La Dificultad para Alimentarse en Adultos Mayores: Prevalencia, Causas y Consecuencias

La falta de apetito puede ser considerada un signo natural del envejecimiento en las personas mayores, pero puede tener un gran número de consecuencias para la salud física y emocional. Estas incluyen pérdida de peso, desnutrición, debilidad muscular y un mayor riesgo de enfermedades. Este trastorno se conoce como hiporexia.

La Hiporexia: Un Reto en el Envejecimiento

¿Qué es la Hiporexia y Cómo Afecta a las Personas Mayores?

La hiporexia se caracteriza por una disminución parcial del apetito, especialmente en las personas mayores. Según la American Psychological Association, la hiporexia es un trastorno de salud relacionado con la pérdida del apetito. Se trata de un problema que afecta significativamente a las personas mayores, ya sea que vivan en su casa, en residencias o que estén hospitalizadas.

Un artículo titulado An overview of appetite decline in older people explica que esta condición afecta entre el 15 y el 30 % de las personas mayores, con tasas de incidencia más altas en las mujeres. La reducción del apetito es un problema serio, ya que puede causar pérdida de peso y deficiencias nutricionales. La hiporexia en ancianos o falta de apetito es una patología de gran prevalencia en adultos mayores, así como uno de los principales retos en el ámbito de la asistencia domiciliaria. Detectar la hiporexia implica observar cambios en los hábitos alimenticios, como una disminución notable en la cantidad de comida ingerida o en la frecuencia con la que se alimenta una persona mayor.

Esquema mostrando las principales consecuencias de la hiporexia en adultos mayores, como desnutrición, pérdida de peso y debilidad

Causas de la Hiporexia en la Tercera Edad

El artículo publicado por la National Library of Medicine señala que las causas por las que los adultos mayores pierden el apetito son muy variadas, e incluyen desde factores psicológicos como sentirse solo hasta el consumo de cierto tipo de medicamentos. La pérdida de apetito en el adulto mayor puede estar motivada por factores físicos, sociales, económicos y emocionales.

Factores Psicológicos y Sociales

  • Entorno y estado de ánimo: El entorno y el estado de ánimo pueden afectar el apetito.
  • Demencia: Condiciones como la demencia pueden reducir el apetito.
  • Depresión: Esta condición puede disminuir el deseo de comer, sobre todo en las personas que deben vivir y comer solas. La depresión también puede llevar al aislamiento, lo cual tiene repercusiones negativas en los hábitos de alimentación.
  • Dificultades para comprar alimentos y cocinar: Puede hacer que las personas se sientan menos motivadas.

Factores Fisiológicos

El envejecimiento implica una serie de cambios que afectan el cuerpo. Dentro de ellos se incluyen:

  • Cambios en el sistema digestivo.
  • Cambios hormonales.
  • El desarrollo de algunas enfermedades.
  • Cambios importantes en los sentidos del olfato y el gusto, que son factores silenciosos que reducen el apetito.
  • Problemas para masticar y deglutir.

Enfermedades Crónicas

Se ha comprobado que algunas enfermedades crónicas pueden disminuir el apetito. Vale resaltar que estas enfermedades son más comunes en las personas mayores:

  • Insuficiencia cardíaca.
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
  • Insuficiencia renal.
  • Cáncer.

Medicamentos y Restricciones

  • Medicamentos: Pueden alterar el apetito, ya que afectan el gusto y el olfato, y pueden causar náuseas.
  • Restricciones dietéticas: En ocasiones, las limitaciones del menú son el resultado de una prescripción médica.
Diagrama de flujo que muestra las interconexiones entre causas psicológicas, fisiológicas y médicas de la hiporexia

Síntomas y Consecuencias de la Hiporexia

Los síntomas que puede experimentar una persona cuando pierde el apetito son muy variados, sobre todo si el problema se debe a complicaciones de salud o una enfermedad crónica. Por lo general, lo primero que se nota es que la persona pierde el interés por la comida, pierde peso, y como consecuencia de la deficiencia de nutrientes padece de fatiga y debilidad. Con frecuencia se le suele restar importancia al adelgazamiento de las personas mayores. Uno de los motivos de la pérdida de peso involuntaria puede estar en una ingesta diaria de alimentos que no cubre las necesidades nutricionales del paciente.

Riesgos Más Allá de la Desnutrición

La desnutrición es, sin duda, una de las principales preocupaciones cuando hablamos de hiporexia en ancianos. Sin embargo, los riesgos van más allá:

  • Pérdida de masa muscular y ósea: La desnutrición provoca la disminución de la masa muscular y ósea, lo que aumenta el riesgo de caídas y fracturas.
  • Fatiga y anemia: La falta de hierro y otros nutrientes esenciales puede causar fatiga, anemia y palidez.
  • Aumento del riesgo de caídas y fracturas: La debilidad muscular y ósea, junto con la fatiga y la anemia, aumentan el riesgo de caídas y fracturas en ancianos.
  • Deterioro cognitivo y funcional: La desnutrición puede afectar el funcionamiento cerebral, causando problemas de memoria, concentración y atención.
  • Malnutrición y piel: Uno de los órganos más afectados por la malnutrición es la piel. Debido a la falta de proteínas y micronutrientes, la piel no tolera bien la presión prolongada, y se pueden formar heridas difíciles de curar, especialmente en personas encamadas o con movilidad reducida.

Estrategias de Abordaje y Prevención

¿Qué Hacer Cuando una Persona Mayor no Quiere Comer?

Cuando las personas mayores no quieren comer es importante consultar a un médico para determinar de qué se trata y tomar medidas para evitar las complicaciones. Parte de las recomendaciones es determinar cuál es la causa que está detrás de la falta de apetito, ya que así se pueden tomar medidas efectivas.

En casa también se pueden tomar medidas para ayudar a un ser querido afectado por la pérdida del apetito:

  • Compartir el momento de comer: Esto puede hacer que la persona se sienta motivada y disfrute de la comida.
  • Ofrecer comidas más pequeñas, pero con más frecuencia: Las personas mayores no tienen la misma capacidad para consumir y digerir tanta comida como una persona joven, por lo que se recomienda distribuirlas a lo largo del día.
  • Alimentos de fácil masticación y digestión: Bocados pequeños.
  • Enriquecer la dieta: Incluir frutas y verduras frescas, proteínas magras y granos integrales. Evitar los azúcares añadidos, alimentos procesados, bebidas azucaradas, cafeína, y grasas saturadas y trans.
  • Manejo de problemas específicos:
    • Para boca seca, aumentar la ingesta de agua y reducir el consumo de alimentos secos y duros.
    • Para problemas de gusto y olfato, incluir algunas especias para realzar el sabor de los alimentos, según las preferencias individuales.
  • Buscar apoyo profesional: Consultar a un nutricionista especializado y a otros médicos que puedan ayudar a controlar la situación.

Prevención de la Hiporexia en la Tercera Edad

Debido a las consecuencias que tiene la hiporexia en las personas de la tercera edad, es recomendable tomar algunas medidas para prevenir esta condición:

  • Adaptar la dieta: Servir pequeñas porciones de comida, por ejemplo, puede facilitar el consumo de los alimentos.
  • Realizar actividades físicas: Especialmente, porque puede aumentar el apetito.
  • Mantener relaciones sociales saludables: El aislamiento puede contribuir a la falta de apetito.

Apoyo Profesional y Suplementos

La supervisión de un cuidador puede garantizar buenos hábitos y un control personalizado. Es fundamental el seguimiento de dietas diseñadas por un nutricionista, ajustadas a las necesidades y condiciones de salud del paciente, junto con la monitorización del peso y observación de hábitos.

Las vitaminas para ancianos que no quieren comer pueden ser una alternativa para combatir la hiporexia, siempre bajo supervisión médica. Algunas de ellas incluyen:

  • Vitamina B12: Favorece la producción de glóbulos rojos y el apetito. Su deficiencia puede causar anemia y fatiga, contribuyendo a la hiporexia.
  • Ácido fólico: Ayuda a la absorción de la vitamina B12 y al funcionamiento del sistema digestivo. Su déficit puede provocar anemia y problemas gastrointestinales, impactando negativamente en el apetito.
  • Zinc: Fortalece el sistema inmunológico y el sentido del gusto. Su deficiencia puede afectar el gusto y el olfato, reduciendo el interés por la comida.
  • Hierro: Combate la anemia, un factor que puede contribuir a la fatiga y a la falta de apetito.

Combatir la hiporexia no solo implica detectar las causas y abordarlas, sino también estimular el apetito de forma segura y efectiva. Algunas hierbas pueden ser útiles:

  • Jengibre: Estimula el sistema digestivo y alivia las náuseas.
  • Manzanilla: Posee propiedades calmantes y digestivas.
  • Cardamomo: Estimula el apetito y tiene un sabor agradable.

En algunos casos, el médico puede recetar medicamentos estimulantes del apetito para casos más severos. Es importante recordar que la elección del método adecuado dependerá de la causa de la hiporexia, la salud general del anciano y sus preferencias.

👴 PÉRDIDA DE APETITO EN EL ADULTO MAYOR - CENTRO MÉDICO DAC

Relación con Otros Trastornos y Cuándo Buscar Ayuda

La hiporexia no tiene una relación directa con enfermedades o trastornos de la tercera edad como la enfermedad de Parkinson o la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, un artículo de Frontiers in Aging Neuroscience, señala que la pérdida de peso y la desnutrición pueden hacer que estas enfermedades avancen, aumentando las tasas de discapacidad y mortalidad. Esto se debe a que un organismo con deficiencias nutricionales tiene menos capacidad para enfrentar los procesos degenerativos asociados a estas patologías.

No siempre es fácil determinar cuándo la disminución del apetito requiere atención médica, pero hay señales claras que no deben pasarse por alto. Cuando la negativa a comer se convierte en algo habitual, es importante actuar cuanto antes. La persona mayor puede dejar de comer un día como una respuesta puntual a un problema de salud, a factores ambientales o incluso a un enfado. Sin embargo, si la situación de hiporexia en un ser querido mayor no mejora con las medidas mencionadas, es fundamental buscar apoyo profesional.

Estudio de Prevalencia en Chile: ESSALCAVI

Hasta hace poco no existían datos fidedignos que permitieran responder con certeza sobre la alimentación de los adultos mayores en Chile. Por esta razón, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile realizó la primera Encuesta de Salud, Seguridad Alimentaria y Calidad de Vida (ESSALCAVI). Esta publicación es la primera investigación de este tipo que se realiza en Chile y fue un sondeo que evidenció un problema alarmante.

Datos Clave de la Encuesta ESSALCAVI

El trabajo de campo consistió en entrevistas y exámenes presenciales a 1.171 personas mayores de 65 años (62% mujeres), residentes en 88 comunas de Chile, cubriendo el total de las regiones del país y hábitat urbano o rural. Algunos de los hallazgos más relevantes incluyen:

  • Un 32,4% de los adultos mayores en Chile presenta riesgo de desnutrición, siendo este porcentaje más alto en las mujeres (35,1% vs 28,9% hombres).
  • El 15,9% de los mayores de 65 años a nivel nacional registró Inseguridad Alimentaria (IA) severa o moderada, con una proporción de IA Severa de 4,2%. Esto significa que tienen disponibilidad limitada o incierta de alimentos.
  • La Macrozona Norte observó el mayor nivel de IA Severa, con un 8,5%.
  • El 21% de los entrevistados declaró no consumir alimentos saludables o nutritivos por falta de dinero.
  • El 90% de los encuestados calificó el precio de las carnes como elevado e inalcanzable, y el 79,1% para los productos del mar.
  • El 5,6% de los encuestados dijo haber pasado un día entero sin comer por falta de recursos.
  • La IA es mayor entre aquellos que presentan depresión o soledad o se encuentran insatisfechos con la vida.
  • El estudio también consideró la asociación entre seguridad alimentaria y los programas alimentarios estatales orientados a las personas mayores, como el Programa de Alimentación Complementaria del Adulto Mayor (PACAM). Sobre el 60% de la población beneficiaria de 70 años y más no retira la bebida láctea ni la crema “Años Dorados”. Entre quienes retiran la bebida láctea, el 23,4% declaró consumirla “nunca o casi nunca” y el 19,4% solamente “algunos días”. Además, entre las personas que registraron inseguridad alimentaria, el 42,6% no retira los alimentos.
  • En cuanto a la salud oral y visual: a un 50,9% le faltan todos o la mayoría de sus dientes, y el 52% declaró no lograr o tener dificultad para ver la información en envases de alimentos.
Gráfico de barras mostrando el porcentaje de adultos mayores en riesgo de desnutrición y con inseguridad alimentaria en Chile según el estudio ESSALCAVI

Implicaciones y Perspectivas

El director del INTA, Francisco Pérez Bravo, señaló que este estudio permite reconocer las deficiencias nutricionales acumuladas en las personas mayores y entender los cambios fisiológicos y funcionales del envejecimiento. Moisés Sandoval, sociólogo y doctor en Demografía, indica que estos resultados dan cuenta de un problema alarmante sobre el que es urgente tomar medidas desde distintos ángulos. Él explica que este 32,4% de personas mayores con riesgo de desnutrición está relacionado con temas económicos, aislamiento, soledad y depresión. La vicerrectora (S) de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, Anahí Urquiza, destacó la importancia de la colaboración público-privada para afrontar los desafíos del país, en especial en la seguridad alimentaria.

El senador Juan Luis Castro comentó que este estudio "marca una fotografía preocupante respecto de grados de desnutrición que avanzan en los adultos mayores, de una incapacidad económica creciente, de una situación de falta de atención desde el Estado en políticas públicas, que hoy día están carentes y, además, deja insinuados problemas de salud mental fuertes, problemas de aislamiento en la vivienda y problemas de financiamiento, incluso en el dilema entre comprar alimentos o comprar medicamentos".

Gonzalo Uriarte, presidente del gremio de Alimentos y Bebidas de Chile, expresó que esta iniciativa nació en la búsqueda de conocer a este grupo creciente y con poco apoyo social que son los adultos mayores, un grupo que necesita estar incluido de mejor manera en las políticas públicas, mayor atención y contención.

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