El Rol Esencial de los Petiseros: Cuidadores de Caballos en el Mundo Ecuestre

En el fascinante mundo ecuestre, existe una figura fundamental cuyo trabajo, aunque a menudo detrás de escena, es crucial para el bienestar y rendimiento de los caballos: el petisero. Estos dedicados profesionales son mucho más que simples cuidadores; son los pilares sobre los que se sustenta el día a día de estos majestuosos animales, especialmente en disciplinas tan exigentes como el polo.

¿Quiénes Son los Petiseros? Una Figura Clave en el Cuidado Equino

El petisero es el cuidador de caballos, una figura clave en cada jornada ecuestre. Su conocimiento y dedicación son profundos, tal como lo demuestra Manuel Rojas, quien se dedica al cuidado de caballos hace 27 años. Aunque Manuel Rojas no es jinete, conoce profundamente a los caballos, sabe cómo se comportan antes de una competencia y reconoce su andar con solo mirarlos. El petisero o cuidador tiene una relación central con el animal, conviven todos los días, los alimentan, los asean y los ejercitan.

Los polistas dejan a sus caballos al cuidado de quienes más confían. Muchas veces, se refieren a ellos como “sus ojos dentro de las caballerizas” porque saben lo mismo y hasta más que el propio dueño del caballo. Para Manuel Rojas, el club es su vida y es hermoso porque lo relaja por completo; para él, lo más importante es controlar la hidratación de los animales.

Petisero cepillando un caballo en la caballeriza

La Rutina Diaria y el Compromiso Inquebrantable

El trabajo del petisero es una labor de dedicación constante, que abarca todas las facetas del cuidado equino, desde el amanecer hasta el anochecer.

Una Jornada que Inicia al Amanecer

Las jornadas de trabajo son largas, aunque su intensidad varía según el clima o la época del año. En promedio, el día de un petisero comienza muy temprano en la madrugada, cuando se da de comer a los caballos. En verano, por ejemplo, se comienza alrededor de las 5:00 de la mañana, principalmente porque es la temporada alta de polo, se juegan partidos o prácticas casi todos los días, a eso sumado los intensos calores, que obligan a finalizar el trabajo a las 11:00 am y se dé por terminada la mañana. La actividad se retoma a las 15:00 y puede finalizar a las 20:00.

Pero los horarios de trabajo se van acortando a medida que se avecina el invierno, hay menos horas de luz y además el frío suele dificultar más el trabajo con los caballos, incluyendo el vareo con niebla y frío, que es un ejercicio obligatorio para que los caballos mantengan su estado físico. El cuidador revisa exhaustivamente las pesebreras para cerciorarse de que no ocurriera nada durante la noche y comprobar cómo están de ánimo los caballos. Dar la comida es la siguiente tarea que tienen en su lista de trabajo. Cuando los caballos terminan de alimentarse, se limpian las camas, que pueden ser de viruta de madera o paja de trigo. Manuel Rojas, por ejemplo, es de los primeros en llegar al Polo Club, les quita la manta de dormir a los animales, les coloca los tacos y rasquetea el pelo con una manopla.

Preparación para la Competición y Entrenamiento

Antes de salir al entreno, es el momento de la inspección en la que el petisero decide la actividad que tiene que hacer cada caballo. Es crucial identificar posibles dolores en manos y patas generados por algún esfuerzo, que suelen ser los problemas más comunes. Luego, el petisero trenza las crines de los caballos para dejarlos listos para la competencia. En este proceso, los caballos, antes de la competencia, utilizan una indumentaria de diferentes colores para ser identificados. Los cuidadores, en algunos casos, le realizan ciertos peinados a los caballos; el equino puede lucir, por ejemplo, unos rodetes.

El trote también forma parte de la rutina, donde los caballos realizan un entrenamiento que suele ser de 25 minutos de caminata, 25 minutos de trote y otros 15 para caminar, aunque va a depender del tipo de caballo y de las condiciones con las que amanece cada animal. El petisero tiene que preparar todos los caballos, la montura, las vendas en las manos y en las patas para los golpes, los frenos y, por último, cargarlos en el camión que les conduce hasta la cancha.

Caballo de polo con trenzas y vendas listo para la competencia

El Cierre de la Jornada

Finalizando el día, se cepillan todos los caballos, se ponen vendas de descanso, se vuelve a dar comida y se llenan los bebederos. El petisero tiene que estar pendiente todo el tiempo, asegurando que los caballos vuelvan a sus pesebreras donde pasan la noche confortablemente protegidos de la lluvia y del frío.

Un Trabajo de Tiempo Completo

Es un trabajo que ocupa las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Los petiseros suelen hasta dormir en cuartos que son parte de los establos o en casas dentro del club en el que trabajan. En este trabajo no hay tarea más relevante que otra, sino que abarca todo desde levantarse temprano y dar de comer. Es una profesión que requiere personas responsables y despiertas que conocen a sus caballos hasta el punto de saber si un caballo amaneció con ganas o si su estado de ánimo en esa mañana está apagado.

El Vínculo con el Caballo y la Responsabilidad del Petisero

La relación entre el petisero y el caballo trasciende la simple rutina de cuidado. Las historias de caballos cobran un valor impensado, ya que para los criadores la cercanía que se genera con los equinos es muy grande. Este es un trabajo donde el cuidador debe estar enfocado todos los días del año, prestando una atención que muchas veces se torna de tiempo completo y que ante todo requiere una gran cantidad de conocimientos para efectuar un óptimo cuidado del animal.

Para Carlos Alvear, el cuidado de cada caballo es lo mismo que ver un hijo: hay que darle la comida, el agua, hacerle su cama. El caballo tiene un proceso más o menos de 15 a 20 minutos para que pueda galopar y después irse al campo, donde pueden descansar, comer pasto verde y jugar. Los petiseros saben distinguir cuando el caballo está de buen o mal humor, con o sin ganas de trabajar, y ese conocimiento es lo que hace que los jugadores de polo elijan a sus mejores petiseros para que los acompañen a los torneos. Aunque a veces pueda haber un reto, como errarle con un freno, "no es que se enoja, pero sí te lo marca para tenerlo en cuenta", señala Martín "el Araña" Aneas, enfatizando que "tenemos que estar en todos los detalles, que no le falte nada a Adolfito y que se sienta cómodo", como completa Gustavo “Gusti” Gómez.

Petiseros en el Polo de Alto Rendimiento: El Caso Cambiaso

En el polo de élite, la figura del petisero adquiere una dimensión aún mayor, como lo ejemplifica la relación con Adolfo Cambiaso, considerado el mejor jugador del mundo.

Colaboración y Confianza en Equipos de Élite

Los petiseros comparten tantas horas de trabajo, viajes, asados y partidas de truco junto a Adolfo Cambiaso que ya son parte de su familia. El mejor jugador del mundo les ha entregado la tarea no menor de cuidar sus caballos, que son sus máquinas y sus bienes más preciados, y ellos, gracias a un gran sacrificio y al estar en todos los detalles, se han ganado su confianza desde hace muchos años. Adolfito los respeta y aprecia, consciente del arduo trabajo que hacen en su función de petiseros, de lunes a lunes, comenzando a las 6 de la mañana y terminando, a veces, a las 21.

Gustavo “Gusti” Gómez (45) y Martín “el Araña” Aneas (41) cuentan que en la caballeriza no existen reuniones formales con planillas y caras serias para coordinar las tareas. Cambiaso, mate en mano y mirada atenta hacia los caballos, les señala algún que otro detalle por tener en cuenta, y siguen trabajando. Es un esquema distendido, y si se quiere, intuitivo, pero no por eso menos serio, ya que los resultados están a la vista.

Gusti y Araña decidieron pedirle a Cambiaso ser sus cuidadores en el Abierto de Palermo en la temporada 2005. No les fue mal, porque ganaron tres títulos consecutivos en La Catedral del polo. “Ese año se quedó sin petiseros y nosotros le dijimos que nos probara y nos dijera si veía algo mal. Y, por suerte, luego de eso, nos agarró confianza”, recuerda Gusti, que comenzó a hacer este trabajo a los 14 años. “Nosotros aprendemos un montón con él, porque nos va dando indicaciones todo el tiempo”, agradece Araña.

Saben, desde hace muchos años, que Cambiaso no solo es el mejor del mundo por su talento, sino también por autoexigirse y exigir también a su grupo de trabajo. Ellos, por su parte, aprendieron a tratarlo y a comprender sus necesidades y sus estados de ánimo. “Tiene sus cosas, por ahí hoy está bien y mañana se puede levantar mal.... Tiene buena onda con nosotros, a la mañana toma mate con nosotros en la caballeriza, pero ya hace mucho tiempo que estamos con él y somos prácticamente una familia”, cuenta Gusti Gómez.

Lo visible para el público se reduce siempre a dos personas que le alcanzan los caballos a Cambiaso para que entre en la cancha y convierta goles, pero su tarea es mucho más compleja, incluyendo mucha responsabilidad y una carga horaria que asustaría a más de uno. “El trabajo del petisero es de lunes a lunes. Te levantás a la mañana temprano y a las 6 ya das de comer a los caballos, luego tenés que cepillar, rasquetear, varear, lavar los caballos y volver a darles de comer”, detalla Aneas, quien aprendió el oficio en el mundo del pato. La concentración debe mantenerse y reforzarse durante los días de competencia, según apunta Gómez: “No es que venimos a ensillar y listo. Estamos enchufados en el partido porque tus caballos están jugando y querés que anden bien”. Saber cómo piensa Cambiaso les permite respetar los momentos y su intimidad incluso cuando sucede la rareza de que pierda La Dolfina, algo que pasó recientemente ante Alegría, por el Abierto de Hurlingham.

Curso Petiseros: Cap.4 - Funciones

La Tradición Familiar y el Legado del Petisero

El oficio del petisero a menudo se transmite de generación en generación, cimentando una tradición familiar de amor y respeto por los caballos.

Historias de Vida y Pasión por el Oficio

Un claro ejemplo de esta tradición son Juan y Carlos Alvear, padre e hijo, familiares dedicados por tradición al oficio de petiseros. Ambos han hecho perdurar la tradición del cuidado equino en el Haras Tatahue, el cual ha funcionado a cargo de la familia Iturrate, reconocidos históricamente como uno de los haras más longevos y prestigiosos de la provincia de Biobío. Esta institución de tradición familiar se logró posicionar bajo el nombre de Rufino Iturrate, quien fue precursor en instaurar en esta zona la crianza de caballos para la práctica deportiva del polo.

Diario La Tribuna conversó en exclusiva con Juan y Carlos Alvear, petiseros que han aprendido este oficio mediante el legado familiar y han visto florecer su amor hacia los caballos en el Haras Tatahue. Carlos Alvear comparte: “Prácticamente aprendí este oficio por mi padre Juan Alvear, él ha trabajado más de 60 años con la familia Iturrate y le estoy enormemente agradecido porque junto a Rufino Iturrate me enseñaron todo lo que sé respecto al cuidado de los caballos. Extrañamos mucho a don Rufo, él fue como un segundo padre para mí y gracias a ellos dos puedo dedicarme a realizar esta labor que me hace sumamente feliz, valoro mucho mi trabajo, me gustan los animales, sé el cuidado que deben llevar al pie de la letra y estaré eternamente agradecido por haber podido encontrar esta hermosa labor”. Carlos lleva más de 25 años trabajando y ha perdido la cuenta de la cantidad de caballos que han pasado por sus manos, algo que disfruta de todo corazón.

Juan Alvear, a sus 64 años, ha trabajado poco más de cincuenta años en el Haras Tatahue. Ahora, su hijo Carlos continuará el legado. Juan recuerda que con don Rufino salían a jugar polo casi todos los días domingo y salían a las liebres el día sábado, lloviera o tronara. Pasaban muy apretados con su patrón. También recuerda llevar camionadas de caballos para Santiago, con 12 o 13 caballos, y de vuelta no traían ni uno. Incluso, viajó a Alemania con el hijo menor de don Rufino, Pipe, por 22 días, llevando 24 caballos, un equipo completo. Allí vendieron todo, incluso el apero y la montura, lo que demuestra el valor del trabajo y el equipamiento.

Padre e hijo petiseros cuidando un caballo en un haras

El Petisero Argentino: Talento de Exportación y Oportunidades Globales

En el contexto global del polo, el petisero argentino se ha consolidado como un talento de exportación, altamente valorado por su expertise y dedicación.

Destinos Internacionales y Criterios de Selección

En tiempos de crisis económica, mirar las posibilidades de empleo en otros países es una alternativa para muchos. Para la práctica del polo se necesitan veterinarios, herreros y petiseros, todos abocados al cuidado del motor del deporte, el caballo. Para el petisero, es un honor ser elegido para viajar, y también hacen una diferencia económica con su salario argentino. Enzo Berdon, petisero de Ellerstina, afirma: “Hace ya más de cinco años que viajo a Inglaterra y con esa plata me fui armando mi casa; ni hablar si aceptase viajar a Estados Unidos y España, me juntaría muchísima más plata”.

El polista de General Lamadrid, Celestino Rivera, señala que “casi no se ven petiseros ingleses o estadounidenses, no es una profesión muy común”. Esto resalta que el mozo de cuadra argentino es un talento de exportación debido a que se distingue por muchos factores. Es un mundo laboral muy competitivo; cada jugador tiene entre 8 y 10 empleados, pero solo 2 o 3 consiguen irse al extranjero.

Alberto “Patán” Nigoul, encargado de la organización del jugador de La H, Pablo Pieres, declara sus criterios: “Yo elijo para viajar a los tres mejores, al que madruga, es ordenado y priorice al caballo antes que nada. El que toma mate pero el caballo tiene el box sucio, no lo llevo. Me llevo al que tiene el box limpio y después toma mate”.

El primer destino para el mozo de cuadra es Palm Beach, Estados Unidos, donde pasan cinco meses y traen 17500 dólares fijos. En el caso de que el equipo para el que trabajan gane un torneo, se les otorga un bono de 3500 a 4000 dólares, que equivale a un sueldo. Si ganan otro torneo, se cobra otro bono; por este motivo, los petiseros quieren estar en los mejores equipos o ensillar para los mejores jugadores. El segundo destino es Inglaterra, lugar donde se hospedan los certámenes de polo más antiguos y prestigiosos de la temporada exterior. Allí, pasarán tres meses del año, de mayo a julio, coincidiendo con el verano inglés.

Mapa de destinos de polo internacional para petiseros

La Doma y el Entrenamiento Especializado de Caballos de Polo

El trabajo del petisero también se entrelaza con las etapas de doma y entrenamiento especializado, cruciales para formar un caballo de polo de alto rendimiento.

Tipos de Caballos y Fases de Adiestramiento

En el contexto de la crianza enfocada en el ámbito competitivo del polo, el trabajo se diferencia en los caballos nuevos, que son los recién entregados de doma, y los caballos jugadores, que ya están entrenados. El trabajo de estos profesionales ecuestres se centra en enseñar a frenar, a parar, doblar, regular y a que el caballo no se asuste en el escenario de la competición.

El periodo de doma se divide en etapas de tres meses cada una. Los tres primeros meses se dedican a la enseñanza del galope. Los tres siguientes son de descanso en el campo natural, permitiendo que el animal asimile lo aprendido y se fortalezca antes de continuar con su formación.

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