Con el envejecimiento, se producen cambios progresivos en el funcionamiento de nuestros sentidos, principalmente en la audición y la visión. Estos sentidos, que nos proporcionan información acerca del mundo que nos rodea, se vuelven menos agudos con el paso de la edad, afectando significativamente la calidad de vida. Los problemas de audición en personas mayores alteran la forma de comunicarse con los demás y de disfrutar de múltiples actividades. Por esto, las alteraciones sensoriales pueden conducir al aislamiento del adulto mayor.
La Presbiacusia: La Pérdida Auditiva Relacionada con la Edad
A medida que envejecemos, es frecuente que se produzca una pérdida gradual en la audición. Alrededor del 30 por ciento de las personas entre los 65 y los 75 años tienen un cierto grado de pérdida auditiva. A partir de los 75 años, este porcentaje se eleva hasta el 50 por ciento.
La presbiacusia es la patología más habitual de pérdida de la audición en personas mayores. Es la forma genérica para denominar a la pérdida progresiva de audición en los adultos mayores y se debe al deterioro del oído interno provocado por la edad. Esta pérdida auditiva es una condición frecuente en los adultos mayores y puede afectar significativamente su calidad de vida. A medida que envejecemos, la audición se deteriora de manera natural, pero existen diversos factores que pueden acelerar este proceso.
Causas de la Presbiacusia
- Envejecimiento natural: Con el tiempo, las células ciliadas del oído interno, responsables de captar las vibraciones del sonido y enviarlas al cerebro, comienzan a desgastarse y no se regeneran. La hipoacusia ocurre cuando estas diminutas células se dañan o mueren.
- Exposición a ruidos fuertes: La exposición continua a sonidos fuertes, como el tráfico, la música alta o maquinaria pesada, puede dañar la estructura del oído con el tiempo, contribuyendo a la pérdida de la audición de manera irreversible.
- Predisposición genética: La predisposición genética también juega un papel clave en la pérdida auditiva; la hipoacusia relacionada con la edad tiende a ser hereditaria.
- Enfermedades crónicas: Ciertas afecciones como la diabetes y la hipertensión pueden afectar el flujo sanguíneo hacia los oídos, contribuyendo al deterioro auditivo.
- Tabaquismo: Los fumadores son más propensos a tener tal pérdida auditiva que los no fumadores.
- Ciertos medicamentos: Algunos medicamentos, como los usados en quimioterapia, pueden contribuir a la hipoacusia.
Síntomas de la Presbiacusia
La pérdida auditiva ocurre lentamente con el tiempo, y sus síntomas van apareciendo poco a poco, por lo que a veces son difíciles de detectar. Los primeros indicios de pérdida auditiva incluyen:
- Dificultad para escuchar a las personas alrededor, especialmente en ambientes ruidosos.
- Tener que subir el volumen del televisor o el teléfono.
- Pedirle con frecuencia a las personas que repitan lo que dijeron.
- Frustración por no poder escuchar.
- Ciertos sonidos parecen demasiado fuertes.
- Problemas para oír en áreas ruidosas.
- Problemas para diferenciar ciertos sonidos como "s" o "z".
- Mayor dificultad para entender a las personas con voces agudas.
- Aparición de pitidos y zumbidos en los oídos (tinnitus).
- El ruido ambiental dificulta cada vez más la comprensión de las palabras.
- Las conversaciones se viven como murmullos y se tiene la sensación de que los interlocutores susurran.
Entendiendo la presbiacusia: Guía completa por futuras fonoaudiólogas de la UCALP
Otros Tipos de Alteraciones Auditivas en Adultos Mayores
Aunque la presbiacusia es la más común, existen otras condiciones que pueden afectar la audición en la tercera edad:
- Acumulación de cerumen: Algunas veces, el cerumen puede bloquear los conductos auditivos externos y causar hipoacusia.
- Otosclerosis: Consiste en un proceso de envejecimiento de los huesos del oído. Se trata de un problema de salud crónico en el que se pierde la capacidad de percibir la intensidad de los sonidos.
- Síndrome de Ménière: Consiste en la acumulación de líquido en el oído interno, aunque esto es menos común como una alteración puramente relacionada con la edad avanzada.
Diagnóstico y Tratamiento de la Hipoacusia
Ante cualquier signo de alarma, es necesario acudir al médico a fin de obtener un diagnóstico para poner en marcha el tratamiento más adecuado. El problema auditivo debe identificarse precozmente y acudir al otorrinolaringólogo para emplear la ayuda auditiva.
Proceso de Diagnóstico
El proveedor de atención médica llevará a cabo un examen físico completo para encontrar si un padecimiento físico está causando la hipoacusia. Utilizará un instrumento llamado otoscopio para observar dentro de los oídos. Se puede remitir a un otorrinolaringólogo y un especialista en el oído (audiólogo). Las audiometrías pueden ayudar a determinar el grado y el tipo de la hipoacusia.
Opciones de Tratamiento
No existe cura para la hipoacusia relacionada con la edad; el tratamiento se concentra en mejorar el desempeño diario. La pérdida auditiva a menudo es irreversible, por lo que la prevención es clave. Con las soluciones adecuadas, es posible mitigar sus efectos y disfrutar de una vida plena. Lo siguiente puede ayudar:
- Audífonos: Son dispositivos que amplifican los sonidos y facilitan la comunicación. Los audífonos para personas sordas son una de las soluciones más comunes para la pérdida de la audición.
- Implantes cocleares: Para personas con pérdida auditiva severa que no responden bien a los audífonos, los implantes cocleares pueden ser una alternativa. Se realiza una cirugía para colocar el implante, que permite a la persona detectar sonidos de nuevo y, con práctica, puede permitirle entender el lenguaje, aunque no restablece la capacidad auditiva normal.
- Amplificadores telefónicos y otros dispositivos de ayuda.
- Lenguaje de señas: Para aquellos con hipoacusia grave.
- Lectura de labios: La lectura del lenguaje (lectura de los labios y el uso de señas visuales) puede ayudar a la comunicación.

Prevención y Manejo de la Hipoacusia
Para minimizar la pérdida de la audición en los adultos mayores, es importante proteger los oídos de ruidos excesivos y controlar las condiciones de salud preexistentes. Las evaluaciones auditivas periódicas permiten detectar la pérdida de audición a tiempo y aplicar tratamientos adecuados.
En Del Prado Medical Center, ofrecemos atención médica primaria y derivaciones a especialistas para el cuidado de la audición.
Consejos para la Comunicación con Personas con Hipoacusia
Vivir con sordera en el adulto mayor puede ser un desafío tanto para el afectado como para sus familiares. Al comunicarte con una persona con pérdida auditiva, es importante:
- Llamar su atención mirándole de frente.
- Eliminar los ruidos de fondo.
- Asegurarse de que no existan barreras entre la persona mayor y el interlocutor.
- Hablar de forma clara y pausada.
- Colocarse a una distancia mínima de un metro.
- Hablar en un tono moderado sin gritar.
- Asegurarse de estar frente a la persona para que pueda ver los gestos y leer los labios si es necesario.
La sordera en el adulto mayor puede provocar aislamiento y frustración, por lo que brindar apoyo emocional es fundamental. La hipoacusia puede ocasionar problemas físicos (por ejemplo, no escuchar una alarma de incendio) y psicológicos (como el aislamiento social).
Impacto en la Calidad de Vida y Cognición
Los problemas de audición en personas mayores alteran la forma de comunicarse con los demás y disfrutar de múltiples actividades, lo que puede conducir al aislamiento. La hipoacusia puede provocar que se evite salir de casa. Buscar la ayuda de su proveedor de atención médica y de familiares y amigos es crucial para evitar el aislamiento.
Varios estudios sugieren que existe una relación entre la aceleración del deterioro cognitivo y la pérdida de audición. Un estudio dirigido por el doctor Lin, en el Centro Johns Hopkins para el Envejecimiento y la Salud, reveló que las personas que experimentaron pérdida de audición eran más proclives a desarrollar una disminución cognitiva en los seis años subsiguientes.
La pérdida auditiva es una condición común que, si no se trata adecuadamente, puede afectar gravemente la calidad de vida. Sin embargo, con las soluciones y tratamientos adecuados, es posible mitigar sus efectos y disfrutar de una vida plena.