La Crisis Profunda de la Incapacidad Productiva y el Contexto Chileno

Este artículo se sumerge en un debate esencial sobre las crisis del capitalismo y su manifestación en la economía chilena, a partir de las ideas expuestas por expertos como Gonzalo Durán y Miguel Silva. Se explora cómo las tendencias económicas de mediano y largo plazo, la evolución de las fuerzas productivas y la incapacidad de los sistemas para adaptarse a nuevas realidades, culminan en momentos de profunda inestabilidad social y política.

Análisis de las Crisis Capitalistas desde la Perspectiva Marxista

La discusión sobre la teoría de las crisis es un eje central para comprender las problemáticas actuales. Gonzalo Durán, académico de la Universidad de Chile e investigador de Fundación SOL, junto a Miguel Silva, han contribuido significativamente a este debate a través de la edición de un manual de economía, una guía de apoyo para la lectura de El Capital de Marx.

La Relevancia de una Nueva Guía de Lectura de "El Capital"

La justificación de esta nueva publicación radica en la dificultad de abordar directamente el texto de Marx. Silva explica que el libro surge como una guía para ayudar a las personas a entender mejor El Capital, utilizando un lenguaje menos técnico y facilitando la comprensión de sus ideas novedosas sin asustar a los lectores. La guía ayuda a entender qué quiere decir Marx en cada capítulo, página o frase, buscando convertir la lectura en un saber más sólido.

Portada de una guía de estudio de

Durán añade que el libro nace de la necesidad de profundizar en el método marxista de manera sistemática, un interés surgido de sus cursos en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Los estudiantes se organizaron para levantar un curso optativo de Economía Marxista, lo que impulsó la creación de este material de apoyo.

El libro consta de dos partes principales: una traducción autorizada de la guía de lectura de El Capital de Joseph Choonara, y una segunda parte que aborda debates posteriores a Marx, discusiones contemporáneas dentro del marxismo. Los autores se posicionan en una corriente que reivindica la teoría del valor-trabajo, en línea con la tradición clásica y las contribuciones de Marta Harnecker.

Ejes de Discusión Contemporáneos en el Marxismo

Silva destaca dos grandes temas de discusión: el rol del Estado en la acumulación de capital y el impacto de la plusvalía no reinvertida productivamente. La intervención estatal ha sido una constante a lo largo del siglo, desde las economías de guerra hasta la planificación centralizada. Otro punto crucial es qué sucede cuando una parte significativa de la plusvalía se destina a gasto improductivo (publicidad, armas), lo que afecta la tasa de acumulación y la competitividad internacional, un fenómeno no abordado por Marx directamente, pero central en el capitalismo actual.

Durán, por su parte, enfatiza la teoría de las crisis, en particular la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, desarrollada por Marx en el volumen III de El Capital. Esta ley es fundamental para entender las crisis capitalistas y cómo los capitalistas intentan revertir la caída de la tasa de ganancia. Para su comprensión, es necesario dominar conceptos previos como acumulación, composición orgánica del capital, capital constante y variable, y tasa de plusvalía.

KARL MARX TASAS DE GANANCIA

El método marxista, según Durán, invita a ir más allá de la superficie y a sumergirse en las contradicciones estructurales del capitalismo.

El Debate sobre las Fuerzas Productivas y el Agotamiento del Capitalismo

El debate entre Michael Roberts y Rolando Astarita sobre si estamos frente a crisis de sobreproducción o crisis de sobreacumulación es relevante para entender el agotamiento histórico del capitalismo. Durán y Silva se inclinan por la posición de Roberts, que reivindica la teoría marxista clásica y distingue entre “crisis” cíclicas y “la crisis” estructural, ligada a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.

Astarita, en cambio, se centra en la sobreproducción, mientras que las teorías del subconsumo atribuyen las crisis a la insuficiencia de la demanda. Para Marx, la crisis es estructural, resultado de la acumulación y el reemplazo del trabajo vivo por capital constante, lo que se observa hoy en la industria 4.0, la automatización y los algoritmos. Roberts habla de una “larga depresión” desde 2008, donde la rentabilidad se recupera parcialmente, pero nunca a niveles previos, confirmando la vigencia de la ley de Marx.

La Crisis de la Incapacidad Productiva en Chile

La discusión se traslada a la economía chilena y las "discusiones escatológicas" sobre su posible colapso. Se plantea si la estabilidad de los años noventa y la crisis de 2008, junto con la recesión mundial inminente, están ligadas al debate sobre las fuerzas productivas y el agotamiento del capitalismo.

Del Valor de Uso al Valor de Cambio: Una Introducción a la Guía

Silva utiliza la guía para introducir una idea que cambió su forma de ver el mundo: la transición histórica del valor de uso al valor de cambio. En sociedades pre-mercantiles, como las comunidades mapuche, la producción no estaba orientada al mercado. La llegada de los colonizadores desarticuló estas comunidades, iniciando un proceso de transición hacia la producción para el intercambio.

La pregunta fundamental, según Silva, es cómo volver a una producción orientada al valor de uso, es decir, cómo salir de la producción para el mercado. La respuesta, para él brillante, es que esto solo es posible si quienes producen tienen control democrático sobre la producción. El socialismo no es simplemente la propiedad estatal de los medios de producción, sino el control de los productores sobre su propia vida. Las organizaciones de los trabajadores deben ser democráticas para aprender a decidir colectivamente, lo que Marx vinculaba al aumento de la capacidad e inteligencia de la clase trabajadora.

El Agotamiento Histórico del Capitalismo y la Coyuntura Chilena

El debate sobre las fuerzas productivas está ligado a la idea de que el capitalismo estaría históricamente agotado. La incapacidad del sistema para seguir desarrollando las fuerzas productivas condiciona el carácter convulso del proceso político y el enfrentamiento entre clases. En este contexto, la Fundación SOL ha documentado durante años las condiciones materiales de la clase trabajadora en Chile, mostrando que el 1% más rico concentra cerca del 49,8% de la riqueza del país.

Gráfico de la desigualdad de ingresos en Chile.

A pesar del superciclo del cobre entre 2006 y 2015, Chile enfrenta una alta tasa de pobreza. Datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE revelan que el estándar de vida en 2022 era menor que en 2007, con ingresos creciendo menos que los costos durante quince años. Esta realidad material explica el malestar social y la "rabia" generalizada, ya que, independientemente del gobierno, el estándar de vida cae.

Lorena Muñoz del Campo, economista chilena, ha demostrado un crecimiento inédito de la desigualdad interna entre el ciclo de movilizaciones de 2011-2012 y el estallido social de 2019, caracterizado por una hiperconcentración de ingresos y una vasta mayoría viviendo con salarios bajos.

KARL MARX TASAS DE GANANCIA

El Quiebre Democrático de 1973: Una Mirada Económica

Para comprender las causas del quiebre de la democracia chilena en 1973, es fundamental considerar las tendencias económicas de mediano y largo plazo que se agudizaron durante el gobierno de Salvador Allende. El gobierno de la Unidad Popular no solo enfrentó el sabotaje imperialista y de la clase dominante, sino también una profunda crisis económica sin salida en el marco de la estrategia de desarrollo vigente.

El Estado Desarrollista y la Transformación Social (1933-1973)

Hasta 1930, Chile era un país agrario con relaciones sociales de producción dominadas por la hacienda. La industria urbana era escasa, a excepción de las oficinas salitreras. La creciente conflictividad social, la crisis salitrera y la amenaza de revoluciones llevaron a los sectores más lúcidos de la clase dominante a adoptar una forma de Estado desarrollista, buscando una adaptación a las nuevas condiciones del capitalismo mundial.

Este periodo estuvo marcado por una rápida migración del campo a las ciudades, impulsada por la industrialización estatal y el aumento de la esperanza de vida. Sin embargo, este esfuerzo de modernización se vio truncado por la incapacidad de la industria manufacturera para absorber la creciente oferta de empleo, relegando a vastos sectores de la población a la marginalidad urbana y rural.

Gráfico comparativo de población urbana y rural en Chile (1900-2010).

Aunque el sindicalismo creció significativamente, su actividad estuvo limitada por las restricciones del Código del Trabajo de 1931 y la inflación descontrolada, que a partir de la década de 1950 mermaba el poder adquisitivo de los salarios.

Gráfico de la tasa de urbanización y fuerza laboral por sector en Chile (1900-2010).

En la segunda mitad de los años 60, el sindicalismo adquirió un impulso inédito, duplicando su tasa de afiliación, especialmente en el ámbito campesino. Este contexto de polarización política continental convirtió al movimiento sindical en el principal espacio de organización y lucha de los sectores populares.

Gráfico de afiliación sindical en Chile (1932-2010).

La Convergencia de Crisis en el Gobierno de la Unidad Popular

La Unidad Popular irrumpió en un momento de convergencia de tres procesos históricos cruciales:

  1. El agotamiento de la oferta limitada de mano de obra que impulsó los salarios industriales.
  2. El auge transitorio de los términos de intercambio debido a la demanda de cobre por las guerras de Corea y Vietnam.
  3. El "techo" de la estrategia de industrialización guiada por el Estado en América Latina, ante la incapacidad estructural de superar el rezago tecnológico, lo que se tradujo en una prolongada caída en la tasa de ganancia de la economía nacional.
Gráfico de salarios reales por sectores en Chile (1929-1970).

La crisis económica que enfrentó el gobierno de Allende no tenía salida posible en el marco de la estrategia de desarrollo entonces vigente. El golpe de Estado de 1973 y la dictadura no salvaron al país de un supuesto descalabro económico provocado por las políticas de la Unidad Popular. Más bien, debe entenderse como la única alternativa de la clase dominante para resolver un problema estructural del régimen de acumulación de capital en Chile: la crisis de la industrialización impulsada por el Estado en un contexto de fortalecimiento organizativo de la clase obrera. Los trabajadores, por su parte, no estaban dispuestos a pagar los costos de una reestructuración productiva con sus salarios y empleos, lo que hizo que el socialismo democrático se presentara como una alternativa afín a los intereses de las mayorías.

La Crisis Actual de las Izquierdas en Chile

El texto también analiza la reciente derrota electoral de las izquierdas en Chile en un ciclo internacional de fracasos y desorientación, marcado por el avance de la ultraderecha. A pesar de un periodo de rearticulación social y un ciclo de protestas masivas que culminaron en un estallido social, la elección de un gobierno progresista y un proceso constituyente favorable, el ciclo terminó con una derrota electoral sin avances significativos para las agendas de izquierda.

Dificultades de Comunicación y Estrategia

Se identifican varias razones para este desenlace:

  1. Dificultades para construir discursos simples: La ultraderecha ha logrado transformar rápidamente la rabia en antagonismo hacia un enemigo concreto, utilizando eslóganes simples y directos. Mensajes como "parásitos", "casta", "comunistas", "migrantes" o "inseguridad" son más fáciles de comunicar y digerir que nociones complejas.
  2. Primacía de la identidad sobre las políticas materiales: La construcción de políticas identitarias, centradas en la particularidad de un grupo oprimido, ha generado una esencialización de la diferencia. Esto ha desplazado la política como arte de persuadir y construir mayorías, por una práctica centrada en la denuncia y la "cancelación", fortaleciendo el sectarismo y la autodestrucción.
  3. Un problema de diagnóstico: A pesar de la vasta literatura sobre el neoliberalismo chileno, muchos elementos no fueron considerados al pensar en la sociedad en términos políticos. La izquierda abandonó la batalla cultural por desanclar el neoliberalismo, pasando por alto que gran parte del malestar también era la expresión de rabia y frustración ante las "promesas incumplidas" del modelo.
  4. Falta de coherencia sobre un proyecto: Las izquierdas exhiben dificultades para imaginar un proyecto claro más allá del equilibrio entre economía capitalista de mercado y justicia social. No existe una valoración homogénea de las experiencias históricas ni de los caminos posibles para alcanzar el socialismo o comunismo.
  5. Falta de estrategia de poder: La orientación de las políticas y el carácter del Estado dependen de complejas relaciones de fuerza. La izquierda chilena, a diferencia de otros movimientos en América Latina, aceleró su institucionalización sin construir bases sociales sólidas, lo que llevó a un "vaciamiento de lo social" y al debilitamiento de las organizaciones de base.
  6. Miedo a la herejía: Las izquierdas tienen dificultades para comprender plenamente el presente (capitalismo digital, fragmentación social, poder del algoritmo), anclándose en debates clásicos del siglo XIX y XX. Esto impide actualizar las tareas clásicas, como el sindicalismo o la construcción de organizaciones territoriales, a la realidad actual del trabajo por cuenta propia, la inestabilidad de la vivienda y la hiperfragmentación de las audiencias digitales.

El panorama para las izquierdas ha sido devastador en los últimos años, con el debilitamiento de organizaciones estudiantiles, medioambientales y político-sindicales, y la pérdida de anclaje territorial. Esto, sumado a un gobierno de minoría y una agenda pública derechizada, ha resultado en un proyecto sin poder y sin una estrategia clara. Se plantea la necesidad de autocríticas profundas y de buscar explicaciones más allá de la complacencia o de culpar a los medios o a la "ignorancia de la gente".

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