es pertinente, lo que importa es que esa persona tiene las aptitudes necesarias para la tarea.

La Importancia de una Comunicación Abierta y Respetuosa

Dicho esto, tampoco se trata de obviar la discapacidad. Debemos tratar debidamente la cuestión de la discapacidad, siempre que sea pertinente, en nuestras conversaciones y nuestra labor. Hay que hablar de temas relacionados con la discapacidad o de personas con discapacidad de forma abierta y respetuosa, y dar prioridad a la inclusión. En este contexto, el caso del lenguaje inclusivo y discapacidad ha tomado fuerza, logrando desterrar muchos términos peyorativos y alcanzando un consenso bastante sólido sobre qué términos son respetuosos con las personas con discapacidad.

Terminología Correcta y el Marco Legal

¿Te preguntas cuál es la manera correcta de referirse a las personas con discapacidad, o cómo se dice discapacidad en lenguaje inclusivo? No podría ser más simple: personas con discapacidad.

guia discapacidad visual

Personas con discapacidad” también es el término por el que se reconocen los derechos a las personas con discapacidad en el marco legislativo internacional y español. Por su parte, la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad, más conocida como Ley General de Discapacidad o LGD, también usa ya el término de “personas con discapacidad”. Antes de su aprobación, las asociaciones de personas con discapacidad llevaban ya un tiempo luchando por cambiar la terminología de la ley anterior, la LISMI (abreviatura de Ley de Integración Social del Minusválido), que utilizaba términos como “minusválido” o “incapacitado”.

En todo caso, es muy importante la incorporación de la palabra “persona con”, evitando hablar de “personas discapacitadas”, “discapacitados” o “discapacitadas”. De este modo, se busca reflejar que la discapacidad es una característica que acompaña a la persona, pero que no la define. En cualquier caso, el lenguaje inclusivo supone solo uno de los pasos a dar para avanzar hacia sociedades más justas e igualitarias.

Términos a Evitar en la Comunicación sobre Discapacidad

Existen palabras y expresiones con implicaciones peyorativas o confusas que deben ser evitadas:

  • Expresiones obsoletas en normativas legales: Hay palabras con implicaciones peyorativas que todavía se pueden encontrar en normativas legales antiguas o incluso en la Constitución, que utiliza la expresión obsoleta "disminuidos".
  • "Dependientes" vs. "Personas en situación de dependencia": Para las personas con discapacidad que precisan de la atención de otra persona para el desarrollo de actividades de la vida diaria, se debe utilizar "personas en situación de dependencia", evitando "dependientes".
  • Eufemismos e infantilización: Los eufemismos, como "sordita" o "cieguito", caen en la infantilización de las personas con discapacidad.
  • Términos alternativos desaconsejados: Aunque sean bienintencionados, también se desaconsejan otros términos como "diversidad funcional", "otras capacidades" o "capacidades diferentes", ya que se consideran eufemismos que generan confusión, ambigüedades, inseguridad jurídica y restan valor a la problemática que, en esta sociedad, supone manifestar una discapacidad.
  • "Personas normales": Evitar usar "personas normales" en oposición a personas con discapacidad. Las personas con discapacidad también son normales.
  • "Colectivo": Desde FUNDACIÓN JUAN XXIII no recomendamos el uso del término "colectivo", dado que la mayoría de personas con discapacidad no forman parte de ninguna asociación.
  • Expresiones con carga negativa: Evitar expresiones con una alta carga negativa, como "personas que sufren discapacidad", "personas que padecen discapacidad", "víctima de discapacidad", "postrado en una silla de ruedas", "condenada a estar en la cama".
Tabla comparativa: Lenguaje correcto e incorrecto sobre discapacidad

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