El VIH y la Vulnerabilidad Poblacional por Edad

La Persistencia del VIH como Problema de Salud Pública Mundial

El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) continúa siendo un importante problema de salud pública mundial, habiendo cobrado más de 36 millones de vidas y estimándose, para el 2012, 35 millones de personas infectadas por el VIH. Inicialmente, los análisis de la situación del VIH se enfocaron en el comportamiento individual, definiendo "grupos de riesgo". Sin embargo, a medida que la enfermedad se propagó, el concepto de grupos vulnerables evolucionó para incluir a aquellos individuos con menor capacidad de protegerse frente a conductas de riesgo, una capacidad estrechamente relacionada con sus condiciones sociales, culturales y demográficas.

La vulnerabilidad se define como "los diferentes grados y naturalezas de la susceptibilidad de los individuos y las colectividades a la infección o a enfermarse, que dependen de su situación frente al conjunto integrado de aspectos sociales e individuales que los ubican en relación con el problema y con los recursos para enfrentarlo". Esta definición abarca factores individuales, sociales y programáticos.

Según ONUSIDA, los factores subyacentes a la vulnerabilidad pueden reducir la capacidad de los individuos y las comunidades para evitar el riesgo del VIH y, a menudo, están fuera del control individual. Estos incluyen la falta de conocimientos y destrezas para la protección, la accesibilidad, calidad y cobertura de los servicios de salud, y factores sociales como la violación de los derechos humanos o ciertas normas sociales y culturales.

Infografía sobre los factores que contribuyen a la vulnerabilidad al VIH (sociales, individuales, programáticos)

Estadísticas Globales Recientes del VIH

Desde 2010, se ha observado una reducción significativa en las nuevas infecciones por VIH. Las nuevas infecciones han disminuido un 40%, de 2,2 millones a 1,3 millones en 2024. Las nuevas infecciones por VIH entre niños han decrecido un 62%, pasando de 310.000 en 2010 a 120.000 en 2024.

En cuanto a la mortalidad, en 2024, aproximadamente 630.000 personas fallecieron por enfermedades relacionadas con el sida a nivel mundial, una cifra menor en comparación con los 2,1 millones de 2004 y los 1,4 millones de 2010. La prevalencia global del VIH entre adultos (de 15 a 49 años) fue del 0,7 %.

En 2023, el 86 % de todas las personas que vivían con el VIH conocía su estado serológico, y de estas, el 89 % tenía acceso al tratamiento. Para los niños de 0 a 14 años, los objetivos 95-95-95 (porcentaje de personas que conocen su estado, que reciben tratamiento y que alcanzan la supresión viral) fueron del 66 %, 86 % y 84 % respectivamente.

El VIH

El VIH en la Población Mayor: Una Vulnerabilidad Ignorada

Aumento de Personas Mayores con VIH

Gracias a la eficacia de los medicamentos modernos contra el VIH (terapia antirretroviral o TAR), muchas personas con VIH viven vidas largas y saludables. A partir de 2022, alrededor del 54% de las personas con VIH en los Estados Unidos tenían 50 años o más, lo que indica que una proporción creciente de la población que vive con VIH está envejeciendo.

No obstante, la población mayor también enfrenta el riesgo de nuevas infecciones. En 2022, las personas de 50 años o más representaron el 16% de todos los nuevos diagnósticos de VIH en los Estados Unidos.

Factores de Riesgo y Particularidades en la Transmisión

Muchos factores de riesgo del VIH son los mismos para personas de cualquier edad, como tener relaciones sexuales anales o vaginales sin protección con una persona con carga viral detectable o compartir equipo de drogas inyectables. Es crucial recordar que una persona con VIH en tratamiento y con carga viral indetectable tiene cero riesgo de transmitir el VIH a sus parejas sexuales (Indetectable = Intransmisible o I=I).

Sin embargo, algunos cambios relacionados con la edad pueden aumentar la probabilidad de transmisión. Por ejemplo, la sequedad vaginal y el adelgazamiento del revestimiento vaginal después de la menopausia pueden hacer que el tejido sea más frágil y propenso a desgarros durante las relaciones sexuales, facilitando la entrada del VIH. Además, las personas mayores podrían ser menos propensas a usar condones durante las relaciones sexuales, ya que la preocupación por el embarazo disminuye.

Barreras para el Diagnóstico y el Tratamiento Tardío

Las recomendaciones de los CDC indican que toda persona de 13 a 64 años debe hacerse la prueba de detección del VIH al menos una vez, y con mayor frecuencia si existen factores de riesgo. No obstante, las personas mayores son menos propensas a hacerse la prueba de detección del VIH por varias razones:

  • En general, se percibe que las personas mayores tienen un bajo riesgo de contraer el VIH, lo que lleva a que los proveedores de atención médica no siempre recomienden la prueba.
  • Algunas personas mayores pueden sentir vergüenza o temor a someterse a la prueba.
  • Las señales de infección por el VIH en personas mayores pueden confundirse con síntomas del envejecimiento o de afecciones geriátricas, lo que lleva a que los análisis de diagnóstico no incluyan la prueba del VIH.

Como resultado, a muchas personas mayores se les diagnostica la infección por VIH en una etapa avanzada. Por ejemplo, los CDC informaron que en 2023, las personas de 65 años o más representaron más de un tercio (33.9%) de todos los diagnósticos de VIH (SIDA) en etapa 3. Un diagnóstico tardío implica un inicio tardío del tratamiento y sus beneficios, pudiendo causar más daño al sistema inmunológico y aumentando las posibilidades de desarrollar SIDA y otras enfermedades graves.

Gráfico de barras mostrando el porcentaje de diagnósticos tardíos de VIH por grupo de edad

Desafíos en el Tratamiento del VIH en Adultos Mayores

El tratamiento con medicamentos contra el VIH se recomienda para todas las personas infectadas. Sin embargo, al igual que las personas mayores sin VIH, muchas personas mayores con VIH pueden presentar problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades renales y cáncer. Estas comorbilidades pueden complicar el tratamiento del VIH, haciendo esencial que el régimen de tratamiento sea adaptado a las necesidades de salud individuales, la rutina diaria, otros medicamentos y las preferencias personales.

La Situación del VIH y Poblaciones Clave en España

En España, los esfuerzos de prevención del VIH han sido insuficientes, y desde el año 2000, la incidencia se ha mantenido estable, superando la media europea. Se estima que entre 130.000 y 160.000 personas viven con VIH en España; de estas, el 18% desconoce su infección y la mitad recibe un diagnóstico tardío. Este retraso en el diagnóstico se observa más en heterosexuales, usuarios de drogas inyectadas, mayores de 50 años e inmigrantes.

El diagnóstico tardío (CD4 < 350 células/μl) y la enfermedad avanzada (CD4 < 200 células/μl) son retos importantes en España. En 2015, el 46,5% de los diagnósticos fueron tardíos. Un diagnóstico tardío no solo empeora la evolución individual, la esperanza y calidad de vida, sino que también incrementa los costes sanitarios y el riesgo de transmisión.

Vías de Transmisión Dominantes

Los principales mecanismos de transmisión del VIH son la vía sexual y, en menor medida, el contacto con sangre o fluidos (transmisión madre-hijo, accidentes laborales biológicos, uso compartido de material de inyección por usuarios de drogas). Actualmente, en España, la transmisión por transfusión o trasplante es inexistente y las infecciones por vía vertical son excepcionales. La vía sexual es la mayoritaria (79%), seguida por la vía parenteral en usuarios de drogas intravenosas (2,8%).

El riesgo de adquirir la infección no solo depende de la probabilidad de transmisión por exposición, sino también del número de exposiciones, la carga viral plasmática, el recuento de linfocitos CD4 y el seguimiento de la TAR. Padecer una infección de transmisión sexual (ITS) también incrementa el riesgo de adquirir el VIH. Adicionalmente, la susceptibilidad biológica es mayor en mujeres jóvenes o durante la menopausia debido a la mayor fragilidad de la mucosa vaginal.

Otros Grupos Poblacionales Vulnerables

Además de la edad, la OMS y ONUSIDA identifican poblaciones clave que tienen mayor probabilidad de exposición al VIH y cuya participación es fundamental para una respuesta eficaz. Estas incluyen:

  • Hombres que tienen sexo con hombres (HSH): Representan el 53,6% de los nuevos diagnósticos en España y muestran un aumento de casos, siendo el único grupo con esta tendencia. Pese a su mayor concienciación y frecuencia de pruebas, su elevada prevalencia del VIH y las prácticas sexuales anales aumentan el riesgo.
  • Personas que se inyectan drogas (PID): Aunque su proporción de nuevas infecciones ha disminuido al 2,8% en España, un 60% de sus diagnósticos son tardíos.
  • Población reclusa: La vía parenteral es el principal riesgo. Aunque la prevalencia ha disminuido, sigue siendo superior a la de la población no reclusa.
  • Inmigrantes: Constituyen una población heterogénea y especialmente vulnerable debido a factores socioculturales, lingüísticos, económicos, laborales, administrativos y legales. En 2015, el 30,3% de los nuevos diagnósticos de VIH en España se produjeron en personas inmigrantes, a pesar de no superar el 12% de la población general.
  • Trabajadores sexuales y personas transgénero: Estos grupos son muy heterogéneos y especialmente vulnerables al estigma y la discriminación. Los trabajadores sexuales HSH y las mujeres transexuales en España presentan las mayores prevalencias del VIH.

Factores sociales, culturales, políticos o económicos, como la accesibilidad y cobertura del sistema sanitario, la desigualdad de género o la violación de los derechos humanos, pueden limitar la capacidad de un individuo o una comunidad para evitar la infección. Estos factores de riesgo y la vulnerabilidad social pueden reforzarse mutuamente, aumentando el riesgo de infección por VIH.

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