Tener una discapacidad no significa que la persona no esté sana o no pueda estarlo. Estar sano representa lo mismo para todas las personas: mantenerse bien para llevar una vida plena y activa. Para las personas con discapacidades, esto implica reconocer que los problemas de salud relacionados con su condición pueden y deben ser tratados mediante una atención médica que satisfaga sus necesidades de manera integral.
Gestión de la salud y bienestar diario
Muchas discapacidades evolucionan con el paso del tiempo, por lo que es vital establecer rutinas. Los estudios médicos han demostrado que disponer de horarios fijos y una serie de hábitos diarios ofrece enormes beneficios a nivel mental. La salud mental tiene que ver con la manera en que pensamos, sentimos y actuamos al enfrentar la vida; por ello, es importante prestar atención a sentimientos de aislamiento, baja autoestima o depresión, los cuales pueden tratarse mediante diversas estrategias, incluyendo el ejercicio físico regular.
Medicación y alimentación
- Medicación: Es fundamental saber por qué se necesita cada fármaco y conocer los posibles efectos secundarios. El objetivo del cuidador es asegurar la administración correcta y, siempre que sea posible, permitir que la persona los tome por sí misma.
- Alimentación: Es esencial que la dieta sea equilibrada, incluso cuando por motivos de salud se deba seguir un régimen alimenticio especial.

Adaptación del entorno y movilidad
Cada persona dependiente debe estar equipada con los accesorios necesarios para facilitar la movilidad y las tareas del cuidador. Si la persona utiliza silla de ruedas, es fundamental elegir la adecuada a sus necesidades específicas.
Adecuación del hogar
En el dormitorio, debe existir el espacio suficiente en torno a la cama para poder maniobrar sin riesgos. Para quienes pasan mucho tiempo en reposo, es conveniente usar una cama articulada con carro elevador o una cama articulada eléctrica.
| Elemento | Recomendaciones técnicas |
|---|---|
| Inodoro | Espacio de transferencia lateral y paralelo de al menos 0,80 m x 1,20 m. |
| Ducha | Receptáculo de 90 x 120 cm, con desnivel de 0,5 cm y pendiente del 2% hacia el desagüe. |

Actividad física y desarrollo saludable
Los juegos y el ejercicio físico regular son la clave para un envejecimiento saludable. Los adultos con discapacidades deberían realizar al menos 150 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada (como caminar rápido o desplazarse en silla de ruedas) o 75 minutos de actividad intensa.
- Fortalecimiento muscular: Incluir grupos musculares principales dos o más veces por semana mediante yoga adaptado o bandas de resistencia.
- Progresión: Es recomendable comenzar lentamente según las capacidades físicas propias.
Rutina de Ejercicios de CALENTAMIENTO para Adultos Mayores Activos (10 minutos)
Seguridad y relación con el cuidador
Es un hecho documentado que las personas con discapacidades enfrentan un riesgo mayor de sufrir victimización o abusos. Estos incidentes, que ocurren mayoritariamente en hogares u hospitales, son causados de forma deliberada. La prevención y la vigilancia son primordiales.
Por otro lado, la relación profesional debe basarse en la confianza. Para que el acompañamiento funcione, es fundamental que el cuidador profesional sea del gusto de la persona a quien va a cuidar. Asimismo, el aseo y la higiene cotidiana son esenciales para la autoestima, favoreciendo siempre que la persona se vista y asee por sí misma cuando sea factible.