Contención y Apoyo a Niños Vulnerables

La forma en que los niños enfrentan las dificultades, el esfuerzo o la adversidad ha sido siempre una preocupación central para pediatras, psicólogos y educadores. Es fundamental que la educación los prepare para resolver los conflictos que inevitablemente experimentarán, así como para elegir sus metas y aplicar la energía necesaria para alcanzarlas.

La interacción entre el niño y un entorno problemático se ha analizado a través de diversos conceptos, como coping, resiliencia, capacidad de resolver problemas, fortalezas, factores de protección, factores de riesgo, vulnerabilidad e invulnerabilidad. Aunque estos conceptos a menudo se superponen y son difíciles de sistematizar, la noción de "resiliencia" ha cobrado gran relevancia.

La Resiliencia en la Infancia

La resiliencia designa la capacidad de recuperarse rápidamente de traumas y de soportar situaciones adversas sin derrumbarse. En el contexto infantil, la resiliencia se manifiesta cuando los niños logran mantener un desarrollo normal a pesar de circunstancias muy desfavorables. Se han estudiado diversas situaciones adversas, incluyendo la enfermedad mental de los padres, la pobreza, la drogadicción, conflictos familiares, alcoholismo, conflictos bélicos, violencia física o abuso sexual.

Existen niños -y adultos- que resisten el embate del infortunio y se recuperan satisfactoriamente. Por ejemplo, un niño que vive en un ambiente de pobreza tiene grandes posibilidades de ver su desarrollo gravemente afectado. Si es capaz de superar estas dificultades y cumplir con sus tareas evolutivas, se considera que el niño es resiliente.

Resiliencia: Rasgo de Carácter vs. Proceso Interactivo

A pesar de su uso constante, los especialistas reconocen que la resiliencia es un concepto confuso, considerándola a veces un rasgo de carácter y otras un tipo de comportamiento. Es más adecuado ver la resiliencia como el "resultado de un proceso interactivo entre la persona, su familia y su entorno", dado que en el comportamiento resiliente influyen numerosos factores externos al individuo, como la ayuda de la familia, las redes de protección y el apoyo de consejeros o expertos.

Incluso ha surgido una práctica clínica conocida como "resiliencia asistida", que busca ayudar a las personas a desarrollar este comportamiento. Boris Cyrulnik, quien popularizó el tema, habla de "tutores de resiliencia", enfatizando que un niño no puede adquirirla por sí solo. Sin embargo, a pesar de la innegable influencia de los factores de protección externos, algunas características personales del niño, tanto innatas como adquiridas, desempeñan un papel importante, como la posible influencia genética en la capacidad de resistir y recuperarse rápidamente. Un estudio de Avshalom Caspi y colaboradores, publicado en Science (2002), sugiere que un gen que regula los niveles cerebrales de monoaminoxidasa-A podría estar relacionado con la capacidad de los niños para soportar malos tratos.

esquema de los factores que influyen en la resiliencia infantil

Factores que Contribuyen a la Resiliencia

Cuando los expertos intentan identificar los factores aprendidos, encuentran un repertorio variado que abarca prácticamente todas las fortalezas humanas. Entre los principales, que sirven para diseñar una pedagogía de recursos básicos que facilitan un comportamiento resiliente, se incluyen:

  • Sentimiento de maestría: optimismo, eficacia personal, adaptabilidad.
  • Sentimiento de vinculación: confianza, apoyo social percibido, tolerancia.
  • Reactividad emocional: sensibilidad, recuperación.
  • Ecuanimidad, perseverancia, confianza en sí mismo.
  • Capacidad de dar sentido a las cosas y sentimiento de identidad única.

Otros autores añaden el optimismo, la orientación hacia el futuro, la confianza en los demás y la independencia. También se mencionan la tenacidad, la adaptación (perseverancia, aceptación positiva del cambio, tolerancia de sentimientos negativos) y la espiritualidad.

Asimismo, se destacan la comprensión de las situaciones (insight), la independencia, la creatividad, el humor, la iniciativa, la calidad de las relaciones interpersonales, la orientación hacia los valores, la determinación, la capacidad de resolución de problemas, el pensamiento positivo, la afirmación de sí mismo, el equilibrio del yo y las habilidades sociales.

Conceptos relacionados incluyen la "dureza", donde la personalidad resiliente muestra tres actitudes básicas: compromiso (creencia en la implicación para resolver problemas), control (esfuerzo por influir en los acontecimientos) y reto (aceptar que la vida tiene una faceta negativa de la que se puede aprender). La "fuerza mental" se refiere a la capacidad de mantener un rendimiento ideal en situaciones de competición, incluyendo confianza en sí mismo, control de la energía negativa, atención, imaginación, motivación y actitud.

El "coping resiliente" descrito por Laura Polk organiza 26 variables relacionadas con la resiliencia en cuatro grupos:

  1. Disposiciones: características personales como inteligencia, autoestima, confianza en sí mismo y eficacia personal.
  2. Patrón relacional: competencias sociales que permiten obtener apoyo social y comprometerse en roles sociales.
  3. Patrón filosófico: creencias que facilitan la atribución de sentido, la definición de objetivos y una perspectiva equilibrada de la vida.
  4. Patrón situacional: capacidades cognitivas, estrategias de resolución de problemas, capacidad de acción y análisis de consecuencias frente al estrés.

Seligman y colaboradores identifican siete factores intrapersonales que aumentan la resiliencia: regulación de la emoción, control de los impulsos, análisis de las causas, optimismo realista, autoeficacia, empatía y conexión con otras personas. Este repaso bibliográfico demuestra que la resiliencia no es una fortaleza básica, sino el resultado de competencias personales variadas, unidas al apoyo social.

Vulnerabilidad en Niños: Percepción y Soporte

Más allá de los recursos positivos, es crucial considerar los factores que dificultan la capacidad del niño para enfrentar adecuadamente la adversidad. La dimensión vulnerabilidad-invulnerabilidad se refiere a la diferente capacidad para percibir y soportar dificultades.

Ser vulnerable significa "poder ser herido o dañado por un acontecimiento". Aunque todos somos vulnerables a ciertos eventos, esta característica es gradual; por ejemplo, las personas con menos defensas son más vulnerables a las infecciones. Se trata de la relación entre una persona y una situación. El concepto de "personalidad vulnerable" se ha ido precisando, prestando atención a la "afectividad negativa", que es la propensión a experimentar emociones negativas en diversas situaciones.

Factores Genéticos y Temperamentales

Los psicólogos infantiles han observado que muchos bebés parecen captar estímulos peligrosos o perturbadores del ambiente. Jerome Kagan estudió la "inhibición conductual", donde muchos niños muestran una alta reactividad en los primeros meses de vida, manifestada como llantos e irritabilidad. Esta inhibición puede persistir, transformando al bebé en un niño precavido e introvertido al llegar a la escuela. Kagan sugiere que este temperamento evasivo está relacionado con un bajo umbral del sistema límbico de alerta.

Asimismo, Elaine Aron indica que un 20% de las personas tiene un nivel de saturación sensorial más bajo, percibiéndolas como agresiones dolorosas. Las investigaciones de Eysenck y Gray también señalan la existencia de una predisposición genética hacia la afectividad negativa o una mayor vulnerabilidad a los estímulos negativos, asociada a la producción y metabolización de la serotonina. Se ha identificado un gen, SLC 6A4, que podría estar implicado en la génesis de la angustia, siendo más corto en sujetos vulnerables al pesimismo y pensamientos negativos. También se ha relacionado el "cerebro tímido" con una hipoactividad dopaminérgica. Robert Cloninger sostiene que los rasgos temperamentales dependen del nivel de transmisores como la serotonina, noradrenalina y dopamina.

Vulnerabilidad Adquirida y Recuperación

La vulnerabilidad también puede ser adquirida a través de experiencias traumáticas. Seligman ha estudiado la "indefensión aprendida", el sentimiento de incapacidad de provocar efectos adecuados en el ambiente. Los sentimientos de dependencia y miedo también pueden ser aprendidos. Sin embargo, la capacidad de recuperación después de maltratos severos es sorprendente. Niños con retraso mental debido a un abandono extremo han alcanzado un nivel normal tras recibir interacciones cuidadosas y amables.

La calidad del entorno y de los cuidados parentales influye significativamente en la capacidad de recuperación, incluso en niños con daños perinatales. Un factor de protección fundamental es la presencia de un cuidador estable que brinde apoyo al niño.

Prevención y Contención de Niños Vulnerables

La prevención es un campo crucial donde la educación desempeña un papel fundamental. Implica proteger a los niños de situaciones potencialmente dañinas y existen programas adecuados para diversas situaciones de riesgo.

Medidas de Protección y Programas de Apoyo

El Comité de los Derechos del Niño ha alertado sobre la violación sistemática de los derechos de niños y niñas en centros residenciales en Chile, incluyendo la aplicación de contenciones físicas como método de control y castigo. Esto subraya la necesidad de medidas cautelares en cualquier momento para proteger los derechos del niño, niña o adolescente, incluyendo:

  • Entrega inmediata a progenitores o tutores legales.
  • Confiarlo al cuidado de una persona o familia en casos de urgencia.
  • Ingreso a programas de familias de acogida o centros de diagnóstico/residencia.
  • Disponer la participación en programas de apoyo, reparación u orientación.
  • Suspender el derecho de una o más personas a mantener relaciones con el niño.
  • Prohibir o limitar la presencia del ofensor en el hogar o lugar de estudio.
  • Internación en un establecimiento hospitalario, psiquiátrico o de tratamiento especializado si es necesario.

Distrito atiende a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad

Los niños, incluidos los más vulnerables, tienen todos los derechos humanos y derechos adicionales para garantizar una vida plena, con igualdad, dignidad y respeto. Esto incluye la no discriminación (Artículo 2), la protección especial para niños sin familia (Artículo 20) y la protección para niños refugiados (Artículo 22).

Ante acontecimientos catastróficos o experiencias traumáticas, la respuesta de los adultos puede influir fuertemente en cómo reaccionan los niños y adolescentes. Crear un entorno seguro y comprensivo, mantener la calma y reducir factores estresantes son clave. La Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA) ofrece una línea de ayuda gratuita, multilingüe y confidencial para brindar consejería inmediata en casos de crisis.

Programas y Recursos en Chile

En Chile, el Subsistema Chile Crece Más ofrece programas para fortalecer el desarrollo integral de la infancia:

  • Programa de Apoyo al Desarrollo Biopsicosocial (PADB): promueve el desarrollo infantil integral desde el primer control de gestación hasta el ingreso escolar.
  • Programa de Apoyo al Recién Nacido: dirigido a todas las familias que tienen su parto en la red pública de salud.
  • Programa Educativo (PE): enfocado en la sensibilización, promoción y entrega de información a la comunidad sobre desarrollo infantil, cuidados, crianza respetuosa y estimulación.
  • HEPI Crianza: un espacio de libre acceso para niños hasta 5 años y sus cuidadores, promoviendo la crianza respetuosa y el apego seguro.
  • Programa Fono Infancia: contribuye al bienestar y desarrollo integral de niños mediante el fortalecimiento de competencias en los adultos responsables de su crianza.

Para acceder a estas prestaciones, es necesario estar inscrito en el Registro Social de Hogares (RSH). Es importante consultar en cada municipio la disponibilidad específica de los programas, ya que no se encuentran en todas las comunas.

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