Diagnóstico de la Sarcopenia en Adultos Mayores

La sarcopenia es una condición caracterizada por la pérdida progresiva y generalizada de masa muscular, fuerza y rendimiento funcional asociados con el envejecimiento. Es un trastorno muscular muy frecuente en los adultos mayores. El término sarcopenia proviene del griego: sarx (carne) y penia (pérdida). El Instituto Nacional de Envejecimiento Norteamericano ha propuesto definirla como mioesteatosis del envejecimiento.

La masa muscular alcanza su mayor desarrollo alrededor de los 30 años y luego disminuye lenta pero constantemente, entre un 3-8% cada 10 años, una tasa que se acelera por encima de los 60 años. A partir de los 80 años, esta condición se hace aún más evidente.

Importancia y Consecuencias de la Sarcopenia

La sarcopenia es importante en el envejecimiento por varias razones fundamentales. Es uno de los principales síndromes geriátricos y una realidad habitual, aunque poco conocida para el gran público. Sus consecuencias son significativas:

  • La pérdida de masa muscular y fuerza funcional puede llevar a una disminución en la capacidad de realizar actividades diarias, como caminar, levantar objetos o mantener el equilibrio.
  • Aumenta el riesgo de presentar discapacidad física, un deterioro en la calidad de vida y un riesgo elevado de caídas. A partir de los 80 años, el riesgo de caídas se multiplica, siendo la fractura de cadera (cuello del fémur) la consecuencia más grave.
  • Se asocia con cambios metabólicos adversos, ya que la masa muscular juega un papel crucial en el metabolismo, contribuyendo al gasto energético total del cuerpo.
  • Puede afectar la capacidad de recuperación y rehabilitación después de una enfermedad o cirugía.
  • Existe una estrecha relación entre el músculo y el hueso, donde la pérdida de uno conlleva a la pérdida del otro y viceversa; a mayor fuerza muscular, más fuertes serán los huesos.
  • La debilidad muscular conduce a dificultad para realizar las Actividades de la Vida Diaria (AVDs) y una dificultad mecánica, como la incapacidad para levantarse de una silla o subir escalones.

La sarcopenia es la puerta de entrada a la dependencia funcional y discapacidad física de forma paulatina, y está asociada con limitación en las actividades de la vida diaria, discapacidad y mortalidad en la población adulta mayor.

Prevalencia de la Sarcopenia

La prevalencia de la sarcopenia varía con la edad:

  • En mayores de 60 a 70 años, la prevalencia es del 5% al 13%.
  • En personas mayores de 80 años, oscila entre el 11% y el 50%.

Lamentablemente, estas cifras van en aumento. Es muy prevalente en personas con más de 80 años de edad, aproximadamente un 50%, y provoca costes personales y económicos enormes.

Factores Contribuyentes

La pérdida de masa muscular en adultos mayores está influenciada por varios factores:

  • La falta de actividad física o un estilo de vida sedentario es una de las principales causas.
  • Con el envejecimiento, el cuerpo puede volverse menos sensible a las señales anabólicas que estimulan la síntesis de proteínas musculares.
  • La malnutrición, incluida la desnutrición y la pérdida involuntaria de peso, puede contribuir a la pérdida de masa muscular.
Esquema visual que ilustra la progresión de la sarcopenia y sus efectos en el cuerpo de un adulto mayor

Diagnóstico de la Sarcopenia

Aunque su definición, criterios diagnósticos y puntos de corte son diversos en la literatura, lo que dificulta el diagnóstico de la sarcopenia, existen 7 consensos internacionales que la han definido como un síndrome/enfermedad caracterizado por la pérdida de la masa y función muscular asociada al proceso de envejecimiento. A pesar de tener una definición similar, no hay una total concordancia entre los criterios y evaluaciones.

El diagnóstico de la sarcopenia se realiza a través de la medición de la masa muscular como criterio necesario, más otra prueba de la función muscular.

Componentes Clave del Diagnóstico

1. Medición de la Masa Muscular

La evaluación de la masa muscular se puede realizar mediante diversas técnicas:

  • Absorciometría de Rayos X de Energía Dual (DXA) o densitometría, considerada un criterio necesario para el diagnóstico.
  • Bioimpedancia Eléctrica (BIA), una forma muy práctica y barata de valorar la composición corporal.
  • Resonancia Magnética (RM).
  • Valoración Antropométrica: La plicometría (medida del grosor de cuatro pliegues cutáneos: bíceps, tríceps, subescapular e ileocrestal) y las circunferencias de brazo, muslo y pierna no dominantes, siguiendo metodología adecuada y por evaluador adiestrado, han demostrado ser muy útiles por su bajo costo y gran disponibilidad práctica. La utilización de ecuaciones adecuadas permite estimar la densidad corporal y, posteriormente, la masa grasa corporal, la masa magra y el área muscular del brazo, el muslo y la pierna.

Para el cálculo del Índice de Masa Muscular Relativa (IMME) o índice de sarcopenia, se utilizan varias fórmulas que relacionan la masa muscular de extremidades o total con la talla al cuadrado (kg/m²) o la masa muscular total con el peso corporal (en porcentaje).

Criterios de Diagnóstico basados en IMME

El diagnóstico de sarcopenia se puede realizar bajo los siguientes criterios de IMME:

Sexo Criterio de IMME (Masa Muscular de Extremidades / Altura²)
Varones Menor de 7,26 kg/m²
Mujeres Menor de 5,45 kg/m²

Alternativamente, si el IMME (masa muscular total (kg)/talla (m²) o la masa muscular total (kg)/peso (kg) × 100) se sitúa por debajo de una o dos desviaciones estándar con respecto a una población adulta joven (clase I y clase II de sarcopenia, respectivamente).

2. Evaluación de la Fuerza Muscular

Una segunda "herramienta" que permite sospechar la existencia de sarcopenia en el adulto mayor es la evaluación de la fuerza muscular. Para medir la fuerza se suele utilizar el dinamómetro, que mide la fuerza de prensión manual y tiene buena correlación con la fuerza en los miembros inferiores.

  • En los miembros inferiores: Una prueba válida, fiable, sencilla y de bajo riesgo, utilizable fuera del ámbito hospitalario o laboratorio de valoración funcional, es la de levantarse de una silla sin ayuda de las manos y medir el número máximo de repeticiones que es capaz de realizar la persona evaluada en 30 segundos. Esta prueba presenta valores umbrales que muestran una fuerte correlación con diferentes medidas de discapacidad en personas ancianas.
  • En los miembros superiores: Se pueden utilizar dos pruebas: la dinamometría manual para medir la fuerza de agarre y/o el número máximo de flexiones de brazo que es capaz de realizar la persona evaluada con un peso determinado en su mano dominante (5 libras [2,3 kg] en mujeres y 8 libras [3,6 kg] en varones) durante 30 segundos.

Si los datos obtenidos de fuerza en ambas extremidades se sitúan por debajo del percentil 25 de los valores de referencia de nuestra población, la sarcopenia es probable.

3. Evaluación de la Funcionalidad Física

Además de la fuerza y la masa muscular, se deben evaluar otros aspectos de la funcionalidad física, como la capacidad para caminar (velocidad de marcha), levantarse de una silla o mantener el equilibrio. La sarcopenia puede ser detectada utilizando evaluaciones funcionales de fuerza muscular, velocidad de la marcha y equilibrio, que son frecuentemente utilizados por profesionales del área de la rehabilitación.

El cribado de sarcopenia puede realizarse en las consultas de atención primaria y de centros geriátricos (ámbito no hospitalario) mediante métodos válidos, fiables y prácticos, aunque no sean de referencia.

4. Cuestionarios de Cribado

Adicionalmente, el riesgo de sarcopenia puede ser identificado utilizando los cuestionarios SARC-F y SARC-CalF.

Debido a su impacto funcional, la sarcopenia debería ser diagnosticada precozmente en adultos mayores por terapeutas ocupacionales, kinesiólogos y fisioterapeutas, para prevenir y tratar futuras complicaciones clínicas y funcionales en esta población.

Infografía: Criterios diagnósticos de sarcopenia según los consensos actuales

Prevención y Mejora de la Sarcopenia

La baja masa y fuerza muscular son potencialmente reversibles, lo que resalta la importancia de identificar a los pacientes en riesgo y prontamente comenzar a prevenir o mejorar la afección.

1. Ejercicio Físico

El ejercicio físico es capaz de revertir la sarcopenia, incluso en edades muy avanzadas o en personas con un gran deterioro funcional. La reducción de la potencia muscular está relacionada con la actividad física, a mayor actividad física, menor sarcopenia. Nunca es tarde para cambiar un estilo de vida sedentario.

  • Entrenamiento de fuerza: Implica el uso de resistencia (pesas, máquinas, bandas elásticas, etc.) y es fundamental para estimular el crecimiento y la regeneración muscular. Para que dicho programa mejore la fuerza y la masa muscular, incluso en nonagenarios, la intensidad y la duración del periodo de entrenamiento deben ser suficientes.
  • Ejercicio aeróbico: Como caminar, nadar, andar en bicicleta o bailar, es importante para mantener la salud cardiovascular y la resistencia.
  • Periodización del entrenamiento: Es importante implementar una progresión gradual en el programa de entrenamiento, comenzando con cargas ligeras y aumentándolas de manera gradual con el tiempo.

El Colegio Americano de Medicina Deportiva, junto con la Asociación Americana del Corazón, recomiendan para mejorar la salud y la fuerza muscular en mayores, de 8 a 10 ejercicios que incluyan la mayoría de grupos musculares, con 10 a 15 repeticiones (10-15 RM), con rango de movimiento completo, evitando la maniobra de Valsalva y realizando el movimiento a una velocidad lenta (6 segundos), con una frecuencia de 2 a 3 días por semana, asociados con ejercicios aeróbicos, de flexibilidad y de equilibrio.

Al ejercitarse, se mejora la postura y los músculos se tonifican, asegurando una buena cantidad de calcio en los huesos y la agilidad con equilibrio necesaria a la hora de soportar tropezones y caídas.

Ejercicios para Adultos Mayores: Ganar FUERZA y masa MUSCULAR en todo el Cuerpo | Mariana Quevedo

2. Nutrición Adecuada

Es importante mantener una buena alimentación tanto en calorías totales como en proteínas.

  • Proteínas: Son los componentes fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular. Se recomienda que los adultos mayores consuman suficiente proteína de alta calidad en cada comida. Fuentes de proteínas recomendadas incluyen carnes magras, pescado, aves, huevos, lácteos, legumbres y productos de soja. Es clave preocuparse por el consumo proteico y evitar la baja de peso.
  • Nutrientes esenciales: Además de las proteínas, es importante asegurarse de obtener otros nutrientes esenciales necesarios para la salud muscular. Estos incluyen vitaminas (como la vitamina D, vitamina C, vitamina E y vitamina B12), minerales (como calcio, magnesio y zinc) y ácidos grasos omega-3.
  • Hidratación: Mantener una adecuada hidratación también es importante para la salud muscular. La deshidratación puede afectar negativamente la función muscular y la recuperación.
  • Evitar la malnutrición: La malnutrición, incluida la desnutrición y la pérdida involuntaria de peso, puede contribuir a la pérdida de masa muscular en los adultos mayores.

Estrategias de Abordaje

Existen programas de tratamiento de la sarcopenia y de la fragilidad que incluyen de forma combinada intervenciones nutricionales y de ejercicio físico, con eficacia demostrada. El abordaje precoz es la clave. La combinación de ejercicio físico regular, una dieta rica en proteínas y evaluaciones médicas periódicas son los tres pilares de la prevención y mejora.

tags: #diagnostico #de #sarcopenia #en #adultos #mayores