La jubilación marca el fin de una etapa y el inicio de un nuevo capítulo en la vida de un educador. Es un momento cargado de emociones encontradas: la nostalgia por los años dedicados y la expectativa ante el futuro. Este proceso se celebra a menudo con discursos emotivos y homenajes que reconocen la invaluable contribución de quienes formaron a generaciones.

El Discurso de Despedida: Reflejos de una Vida Dedicada a la Enseñanza
Para aquellos profesores/as de escuela a punto de jubilarse, un discurso de despedida es una oportunidad para compartir las reflexiones acumuladas a lo largo de su carrera. Un maestro puede expresar, con un nudo en la garganta y el corazón lleno de emociones, la culminación de muchos años de dedicación y amor por la enseñanza.
La Carrera en Educación Infantil
Al iniciar la carrera como maestra/o de educación infantil, pocos pueden imaginar el impacto profundo y gratificante que tendrá en sus vidas. Son años de risas compartidas, cuentos contados, canciones entonadas y muchos abrazos reconfortantes. A lo largo de esta trayectoria, el aprendizaje es mutuo: la sonrisa, la curiosidad infinita y la capacidad de sorpresa diaria de los alumnos se convierten en la mayor inspiración.
Agradecimientos y Legado
El reconocimiento se extiende también a los padres y familias que confiaron en el educador para el desarrollo y crecimiento de sus hijos. Es fundamental el apoyo y la colaboración de colegas y el personal de la escuela para haber llegado tan lejos. Al cerrar este capítulo, se mira hacia el futuro con gratitud y emoción, llevando consigo cada recuerdo, cada lección aprendida y cada sonrisa compartida. Es una oportunidad para animar a los colegas a seguir inspirando a las generaciones futuras, a nunca subestimar el poder transformador que tienen como educadores. Finalmente, se agradece a la institución por brindar la oportunidad de servir, crecer y aprender durante todos esos años, reconociendo que cada persona ha sido parte esencial de ese viaje como educador.
Homenaje Institucional: La Universidad de Chile y sus Jubilados
Las instituciones educativas, como la Universidad de Chile, también rinden tributo a sus miembros que se acogen a retiro. Una función especial de la Orquesta Sinfónica en el Teatro de la Universidad de Chile, por ejemplo, puede ser un presente con el que la comunidad honra a quienes cesaron sus funciones tras décadas de trabajo. Luego de tres, e incluso cuatro décadas de labor, para muchos es difícil cortar el lazo y acostumbrarse al retiro.
Ceremonia de Homenaje funcionarias y funcionarios Jubilados 2024
Una Ceremonia de Reconocimiento
Es común que en estos homenajes se evoquen muchas emociones y recuerdos al escuchar el himno de la Universidad. El Rector de la institución, como Víctor Pérez Vera, puede dirigirse a los asistentes, quienes llegan junto a sus familias y amigos. Con emoción, el Rector expresa a los 184 funcionarios y académicos que se acogieron a retiro voluntario que el homenaje es una manera de manifestar el profundo agradecimiento por su destacada labor.
Palabras del Rector
"Con este homenaje queremos decirles a ustedes 'muchas gracias'. Muchas gracias por una vida dedicada a la Universidad y a lo que ella representa: la esperanza para un futuro mejor para nuestro país", son palabras recurrentes. La Universidad de Chile, a través de su gente, busca un país más inclusivo, cohesionado, diverso, pluralista, respetuoso, libre intelectualmente y más justo. Estos valores no se transmiten a través de papeles o documentos, sino a través de su gente. Los jubilados, en su momento, tomaron esta posta y hoy la entregan, con la seguridad de que las nuevas generaciones seguirán su ejemplo. Este tipo de homenajes son organizados por direcciones como la de Recursos Humanos de la Vicerrectoría de Asuntos Económicos y Gestión Institucional, invitando a los ahora exacadémicos y exfuncionarios a nunca olvidar su "alma mater" y a seguir creciendo y practicando los valores de la Universidad como jubilados.
Testimonios de una Vida Universitaria
Juana Valenzuela: Servicio Dental
Juana Valenzuela, funcionaria del Servicio Dental del Hospital Clínico, con 35 años en la U., atesora especialmente los primeros años. Entre 1973 y 1976, gracias a la iniciativa de académicos, pudo aprender más sobre su área de estudio. "Fueron años en que nos formamos con grandes profesores de aquella época", recuerda. A pesar de momentos difíciles, prefiere quedarse con lo bueno: "Me voy contenta porque tuve muy buenos jefes, trabajamos en grandes proyectos y con grandes personas. Dejar mi trabajo fue un cambio muy brusco, pero uno se adapta", afirmó. Satisfecha con la tarea cumplida, añade que en el último tiempo notó que "no tenía la misma fuerza que tenía al principio". Con la voz de la experiencia, dedicó palabras a sus excompañeros: "Les digo que trabajen siempre con la camiseta puesta. En este trabajo, como en todos, hay momentos muy difíciles, pero debemos rescatar lo positivo. Siempre hay que tratar de ser el mejor en la Universidad, en su vida personal y en su casa". Expresó sentirse "contenta y emocionada por retirarme, orgullosa por haber trabajado en esta Universidad".
Prof. Sepúlveda: Ciencias Agronómicas
Una académica de la Facultad de Ciencias Agronómicas, especialista en Agroindustrias y Tecnología de Alimentos, con 41 años en la U., declara: "Yo doy todo por la Chile. Mi corazón es la Chile". Los mejores años de su estancia en la Universidad fueron los de estudiante: "Si tuviera que decidirlo nuevamente, volvería a estudiar Agronomía. Esa fue época muy bella y hasta el día de hoy me junto con mis compañeros, viajamos todos los años juntos". La Prof. Sepúlveda, además de su facultad, dio clases en Ciencias Químicas y Farmacéuticas, y en Medicina. "Hacerle clases a los jóvenes de la Chile siempre fue espectacular", comentó, destacando una muy buena relación con los estudiantes que significó una gran experiencia porque "ellos también me enseñaron mucho".
Jorge Recabarren: Vicerrectoría de Asuntos Académicos e INTA
Jorge Recabarren, funcionario de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos y del INTA, con 39 años en la U., compartió: "Hace solo un mes que cesé mis funciones en la Universidad y ha sido muy difícil. Son 39 años de trabajo, de actividades y de vida en esta Institución". Lo que más extraña es el dinamismo. Llegó siendo estudiante universitario gracias a "dos grandes amigos", el Dr. Emilio Morales y el Dr. Fernando Mönckeberg. Siendo dirigente estudiantil, esta nueva responsabilidad le hizo dejar hábitos, adoptando el terno y la corbata. "Fue una experiencia muy linda, sobre todo porque aprendí muchas cosas. Lo más destacado de estos 39 años de trayectoria es el haber encontrado grandes amigos". Para el futuro de la Universidad, desea que el Estado asuma su rol. "Yo entré a estudiar cuando los estudios eran gratis para los jóvenes y lo que pasa hoy en día me da mucha pena. No es culpa de nuestras autoridades, es el Estado que tiene que reconocer el carácter estatal de la Universidad de Chile", recalcó. Su mensaje a quienes mantienen viva la Universidad es: "Me gustaría que volvamos a ser comunidades, a trabajar en conjunto, de forma colectiva".
Inés Guzmán: Laboratorio Central
Inés Guzmán, secretaria del Laboratorio Central del Hospital Clínico, con 41 años en la U., afirmó: "Nunca me quise ir de mi laboratorio, realmente amaba mi labor". Llegó a los 18 años, recién salida de sexto de Humanidades. "Lo más bonito de estos años fue la amistad que forjé con muchas de mis compañeras, era una amistad sincera. Teníamos un grupo muy bueno, salíamos después de trabajo a ver obras de teatro, al cine o a tomar once". La Universidad de Chile fue el único lugar de trabajo de Inés Guzmán, donde conoció grandes personas, sus hijos la acompañaron muchas veces y de donde se llevó los mejores recuerdos: "A la Universidad yo la llevo en mi corazón". Al igual que muchos, enfatizó la necesidad de retomar el trabajo en equipo entre los colegas de la Universidad.
