Las vitaminas son compuestos químicos orgánicos esenciales que el cuerpo necesita en pequeñas cantidades para su correcto funcionamiento. Explica el doctor Francisco Ibarra, internista y especialista en medicina preventiva de Clínica Alemana, que la única vitamina que puede ser solo parcialmente sintetizada por el ser humano es la vitamina D; todas las otras necesitan ser ingeridas a través de la dieta.
Con el paso de los años, el cuerpo experimenta transformaciones y también lo hacen sus necesidades nutricionales. En la tercera edad es frecuente escuchar hablar de vitaminas, minerales o suplementos nutricionales como una ayuda para mantener la salud, la energía o prevenir determinadas carencias. Sin embargo, no siempre queda claro cuándo son realmente necesarios, cuáles aportan beneficios y en qué casos pueden suponer un riesgo. Según una encuesta realizada por AARP en 2021, el 78% de los adultos mayores de 50 años toman vitaminas o suplementos, cifra que asciende al 83% en el caso de los mayores de 65 años.

Cambios Nutricionales y Necesidades Específicas en la Tercera Edad
A medida que envejecemos, el organismo experimenta transformaciones que influyen directamente en la alimentación. El metabolismo se ralentiza, el apetito puede disminuir y la absorción de ciertos nutrientes deja de ser tan eficiente como antes. Además, problemas dentales, dificultades para masticar, alteraciones digestivas o enfermedades crónicas pueden dificultar una alimentación equilibrada. Todo esto hace que algunas personas mayores no alcancen los niveles adecuados de determinados nutrientes únicamente a través de la dieta. En estos casos, los suplementos pueden ayudar a cubrir déficits concretos, siempre que estén bien indicados.
La deficiencia de varias vitaminas se ha asociado a un sinnúmero de condiciones relevantes como la ateromatosis, el cáncer y la osteoporosis, entre otras. Las condiciones que aumentan el déficit de vitaminas son variadas, y el especialista reconoce que la dieta occidental afecta mucho más de lo que podríamos imaginar. Los adultos mayores son uno de los grupos con mayor frecuencia de déficit vitamínico, junto con mujeres embarazadas, personas que consumen alcohol de forma frecuente o moderada, pacientes con mal estado nutricional por enfermedad o dietas extremas prolongadas, exclusión de alimentos por alergias, y pacientes en hemodiálisis.
¿Qué son los Suplementos Nutricionales?
Los suplementos nutricionales son productos diseñados para complementar la alimentación habitual. Pueden presentarse en forma de comprimidos, cápsulas, sobres, polvos o líquidos y contener vitaminas, minerales, proteínas, ácidos grasos u otras sustancias con efecto nutricional. Es importante subrayar que los suplementos no sustituyen una dieta equilibrada, sino que la complementan cuando existe una necesidad real. Tomarlos “por si acaso” o sin asesoramiento profesional puede no solo ser innecesario, sino incluso perjudicial.
Cuándo los Suplementos Pueden Ayudar a los Adultos Mayores
Cuando están bien indicados, los suplementos pueden aportar beneficios importantes en la tercera edad. La mayoría de las personas ingieren suficientes vitaminas a través de la dieta y no necesitan suplementos, a menos que un médico lo recomiende por una carencia específica. Algunos déficits comunes que pueden requerir suplementación en personas mayores incluyen:
- Vitamina D: Su deficiencia es común en las personas mayores debido a la menor exposición al sol y a la disminución de la capacidad de síntesis de la piel. Los análisis de sangre pueden identificar la deficiencia y orientar la dosis adecuada. Los resultados de los estudios muestran que la vitamina D administrada sin déficit confirmado no es efectiva para reducir el riesgo de caídas, ni tampoco se ha podido establecer la dosis ni la vía de administración más adecuada en personas mayores. Además, puede causar efectos secundarios gastrointestinales y el hecho de tomar un medicamento menos facilita la adaptación al tratamiento de otros medicamentos habituales. Basta que tomen vitamina D aquellas personas que tengan déficit de vitamina D confirmado a partir de un análisis de sangre.
- Vitamina B12: Su deficiencia se vuelve más común con la edad, ya que disminuye el ácido estomacal necesario para su absorción. Los síntomas incluyen fatiga, debilidad y problemas neurológicos. Los suplementos o inyecciones corrigen la deficiencia. Las personas vegetarianas y quienes toman medicamentos para reducir la acidez tienen un mayor riesgo de deficiencia.
- Calcio: Los suplementos de calcio pueden ser necesarios si la ingesta dietética es insuficiente para la salud ósea. Junto con la vitamina D, son fundamentales para la salud ósea y ayudan a reducir el riesgo de osteoporosis y fracturas. Es preferible cubrir las necesidades a través de la dieta, siempre que sea posible.
También destacan los suplementos proteicos, especialmente útiles en casos de pérdida de masa muscular, fragilidad o convalecencia tras una enfermedad o ingreso hospitalario. Mantener una buena masa muscular es esencial para conservar la movilidad, el equilibrio y la autonomía. En el caso de pacientes pediátricos, la académica Clarissa Gondim explica que se necesitan vitamínicos porque en algunos casos un bebé puede no obtener todo lo que necesita a través de su alimentación.

Riesgos y Contraindicaciones de un Uso Inadecuado de Vitaminas
Aunque a menudo se perciben como productos “naturales” e inofensivos, los suplementos nutricionales no están exentos de riesgos, especialmente en la tercera edad. El problema es más profundo aún, considerando que todavía no existe suficiente información para estandarizar los niveles óptimos de cada vitamina, lo que dificulta saber si la suplementación es necesaria o no, comenta el doctor Ibarra.
Sobredosificación y Toxicidad
Uno de los principales problemas es la sobredosificación. Tomar más cantidad de la necesaria no aporta más beneficios y puede provocar efectos adversos. Los suplementos alimenticios pueden hacer que superemos las ingestas recomendadas de algunas vitaminas y minerales, lo que es poco probable que suceda cuando los obtenemos solo de la dieta. Con los suplementos, tomar más no es mejor.
- Un exceso de vitamina A, también conocida como retinol, puede afectar al hígado y a los huesos, generando síntomas agudos como náuseas, vómitos, vértigo y visión borrosa. Otros síntomas típicos son dolor de cabeza intenso, dolores musculares y problemas de coordinación. Es importante destacar que un consumo elevado de carotenoides (vitamina A) se ha asociado con un riesgo de cáncer pulmonar, especialmente en hombres fumadores, enfatiza el doctor Ibarra.
- Un exceso de calcio puede aumentar el riesgo de cálculos renales y, en forma excesiva, podría causar daños renales y cardiovasculares.
- Con la vitamina D, un exceso puede provocar una peligrosa elevación del calcio en el cuerpo.
- Dosis muy altas de vitamina B6 o su consumo prolongado (más de 6 meses) pueden ser perjudiciales.
- Es posible alcanzar niveles tóxicos con el uso inadecuado de vitamina C en dosis muy altas.
- Las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) se acumulan en el organismo y son las que pueden causar más toxicidad si se consumen en exceso, a diferencia de las hidrosolubles que suelen eliminarse fácilmente del cuerpo.
Interacciones con Medicamentos
Muchas personas mayores toman varios fármacos de forma habitual, y algunos suplementos pueden interferir con su efecto. Es una combinación que requiere atención. Algunas interacciones peligrosas incluyen:
- La hierba de San Juan interactúa con muchos medicamentos, como anticoagulantes y antidepresivos.
- La vitamina K afecta la eficacia de los anticoagulantes.
- El aceite de pescado puede aumentar el riesgo de sangrado.
- El hierro o el calcio pueden alterar la absorción o la eficacia de algunos tratamientos.
Es recomendable informar siempre al farmacéutico o médico de todos los suplementos que se están tomando, aunque parezcan inocuos, para evitar el riesgo de errores y efectos secundarios. Los adultos mayores tienen el doble de probabilidades de presentar efectos secundarios ocasionados por un medicamento y estos pueden ser más intensos.

Falta de Evidencia y Riesgo de Enmascaramiento
No se ha demostrado que los multivitamínicos prevengan enfermedades ni prolonguen la vida en personas mayores bien nutridas. Para quienes llevan una dieta equilibrada, los multivitamínicos podrían no aportar ningún beneficio y no compensan una mala alimentación. Pueden incluso dar una falsa sensación de seguridad. Los suplementos antioxidantes en dosis altas, como la vitamina E y el betacaroteno, no han demostrado ningún beneficio ni posibles efectos perjudiciales en estudios a gran escala. Además, los suplementos comercializados para la memoria, la energía u otros problemas relacionados con la edad suelen carecer de evidencia de eficacia. El cansancio persistente, la pérdida de peso o la debilidad no siempre se solucionan con suplementos y pueden ser señales de una enfermedad que necesita diagnóstico y tratamiento, por lo que existe el riesgo de enmascarar problemas de salud. Es poco probable que los multivitamínicos por sí solos mejoren síntomas como el cansancio o los dolores musculares.
Control de Calidad Deficiente
El control de calidad de los suplementos es menos riguroso que el de los medicamentos. Es posible que los productos no contengan lo que indican las etiquetas o que estén contaminados. Muchos otros ingredientes, incluidas diferentes hierbas, extractos de plantas y compuestos bioactivos, aún se pueden añadir a los multivitamínicos, incluso si no hay muchas evidencias científicas sobre sus beneficios para la salud o sus posibles efectos secundarios. Esto se debe a que la directiva de suplementos alimenticios de la UE no requiere una verificación de las afirmaciones de marketing antes de su venta, y los enfoques regulatorios difieren de un país a otro.
La Importancia del Asesoramiento Profesional y el Enfoque "Alimentos Primero"
Antes de iniciar cualquier suplemento, es fundamental consultar con un profesional sanitario, ya sea el médico o el farmacéutico. Ellos valorarán la situación concreta de la persona mayor, su alimentación, su estado de salud y la medicación que toma. La recomendación del especialista es llevar una alimentación saludable que te permita alcanzar tus requerimientos vitamínicos. Si bien siendo realistas esto no siempre es posible, la base sigue siendo una buena alimentación.
Recomendaciones Generales para el Uso Seguro de Suplementos:
- Consulte a un profesional: Pregunte al experto sobre suplementos que podría requerir y por cuánto tiempo, pero evite la automedicación. Los suplementos siempre deben ser indicados por un especialista. El farmacéutico juega un papel clave al detectar posibles interacciones, aconsejar sobre la dosis adecuada y orientar sobre la duración del tratamiento.
- Verificación y calidad: Use suplementos que estén chequeados por el Instituto de Salud Pública (ISP) o certificados por organismos de análisis independientes como USP, NSF o ConsumerLab, para que garanticen su pureza y calidad.
- Evite megadosis: Su suplemento no debe proporcionar más del 100% de la dosis diaria recomendada, a menos que su médico experto recomiende otra cosa en situaciones seleccionadas. Siga las recomendaciones de dosificación; una mayor cantidad no es mejor y puede ser perjudicial.
- Evite mezclas innecesarias: Especialmente con hierbas, enzimas, aminoácidos u otros ingredientes inusuales que suelen no agregar beneficio, solo costos e interacciones.
- Verifique la fecha de caducidad: Siempre chequee la fecha de expiración y manténgalos en el lugar adecuado según especifique el fabricante. Conserve los suplementos adecuadamente para mantener su potencia.
- Informe sobre todos los suplementos: Siempre informe a su médico o farmacéutico sobre todos los suplementos que está tomando para identificar posibles interacciones con sus medicamentos y mejorar la seguridad y adherencia al tratamiento.
Los nutrientes de los alimentos generalmente se absorben y aprovechan mejor que los suplementos. Una dieta variada, rica en frutas, verduras, proteínas de calidad, legumbres y cereales integrales, sigue siendo la mejor forma de obtener los nutrientes necesarios. Los suplementos deben verse como un apoyo puntual o específico, no como la solución principal. En muchos casos, pequeños ajustes en la dieta pueden mejorar notablemente el estado nutricional sin necesidad de recurrir a complementos.
Consejos de nutrición y dieta para adultos mayores
Consideraciones Adicionales sobre Vitaminas
Absorción de Nutrientes: Alimentos vs. Suplementos Sintéticos
Nuestro cuerpo es capaz de absorber vitaminas y minerales de fuentes sintéticas. Sin embargo, no está tan claro hasta qué punto podemos absorber productos multivitamínicos específicos. La absorción de nutrientes depende de diferentes factores individuales, como nuestra genética o estado nutricional, así como de la fórmula del suplemento y cómo lo tomamos (por ejemplo, con alimentos específicos, con el estómago vacío, etc.). Los alimentos ricos en nutrientes contienen un rico paquete de nutrientes y sustancias bioactivas que favorecen la salud y la absorción de nutrientes. Cuando aislamos vitaminas y minerales en un producto, eliminamos el potencial de sinergias nutricionales positivas que encontramos en la naturaleza. A veces, incluso podemos obtener el efecto contrario, ya que cantidades elevadas de ciertas vitaminas y minerales luchan entre sí por la absorción cuando están presentes en el intestino.
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