La creciente longevidad de la población presenta nuevos desafíos y oportunidades en el mercado laboral. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha elaborado un informe que destaca la situación de las personas mayores en Latinoamérica, con un enfoque particular en Chile. Este análisis revela tendencias y perfiles que son extrapolables a otras regiones del mundo.

El Envejecimiento de la Población y el Mercado Laboral
Chile se está convirtiendo en un país cada día más longevo, un fenómeno que sin duda afecta al mercado laboral, ya que el envejecimiento de la población conlleva un aumento de los colaboradores en este rango etario. De acuerdo a datos del último Censo, uno de cada cinco adultos mayores declara trabajar, lo que demuestra y respalda el deseo y la necesidad que tienen de incorporarse al mundo laboral sin importar la edad de jubilación.
Perfiles de Personas Mayores en el Trabajo
El informe de la OIT revela que en Chile, en 2019, 1 de cada 4 personas mayores de 65 años trabajó aun después de cumplida su edad de jubilación. De esa proporción, la mitad combina el trabajo con una pensión (tanto contributiva como no contributiva). Además, una parte del grupo recibe una pensión y no trabaja, pero desearía hacerlo. Se identifican así cinco perfiles diferentes en la región, a los que se suma un 0,2% aproximadamente de personas mayores que no trabajan ni lo desean y sí reciben una pensión.
La mayoría de las personas mayores que trabajan en la región lo hace por necesidad de ingresos, sobre todo en el caso de las mujeres. Sin embargo, no hay que olvidar sus motivaciones de desarrollo personal y la necesidad de estabilidad laboral.
Beneficios de Incorporar a Adultos Mayores en el Equipo
Trabajar con equipos compuestos por todas las edades mejora el clima laboral, por lo que es una buena opción incorporar a adultos mayores. Las empresas que los contratan encuentran varios beneficios, como es el caso de la carnicería Doña Carne, donde el 70% de los trabajadores son mayores de 50 años, y de ellos, 33 personas son adultos mayores y jubiladas. Ellos señalan que contar con personas de la tercera edad es clave, ya que el trabajo en las carnicerías es un oficio, y cuanta más experiencia tiene una persona, es mejor. Además, el gerente destaca que para ellos la mayor ventaja es su calidad en la atención y disposición al cliente.
Los adultos mayores cuentan con habilidades y cualidades que mejoran la atención al cliente, como vasta experiencia y manejo de conflictos. También, son más responsables, comprometidos con su trabajo y tienen una necesidad de estabilidad laboral.
Los beneficios fiscales al contratar personas de la tercera edad
Desafíos y Barreras en la Inclusión Laboral
A pesar de los beneficios, las personas mayores se enfrentan a una serie de desafíos para extender su vida laboral en condiciones de trabajo decente. Aquellos que logran integrarse o mantenerse en el mercado laboral suelen hacerlo en empleos por cuenta propia (4 de cada 10 personas mayores), y a medida que envejecen, aumentan sus probabilidades de abandonar el mercado laboral formal.
Guillermo Montt, Especialista en Protección Social de OIT Cono Sur y uno de los autores de la nota, señala que la inclusión laboral y la extensión del trabajo decente a las personas mayores amerita una atención especial. Esto se traduce en un conjunto de medidas como la mejora de la protección social, el combate de estereotipos, políticas de activación y retención de personas mayores en sus empleos, la promoción del retiro parcial y la formación profesional y capacitación continua, entre otras.
La Brecha Digital
El estudio “Brecha en el uso del Internet”, realizado por Fundación País Digital, señala que las personas de la tercera (de los 60 hasta los 80 años) y cuarta edad (de los 80 en adelante) son en proporción el menor número de usuarios de Internet. Ricardo León, director del Centro de Estudios Digitales de Fundación País Digital, indica que las personas que no utilizan internet quedan fuera de todos los beneficios vinculados a su uso.

Aprendizaje Continuo en la Tercera Edad
El aprendizaje en adultos mayores no solo es posible, sino recomendable. La capacidad de aprender no desaparece con la edad, aunque es cierto que el proceso se ralentiza y aparecen ciertas limitaciones. A medida que envejecemos, el cerebro experimenta modificaciones naturales. Estas no impiden seguir aprendiendo, pero condicionan el ritmo y la forma de asimilar nueva información. Una de las barreras más importantes es el mito de que las personas mayores “ya no pueden aprender”. Esta idea errónea desmotiva y limita. La realidad es que el cerebro mantiene su capacidad de plasticidad neuronal durante toda la vida. Lo que cambia es la velocidad del proceso y la necesidad de métodos adaptados. Estos cambios no significan incapacidad para aprender; significan que el aprendizaje es diferente.
Beneficios del Aprendizaje en la Tercera Edad
- El aprendizaje en la tercera edad aporta beneficios físicos, cognitivos y emocionales.
- Aprender cosas nuevas (idiomas, manualidades, informática o cualquier otra actividad) es una forma de estimulación cognitiva.
- Mantener el cerebro activo fortalece las conexiones neuronales y retrasa el deterioro cognitivo.
- El aprendizaje en los ancianos, además, favorece la integración social y la autoestima.
- Participar en talleres, cursos o actividades grupales permite establecer nuevas relaciones, compartir experiencias y sentirse útil.
Estrategias Didácticas para Adultos Mayores
Favorecer el aprendizaje en adultos mayores requiere un enfoque didáctico específico que tenga en cuenta los cambios cognitivos propios de la edad, así como sus intereses y ritmo de aprendizaje. No basta con transmitir información: es necesario crear un entorno de confianza, emplear recursos accesibles y reforzar la motivación personal. En esta etapa, lo importante es la experiencia positiva que se construye alrededor del conocimiento adquirido, no la velocidad del aprendizaje.
Las técnicas didácticas dirigidas a personas mayores deben alejarse de la enseñanza tradicional basada en memorización y priorizar la comprensión significativa. Utilizar ejemplos relacionados con su vida cotidiana facilita que comprendan y retengan los conceptos. Por ejemplo, en un taller de informática, resulta más efectivo enseñar a enviar un mensaje de texto a un familiar que explicar de forma abstracta el funcionamiento del teléfono móvil.
El uso de materiales impresos sigue siendo básico, especialmente cuando se presentan con letra grande, frases cortas y lenguaje claro. El apoyo visual (fotografías, gráficos o demostraciones prácticas) es igualmente útil para reforzar conceptos y adaptarse a personas con deterioro visual o dificultades de atención. Las sesiones cortas, estructuradas y con pausas regulares ayudan a evitar la fatiga cognitiva. Es preferible aprender menos contenido en cada sesión, pero con mayor profundidad. Además, respetar el ritmo individual de cada participante es clave. Finalmente, es importante reforzar el valor del aprendizaje colaborativo. Fomentar el trabajo en pequeños grupos o el intercambio de experiencias entre los participantes estimula la interacción social y refuerza la autoestima.
Capacitación en Nuevas Tecnologías
El aprendizaje de nuevas tecnologías es uno de los grandes retos y, al mismo tiempo, una oportunidad valiosa para las personas mayores. Acceder al mundo digital les permite comunicarse con familiares, acceder a información y participar en actividades sociales online. Los talleres de informática básica, uso del móvil o aplicaciones de mensajería deben estructurarse en sesiones breves, repitiendo cada paso hasta que el manejo sea seguro. Permitir que el anciano manipule el dispositivo desde el principio, aunque se equivoque, potencia el aprendizaje práctico y la autoconfianza.
Junto a las nuevas tecnologías, los talleres presenciales tradicionales siguen siendo una excelente opción. Actividades como la cocina, la pintura o la jardinería estimulan la mente y permiten a la persona aprender mediante la práctica, reforzar su autoestima y socializar. En Sanitas, promueven el aprendizaje en adultos mayores como parte fundamental del bienestar. Con actividades adaptadas y un acompañamiento respetuoso, demuestran que nunca es tarde para seguir aprendiendo y creciendo.