La prevalencia de las demencias en Latinoamérica avizora un panorama desfavorable, debido a que factores como la educación, el nivel socioeconómico y la salubridad juegan un papel importante en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. A nivel global, la demencia es actualmente la séptima causa de defunción y una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas de edad. En 2019, la demencia tuvo un costo para las economías de todo el mundo de US$ 1,3 billones, con aproximadamente el 50% imputable a la atención proporcionada por cuidadores informales.

El Deterioro Cognitivo Leve (DCL): Concepto y Estadios
Los rasgos fisiopatológicos en la enfermedad de Alzheimer se inician hasta 20 años antes del diagnóstico, transitando por tres estadios que incluyen el envejecimiento normal, el deterioro cognitivo leve y la demencia. El concepto de deterioro cognitivo leve (DCL) o mild cognitive impairment (MCI), propuesto por Petersen y Cols. en 1997, es el más aceptado en el ámbito científico y define un estado previo en el declinar cognitivo hacia la demencia.
El DCL no es un tipo de demencia, sino una condición intermedia que puede progresar a demencia y, en particular, a Enfermedad de Alzheimer. Dicho concepto surge bajo la hipótesis de que un sujeto, en su declinar cognitivo hacia la demencia, pasa por un estado previo en el que ya se observan cambios cognitivos claramente identificables mediante una adecuada evaluación clínica y neuropsicológica.
El DCL del anciano se conceptúa como un estado intermedio entre la demencia leve y la normalidad cognitiva. Su nacimiento se justifica porque el rendimiento cognitivo global de la población anciana tiene una distribución continua que decrece de forma casi exponencial conforme se envejece, al menos hasta los 95 años. El DCL del anciano tiene varios rasgos de interés: es muy prevalente y afecta a la cuarta o quinta parte de los ancianos; su diagnóstico precoz es de importancia sanitaria porque es el preludio frecuente de demencia; y conlleva un aumento de mortalidad. La magnitud del envejecimiento progresivo de la población incrementará la cuantía de ancianos con DCL al existir más personas en riesgo, lo que la situará como una consulta sanitaria muy frecuente.
¿Qué es el DETERIORO COGNITIVO leve? (en Adultos Mayores)
Prevalencia del Deterioro Cognitivo y DCL
Se estima una prevalencia de 10% de Deterioro Cognitivo Leve (DCL) en las personas mayores de 60 años. A nivel global, cada año, hay casi diez millones de casos nuevos de demencia, que afectan de manera desproporcionada a las mujeres, quienes presentan índices más elevados de años de vida ajustados en función de la discapacidad y de mortalidad, y son responsables del 70% de las horas de cuidados.
Estudios de Prevalencia Regionales
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Estudio en el sur del Perú
Un estudio en una muestra de adultos de mediana edad y adultos mayores del sur del Perú tuvo como objetivo conocer la prevalencia de deterioro cognitivo. Se realizó una evaluación cognitiva discriminante enfocada en memoria, lenguaje, visuo-percepción/visuo-construcción y otros dominios cognitivos. Se utilizaron el Mini Mental State Examination, el Test del Reloj y el Test de Fluidez Verbal, obteniéndose datos de prevalencia para deterioro cognitivo con puntos de corte ajustados según rangos de edad (50-98 años) y años de escolaridad para adultos de ambos sexos. El porcentaje de deterioro cognitivo leve global fue del 58.80%.
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Estudio en La Habana, Cuba
Se realizó un estudio descriptivo, retrospectivo de corte transversal a 323 adultos mayores en La Habana, Cuba, entre enero y diciembre de 2019. Se aplicó el Mini Examen de Estado Mental (MMSE). Los resultados mostraron que el 31% de los adultos mayores pertenecían al grupo de edades de 65 a 69 años, con predominio del sexo femenino. El deterioro cognitivo en adultos mayores prevaleció en un 14%. Del total, el 21% presentó deterioro mental moderado, el 15% deterioro mental ligero y el 9% deterioro mental severo.
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Estudio en una Residencia de Mayores en Cádiz, España
Un estudio observacional descriptivo transversal se llevó a cabo en la Residencia de Mayores José Matía Calvo de Cádiz durante enero de 2008. El objetivo fue conocer la prevalencia del deterioro cognitivo leve en residentes institucionalizados sin patología neurológica o deterioro cognitivo severo. Se cribó a los sujetos con el mini examen cognoscitivo en la versión de Lobo. La prevalencia de DCL en los ancianos institucionalizados en este centro fue del 27%, una cifra más elevada que la aportada como media por algunos autores para la población general (15%-20%), pero menor que la establecida en otras residencias de mayores, que oscilan entre el 38,7% y el 44%. Esta alta incidencia de deterioro cognitivo severo resulta llamativa y no suficientemente explicada por el factor edad.
El hecho de que el DCL sea un término reciente y muy heterogéneo ofrece dificultades a la hora de obtener información sobre su distribución epidemiológica. Los datos de los estudios consultados muestran un rango de prevalencia variable en la población anciana (5,3%-45%), siendo la prevalencia media del 15%-20%. No se han encontrado diferencias significativas entre hombres y mujeres en cuanto a la incidencia de aparición de DCL. Sin embargo, sí existe un aumento en la prevalencia de casos en adultos institucionalizados y en poblaciones rurales.
Factores de Riesgo y Prevención
Aunque la edad es el factor de riesgo de demencia más conocido, la enfermedad no es una consecuencia inevitable del envejecimiento biológico. La demencia de inicio temprano (cuando los síntomas aparecen antes de los 65 años) representa hasta un 9% de los casos. Los cambios a nivel cognitivo pueden atribuirse a múltiples factores vinculados al envejecimiento, considerados extrínsecos, tales como enfermedades edad-dependientes con repercusión cerebral (enfermedad cerebrovascular, hipertensión, diabetes, endocrinopatías), patología psiquiátrica, aislamiento sociocultural, alteraciones sensoriales y el propio proceso de envejecimiento.
Los trastornos metabólicos como diabetes mellitus tipo 2, dislipidemias y síndrome metabólico, han sido ampliamente estudiados en relación a la incidencia de DCL y la progresión de esta condición a demencia; sin embargo, evidencia reciente no ha sido concluyente. Los resultados de algunos estudios sugieren que el síndrome metabólico, la prediabetes, la diabetes mellitus tipo 2 y la obesidad central, no serían factores de riesgo de DCL en la muestra global ni en ambos géneros. No obstante, se demostró una asociación positiva y significativa entre el nivel de glicemia -como componente de Síndrome metabólico- y DCL.
Entre los factores que aumentan el riesgo de sufrir demencia cabe destacar:
- La edad (más común en personas de 65 años o más)
- La hipertensión arterial
- Un exceso de azúcar en la sangre (diabetes)
- El exceso de peso o la obesidad
- El tabaquismo
- El consumo excesivo de alcohol
- La inactividad física
- El aislamiento social
- La depresión
- El bajo nivel educativo
- La inactividad cognitiva
- La contaminación atmosférica
Los estudios demuestran que se puede reducir el riesgo de padecer deterioro cognitivo y demencia haciendo ejercicio con regularidad, no fumando, evitando el consumo nocivo de alcohol, controlando el peso, siguiendo una dieta saludable y manteniendo una tensión arterial y unos niveles de colesterol y de glucemia adecuados.
Signos y Síntomas del Deterioro Cognitivo y Demencia
La demencia es un término que engloba varias enfermedades que afectan a la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Es un síndrome que puede deberse a una serie de enfermedades que, con el tiempo, destruyen las células nerviosas y dañan el cerebro, lo que generalmente conduce al deterioro de la función cognitiva (es decir, la capacidad para procesar el pensamiento) más allá de lo que podría considerarse una consecuencia habitual del envejecimiento biológico. Si bien la conciencia no se ve afectada, el deterioro de la función cognitiva suele ir acompañado, y en ocasiones precedido, por cambios en el estado de ánimo, el control emocional, el comportamiento o la motivación.
A veces, la persona tiene cambios de humor o de conducta antes de que empiecen los problemas de memoria. Los síntomas empeoran con el tiempo y la mayoría de las personas con demencia precisarán ayuda en su día a día.
Signos y síntomas precoces comunes:
- Olvidar cosas o acontecimientos recientes
- Perder o extraviar cosas
- Perderse al caminar o conducir
- Sentirse desubicado, incluso en lugares familiares
- Perder la noción del tiempo
- Dificultades para resolver problemas o tomar decisiones
- Problemas para seguir conversaciones o a la hora de encontrar las palabras
- Dificultades para realizar tareas habituales
- Errores de cálculo al juzgar visualmente a qué distancia se encuentran los objetos
Cambios comunes en el estado de ánimo y el comportamiento incluyen:
- Sensación de ansiedad, tristeza o enojo por las pérdidas de memoria
- Cambios en la personalidad
- Conducta inapropiada
- Renuncia al trabajo o a las actividades sociales
- Pérdida de interés por las emociones de otras personas
La demencia afecta a cada persona de una manera diferente, en función de las causas subyacentes, otras condiciones de salud y el funcionamiento cognitivo de la persona antes de enfermar. La mayoría de los síntomas empeoran con el tiempo, mientras que otros podrían desaparecer o manifestarse únicamente en las últimas etapas. A medida que la enfermedad avanza, aumenta la necesidad de ayuda con los cuidados personales. Las personas con demencia pueden no ser capaces de reconocer a familiares o amigos, desarrollar dificultades para desplazarse, perder el control sobre la vejiga y los intestinos, tener problemas para comer y beber y experimentar cambios de comportamiento, como exhibir una conducta agresiva, que provocan inquietud tanto en la persona con demencia como en las que lo rodean.
Diagnóstico y Evaluación
Un adecuado funcionamiento cognitivo, al igual que una buena situación anímica, física y socioambiental, son esenciales para la autonomía de la persona. El proceso de envejecimiento cerebral afecta a todos los individuos, manifestándose en el anciano sano como un descenso de funcionalidad en el área cognitiva, asociado a un ralentizamiento psicomotor y que no interfiere en las actividades de la vida diaria (AVD). Diferentes términos han intentado reflejar estas alteraciones objetivas en la memoria u otras áreas de la cognición en el anciano en ausencia de criterios para el diagnóstico de demencia.
Durante la evaluación clínica del deterioro cognitivo se recomienda el uso de test neuropsicológicos e instrumentos de cribaje. En la actualidad, se asume que al menos una parte de las personas que tendrán en el futuro una demencia son detectables mediante test neuropsicológicos.
Como herramientas de evaluación cognitiva discriminante para la ausencia o presencia de alteración cognitiva, enfocada especialmente en memoria, lenguaje, visuo-percepción/visuo-construcción y otros dominios cognitivos, se utilizan:
- El Mini Mental State Examination (MMSE) de Folstein
- El Test del Reloj
- El Test de Fluidez Verbal
- El Mini Examen Cognoscitivo (MEC) en la versión de Lobo y Cols., validada como prueba de screening en la población española.
Estos test pueden ser utilizados para evaluar el estado cognitivo de forma sistemática y exhaustiva. La apreciación de las características de DCL en el mayor hará posible identificar a pacientes con un riesgo elevado de progresión hacia la demencia, y también permitirá establecer estrategias terapéuticas específicas más adaptadas a estadios precoces, junto con un manejo global más estructurado.
Importancia del Diagnóstico Precoz
El diagnóstico precoz del DCL es de suma importancia. Entre un 1%-25% (media 12%-15%) de los pacientes con DCL devienen dementes al año, frente al 12% de conversión a demencia de los sujetos cognitivamente sanos. Esta conversión suele alcanzar al 50% de las personas con DCL a los 5 años. Los mayores con DCL tienen un riesgo relativo tres veces mayor que los cognitivamente normales de padecer demencia. El diagnóstico precoz ofrece la oportunidad a la familia de recibir información sobre la enfermedad desde un inicio, adaptarse y ajustar los cuidados, y planificar el futuro, mejorando su bienestar y la calidad de los cuidados. También brinda al paciente la opción de decidir por anticipado, afrontar problemas de seguridad como la conducción y resolver cuestiones financieras en un momento en que aún es capaz de apreciar las consecuencias.
Formas Comunes de Demencia
La demencia es causada por distintas enfermedades o lesiones que afectan directa e indirectamente al cerebro. La enfermedad de Alzheimer, que es la forma más común, representa entre un 60% y un 70% de los casos. Otras formas incluyen:
- Demencia vascular
- Demencia por cuerpos de Lewy (agregados anormales de proteínas en el interior de las células nerviosas)
- Un grupo de enfermedades que contribuyen a la demencia frontotemporal (degeneración del lóbulo frontal del cerebro)
La demencia también puede aparecer después de un accidente cerebrovascular o en el contexto de determinadas infecciones, como el VIH, de resultas del consumo nocivo de alcohol, de lesiones físicas reiteradas al cerebro (conocidas como encefalopatía traumática crónica) o de deficiencias nutricionales. Los límites entre las distintas formas de demencia son difusos y frecuentemente coexisten formas mixtas.
Tratamiento y Atención
No hay ningún tratamiento para la demencia, pero es mucho lo que se puede hacer para apoyar tanto a las personas que viven con la enfermedad como a quienes las cuidan. Las personas con demencia pueden mantener su calidad de vida y mejorar su bienestar con actividad física y participando en actividades e interacciones sociales que estimulan el cerebro y mantienen su actividad diaria.
Algunos fármacos pueden ayudar a controlar los síntomas:
- Los inhibidores de la colinesterasa, como el donepezilo, para el alzhéimer.
- Los antagonistas de los receptores del NMDA, como la memantina, para el alzhéimer grave y la demencia vascular.
- Los fármacos para controlar la tensión arterial y el colesterol pueden prevenir daños en el cerebro debidos a la demencia vascular.
- Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden ayudar con los síntomas graves de depresión si los cambios sociales y en el estilo de vida no han servido, pero no deben ser la primera opción.
- Si hay riesgo de que las personas que viven con demencia se lesionen o lesionen a otros, el haloperidol y la risperidona, por ejemplo, pueden ayudar, pero nunca deben ser la primera opción.
Cuidado Personal
Los síntomas de la demencia pueden controlarse de distintas maneras:
- Hacer ejercicio
- Seguir una dieta saludable
- Dejar el tabaco y el alcohol
- Acudir al médico periódicamente
- Anotar las tareas y las citas cotidianas para no olvidar cosas importantes
- No abandonar aficiones y hacer actividades que se disfruten
- Buscar nuevas formas de mantener activa la mente
- Pasar tiempo con amigos y familiares y participar en la vida comunitaria
Con el paso del tiempo, puede ser más difícil tomar decisiones importantes que afecten personal o económicamente. Por ese motivo, conviene:
- Tener a personas de confianza que ayuden a tomar decisiones y a comunicarlas.
- Informar por anticipado de las decisiones y preferencias en materia de cuidados y apoyo.
- Llevar encima, al salir de casa, un documento de identidad con su dirección y los contactos de emergencia.
- Recurrir a familiares y amigos.
- Contar a conocidos cómo pueden ayudar.
- Unirse a un grupo de apoyo local.
Apoyo a los Cuidadores
Cuidar y apoyar a una persona que vive con demencia puede suponer un desafío que tendrá consecuencias para la salud y el bienestar de los cuidadores. Las personas que prestan apoyo a una persona que vive con demencia deben ponerse en contacto con familiares, amigos y profesionales para obtener ayuda, descansar periódicamente y cuidarse, experimentar con técnicas de gestión del estrés, como ejercicios basados en la atención plena, y buscar ayuda y orientación profesional si es necesario.
Derechos Humanos y Respuesta de la OMS
Desafortunadamente, las personas que viven con demencia a menudo se ven privadas de los derechos y libertades básicos. En muchos países, el uso de medios de inmovilización tanto físicos como químicos está a la orden del día en los hogares de atención para personas de edad o en los servicios de cuidados intensivos. Hace falta un marco legislativo apropiado y favorable basado en normas de derechos humanos internacionalmente aceptadas para garantizar la máxima calidad en la prestación de servicios a las personas con demencia y sus cuidadores.
La OMS reconoce la demencia como una prioridad de salud pública. En mayo de 2017, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó el Plan de acción mundial sobre la respuesta de salud pública a la demencia 2017-2025, que constituye un modelo integral dirigido a los responsables de la formulación de políticas, los asociados internacionales, regionales y nacionales y la OMS para la adopción de medidas en las siguientes esferas:
- La demencia como prioridad de salud pública.
- Sensibilización acerca de la demencia y creación de una sociedad que tenga una actitud inclusiva para con esta enfermedad.
- Reducción del riesgo de demencia.
- Diagnóstico, tratamiento y atención.
- Sistemas de información sobre la demencia.
- Apoyo a los cuidadores.
- Investigación e innovación.
A fin de facilitar el seguimiento del plan de acción mundial sobre la demencia, la OMS ha creado el Observatorio Mundial de la Demencia, un portal que recopila datos nacionales sobre 35 indicadores clave acerca de la demencia en las siete esferas estratégicas del plan de acción mundial.
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