La Credencial del Cristiano: Significado y Relevancia

La palabra "credencial" proviene del latín credentialis, derivado a su vez de credere, que significa "creer". En su esencia, una credencial es algo que otorga credibilidad o confianza en la identidad, las cualificaciones o los derechos de una persona. Si bien la definición básica la describe como "algo que acredita", su significado es mucho más profundo y se extiende a lo largo de la historia y diversos contextos.

En el ámbito cristiano, la credencial adquiere una doble dimensión: una simbólica y espiritual, vinculada al amor y la identidad en Cristo, y otra formal y organizativa, especialmente dentro de estructuras eclesiásticas como la AICELA (Asociación Internacional de Iglesias Evangélicas Latinoamericanas en América).

La Credencial Espiritual: El Amor como Identificador del Cristiano

Ustedes saben qué significa llevar una credencial. Cristo dijo a sus discípulos: «Les doy una credencial, y esa credencial es el amor. Es la única cosa en el cielo y en la Tierra por la cual los hombres podrán conocerme».

Este concepto subraya que la verdadera "credencial" del cristiano no es un documento físico, sino la manifestación palpable del amor de Dios a través de sus vidas. Es un testimonio visible que debe interpelar al mundo. Sin embargo, la realidad a menudo difiere de este ideal.

Desafíos a la Credencial del Amor

  • Crítica y juicio destructivo: A menudo, entre cristianos se observa un tono de crítica aguda, de juicio destructivo, de opinión liviana, de desprecio y condenación secreta el uno para con el otro.
  • Divisiones por doctrinas: La Iglesia en general experimenta muchas divisiones, incluso por temas como la santidad, la sangre limpiadora o el bautismo del Espíritu.
  • Prioridad de doctrinas sobre el amor: Nuestras doctrinas y credos han sido más importantes que el amor, llevando a menudo a olvidar la orden de Dios de hablar la verdad en amor.

Si deseamos que el Espíritu Santo descienda en poder, debemos entrar en un pacto con Dios: debemos amarnos unos a otros con amor celestial. Este amor debe ser verdadero, lo suficientemente grande como para abarcar a todos los hijos de Dios, aun a los menos amables y dignos de ser amados. La falta de amor es una de las mayores causas por las que Dios no puede bendecir a su Iglesia.

¿Qué es el AMOR verdadero? - Andrés Corson | Prédicas Cortas #210

La Credencial Formal en el Ministerio: El Caso de la AICELA

Aunque la cobertura Divina es más que suficiente y no requiere ayuda de ninguna otra cobertura, en el contexto organizacional, las credenciales ministeriales cumplen una función de reconocimiento, responsabilidad y desarrollo.

Propósito y Beneficios de las Credenciales de la AICELA

El propósito fundamental de la AICELA no es dar cobertura, aunque es uno de sus beneficios. La credencial en este contexto formal implica:

  1. Reconocimiento del llamado y don(es) de Dios: Acredita que el individuo ha sido llamado y tiene dones para el ministerio.
  2. Relación interdependiente: Establece una relación entre la iglesia local, el distrito y la oficina nacional para asegurar un compromiso íntegro a las doctrinas bíblicas (Declaración de Fe) y el carácter distintivo del ministro.
  3. Responsabilidad: Genera responsabilidad tanto doctrinal como moral ante la iglesia local y la asociación (AICELA).
  4. Desarrollo: Fomenta el desarrollo teológico, educacional y personal.

Requisitos para Obtener una Credencial en la AICELA

Para la aprobación de una credencial, se establecen los siguientes criterios:

  • Debe ser un hermano(a) en la fe en plena comunión en una iglesia local y sujeto a su pastor.
  • Con limpia conciencia y sin ninguna reserva mental, debe aceptar la Declaración de Fe de la AICELA.
  • Debe ser examinado y aprobado por un comité de aprobación de credenciales.
  • El Comité de Credenciales Ministeriales decide la aprobación final.
  • Cada credencial es propiedad de la AICELA y es solo dada en fideicomiso bajo la responsabilidad de los candidatos.
  • Cada caso de divorcio, matrimonio con persona divorciada, o plan de casarse con una persona divorciada, se considerará y evaluará individualmente.
  • Todo solicitante se someterá a una verificación de antecedentes penales.

Las Sagradas Escrituras enseñan que a cada creyente se le ha dado un don a fin de servir al Señor y edificación de los santos en la Iglesia (Ef. 4:7). Algunos creyentes han recibido el llamado de Dios sobre sus vidas para un ministerio vocacional con el fin de preparar y edificar al cuerpo de Cristo (Ef. 4:11,12).

Aquellos a quienes Dios ha llamado, escogido y evidentemente comisionado, y que además la iglesia local con su pastor afirma, son subsecuentemente reconocidos por la AICELA a través del acto de imposición de manos en ellos (Hechos 13:3, 1 Ti. 4:14, 2 Ti.).

Tipos de Credenciales Ministeriales en la AICELA

Ministro Certificado

Esta credencial está diseñada para ministros ejerciendo en un ministerio que califica para ser reconocido y quien desea estar activo y ser responsable con la AICELA.

  • Duración: Otorgada por dos (2) años, renovable por dos (2) años.
  • Validez: Válida siempre y cuando el ministro que la porta permanezca activo en un ministerio que califica. Expira si el ministro no está activo.
  • Requisito: Esta credencial inicial es requerida para ostentar otras credenciales en la AICELA.

Ministro Licenciado

Esta credencial está diseñada para ministros ejerciendo en un ministerio que califica para ser reconocido y quien desea estar activo y ser responsable con la AICELA.

  • Duración: Otorgada por tres (3) años, renovable por tres (3) años.
  • Opcionalidad: No se requiere que una persona que porte esta credencial persiga la próxima (Ministro Ordenado); esto es opcional, y puede renovar la credencial de Ministro Licenciado cada tres (3) años.
  • Validez: Válida siempre y cuando el ministro que la porta permanezca activo en un ministerio que califica. Expira si el ministro no está activo.

Ministro Ordenado

Esta credencial está diseñada para ministros ejerciendo en un ministerio que califica para ser reconocido y quien desea estar activo y ser responsable con la AICELA.

  • Duración: Otorgada por cinco (5) años, renovable por cinco (5) años.
  • Requisito: Esta credencial es requerida para ostentar otras funciones ministeriales tales como presbiterio y obispado en la AICELA.
  • Validez: Válida siempre y cuando el ministro que la porta permanezca activo en un ministerio que califica. Expira si el ministro no está activo.

Transferencia de Ordenación

La transferencia de ordenación a la AICELA refleja el alineamiento y compromiso con la teología, Declaración de Fe y el carácter de la AICELA. También pone al transferido bajo la autoridad y en responsabilidad con la AICELA.

  • Requisitos: El candidato debe tener o haber tenido una ordenación de parte de otro cuerpo u organización que de ordenaciones o de la iglesia local, y poder proveer por escrito las minutas y las decisiones del consejo de dicho cuerpo.
  • Significado: Es el otorgamiento de confianza sobre aquellos quienes han sido llamados por Dios al ministerio público y establece una relación ministerial.
  • Derechos y Responsabilidades: Al ser aprobado, el candidato tendrá todos los derechos, privilegios y responsabilidades de una credencial de la AICELA. Es requerida para ostentar otras funciones ministeriales tales como presbiterio y obispado.
  • Duración y Validez: Otorgada por cinco (5) años, renovable por cinco (5) años. Válida siempre y cuando el ministro permanezca activo en un ministerio que califica, de lo contrario expira.
Esquema de las diferentes credenciales ministeriales y sus requisitos

Mantenimiento y Expiración de las Credenciales

  • Falta moral: Si un ministro experimenta una falta moral, la credencial deberá ser regresada a la oficina nacional de la AICELA para ser colocada como “acción disciplinaria.” Esto no significa que a tal ministro se le niegue o inste a ser restaurado por su falta. De ese ministro ser restaurado podrá volver a su ministerio, obviamente luego de una minuciosa y responsable reevaluación por el comité de credenciales. Tal evaluación no garantiza la restitución al ministerio. Todo está sujeto a: tipo de falta, agravantes, etc.
  • Retiro: Un ministro que se retire en buen estado en o después de 65 años de edad, será considerado como “retirado” y no necesitará renovar su credencial.

La Credencia Litúrgica: Un Elemento de Preparación y Reverencia

La palabra “credencia” proviene del latín credens, que significa “creyente”. Según el diccionario Larousse, credencia es “una mesa o repisa que se pone inmediata al altar para tener a mano lo necesario para la celebración de los divinos oficios”.

La credencia -dentro del contexto litúrgico- es una mesita auxiliar situada en el presbiterio, generalmente a la derecha del celebrante. Al encontrarse cerca del altar, destaca su importancia. En ella se colocan algunos elementos que se utilizarán en la celebración litúrgica.

Elementos Colocados en la Credencia

Según la Instrucción General del Misal Romano (IGMR), los elementos que se deben colocar en la credencia, antes de la celebración litúrgica o Misa, son los siguientes:

  • Cáliz: la copa donde se coloca el vino para su consagración, el cual se convertirá en la Preciosa Sangre de Cristo.
  • Corporal: una tela cuadrada de lino blanco que se extiende sobre el altar durante la Misa y está debajo del cáliz y la patena.
  • Purificador: el lienzo que se utiliza para enjuagar el cáliz durante la celebración de la Misa.
  • Palia: una tela rectangular que se coloca sobre el cáliz para evitar que las partículas consagradas caigan.
  • Patena: un plato dorado que se utiliza para colocar la Hostia que será consagrada.
  • Copones: una vasija dorada de oro que se utiliza para la distribución y reserva de las hostias.
  • Vinajeras: los vasos que contienen el vino y agua para la mezcla que se utilizará en la Consagración.
  • Caldereta: el recipiente donde se coloca el agua para la bendición y aspersión.
  • Elementos para la ablución de las manos: se refiere al agua y una toalla que el sacerdote utiliza para lavarse las manos antes de la Consagración.

Todos los elementos que se colocan en la credencia pueden variar de acuerdo con las tradiciones locales o a lo que se necesite en cada celebración litúrgica. Es loable que se cubra el cáliz con un velo, que pueda ser del color del día o de color blanco (IGMR 118). De esta manera se respeta la tradición de la Iglesia.

Historia y Simbolismo de la Credencia

En la antigüedad, los objetos litúrgicos eran colocados en nichos que se encontraban en las paredes de los templos. Al transcurrir del tiempo, los nichos se sustituyeron por arcas y armarios en donde podían conservarse los objetos litúrgicos. A lo largo del tiempo, surgieron las sacristías y aparecieron las mesas o credencias, donde se colocaban y se continúa colocando los objetos litúrgicos.

La credencia, una presencia visible junto al altar, es un recordatorio a todos de tener fe y confianza en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. El poner todos los elementos sagrados en la credencia significa un hecho de preparación y reverencia que anticipa la Consagración y Comunión. El Misal Romano nos dice: “En primer lugar se prepara el altar o la mesa del Señor, que es el centro de toda la Liturgia Eucarística, y sobre él se coloca el corporal, el purificador, el Misal y el cáliz, que puede también dejarse dispuesto en la credencia” (RM Cap 3 #49).

El Simbolismo del Mantel Blanco

El mantel blanco en la credencia simboliza la pureza y santidad de todos los elementos sagrados que son colocados sobre ella, mostrando que son objetos litúrgicos sagrados y merecen nuestro respeto y reverencia. El color blanco simboliza la pureza y, al mismo tiempo, es digno de ser utilizado para momentos importantes de una celebración litúrgica.

Según la instrucción del Misal Romano, es necesario tener una credencia dentro una celebración eucarística, pero aclara que no es necesario tener una credencia en todas las celebraciones. Por tanto, en iglesias pequeñas o celebraciones menos formales, los elementos sagrados se ponen directamente en el altar.

Podemos afirmar que la credencia es un símbolo visible que nos invita a prepararnos espiritualmente para un encuentro íntimo con Cristo vivo al celebrar la Eucaristía en comunidad, y a ser conscientes de la necesidad de prepararnos para la Eucaristía, como es necesario preparar la credencia antes de la celebración litúrgica.

La Verdadera Credencial ante Dios: Las de Su Hijo Jesucristo

Pablo traía una serie de “credenciales” impresionantes al ministerio, las cuales consideró como basura. Aunque los éxitos mundanos y experiencias pasadas pueden dar estancia, postura y valor ante el mundo, e incluso ser una "salvación" de una vida sin propósito, valor y seguridad, hemos visto y probado sus efectos: arrogancia, auto suficiencia, justicia propia y ataduras en nuestro corazón.

Reconocemos ahora que las únicas credenciales que importan ante Dios no son las nuestras, sino las de Su Hijo, quien fue perfecto y sin pecado. Estas Buenas Noticias nos liberan de vivir “atados” a nuestras credenciales, y Dios muchas veces usará de esas experiencias y habilidades pasadas redimiéndolas en Su obra, pero solo cuando han perdido su fuerza sobre nuestro corazón.

Nombres y Títulos de Jesús como Pruebas de Su Realeza

Los nombres y títulos dados al Señor Jesucristo por quienes lo siguieron son pruebas de primer orden para la demostración de su realeza.

I. Señor (Kyrios)

  • En los evangelios sinópticos, Marcos y los textos más antiguos no aplican este término a Jesús; es llamado “Maestro” con frecuencia y “Rabbí” cuatro veces. Es llamado Kyrios solo en 7:28, donde la mujer sirofenicia posiblemente solo quería usar un término de cortesía y en Marcos 11:3 donde el significado más aceptable es el de “Maestro.
  • En Mateo aparece siete veces y en Lucas veinticinco, empleándolo a menudo en el sentido de rabbí-maestro.
  • Estos diversos usos nos recuerdan que la sociedad antigua estaba jerarquizada, pero la fe cristiana reservó el señorío absoluto solo y exclusivamente a Jesús.
  • La versión griega del AT, llamada de los Setenta, traduce la palabra “Señor” en primer lugar el hebreo “Adonay” y luego el tetragrama que designa al Dios de Israel, YHVH “Yahvéh” (cf. Salmo 110).
  • El uso de “Señor” en Lucas es usado como una designación narrativa que sustituía a “Jesús” y muestra el elevado concepto que Lucas tenía de Jesús como deidad.

II. Cristo/Mesías (Mashiaj)

  • El término (del hebreo mashiaj) “ungido” no aparece en los sinópticos y solo lo hallamos dos veces en el evangelio de Juan (1:41; 4:25), pero sí encontramos a menudo el equivalente griego Christos.
  • El antecedente del concepto mesiánico debe buscarse en el Antiguo Testamento. Mesías es quien, finalmente, establecerá el reino de Dios, un reino de paz y de justicia.
  • El ungimiento, probablemente derramando aceite en la cabeza, era el acto de consagrar a alguien para un oficio.
  • El término “Mesías” tenía implicaciones políticas para los judíos del primer siglo que harían difícil su uso, ya que muchos entendían que la primera misión del Mesías era la expulsión de los poderes del mundo.
  • Jesús rechazó el papel de mero libertador nacional. Su reino se establecería otorgando vida, no tomándola, por medio de una cruz y no de una espada.

III. Salvador

  • Puede resultar una sorpresa que “Salvador,” un título tan familiar hoy, no tiene una prominencia destacada en el Nuevo Testamento. Jesús no usó ese título para sí mismo, aunque el verbo “salvar” aparece en alguna forma más de cien veces.

IV. Hijo de Dios

  • Jesús, aunque no usó este título preferente, lo asumió sin reticencias y se valió de él para dar a conocer elementos esenciales de su persona.
  • En el mundo grecorromano el título era de uso bastante extendido. Para tener una idea correcta de lo que significa “Hijo de Dios”, hay que acudir al pensamiento judío, donde aparecen como “hijos de Dios” los ángeles (Job 38:7) y el pueblo de Israel (Éxodo 4:22).
  • Jesús se consideraba a sí mismo Hijo de Dios en un sentido único. Él es el hijo-heredero, encargado de actuar en nombre de su Padre, de suerte que, al rechazar al Hijo, los hombres rechazan al Padre.

V. Hijo del Hombre

  • La designación característica que Jesús daba de sí mismo en el Nuevo Testamento es el intrigante y significativo aunque poco concreto título de “Hijo del Hombre.” Aparece unas 70 veces en los sinópticos.
  • El término viene del arameo bar’ nasha y era una designación normal para un ser humano.
  • Para Jesús, la marca distintiva del Hijo del Hombre era la de darse a sí mismo en servicio de sufrimiento y muerte, combinando así la figura del Siervo en Isaías con la del Hijo del Hombre.
  • Ningún otro podía expresar de modo más completo los diferentes aspectos de su persona y de su misión.

Cada uno de los nombres y títulos de Jesucristo demuestran que nuestro Señor fue realmente un hombre y no un mero hombre, porque esos nombres y títulos están llenos de las más altas implicaciones.

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