El poder adquisitivo es un concepto esencial en el ámbito económico, que se refiere a la capacidad de compra de individuos o grupos. Su determinación se basa en los ingresos de las personas, una vez que se han restado los impuestos y los gastos básicos necesarios para mantener un nivel de vida adecuado, como la vivienda, la alimentación, los servicios públicos, el transporte, la atención médica y la educación, entre otros. Es crucial tener en cuenta que el poder adquisitivo es dinámico y puede variar debido a diversos factores económicos, incluyendo la inflación y el nivel de empleo. En momentos de alto desempleo, por ejemplo, la oferta de trabajo supera a la demanda, lo que resulta en la disminución de los salarios. Además de los factores económicos, se deben considerar aspectos sociales y políticos que pueden afectar el poder adquisitivo, como las políticas públicas que buscan influir en la distribución de la riqueza.
La Concentración Extrema de la Riqueza: El Auge de los Milmillonarios
Crecimiento Desenfrenado de la Riqueza Milmillonaria
La riqueza conjunta de los milmillonarios en todo el mundo creció en 2025 más de un 16%, tres veces más rápido que el promedio anual de los cinco años anteriores, y alcanzó un máximo histórico de 18,3 billones de dólares, según el nuevo informe de Oxfam. Desde 2020, la riqueza combinada de estos milmillonarios ha crecido un 81%. El 1 % más rico ha acaparado casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada desde 2020 a nivel global (valorada en 42 billones de dólares), casi el doble que el 99 % restante de la humanidad. Por cada dólar de nueva riqueza global que percibe una persona perteneciente al 90 % más pobre de la humanidad, un milmillonario se embolsa 1,7 millones de dólares. La fortuna de los milmillonarios ha crecido a un ritmo de 2700 millones de dólares diarios. En 2022, las fortunas de los milmillonarios, aunque decrecieron ligeramente desde los máximos de 2021, siguen estando 2,6 billones de dólares por encima de su valor anterior a la pandemia.
Este repunte en el nivel de concentración de la riqueza conjunta de los milmillonarios ha coincidido con el mandato de Donald Trump en Estados Unidos, una administración que ha impulsado una agenda que favorece los intereses de los más ricos. Entre otras medidas, ha bajado los impuestos a los superricos, ha impedido avances en la cooperación sobre la fiscalidad internacional de las grandes corporaciones, ha revertido los intentos de frenar el creciente poder monopolístico y ha contribuido a aumentar el valor de las acciones relacionadas con la inteligencia artificial, generando importantes beneficios tan solo para los inversores más ricos del mundo. El gobierno de Trump constituye una clara señal de alerta de hasta dónde puede llegar el poder que ejercen los más ricos. "Mientras la gente corriente hace sacrificios diarios en lo esencial como los alimentos, los superricos han superado incluso sus sueños más osados", señala el informe.

Impacto en la Democracia y el Control Político
El informe de Oxfam, "Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios", analiza cómo los más ricos controlan el poder político, lo cual les permite definir las normas que rigen nuestras economías y sociedades en su propio beneficio y en detrimento de los derechos y libertades del conjunto de la ciudadanía. Oxfam calcula que los milmillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades de ocupar un cargo político que la gente corriente. La Encuesta Mundial de Valores realizada en 66 países reveló que casi la mitad de las personas encuestadas percibían que las personas más ricas solían comprar las elecciones de su país.
"La extrema concentración de riqueza y el uso del poder económico como poder político ya no es algo invisible ni un secreto a voces: ocurre con total impunidad, ante nuestros ojos y en directo", declara Franc Cortada, director de Oxfam Intermón. Los gobiernos están permitiendo que los superricos controlen los medios de comunicación y las redes sociales. Hoy, más de la mitad de las grandes empresas de medios del mundo y la totalidad de las principales plataformas de redes sociales están en manos de milmillonarios. En Francia, el milmillonario de extrema derecha Vincent Bolloré controla el canal de televisión de noticias CNews, cuya imagen ha renovado para convertirlo en la versión francesa de Fox News. En el Reino Unido, tres cuartas partes de los periódicos que se distribuyen están controlados por tan solo cuatro familias extremadamente ricas. El informe también incluye datos que reflejan que tan solo el 27% de los principales editores del mundo son mujeres, y apenas un 23% son personas racializadas, lo que deja fuera del debate público a amplios sectores de la sociedad, mientras las voces críticas son silenciadas y las minorías suelen verse estigmatizadas.
Un estudio de la Universidad de California ha revelado que, en los meses posteriores a la adquisición de X por Elon Musk, los discursos de odio aumentaron en torno a un 50%. Al mismo tiempo, las autoridades de Kenia se han servido de X para rastrear, castigar e incluso secuestrar y torturar a personas críticas con el gobierno. En España, solo en 2025, tuvieron que eliminarse de las redes sociales más de 700.000 mensajes de odio. "La brecha entre los superricos y el resto de la población se amplía cada vez de manera más intensa y está generando también una brecha política enormemente peligrosa e insostenible", afirma Amitabh Behar, director ejecutivo de Oxfam. "Ningún país puede permitirse el lujo de ser complaciente. Las desigualdades económica y política pueden acelerar la erosión de los derechos y la seguridad de la ciudadanía, con una velocidad escalofriante", explica Behar.
El Poder Detrás de los Medios de Comunicación
Consecuencias Sociales y Económicas Globales
Mientras la riqueza sigue concentrándose en lo más alto, casi la mitad de la población mundial vive en situación de pobreza, con menos de 8,3 dólares al día, y un 28% se encuentra en situación de inseguridad alimentaria. Miles de millones de personas se enfrentan a dificultades que podrían tener solución, como la pobreza, el hambre y las muertes por enfermedades prevenibles. La reducción de la pobreza se ha estancado, y hoy nos encontramos en niveles similares a los de 2019, mientras en África la pobreza extrema ha vuelto a aumentar. El Banco Mundial ha anunciado que es poco probable que se alcance el objetivo de poner fin a la pobreza extrema de cara a 2030, y que "se han frenado los avances mundiales en la reducción de la pobreza extrema", en lo que afirma que podría ser el mayor incremento de la desigualdad global y el mayor revés para los esfuerzos de reducción de la pobreza a nivel mundial desde la Segunda Guerra Mundial.
El año pasado, gobiernos de todo el mundo decidieron recortar sus presupuestos de ayuda al desarrollo, lo que ha golpeado directamente a las personas en situación de pobreza y podría provocar más de 14 millones de muertes adicionales de aquí a 2030. Países enteros se encuentran al borde de la bancarrota. Los más pobres destinan cuatro veces más recursos al servicio de la deuda (en manos de ricos acreedores) que a los servicios de salud pública. "La pobreza económica produce hambre. La pobreza política genera ira", afirma Behar. Además, las libertades civiles y los derechos políticos están sufriendo un retroceso e incluso desapareciendo en algunos países. En 2024, por decimonoveno año consecutivo, se recogió este empeoramiento, con restricciones a la libertad de expresión en una cuarta parte de los países.
El Poder Adquisitivo de Demografías Clave
La Generación X: Liderando el Gasto Global
Aunque las generaciones Z y del milenio atraen la mayor parte de la atención de los medios, la Generación X se ha convertido silenciosamente en la que más gasta en el mundo. Nacidos entre 1965 y 1980, es decir, con edades comprendidas entre los 45 y los 60 años en 2025, los aproximadamente 1.400 millones de miembros de la Generación X en todo el mundo representan solo el 17% de la población mundial. Pero su influencia en los mercados de consumo es fuerte y sigue creciendo. Se prevé que, en 2025, la Generación X impulsará un gasto mundial de 15,2 billones de dólares. Si la Generación X fuera un país, sería el segundo mercado de consumo más grande del mundo, con un gasto dos veces superior al de los consumidores chinos de hoy.
Una investigación reciente de NIQ y World Data Lab analiza el ascenso de la Generación X a la cima del gasto de consumo y su impacto en los mercados mundiales en los próximos años. La "década de la Generación X" comenzó en 2021, cuando los miembros de esta generación empezaron a liderar el gasto mundial en consumo. Permanecerán en esta posición de liderazgo durante ocho años más, hasta 2033. En mercados de altos ingresos como Alemania, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, se espera que su dominio en cuanto a consumo continúe hasta 2036. Los miembros de la Generación X son líderes globales con un alto nivel de estudios que se encuentran en la cima de sus carreras. También ocupan un lugar central en sus respectivas familias y en la vida económica. Muchos cuidan de hijos nacidos en la Generación del Milenio o la Generación Z y, a menudo, también de padres de la generación del baby boom que envejecen. Por este motivo, se les conoce como "la generación sándwich". En este papel de "consumidores cuidadores", los miembros de la Generación X actúan como responsables financieros del hogar y toman decisiones clave sobre el gasto de consumo de varias generaciones.
Las mujeres de la Generación X, en particular, son un grupo cada vez más importante, ya que determinan entre el 70% y el 80% de todo el gasto de consumo. A nivel mundial, las mujeres gastan 31,8 billones de dólares al año. Las prioridades de gasto de la Generación X reflejan sus responsabilidades hacia los demás. En los próximos tres años, gastarán más en el cuidado de personas mayores y dependientes, educación, bienes de recreo duraderos, como instrumentos musicales y videojuegos, y viajes. A pesar de sus presupuestos discrecionales limitados, seguirán invirtiendo en categorías relacionadas con la "calidad de vida", como el alcohol y el sector de belleza.

Durante los próximos 10 años, la Generación X seguirá liderando el gasto en viajes, salud y educación. Sin embargo, la Generación del Milenio (que actualmente tiene entre 29 y 44 años) les superará en gasto total a principios de la década de 2030, a medida que disminuyan las responsabilidades de cuidado de la Generación X y la demografía experimente un descenso. No obstante, la Generación X seguirá manteniendo un alto gasto per cápita, comparable al de los baby boomers actuales. A más largo plazo (más de 10 años), a medida que los miembros más jóvenes de la Generación X se jubilen, el gasto se desplazará hacia la salud y los servicios financieros, siguiendo patrones similares a los boomers, pero con más énfasis en el bienestar y la simplicidad. Durante este tiempo, los miembros de la Generación X también serán los principales beneficiarios de la "gran transferencia de riqueza" de los boomers.
Si bien la Generación X domina el gasto en los países de ingresos altos, su impacto ya está disminuyendo en algunos países de ingresos bajos y medios debido a la esperanza de vida media relativamente baja en esas regiones. Las regiones más ricas, como Europa y América del Norte, representan dos tercios del gasto de la Generación X en todo el mundo, mientras que las regiones de bajos ingresos, como el África subsahariana, tienen una población mucho más joven en relación con el gasto. Hay que señalar que el 61% de los miembros de la Generación X nacieron en Asia-Pacífico. En China, el gasto de la Generación del Milenio ya ha superado al de la Generación X. Latinoamérica muestra patrones mixtos, con los millennials dominando la economía de México, mientras que la Generación X comenzará a liderar el gasto en Brasil a partir de 2028.

El Creciente Poder de los Seniors y Baby Boomers
Los especialistas en marketing de hoy están obligados a reorientar sus esfuerzos hacia un segmento de población alternativo de alto gasto: los baby boomers y las personas mayores, un mercado en pleno crecimiento por la tendencia de la pirámide poblacional. Este grupo se divide en pre-jubilados (50-65 años) y jubilados activos (65+). El Consejo Nacional de Población (CONAPO) pronostica que, en 2050, la población de adultos mayores (60 años y más) en México llegue a 33,4 millones, lo que representa 23 de cada 100 personas. Estos números hablan por sí mismos sobre la gran relevancia de crear y desarrollar nuevos productos y servicios orientados a atender y solucionar las necesidades de este grupo social.
La mayoría de las principales marcas (aproximadamente el 65%) con frecuencia eligen pasar por alto este segmento de más de 50 años, lo cual es un gran error. Según Tony Coray, experto en el mercado senior, las personas mayores tienen 45 veces más poder adquisitivo que sus contrapartes más jóvenes. La idea común del adulto mayor como alguien con mucho tiempo libre, vulnerable, adverso a la tecnología y renuente a aprender cosas nuevas es un estereotipo que no refleja la realidad y la percepción propia de los adultos mayores. De hecho, la gran mayoría de ellos rechazan esta idea y no se sienten identificados con la imagen comúnmente reflejada en los medios y la publicidad. Si bien las personas mayores responden a los anuncios tradicionales, son cada vez más expertos en tecnología, especialmente en móviles y redes sociales.
Desigualdades Estructurales de Riqueza e Ingresos
Brechas Globales: Norte-Sur y la Concentración de Capital
Las desigualdades de ingresos y riqueza son abismales y siguen creciendo. Las desigualdades de riqueza están en todas partes: en todos los países, entre hombres y mujeres, entre las personas blancas y las racializadas en el Norte, pero también entre el Norte y el Sur. Cuatro de cada cinco personas en el mundo viven en los llamados países del “Sur”, pero estos últimos solo reúnen poco más de un tercio del PIB mundial. El PIB per cápita es casi diez veces mayor en los países del norte que en los del sur.
El 0,001% más rico (51.700 adultos) posee el 6,4% de la riqueza global. La mitad más pobre de la población mundial (2.600 millones de adultos) posee solo el 2% de ella. Así, 80.000 personas (el equivalente al número de habitantes de una ciudad media) poseen más riqueza que la mitad de la humanidad, es decir, 4 mil millones de personas. Resulta claro que la tendencia es al alza en la concentración de riqueza en manos de la gente más rica del planeta. En todas las regiones del mundo, el 10% más rico concentra entre el 60% y el 80% de la riqueza, mientras que el 50% más pobre representa menos del 5% de la riqueza total. América Latina, la región de Oriente Medio y África del Norte y Rusia y Asia Central son las tres regiones más desiguales desde el punto de vista de la concentración de la riqueza.

Desigualdades de Género y Raza en Riqueza e Ingresos
Esta concentración extrema golpea de lleno a las minorías raciales y a las mujeres. Según Oxfam, en los Estados Unidos un hogar negro medio solo posee el 15,8% de la riqueza de un hogar blanco medio. Del mismo modo, las mujeres tienen 105 billones de dólares menos que los hombres en la Tierra. En Brasil, según el informe de Oxfam “Multinacionales y desigualdades múltiples”, los “ingresos de las personas blancas son en promedio un 70% más altos que los de los afrodescendientes”.
La tendencia es la misma para las mujeres en todo el mundo. En el período 2015-2020, las mujeres obtuvieron algo más de un tercio de los ingresos laborales. Esto se explica porque a las mujeres se les paga menos que a los hombres y tienen menos acceso al empleo, a pesar de que trabajan de media mucho más que los hombres, acumulando las horas de trabajo gratuito en el hogar (limpieza, cocina, cuidado de los niños), lo que se conoce como la doble o incluso triple jornada laboral. La brecha salarial entre hombres y mujeres se materializa en que, en promedio, en todos los países de la Unión Europea, el salario medio de las mujeres es un 11% más bajo que el de los hombres para un trabajo a tiempo completo. Esta diferencia se eleva hasta el 31,2% en Corea del Sur, es del 17% en Estados Unidos y del 11,5% en Francia. Las cifras de Eurostat, que representan la diferencia salarial bruta media por hora, muestran que esta brecha sigue siendo muy alta en Europa, con una media del 12,7% para la Unión Europea. Alemania y Francia tienen importantes diferencias salariales con un 17,6% y un 15,4% menos por hora para las mujeres, respectivamente.

Distribución Desigual de los Ingresos
Al igual que con el capital, la distribución de los ingresos en todo el mundo es muy desigual. En 2020, el 1% más rico concentraba no menos del 21% de los ingresos del planeta. El mismo año, el 0,1% más rico se hizo con más ingresos (8% del total) que el 50% más pobre (7% del total). En cuanto a las grandes regiones, las más desiguales en la distribución de los ingresos son la región de Oriente Medio y África del Norte, el África subsahariana, América Latina y el sur y sudeste asiático.
Entre 1820 y 1920, se observó un aumento de las desigualdades de ingresos entre el 1% más rico y el 50% más pobre, seguido de una tendencia a la reducción entre 1940 y 1970, un período que corresponde, especialmente en el Norte, a la aplicación de políticas más redistributivas (seguridad social, pensiones, servicios públicos eficientes). Luego, las desigualdades volvieron a aumentar entre 1980 y 2010, durante el período de instalación del neoliberalismo y la financiarización de la economía a escala mundial. En general, todos los períodos de auge de un capitalismo sin reglas han concordado con un aumento de las desigualdades. Hoy, después de 30 años de neoliberalismo, el capital y los ingresos se distribuyen de forma muy desigual. En el Norte, el acceso al empleo es muy desigual, reservando los mejores puestos -los mejor pagados, los más valorados y los menos precarios- a una mayoría de hombres blancos privilegiados.

Propuestas para una Distribución Más Equitativa del Poder Adquisitivo
Medidas Urgentes Según Oxfam
Oxfam insta a los gobiernos a priorizar las siguientes medidas para reducir la desigualdad y revitalizar la democracia:
- Poner en marcha Planes Nacionales de Reducción de la Desigualdad realistas y con plazos concretos, llevando a cabo un seguimiento periódico de los avances con respecto a los indicadores establecidos.
- Impulsar agendas efectivas de tributación a los superricos a fin de reducir su poder, por ejemplo, a través de impuestos de base amplia sobre la renta y la riqueza y con tipos impositivos suficientemente altos como para reducir la desigualdad extrema.
- Reforzar los "cortafuegos" entre la concentración de riqueza y la política, por ejemplo, con regulación estricta de los lobbies y de la financiación de las campañas electorales, garantizando una mayor independencia de los medios de comunicación y prohibiendo los discursos de odio.
La Necesidad de una Fiscalidad Progresiva
Oxfam insta a elevar de manera sistemática y generalizada la tributación sobre los ultrarricos para compensar parte de las enormes ganancias que han acumulado durante la crisis, en gran medida generadas como resultado de los planes de estímulo con la inyección de fondos públicos y su voraz aprovechamiento de las condiciones de mercado. Décadas de recortes y privilegios fiscales para las grandes fortunas y grandes empresas han sido cómplices del aumento de la desigualdad, de tal forma que, en la práctica, en muchos países, las personas con rentas más bajas acaban pagando tipos impositivos efectivos superiores a los que tributan los milmillonarios. Elon Musk, uno de los hombres más ricos del mundo, pagó un "tipo impositivo real" de alrededor del 3% entre 2014 y 2018.
Por cada dólar recaudado en ingresos fiscales en el mundo, únicamente cuatro centavos proceden de gravar la riqueza. La mitad de los milmillonarios del mundo vive en países que no aplican ningún tipo de impuesto de sucesiones a la riqueza que estos transfieren a sus descendientes directos. Por lo tanto, cinco billones de dólares irán a parar, libres de impuestos, a sus correspondientes herederos; un importe que supera el PIB de África y que perpetuará una nueva generación de élites aristocráticas. La mayor parte de los ingresos de las personas más ricas no se derivan de su trabajo, sino que son esencialmente rentas de capital sobre sus activos. "Aplicar mayores impuestos a los súper ricos y a las grandes empresas es una puerta de salida a las múltiples crisis a las que nos enfrentamos actualmente", se afirma en el informe. En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos el tipo marginal en el impuesto sobre la renta federal se situó por encima del 90%, y en el 81% en promedio entre los años 1944 y 1981.
Según un nuevo análisis desarrollado por Fight Inequality Alliance, el Institute for Policy Studies, Oxfam y Patriotic Millionaires, un impuesto al patrimonio con escala progresiva de hasta el 5% a las fortunas multimillonarias y milmillonarias generaría 1,7 billones de dólares de ingresos anualmente. Se propone incrementar de manera sistemática los tipos en el impuesto sobre la renta del 1% más rico, por ejemplo, para lograr una tributación efectiva del 60% calculada sobre el conjunto de sus rentas (tanto del trabajo como del capital), con tipos más elevados para los multimillonarios y milmillonarios, generando así una mayor redistribución económica.