Cuidados de enfermería en la fractura de cadera en el anciano

La fractura de cadera representa una patología de creciente importancia en la población de edad avanzada. Se define como una rotura en el extremo proximal del fémur, cerca de la articulación de la cadera. Este tipo de lesiones son frecuentemente propiciadas por la osteoporosis, lo que supone una fragilidad ósea que, ante una caída fortuita o un traumatismo menor, deriva en una fractura.

Esquema anatómico del fémur señalando las zonas de fractura: cabeza, cuello, intertrocantérica y subtrocantérica.

Tipos de fracturas de cadera

Las fracturas que se producen en la extremidad proximal del fémur se clasifican principalmente en:

  • Fractura de la cabeza femoral: Suele ser resultado de traumatismos de alta energía, a menudo acompañada de dislocación.
  • Fractura de cuello femoral (subcapital o intracapsular): Ocurre al lado de la cabeza femoral. Existe riesgo de dañar el suministro sanguíneo, pudiendo causar necrosis avascular.
  • Fractura intertrocantérica: La línea de rotura se encuentra entre el trocánter mayor y el menor. Es la más común.
  • Fractura subtrocantérica: Se localiza en el eje largo del fémur, debajo del trocánter menor.

Abordaje y tratamiento

La cirugía es la indicación básica para que el paciente pueda volver a caminar e integrarse a sus actividades. No obstante, el anciano con fractura de fémur es un paciente médicamente complejo, con descenso de la reserva fisiológica, problemas nutricionales, deshidratación y polifarmacia. Con frecuencia, mientras se espera la evaluación prequirúrgica, se utiliza un tratamiento ortopédico mediante tracción de partes blandas para aliviar el dolor y corregir el alineamiento de los fragmentos.

Tracción de partes blandas: definición y objetivos

La tracción de partes blandas se utiliza para mantener una tensión constante en la extremidad fracturada, asegurando una correcta colocación y alineación. Sus objetivos son:

  • Mantener la inmovilización de la fractura.
  • Aliviar el dolor y favorecer el confort del paciente.
  • Observar la aparición de complicaciones.
Fotografía ilustrativa de un sistema de tracción cutánea con férula de Braun y poleas en entorno hospitalario.

Plan de cuidados de enfermería

El personal de enfermería realiza observaciones continuas para prevenir lesiones o complicaciones derivadas de la inmovilidad y la tracción.

Procedimiento de aplicación

  1. Preparación: Informar al paciente, mantener su intimidad y colocarlo en decúbito supino.
  2. Ejecución: Limpiar y secar la extremidad, ayudar en la colocación de la tracción cutánea, evitando arrugas en el vendaje para prevenir lesiones cutáneas.
  3. Mantenimiento: Asegurar que las cuerdas y pesos cuelguen libremente. Valorar el dolor, el color de la piel, los pulsos distales y la sensibilidad de la extremidad.

Diagnósticos de enfermería (NANDA) y actividades (NIC)

Diagnóstico Intervenciones clave
Dolor agudo Valoración exhaustiva del dolor, administración de analgésicos prescritos y eliminación de factores desencadenantes (ansiedad, fatiga).
Riesgo de deterioro de la integridad cutánea Uso de colchón antiescaras, cambios posturales, vigilancia de puntos de apoyo y control del estado nutricional.
Ansiedad Crear un ambiente de confianza, escuchar al paciente y fomentar técnicas de relajación.
Riesgo de estreñimiento Ajuste de dieta, hidratación y administración de laxantes si está indicado.

Cambios posturales para la prevención de las Úlceras por Presión

La vigilancia constante de los puntos de presión y la correcta alineación son fundamentales para evitar complicaciones como úlceras por presión (UPP) o daños en el nervio ciático poplíteo externo. Es vital proporcionar información clara al paciente y a su familia sobre el uso de la tracción para asegurar su colaboración durante el proceso de recuperación.

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