La discapacidad es un fenómeno complejo y multifacético que, lejos de ser una mera condición individual, se configura y experimenta dentro de un contexto social determinado. La comprensión de la discapacidad ha evolucionado significativamente, pasando de concepciones que la asociaban a castigos divinos o tragedias personales, a un enfoque que la concibe como una construcción social y una cuestión de derechos humanos.

La Discapacidad como Fenómeno Social y Desafío para el Estado
La discapacidad es un tema social relevante en el que cada país u organización que defiende los derechos humanos ha tenido que luchar por reivindicar estos derechos en las personas con discapacidad. La Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí ha revisado aspectos concernientes a la discapacidad e inclusión social como un desafío que tiene el Estado y sus instituciones públicas, creadas para velar por el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad.
Prejuicios y Estigmatización
Los prejuicios sociales, la estigmatización y el bullying son aspectos que la sociedad ha utilizado para menospreciar a este segmento de la población, que cada día necesita del apoyo del conglomerado humano para denotar que también son parte de la sociedad. En efecto, se ha determinado que la causa de la discapacidad radica predominantemente en los obstáculos que impone el entorno a las personas (Yupanqui, Aranda, Vásquez, & Verdugo, 2014).
Perspectiva Global de la Discapacidad
La perspectiva de las personas con discapacidad es aflictiva, siendo aún más en el ámbito global. Según la Organización de Estados Americanos (OEA), a nivel mundial el 11.4% de la población padece algún estado de discapacidad. Entre los países con altos porcentajes se encuentran Perú (18,5%), seguido de Estados Unidos (15%) y Ecuador (12,8%). Los países con menor porcentaje son El Salvador (1,5%), Bahamas (2,3%), Surinam y Jamaica (2,8%).
La Discapacidad como Condición Humana Universal
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2011) expresa que la discapacidad forma parte de la condición humana: casi todas las personas sufrirán algún tipo de discapacidad transitoria o permanente en algún momento de su vida, y las que lleguen a la senilidad experimentarán dificultades crecientes de funcionamiento. La discapacidad es compleja, y las intervenciones para superar las desventajas asociadas a ella son múltiples, sistémicas y varían según el contexto.
La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), aceptada por los 191 países miembros de la OMS en 2001, destaca que la discapacidad es un fenómeno universal, más que particular, y la concibe como un modelo dimensional que va desde la no discapacidad hasta la total incapacidad. Esta clasificación fue pionera en cambiar el enfoque de la causa al efecto (impacto) y en incorporar aspectos sociales y contextuales, más allá del modelo médico o biológico tradicional.
El Modelo Social de la Discapacidad
El modelo social de la discapacidad se presenta como un nuevo paradigma en el tratamiento actual de la discapacidad, con un desarrollo teórico y normativo. Este modelo considera que las causas que originan la discapacidad no son religiosas ni científicas, sino que son, en gran medida, sociales. Desde esta nueva perspectiva, se pone énfasis en que las personas con discapacidad pueden contribuir a la sociedad en iguales circunstancias que las demás, siempre desde la valoración de la inclusión y el respeto a lo diverso.
Principios y Valores
Este modelo se relaciona con los valores esenciales que fundamentan los derechos humanos, como la dignidad humana, la libertad personal y la igualdad, que propician la disminución de barreras y dan lugar a la inclusión social. Pone en la base principios como:
- Autonomía personal
- No discriminación
- Accesibilidad universal
- Normalización del entorno
- Diálogo civil
La premisa es que la discapacidad es una construcción social, no una deficiencia que crea la misma sociedad que limita e impide que las personas con discapacidad se incluyan, decidan o diseñen con autonomía su propio plan de vida en igualdad de oportunidades (Victoria Maldonado, J. A.).
Orígenes y Evolución
El avance en la comprensión de la discapacidad y su teorización está interrelacionado e impulsado por los acontecimientos sociopolíticos, culturales y económicos. Desde las décadas de los años sesenta y setenta del siglo XX, especialmente en el contexto de Estados Unidos, Gran Bretaña y países escandinavos, aparecen diversos movimientos sociales, como el Independent Living Movement, impulsados por los propios discapacitados y sus familias. Estos movimientos rechazaban la vida en instituciones apartadas y ser sometidos a programas de rehabilitación sin tener control sobre sus vidas, reclamando sus derechos y pidiendo tomar por sí mismos las riendas de sus vidas.
Una de las tentativas iniciales de aproximar la discapacidad a la cultura de los derechos humanos fue hecha en Inglaterra en la década de 1970, cuando un grupo de activistas con discapacidad denunció su situación de marginación y pidió el reconocimiento de sus derechos civiles. Posteriormente, Mike Oliver presentó estas líneas bajo la denominación de modelo social de la discapacidad.
Deficiencia versus Discapacidad
El modelo social estableció, por primera vez, una diferenciación entre la deficiencia (la limitación en una función o estructura corporal) y la discapacidad (la limitación que tiene una persona para realizar determinadas actividades de la vida diaria debido a una deficiencia). La discapacidad, comprendida en su contexto social, es mucho más que una mera condición: es una experiencia de diferencia. Sin embargo, frecuentemente, es también una experiencia de exclusión y de opresión. Los responsables de esta situación no son las personas con discapacidad, sino la apatía y falta de comprensión de la sociedad (Ministerio de Educación Chile, 2005).
Barreras Impuestas por el Entorno
El modelo social ha enfatizado las barreras económicas, medioambientales y culturales en el contexto, señalando que las personas con deficiencias son discapacitadas debido al rechazo de la sociedad a acomodar las necesidades individuales y colectivas dentro de la actividad general de la vida, económica y cultural. Estas barreras incluyen:
- Inaccesibilidad a la educación
- Sistemas de comunicación e información
- Entornos laborales
- Transporte
- Viviendas y edificios públicos
- Servicios de apoyo social y sanitario no discriminatorio
Además, se refiere a la devaluación de las personas etiquetadas por la imagen y su representación negativa en los medios de comunicación. Este colectivo históricamente ha mostrado una mayor vulnerabilidad en relación con otros grupos debido a las múltiples barreras que enfrentan diariamente en sus entornos de participación.

Inclusión Social y Políticas Públicas
Para garantizar el acompañamiento y velar por el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad, se han creado organismos públicos como el Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades (CONADIS). Su eje principal es el establecimiento de políticas públicas para las personas con discapacidad, promoviendo los derechos humanos, la inclusión y la participación en todos los escenarios. Por ello, ha implementado políticas sociales como estrategia con principios que enmarcan la igualdad, universalidad, integridad y corresponsabilidad.
Derechos Laborales y Oportunidades
La Organización de Naciones Unidas (ONU) establece en materia laboral que los Estados deben reconocer como principio que las personas con discapacidad deben estar facultadas para ejercer sus derechos humanos en materia de empleo. Por lo tanto, las disposiciones legislativas y reglamentarias no deben discriminar contra las personas con discapacidad ni interponer obstáculos a su empleo.
Las ventajas que tienen las empresas que contratan personas con discapacidad se dan justamente con la deducción del impuesto a la renta, la oportunidad de ofrecer productos y servicios a las instituciones públicas, la licitación de contratación pública, y la oportunidad para acceder a créditos en instituciones financieras de carácter público, entre otras.
Para las personas con discapacidad, el acceso a un trabajo les permite mejorar su calidad de vida, volverse más independientes y gozar de los derechos que establece la ley, como contar con los servicios médicos del Seguro Social. El 100% de los entrevistados en un estudio determinan cuán necesario e importante es incorporar a la actividad laboral a una persona con discapacidad física o mental; la inserción a un puesto de trabajo hace que los grados de satisfacción mejoren, generando ingresos económicos para su familia y, consecuentemente, logrando una mejoría en su nivel de calidad de vida.
Desafíos en la Inclusión Laboral
Las desventajas que aducen los empresarios es que las instalaciones o infraestructura no cuentan con adaptaciones para personas con discapacidad, el bajo rendimiento y la imposición de reglas por parte de las personas con discapacidad que a corto o mediano plazo representa para la empresa un problema de carácter legal. En la actualidad, la tasa de actividad de las personas con discapacidad es aún muy baja (35%).
El Papel de las Instituciones y la Sociedad
El artículo revisa aspectos concernientes a la discapacidad e inclusión social como un desafío que tiene el Estado y sus instituciones públicas que han sido creadas para velar por el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad, describe brevemente los tipos de apoyo que reciben por parte del Estado, el número de personas con discapacidad a nivel nacional, regional y local. Para la sociología, la mirada a la discapacidad debe comprender un examen crítico de los autores que se han centrado en la investigación de este fenómeno social. Los aportes de ciencias como la Defectología, Psicología, Medicina o Educación Especial, constituyen avances para mejorar los procesos de integración social para las personas discapacitadas.
El 83% de los directivos de la Fundación Simón Palacios Intriago aseguran que el aporte que reciben de otras instituciones tanto públicas como privadas es fundamental para el servicio de atención a personas con discapacidad. El Ministerio de Inclusión y Economía Social (MIES) participa activamente en el servicio de rehabilitación de las personas con discapacidad que asisten a la Fundación Simón Palacios Intriago, distribuyendo sus servicios en personal técnico (34%), capacitaciones periódicas (34%), aportes económicos (28,5%) y otras actividades como aporte de sillas de ruedas y bastones (3,5%).
Los funcionarios del MIES aseguran la importancia de conocer la realidad socioeconómica para establecer el quintil donde se encuentra la distribución de la economía y los ingresos de las personas con discapacidad, determinando que los participantes como usuarios de la Fundación Simón Palacios Intriago mantienen ingresos bajos de recursos económicos, con bases establecidas generalmente en el quinto quintil de pobreza del INEC.
Concepciones Históricas de la Discapacidad
El concepto de discapacidad ha experimentado una extraordinaria evolución a lo largo de nuestra historia. Remontándonos muy atrás en el tiempo, en las culturas antiguas se asociaba a intervenciones de poderes sobrehumanos o castigos divinos, siendo una condición que generaba rechazo y aislamiento. Ya en los albores del siglo XX se comienza a percibir la discapacidad desde un enfoque asistencial, donde el Estado se implica y se crean los primeros centros de educación especial, pero desde una perspectiva excesivamente paternalista, que refuerza la dependencia y las actitudes de discriminación social y laboral.
Del Modelo Rehabilitador al Modelo Social
En las últimas décadas, se ha producido una transformación en el modelo en que se estructura la forma de percibir y tratar a las personas con discapacidad, pasándose de lo que se conoce como modelo rehabilitador al actual modelo social. El modelo rehabilitador percibía a las personas con discapacidad como enfermas, que debían superar carencias para adaptarse lo mejor posible a la sociedad existente, ofreciéndoles tratamiento médico o prestaciones económicas casi como beneficencia. Sin embargo, el modelo social entiende la discapacidad como una cuestión de derechos humanos, reconociendo que la sociedad ha construido un entorno preparado solo para un determinado estándar de personas, y que es la sociedad la que debe adaptarse para dar espacios a toda clase de personas.

En la visión funcionalista de esta problemática, no se distingue una diferencia entre enfermedad y discapacidad, lo que etiqueta a estas personas en una condición de tragedia. Desde esta óptica, hay una negación de la capacidad de estas personas para participar activamente en la producción y reproducción social y cultural, ubicándolas dentro de la rigidez de las expectativas institucionalizadas en la estructura social con respecto a los discapacitados.
Ante los criterios funcionalistas, interaccionistas y biomédicos, el modelo social de la discapacidad expone un estudio de esta problemática desde las estructuras sociales, culturales y económicas que discriminan a los individuos discapacitados en las sociedades capitalistas. En este modelo, hay una propuesta de una teoría hegemónica de la discapacidad, que gira alrededor de lo ontológico, epistemológico y metodológico, destacando una crítica a la comprensión de esta de bases biológicas, de la conducta desviada, de la adaptación o de la propia tragedia personal.
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