El cuidado paliativo en el anciano abarca todas las facetas de la persona y de su entorno, especialmente cuando existen enfermedades oncológicas o crónicas avanzadas. Su objetivo es aliviar el dolor y otros síntomas, acompañar emocionalmente y facilitar una transición digna en la etapa final de la vida. Este enfoque se apoya en herramientas de evaluación de síntomas, en la intervención de un equipo multidisciplinario y en el reconocimiento del papel central del cuidador principal.
Evaluación de síntomas y escalas utilizadas
El ESAS (Escala de Valoración de Síntomas) es un instrumento sencillo y de fácil realización, que afecta a todas las facetas de pacientes oncológicos y paliativos. Evalúa el promedio de intensidad de diferentes síntomas en un periodo de tiempo determinado (24 horas, 48 horas, una semana…) según la condición del enfermo (hospitalizado, ambulatorio). Se pide al paciente que seleccione el número que mejor indique la intensidad de cada síntoma. Tabla 10. Fuente: Red de Cuidados Paliativos de Andalucía. Escalas más utilizadas en cuidados paliativos [Internet]. Sevilla: Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Red de Cuidados Paliativos de Andalucía; 2018 [citado 21 de abril de 2021].
La fase terminal de la vida implica una serie de alteraciones sociales, físicas y psicológicas en el propio paciente y su familia. En este contexto, las escalas de valoración ayudan a orientar intervenciones y a planificar la atención de forma adecuada conforme a las necesidades dinámicas del proceso de final de vida. La evaluación debe ser continua, integrando cambios en las necesidades físicas, psicosociales y espirituales.
El cuidado del cuidador principal: test de Zarit
Además de la atención al paciente, es preciso aludir al test de Zarit (imagen 4), un cuestionario que mide el grado de sobrecarga subjetiva de los cuidadores. Consta de 22 ítems relacionados con las sensaciones del cuidador cuando atiende a otra persona, cada uno de los cuales se puntúa en un gradiente de frecuencia que va desde 1 (nunca) a 5 (casi siempre). Es un cuestionario autoadministrado. Fuente: Red de Cuidados Paliativos de Andalucía. Escalas más utilizadas en cuidados paliativos [Internet]. Sevilla: Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Red de Cuidados Paliativos de Andalucía; 2018 [citado 21 de abril de 2021].
Importancia de la familia y la coordinación del cuidado
La fase final de la vida implica un gran impacto en la familia y en el entorno. Los familiares deben enfrentar un doble reto: satisfacer las necesidades físicas y emocionales del paciente y mantener la normalidad familiar. Es fundamental identificar a un cuidador principal dentro del grupo familiar y apoyar a este cuidador con educación sanitaria y supervisión para evitar la “crisis de claudicación familiar”.
El apoyo a la familia y al cuidador principal es esencial porque para ellos supone un gran impacto emocional ver que se acerca el final de la vida de su ser querido. El proceso de duelo es una respuesta vital ante la experiencia de la pérdida y afecta a toda la familia, por lo que el equipo debe incluir estrategias de duelo y apoyo psicosocial en el plan de cuidados.
Quiénes intervienen y cómo se articula la atención
Los cuidados paliativos requieren un equipo multidisciplinario formado y coordinado para abordar aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales. La atención se organiza alrededor de la planificación anticipada de cuidados, manejo de síntomas y apoyo emocional, con especial énfasis en la continuidad de la atención entre la unidad de cuidados paliativos, la atención primaria y el domicilio.
El libro “Vivir hasta el final. Guía ilustrada de cuidados paliativos” de SECPAL y Fundación Dignia ilustra la labor del equipo, la atención a los mitos sobre la atención paliativa, las decisiones anticipadas y el papel de la familia. Esta guía subraya que recibir cuidados paliativos es un derecho y que la labor profesional debe facilitar una atención compasiva y basada en la evidencia.
Modelos históricos y desarrollo de los cuidados paliativos
Los cuidados paliativos no nacen de la nada: emergen de una tradición que se remonta a hospicios y hospitales de caridad en Europa. San Bernardo, San Vicente de Paul y otras figuras contribuyeron a crear instituciones que proporcionaban cuidado y alivio. En el siglo XX surge el modelo de hospice moderno, con énfasis en el alivio del dolor, la dignidad y el acompañamiento humano. El St. Christopher’s Hospice de Londres, fundado en 1967, se convierte en un referente internacional y fomenta el desarrollo de cuidados domiciliarios, centros de día y redes de apoyo que se expanden a otros países.
En el ámbito práctico, el desarrollo de equipos de atención en domicilio, promovidos por fundaciones como Macmillan y Marie Curie, dio lugar a redes de cuidados paliativos que permiten atender a pacientes en sus hogares, mejorando la calidad de vida y la satisfacción de familias. Estos avances se complementan con la educación continua y la investigación clínica en alivio del dolor y manejo de síntomas terminales.
Cuidados paliativos en distintos ámbitos de atención
Cuidados paliativos en residencias de ancianos: evaluación y planificación de la última etapa de vida, formación del personal y coordinación con hospitales para una atención ética y respetuosa de la dignidad del residente. Se busca un entorno empático y compasivo que permita la visita de familiares y una gestión adecuada de los síntomas y del duelo.
Cuidados paliativos en casa: coordinación de cuidados con el equipo sanitario, educación al cuidador sobre la administración de medicamentos y manejo de síntomas, apoyo emocional y recursos para el duelo. Se enfatiza la adaptación del hogar para un entorno cómodo y seguro, y la continuidad de la atención en colaboración con servicios sociales.
Claves para unos cuidados paliativos adecuados
- Evaluación integral de las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales.
- Comunicación abierta y honesta con el paciente y su entorno, con información clara.
- Planificación anticipada de los cuidados y las decisiones sobre tratamientos médicos.
- Manejo eficaz de los síntomas físicos y apoyo psicológico, espiritual y religioso.
- Preservación de la dignidad del paciente y cuidado centrado en la persona.
- Apoyo a la familia y recursos para afrontar el duelo.
- Trabajo en equipo interdisciplinario y desarrollo de educación para pacientes y familias.
Del duelo y la adaptación psicológica
Las diferencias individuales influyen en el proceso de adaptación. Elisabeth Kübler-Ross describió las fases de negación, ira, negociación, depresión y aceptación, como marcos para entender las respuestas del paciente ante la enfermedad y el final de la vida. El objetivo es acompañar al paciente y a la familia a lo largo de estas etapas con empatía, escucha activa y presencia, manteniendo la comunicación como un recurso esencial para la seguridad emocional.
Consideraciones finales de la práctica clínica
La atención paliativa debe iniciarse en etapas tempranas cuando la situación clínica lo permita, para evitar sufrimiento innecesario. La monitorización de signos de delirium hipoactivo o agitación, la evaluación de causas reversibles del deterioro y la planificación de las intervenciones son elementos centrales para una buena calidad de vida en el final de la existencia. El objetivo es brindar confort, facilitar la transición y respetar la dignidad del anciano y de su familia.

CUIDADOS PALIATIVOS: HISTORIA Y DESARROLLO
| Ámbito | Prácticas clave | Objetivo |
|---|---|---|
| Residencias de ancianos | Evaluación periódica, planes personalizados, formación del personal | Transición digna, manejo de síntomas, apoyo al duelo |
| Casa del paciente | Coordinación de cuidados, educación al cuidador, apoyo psicológico | Atención continuada, entorno cómodo, autonomía al paciente |
Observar la necesidad de una atención centrada en el paciente y en la familia, con apoyo emocional, espiritual y social; la coordinación entre niveles asistenciales y el empoderamiento de pacientes y familias para decisiones informadas son pilares para una práctica de cuidados paliativos de calidad.