La ventilación mecánica (VM) es una técnica vital que asiste la respiración de niños con afecciones respiratorias complejas. Si bien tradicionalmente era un campo exclusivo de subespecialistas pediátricos en unidades de cuidados intensivos, hoy en día se ha extendido a otras áreas hospitalarias, durante el transporte e incluso en el domicilio. Esta evolución ha puesto en primer plano la figura del cuidador principal, cuyo rol se vuelve indispensable para el bienestar del niño y para el éxito del tratamiento.
Los niños sometidos a ventilación mecánica presentan características físicas y fisiológicas muy diferentes a las de los adultos, lo que hace que las indicaciones, aparatos, modalidades y forma de utilización de la ventilación mecánica sean con frecuencia distintas. El pediatra tiene que aplicar la ventilación mecánica en niños de muy diferente edad y peso, desde recién nacidos prematuros hasta adolescentes, y con enfermedades muy diversas. Además, en el niño, las complicaciones de la ventilación mecánica son potencialmente más graves que en el adulto, debido a su inmadurez y a la dificultad de monitorización.
A pesar de que la ventilación mecánica es una de las técnicas más empleadas e importantes, tanto en las unidades de cuidados intensivos pediátricos como neonatales, y que tiene una gran repercusión en el pronóstico vital del niño críticamente enfermo, su manejo requiere una formación estructurada de los profesionales que la utilizan y una comprensión profunda por parte de quienes conviven diariamente con ella.
La Ventilación Mecánica Pediátrica: Un Desafío Terapéutico
La ventilación mecánica es una ayuda artificial a la respiración que introduce gas en la vía aérea del paciente por medio de un sistema mecánico externo. Su principal objetivo no es sustituir completamente la respiración, sino ayudar al niño a respirar, ajustándose a su estado clínico y capacidad, buscando siempre la menor agresión posible.
Indicaciones y Objetivos
La insuficiencia respiratoria, acompañada o no de hipoxemia y/o hipercapnia, es la indicación fundamental de la ventilación mecánica en niños. Los principales objetivos son mantener el intercambio gaseoso y disminuir o sustituir el trabajo respiratorio del paciente, para reducir el consumo de oxígeno de los tejidos. Se busca lograr una oxigenación y ventilación mínimas suficientes para mejorar el estado del paciente con la menor agresión posible.
Tipos de Ventilación y Respiradores
La ventilación mecánica se puede clasificar principalmente por la forma en que el aire es introducido en los pulmones:
- Ventilación con presión negativa: Crea una presión negativa intratorácica que introduce aire en los pulmones, imitando la respiración normal. No precisa acceso invasivo a la vía aérea, lo que disminuye el riesgo de infección y daño pulmonar. Permite el habla y la alimentación oral, aunque es menos efectiva y limita el acceso al tórax.
- Ventilación con presión positiva: Crea una presión externa que introduce aire en los pulmones. Es más efectiva y permite el acceso al tórax, con muchas modalidades disponibles. Sin embargo, es más agresiva e incómoda, y aumenta el riesgo de infección respiratoria y daño de la vía aérea y los pulmones. Se puede clasificar en:
- Invasiva: Requiere acceso a la tráquea mediante un tubo endotraqueal o una cánula de traqueostomía.
- No invasiva: Se aplica en nariz, boca, cara o faringe utilizando cánulas, mascarillas o tubos.
En cuanto a los respiradores, se distinguen dos tipos fundamentales:
- Respiradores de flujo continuo (neonatales): Mantienen un flujo continuo en el circuito, permitiendo al niño respirar espontáneamente en cualquier momento sin necesidad de abrir válvulas. Son sencillos de usar y ofrecen poca resistencia a la respiración espontánea.
- Respiradores convencionales (de flujo discontinuo): Entre cada ciclo del respirador no hay aire continuo en el circuito, requiriendo que el paciente abra una válvula inspiratoria para conseguir aire. Son más completos, con más modalidades y permiten ayuda a la ventilación espontánea, siendo adecuados para niños de cualquier edad, aunque son más complejos de usar.
Modalidades de Ventilación Mecánica
Según el parámetro fundamental programado y la forma de introducir el aire, se distinguen:
- Ventilación programada por volumen: El respirador administra un volumen corriente constante en cada respiración con velocidad constante. El volumen es fijo y la presión variable, con riesgo de alcanzar presiones elevadas (barotrauma).
- Ventilación programada por presión: El respirador cicla hasta alcanzar una presión programada, que se mantiene durante el tiempo inspiratorio con flujo decelerante. La presión es constante y el volumen variable, con riesgo de que el volumen ofrecido varíe según el estado de la vía aérea y los pulmones (volutrauma).
- Ventilación mixta o de doble control: Combina características de ambas, entregando un volumen constante con un flujo decelerante.
Las modalidades más utilizadas en pediatría incluyen la ventilación controlada (usada en pacientes sedados), asistida-controlada (A/C, donde el respirador hace respiraciones programadas y asiste los esfuerzos del niño), mandatoria intermitente sincronizada (SIMV, donde el niño puede respirar espontáneamente entre las respiraciones programadas del respirador) y la presión de soporte (PS, donde el niño inicia todas las respiraciones y el respirador lo asiste con una presión determinada).

El Rol del Cuidador Principal: Impacto en la Calidad de Vida
La presencia de un niño con ventilación mecánica en el hogar transforma la dinámica familiar y supone una exigencia constante para el cuidador principal. Estos cuidadores, en su mayoría informales, se convierten en la base del bienestar del paciente, lidiando con la complejidad tecnológica y las necesidades diarias del niño.
Sobrecarga y Trastornos del Sueño
La prevalencia de sospecha de alteraciones del sueño, como insomnio, es alta en la población general, y algunos estudios en cuidadores primarios informales de pacientes con limitación en la actividad revelan trastornos del sueño en más del 66%. La existencia de sobrecarga del cuidador es uno de los impactos de la enfermedad crónica del niño y del adolescente, y se ve aumentada por factores como la ausencia de un compañero, bajo nivel educacional, ingreso insuficiente, desempleo, alteración de su vida profesional, disminución de la convivencia social, mayor número de hijos, síntomas depresivos y de ansiedad, y elevadas tensiones en la vida diaria. Además, influyen la percepción de la gravedad de la patología, las noches de sueño perdido o interrumpido debido a las manifestaciones agudas de la enfermedad y la decepción de no poder satisfacer las necesidades de los hijos.
Un estudio realizado en 82 cuidadores (79 mujeres y 3 hombres) reveló que presentaban un promedio de 6,29 horas de sueño, y el 52,4% se clasificó con un dormir corto. Aunque la mayoría (64,2%) consideraba que el sueño era reparador, un 35,8% no lo percibía así. Estas alteraciones del sueño pueden explicarse debido a que el cuidador permanece gran parte de la noche pendiente de las actividades nocturnas del niño, lo que se convierte en una actividad cotidiana y un hábito. La carencia de sueño reparador puede impactar en la falta de energías para las actividades del día siguiente, así como deteriorar su calidad de vida, ya que la duración y la calidad del sueño tienen un efecto directo e indirecto en el estado de ánimo, la salud física y psicológica.
Factores Socioeconómicos y de Estilo de Vida
En el estudio mencionado, aunque ninguna de las asociaciones evaluadas fue estadísticamente significativa, se observaron tendencias importantes:
- Mientras mayor es el nivel educacional alcanzado, menor es el riesgo de presentar problemas para dormir en comparación con el grupo de menor nivel educacional.
- Los cuidadores que viven solo con los hijos presentan el doble de riesgo de presentar problemas para dormir que los que viven con otros miembros de su familia, lo que sugiere que contar con pareja y vivir con otras personas son factores protectores para el cuidador.
- Respecto a los hábitos, el 80,5% de los cuidadores declaró no realizar ningún tipo de ejercicio, a pesar de que la literatura muestra que el ejercicio potencia la calidad del sueño.
- Los resultados respecto al consumo de cigarrillos (46,3%) y alcohol (32,9%) en esta muestra fueron superiores a la prevalencia en la población general de Chile (33,3% y 11,7% respectivamente).
A pesar de lo descrito, poco se sabe sobre la influencia de la calidad del sueño, el estrés y el desgaste del cuidador en la calidad de vida, lo que subraya la necesidad de más investigación y apoyo.
Cuidados de Enfermería al Niño con Ventilación Mecánica: Una Perspectiva Integral
El cuidado de pacientes pediátricos con ventilación mecánica requiere un alto nivel de formación y una familiarización detallada con el proceso y el equipo. Las enfermeras que trabajan en unidades de ventilación mecánica se encargan de atender a pacientes con afecciones respiratorias complejas y a receptores de trasplantes de pulmón, entre otros.
El Paciente Pediátrico con VM
Un niño sometido a ventilación mecánica enfrenta múltiples desafíos, que incluyen:
- Estrés considerable debido a su condición.
- Aislamiento del entorno habitual.
- Falta de movilidad, dependiendo de la cama y el equipo.
- Dependencia constante del equipo multidisciplinario.
- Necesidad de múltiples medidas terapéuticas.
- Incapacidad para comunicarse eficazmente, especialmente los más pequeños.
- Exposición a numerosos equipos, luces y ruidos en su entorno.

Preparación del Ambiente y del Equipo
Una adecuada preparación del entorno y del equipo es crucial:
- Ambiente: Asegurar iluminación adecuada, fuente de aire, oxígeno y aspiración, y disponibilidad de tomacorriente.
- Respirador: Armar el equipo con técnica aséptica, conectar a corriente eléctrica y red de gases, colocar agua destilada estéril al humidificador y verificar el funcionamiento.
- Sistema de Humidificación y Calentador: Este sistema humedece y calienta el aire inspirado, evitando secreciones en las vías respiratorias y atelectasias. Es importante mantener el nivel de agua y eliminar el agua de las tubuladuras.
Preparación del Paciente
Antes de conectar al paciente, se deben realizar los siguientes pasos:
- Posición: Generalmente decúbito dorsal (DD).
- Aspiración de Secreciones: Realizar aspiración oronasal.
- Preoxigenación: Administrar oxígeno al 100%.
- Monitoreo: Vigilar funciones vitales y oxigenación (antes, durante y después).
- Sonda Gástrica: Instalar una sonda gástrica si es necesario.
Elección y Manejo del Tubo Endotraqueal (TET)
La selección del tamaño del tubo endotraqueal (TET) es crítica y se basa en la edad y el peso del niño. La tabla a continuación sirve de guía:
| Edad | Peso (Kg) | Tubo (mm) | Longitud (oral) (cm) |
|---|---|---|---|
| RN pretérmino | < 1000 | 2,5 | 7 |
| RN pretérmino | 1000-2000 | 3 | 8 |
| RN término | 2000-3000 | 3,5 | 9 |
| RN término | >3000 | 3.5-4 | 10 |
| 2 años | 12 | 4,5 | 14 |
| 4 años | 16 | 5 | 15 |
| 6 años | 20 | 5,5 | 17 |
| 8 años | 25 | 6 | 19 |
| 10 años | 30 | 6,5 | 20 |
| 12 años | 40 | 6,5 - 7 | 21 |
| 14 años | 45 | 7,5 | 22 |
| 16 años | 50 | 7,5 - 8 | 23 |
El manejo de la vía aérea implica marcar la referencia y asegurar el TET, mantener fijados los corrugados al respirador, cambiar esparadrapo según necesidad y extremar el cuidado durante la movilización del paciente. Se debe mantener una humidificación del 100% del gas/aire inspirado, registrar cambios, revisar alarmas y tubuladuras, aspirar secreciones y tener equipo de reanimación cardiopulmonar (RCP) siempre disponible.
Prevención de Complicaciones Críticas
Los cuidados de enfermería se orientan a la prevención de complicaciones como hipoxia, atelectasia, neumotórax e infecciones.
Hipoxia
Puede deberse a extubación accidental (llanto, tos, desaturación, falta de expansión torácica, disminución de la entrada de aire, deterioro clínico), fuga por el TET, obstrucción del TET, desconexión del sistema o fallas mecánicas del respirador. La vigilancia constante es clave.
Atelectasia y Neumotórax
El neumotórax puede ser causado por presiones elevadas, maniobras agresivas de reanimación, cambios bruscos de la mecánica ventilatoria o traumatismos en la vía aérea por aspiración de secreciones. La monitorización de la presión pico en la vía aérea es fundamental para prevenir estas complicaciones.
Infecciones
Dada la naturaleza invasiva de la ventilación mecánica, el riesgo de infección es alto. Para prevenirlo, se deben mantener medidas universales de bioseguridad, monitorear funciones vitales, realizar procedimientos con técnica aséptica, garantizar manipulación aséptica en todos los sistemas invasivos, cambiar corrugados, líneas infusoras y sondas según protocolo, tomar muestras sanguíneas, valorar resultados de análisis, evaluar signos de flogosis y administrar antibióticos según indicación. También es crucial el cambio de humidificadores y nebulizadores según protocolo.
Soporte y Monitoreo Continuo
La enfermera en cuidados críticos pediátricos brinda atención integral, valorando y resolviendo problemas, previniendo complicaciones y fomentando la curación y recuperación del paciente. Para ello, debe tener un amplio conocimiento de anatomía, fisiología, fisiopatología y farmacología.
Sedación y Analgesia
Es fundamental adaptar la sedación y analgesia a cada situación clínica, considerando la patología de base y los parámetros ventilatorios. Los objetivos son evitar que el paciente perciba dolor, aumentar la tolerancia a la VM, mejorar la distensibilidad torácica, reducir el consumo de oxígeno y producir reposo muscular.
Monitorización del Intercambio Gaseoso
La monitorización es continua e incluye la vigilancia de la eficacia de la VM sobre el estado fisiológico del niño: cambios en la frecuencia respiratoria y profundidad, simetría del movimiento del tórax, auscultación de sonidos pulmonares bilaterales, color de piel y mucosas. Se deben tomar muestras para gases arteriales y detectar y comunicar variaciones oportunamente. El objetivo es mantener una ventilación adecuada, evidenciada por resultados de gases arteriales con pH alrededor de 7.40, PaCO2 en 40 y PaO2 en 85.
Manejo de Secreciones
La limpieza ineficaz de la vía aérea debido a la presencia de secreciones en un paciente con vía aérea artificial es un riesgo constante. La aspiración de secreciones es un procedimiento estéril que las elimina, manteniendo la permeabilidad de la vía aérea, disminuyendo la resistencia y previniendo atelectasias. Se debe aspirar ante deterioro brusco de la saturación de oxígeno, frecuencia cardíaca o CO2, secreciones visibles, ruidos a la auscultación o intranquilidad del paciente. Para prevenir complicaciones durante la aspiración (hipoxia, desaturación, hipotensión, atelectasia, traumatismo o infección), se debe preoxigenar al 10-20% de FIO2, limitar el tiempo y número de aspiraciones, usar una sonda de calibre adecuado con una presión negativa de 80-100mmHg, mantener asepsia y no introducir la sonda hasta la carina. Además, es fundamental realizar fisioterapia respiratoria, nebulizaciones y drenaje postural, coordinando con el terapista.
Aspiración de secreciones a través de tubo endotraqueal
Integridad Tisular y Nutrición
La inmovilidad y los equipos médicos aumentan el riesgo de deterioro de la integridad tisular. Es vital observar la piel para detectar pérdida de continuidad, excesiva humedad o sequedad, signos de flogosis o edema, y zonas de presión. Los cuidados incluyen baño diario, cambios posturales, rotación del brazalete de presión arterial y sensor de saturometría, y uso mínimo de esparadrapo para disminuir el riesgo de úlceras por presión (UPP). Los ojos también requieren atención: valorar el reflejo corneal, aplicar gotas o ungüentos, observar enrojecimiento, exudación o ulceración y mantener los párpados cerrados.
La alteración de la nutrición por defecto es común debido al deficiente aporte de nutrientes. Se debe iniciar soporte nutricional, ya sea enteral (mediante sonda nasogástrica, sonda de traqueostomía pediátrica, gastrostomía o yeyunostomía) o intravenosa (administrando nutrición parenteral total - NPT). En este último caso, es crucial manipular con asepsia, verificar el nombre del paciente y el volumen, y observar cualquier precipitación o turbidez.
El Imperativo Ético: Apoyo al Cuidador Principal
La provisión de cuidados a pacientes crónicos en domicilio, especialmente aquellos con alta dependencia del apoyo tecnológico como los programas nacionales de ventilación mecánica domiciliaria (AVNI-AVI), exige un abordaje multidisciplinario. El cuidado del cuidador debe ser uno de los ejes centrales de la intervención. Esto va más allá de la tecnología a utilizar; implica considerar la satisfacción de las necesidades básicas del cuidador, como el ocio, la recreación y el sueño, las cuales a menudo no son reconocidas ni relevadas por los propios cuidadores, pero que son de vital importancia para la manutención del cuidado de sus hijos en el hogar.
Existe un imperativo ético para el equipo multidisciplinario de ocuparse de quienes cuidan a personas que requieren atención constante con tecnología especializada en domicilio. La valoración de la reacción emocional, el propiciar momentos de contacto del cuidador con su hijo, la coordinación con psicólogos y la comunicación sencilla y empática por parte del personal de salud son fundamentales para mitigar el deterioro parental y mejorar la calidad de vida de toda la familia.
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