El concepto de discapacidad se define como la condición que impide o limita a la persona en su vida diaria. Es un concepto muy amplio, y actualmente hay cierta tendencia a utilizar el término diversidad funcional en lugar de discapacidad. Estas personas con discapacidades pueden verse limitadas en situaciones del día a día. Es por ello que, para una comprensión profunda, debemos conocer los conceptos de discapacidad, deficiencia y minusvalía, y sus diferencias.

Evolución Histórica y Modelos de la Discapacidad
El concepto de discapacidad ha experimentado una extraordinaria evolución a lo largo de nuestra historia. Remontándonos muy atrás en el tiempo, en las culturas antiguas se asociaba a intervenciones de poderes sobrehumanos o castigos divinos, siendo una condición que generaba rechazo y aislamiento. Por fortuna, esta concepción fue cambiando paulatinamente.
Ya en los albores del siglo XX, se comienza a percibir la discapacidad desde un enfoque asistencial. El Estado se implica y se crean los primeros centros de educación especial, pero desde una perspectiva excesivamente paternalista, que refuerza la dependencia y las actitudes de discriminación social y laboral. Así, en la segunda mitad del siglo XX, se empiezan a forjar los primeros lobbies, asociaciones formadas por personas con discapacidad y sus familias que se unen para defender sus derechos. Poco a poco, las personas con discapacidad van empoderándose y adquiriendo más presencia en la agenda política, aunque el camino por recorrer es aún inmenso.
En la actualidad, persisten aún multitud de tics históricos, culturales y de desconocimiento que perpetúan las actitudes de sobreprotección, posicionan las políticas pasivas de empleo (subsidios) como la única opción económica para las personas con discapacidad, y conducen a la inactividad y a la dependencia. A día de hoy, la tasa de actividad de las personas con discapacidad es aún muy baja (35%), lo que significa que un 65% de las que tienen edad laboral no tiene empleo ni lo busca.
Modelos para Entender la Discapacidad
Siguiendo a Cáceres Rodríguez (2004), podemos considerar dos modelos distintos para explicar la discapacidad, que ofrecen perspectivas diferentes sobre su origen y tratamiento:
El Modelo Médico de la Discapacidad
El Modelo Médico entiende la diversidad (discapacidad) como un problema personal, directamente causado por una enfermedad, trauma o condición de salud. Este enfoque considera que la discapacidad está relacionada con una patología que requiere de cuidados médicos prestados en forma de tratamiento individual por profesionales, encaminado a conseguir la cura o una mejor adaptación de la persona y un cambio de su conducta.
El Modelo Social de la Discapacidad
El Modelo Social, sin embargo, considera el fenómeno fundamentalmente como un problema de naturaleza social y como un asunto centrado en la integración completa de las personas en la sociedad. Desde esta perspectiva, la discapacidad no sería considerada como un atributo de la persona como tal, sino un complejo conjunto de condiciones, gran parte de ellas relacionadas con el contexto social. Por lo tanto, la atención del problema requiere intervención social y es responsabilidad de la sociedad hacer las modificaciones ambientales necesarias para que la participación plena de las personas con discapacidad sea posible en las estructuras regulares del entramado social.
Atender al término diversidad explica mejor la perspectiva del Modelo Social frente al Modelo Médico, y por ello se piensa que diversidad, frente a discapacidad, refleja mejor la concepción desde la idea social.

La Definición de Discapacidad según la Organización Mundial de la Salud (OMS)
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desempeñado un papel fundamental en la estandarización de la terminología y comprensión de la discapacidad, adaptando sus clasificaciones a lo largo del tiempo para reflejar una visión más inclusiva.
Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM, 1980)
En 1980, la OMS delimitó el significado y tipos de deficiencia, discapacidad y minusvalía a partir de la necesidad de considerar no solo la enfermedad, sino las consecuencias de esta en todos los aspectos de la vida de la persona, ampliando la concepción inicial basada exclusivamente en el modelo médico. Este enfoque se puede resumir en la secuencia: enfermedad → deficiencia → discapacidad → minusvalía.
- Deficiencia: Dentro de la experiencia de la salud, se define como toda pérdida o anormalidad, permanente o temporal, de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica. Supone un trastorno orgánico que produce una limitación funcional que se manifiesta objetivamente en la vida diaria.
- Discapacidad: Es toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para cualquier ser humano. Se caracteriza por insuficiencias o excesos en el desempeño y comportamiento en una actividad rutinaria, que pueden ser temporales o permanentes, reversibles o irreversibles, y progresivos o regresivos. Una persona sufre una miopía (deficiencia), pero a pesar de llevar gafas, le impide ver con normalidad, lo cual representa una discapacidad.
- Minusvalía: Viene definida como toda situación desventajosa para una persona concreta, producto de una deficiencia o de una discapacidad, que supone una limitación o un impedimento en el desempeño de un determinado rol en función de su edad, sexo y factores sociales y culturales. Se caracteriza por la discordancia entre el rendimiento o estatus de la persona en relación con sus propias expectativas o las del grupo al que pertenece, y representa la socialización de una deficiencia o discapacidad. La desventaja surge del fracaso o incapacidad para satisfacer las expectativas del universo del individuo.
Atendiendo a estas tres clasificaciones, el diagnóstico de una persona con discapacidad debía formularse atendiendo a la deficiencia que la origina y a las consecuencias que pudieran derivar en minusvalía.

Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF, 2001)
La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), publicada por la OMS en 2001, constituye una revisión de la CIDDM de 1980, resultado de estudios de campo sistemáticos y consultas internacionales. La CIF difiere sustancialmente de la CIDDM de 1980 en la representación de las interacciones entre las dimensiones del funcionamiento y la discapacidad.
El objetivo principal de esta clasificación es brindar un lenguaje unificado y estandarizado, y un marco conceptual para la descripción de la salud y los estados “relacionados con la salud”. La clasificación revisada define los componentes de la salud y algunos componentes “relacionados con la salud” del “bienestar” (tales como educación, trabajo, etc.). Estos dominios se describen desde la perspectiva corporal, individual y mediante dos listados básicos: Funciones y Estructuras Corporales y Actividades-Participación. Estos conceptos reemplazan a los denominados anteriormente como “deficiencia”, “discapacidad” y “minusvalía”, y amplían el ámbito de la clasificación para que se puedan describir también experiencias positivas. La CIF agrupa sistemáticamente los distintos dominios de una persona en un determinado estado de salud.
El concepto de funcionamiento se puede considerar como un término global que hace referencia a todas las Funciones Corporales, Actividades y Participación; de manera similar, discapacidad engloba las deficiencias, limitaciones en la actividad, o restricciones en la participación. La CIF también enumera Factores Ambientales que interactúan con todos estos “constructos”. Por lo tanto, la clasificación permite elaborar un perfil de gran utilidad sobre el funcionamiento, la discapacidad y la salud del individuo en varios dominios.
La CIF está basada en la integración de los modelos médico y social de la discapacidad, utilizando un enfoque “biopsicosocial” para conseguir la integración de las diferentes dimensiones del funcionamiento.
La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF)
Términos Clave en la CIF
Con el fin de precisar el significado de los términos en los que la CIF basa su estructura, y considerando que algunos han cambiado notablemente o desaparecido (como “minusvalía”, por su marcado carácter peyorativo), se señalan los más relevantes:
- Discapacidad: Es un término genérico que incluye déficits, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación.
- Deficiencia: Es la anormalidad o pérdida de una estructura corporal o de una función fisiológica. Las funciones fisiológicas incluyen las funciones mentales. Con “anormalidad” se hace referencia, estrictamente, a una desviación significativa respecto a la norma estadística establecida.
- Limitaciones en la actividad: Son las dificultades que un individuo puede tener para realizar actividades. Una “limitación en la actividad” abarca desde una desviación leve hasta una grave en la realización de la actividad, tanto en cantidad como en calidad, comparándola con la manera, extensión o intensidad en que se espera que la realizaría una persona sin esa condición de salud.
- Restricciones en la participación: Son los problemas que puede experimentar un individuo para implicarse en situaciones vitales. La presencia de una restricción en la participación viene determinada por la comparación de la participación de esa persona con la participación esperable de una persona sin discapacidad en esa cultura o sociedad.
- Factores Contextuales: Son los factores que constituyen, conjuntamente, el contexto completo de la vida de un individuo, y en concreto el trasfondo sobre el que se clasifican los estados de salud en la CIF. Estos se dividen en:
- Individuales: En el contexto/entorno inmediato del individuo, incluyendo espacios tales como el hogar, el lugar de trabajo o la escuela.
- Sociales: Estructuras sociales formales e informales, servicios o sistemas globales existentes en la comunidad o la cultura, que tienen un efecto en los individuos.
Por lo tanto, la discapacidad está definida como “el resultado de una compleja relación entre la condición de salud de una persona y sus factores personales, y los factores externos que representan las circunstancias en las que vive esa persona. A causa de esta relación, los distintos ambientes pueden tener efectos distintos en un individuo con una condición de salud. Un entorno con barreras, o sin facilitadores, restringirá el desempeño/realización del individuo; mientras que otros entornos que sean más facilitadores pueden incrementarlo. La sociedad puede dificultar el desempeño/realización de un individuo tanto porque cree barreras (ej. edificios inaccesibles) o porque no proporcione elementos facilitadores.”
Tipos de Discapacidad
La discapacidad puede abordarse desde distintos enfoques, y cada uno ofrece una visión complementaria sobre cómo afecta a las personas y cómo debe ser reconocida. Es importante conocer las clasificaciones más utilizadas tanto en el ámbito sanitario como en el administrativo.
Clasificación de la Discapacidad según la OMS (CIF)
A nivel médico y social, la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de la OMS establece cuatro grandes tipos de discapacidad:
- Discapacidad física o motora: Se refiere a la que afecta a cualquier parte del cuerpo, sea interna (como problemas para respirar, mantener un ritmo cardiaco correcto o excretar, conocida como discapacidad orgánica) o externa (como la parálisis de una extremidad, conocida como discapacidad funcional). Las causas de la discapacidad física muchas veces son congénitas o de nacimiento.
- Discapacidad intelectual: Afecta a la capacidad de las personas para desarrollarse con su entorno y la sociedad en general. Así, puede afectar al aprendizaje, al trabajo intelectual o a las propias habilidades diarias. Presenta una serie de limitaciones en las habilidades diarias que permiten que una persona aprenda y responda a distintas situaciones de la vida. En este caso, el desarrollo de las personas con diversidad funcional de tipo intelectual es más efectivo con adaptaciones en el entorno y la recepción de los apoyos necesarios. En muchas ocasiones pasan desapercibidas para el entorno.
- Discapacidad sensorial: Es la que afecta a uno o varios de nuestros sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Puede haber una combinación de ambas, como por ejemplo en la sordoceguera o en aquella que afecta al olfato y el gusto tras una enfermedad.
- Discapacidad psicosocial: Está relacionada directamente con las enfermedades mentales, desde la depresión a los trastornos bipolares, y se pueden atenuar con tratamientos específicos. La diversidad psíquica suele mostrar problemas en el comportamiento adaptativo y tiene que ver con lo que se considera como enfermedad mental. En muchas ocasiones pueden pasar desapercibidas.
Una persona puede tener cualquiera de estas afecciones, o una combinación de ellas. Algunas afecciones, como las auditivas, pueden ser evidentes y requerir ayuda especial. Otras, como las dificultades de aprendizaje, pueden no ser perceptibles hasta una edad más avanzada. El término diversidad funcional puede suponer la existencia de dificultades a la hora de realizar una actividad o tarea, así como para poder participar en situaciones de la vida, y puede ser física, cognitiva, intelectual o sensorial, así como una combinación de todas ellas.

Reconocimiento Oficial y Apoyos a Personas con Discapacidad en España
En España, el reconocimiento oficial de la discapacidad se lleva a cabo a través de evaluaciones médicas de los servicios sanitarios de la comunidad autónoma y procesos administrativos de los servicios sociales autonómicos. Este reconocimiento es fundamental para solicitar beneficios, apoyos o recursos adicionales para personas con discapacidad, dependiendo de las leyes y programas gubernamentales existentes.
Grados de Discapacidad y Beneficios
Desde el año 2023 en España, se necesita un porcentaje de graduación de discapacidad igual o superior al 33% para empezar a recibir los beneficios asociados. Las deficiencias se pueden evaluar a través de exámenes médicos y, dependiendo de su impacto en la vida diaria, podrían otorgar acceso a servicios específicos o adaptaciones. En el caso de las personas con minusvalía por movilidad reducida, tienen que solicitar un certificado específico.
Clasificación de la Incapacidad Permanente según la Seguridad Social Española
En el territorio nacional español, con independencia de la legislación autonómica y local, la entidad de la que depende todo lo relacionado con discapacidad es la Seguridad Social. Esta divide la discapacidad en grados de incapacidad permanente:
- Incapacidad Permanente Parcial: La persona no puede desarrollar las tareas normales de su puesto de trabajo, aunque sí puede desarrollar otras.
- Incapacidad Permanente Total: No puede hacer las labores fundamentales de su puesto de trabajo, pero puede hacer otros.
- Incapacidad Total Cualificada: Hace mención a aspectos complementarios a la discapacidad, como pueden ser la edad, la falta de formación, etc. Todo ello hace que le resulte mucho más difícil encontrar un empleo.
- Incapacidad Absoluta: Cuando la persona no puede hacer ningún tipo de trabajo.
- Gran Invalidez: La persona, además de tener la incapacidad absoluta que le impide desarrollar cualquier trabajo, necesita de la ayuda de otras personas para su día a día.
Además de los mencionados grados de incapacidad permanente, la Seguridad Social puede reconocer un grado de discapacidad que permite acceder a beneficios y ayudas sociales.
Apoyos y Recursos Adicionales
Los apoyos que pueden prestarse a las personas con alguna discapacidad son muy variados. En función de la Calificación de Minusvalía (artículo 3), Grado de minusvalía (artículo 4) y valoración (artículo 5) del Real Decreto 1971/1999, los órganos técnicos competentes en el ámbito territorial pueden brindar ayuda a estas personas. Pueden ir desde el apoyo individual hasta el apoyo ofrecido por varias personas que trabajen en equipo, pasando por el apoyo tecnológico y el que pueden prestar los diferentes servicios e instituciones.
El Gobierno ha aumentado lo que cobran las personas con un 65% de discapacidad, y además existen nuevos derechos sociales y tecnología avanzada. Las personas discapacitadas y sus familiares han propiciado una serie de asociaciones que resultan de gran ayuda. En ellas, los discapacitados pueden obtener asesoramiento, empleo y facilidades asistenciales. Un ejemplo sería la ONCE. Es fundamental escuchar sus necesidades y ayudarles en la medida de lo posible, tratando con respeto y evitando diferencias o discriminación.
La Discapacidad en el Contexto Global y los Desafíos Actuales
La discapacidad forma parte del ser humano y es consustancial a la experiencia humana. Es el resultado de la interacción entre afecciones como la demencia, la ceguera o las lesiones medulares, y una serie de factores ambientales y personales. Se calcula que 1300 millones de personas, es decir, el 16% de la población mundial, sufren actualmente una discapacidad importante, y la prevalencia de la discapacidad es mayor en los países en desarrollo.

Desafíos Socioeconómicos y Obstáculos
Las personas con discapacidad tienen más probabilidades de experimentar resultados socioeconómicos adversos, como menos educación, resultados de salud más deficientes, menores niveles de empleo y mayores tasas de pobreza. La pobreza puede aumentar el riesgo de sufrir una discapacidad a través de la malnutrición, el acceso inadecuado a educación y atención de salud, condiciones laborales inseguras, un ambiente contaminado y la falta de acceso a agua potable y saneamiento. A su vez, la discapacidad también puede aumentar el riesgo de pobreza por la falta de oportunidades de empleo y educación, los salarios más bajos y el mayor costo de vida que supone vivir con una discapacidad.
Entre los obstáculos a la plena inclusión social y económica de las personas con discapacidad se encuentran los entornos físicos y el transporte inaccesibles, la falta de disponibilidad de dispositivos y tecnologías de apoyo, los medios de comunicación no adaptados, las deficiencias en la prestación de servicios, y los prejuicios y estigmas discriminatorios en la sociedad.
Iniciativas Internacionales y el Impacto de la COVID-19
Cada vez es mayor la conciencia mundial sobre el desarrollo inclusivo de personas con discapacidad. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CPRD), ratificada por 185 países, promueve la plena integración de este grupo en la sociedad y se refiere específicamente a la importancia del desarrollo internacional en la protección de sus derechos.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establece claramente que la discapacidad no puede ser un motivo ni criterio para privar a las personas del acceso a programas de desarrollo y el ejercicio de los derechos humanos. El marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contiene siete metas referidas explícitamente a las personas con discapacidad y otras seis que se focalizan en las personas en situaciones vulnerables, entre ellas las personas con discapacidad.
Los impactos considerables de la COVID-19 siguen afectando a las personas con discapacidad, incluso a nivel de consideraciones relacionadas con los sectores de la salud, la educación y el transporte. En el ámbito de la salud, muchas personas con discapacidad tienen necesidades sanitarias subyacentes adicionales que las hacen especialmente vulnerables a los síntomas graves de la COVID-19, si la contraen. Además, corrieron un mayor riesgo de contraer el virus porque la información sobre la enfermedad, incluidos los síntomas y las formas de prevención, no se proporcionó normalmente en formatos accesibles como materiales impresos en braille, interpretación de lenguaje de señas, subtítulos, contenidos audibles y materiales gráficos. Debido al cierre generalizado de las escuelas, los niños con discapacidad no tuvieron acceso a servicios básicos, como programas de alimentación, tecnologías de asistencia, personal de apoyo, programas de recreación, actividades extracurriculares, y programas de agua, saneamiento e higiene.
Para hacer realidad el objetivo de la salud para todos, la inclusión de las personas con discapacidad es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y abordar las prioridades mundiales. La cobertura sanitaria universal no se logrará si las personas con discapacidad no reciben servicios de salud de calidad en condiciones de igualdad con las demás personas. La inversión en la inclusión de la discapacidad supondrá un beneficio no solo en el plano individual, sino también en el comunitario. Por cada US$ invertido en la aplicación de medidas de prevención y atención de las enfermedades no transmisibles que incluyan a las personas con discapacidad, se podría obtener un rendimiento de casi US$ 10.
Los gobiernos y asociados del sector de la salud pueden fomentar la inclusión en todas las políticas y programas de salud, incluir a las personas con discapacidad en los procesos de toma de decisiones, y fortalecer los servicios de salud pública intersectoriales que les permitan alcanzar el grado máximo de salud posible. La OMS proporciona a los Estados Miembros y los asociados para el desarrollo datos empíricos, análisis y recomendaciones actualizados en relación con la inclusión de la discapacidad en el sector de la salud.
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