Contención Grupal y Bienestar Emocional en Adultos Mayores

La salud mental en personas mayores es un pilar fundamental para garantizar su bienestar general y calidad de vida. A medida que envejecemos, nos enfrentamos a cambios emocionales y físicos que pueden impactar profundamente en nuestra estabilidad psicológica. Comprender el papel de las emociones en adultos mayores y cómo estas afectan su salud mental resulta esencial para abordar las necesidades específicas de esta etapa vital.

Infografía sobre estadísticas de salud mental en adultos mayores

La Importancia de la Contención Emocional en la Vejez

La contención emocional es el acto de brindar apoyo emocional a una persona en momentos de necesidad. No es solo el acto de escuchar, sino de brindar un espacio seguro en el que la persona mayor pueda expresar sus emociones, sentirse comprendida y apoyada. Para los adultos mayores, el apoyo emocional es un abrazo necesario que les ayuda a enfrentar los sentimientos que pueden surgir en esta etapa de la vida, como el miedo a la soledad, la tristeza por la partida de seres queridos o la frustración por la pérdida de su independencia. En Chile, las cifras muestran una realidad alarmante: la mayor tasa de depresión se encuentra en las personas mayores, y a menudo, esta depresión no se detecta ni se trata a tiempo, lo que agrava su estado emocional.

La población mundial envejece rápidamente. En 2023, 1100 millones de personas tenían 60 años o más. Según las previsiones, esa cifra casi se duplicará a 2100 millones en 2050, lo que representa en torno a una quinta parte de la población mundial. A finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más alcanzará los 2500 millones y superará al de menores de 18 años a escala mundial. Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique con creces entre 2023 y 2060, hasta llegar a los 545 millones (1). Los adultos mayores contribuyen a la sociedad en tanto que miembros de la familia y la comunidad, y muchos son voluntarios o trabajan. Aunque la mayoría goza de buena salud, muchos corren el riesgo de presentar afecciones de salud mental como depresión y trastornos de ansiedad. En torno al 14,1 % de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental (2), y estas afecciones representan el 6,8 % del total de años vividos con discapacidad entre los adultos mayores de 70 años o más. Además, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6 %) se producen en personas de 70 años o más a escala mundial. Los cuidadores, ya sean familiares o profesionales, también necesitan contención emocional para poder continuar con su labor sin agotarse emocionalmente.

Factores de Riesgo para la Salud Mental en Adultos Mayores

A edades más avanzadas, la salud mental viene determinada no solo por el entorno físico y social, sino también por los efectos acumulativos de experiencias vividas y los factores estresantes específicos relacionados con el envejecimiento. La exposición a la adversidad, la pérdida considerable de capacidad intrínseca y una disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico.

  • Eventos adversos: Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos como el duelo, una reducción de los ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación.
  • Edadismo: A pesar de sus muchas contribuciones a la sociedad durante décadas, muchos adultos mayores sufren discriminación por motivos de edad, lo que puede afectar gravemente a su salud mental.
  • Aislamiento social y soledad: Estos aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores y son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida (3).
  • Malos tratos: Incluyen cualquier tipo de maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención. Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores (4), lo que puede provocar depresión y ansiedad.
  • Responsabilidades de cuidado: Muchas personas mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia, y estas responsabilidades pueden ser abrumadoras, afectando su propia salud mental.
  • Condiciones de vida: Algunos adultos mayores corren un mayor riesgo de depresión y ansiedad debido a las pésimas condiciones de vida, la mala salud física o la falta de acceso a apoyo y servicios de calidad, incluyendo aquellos que viven en entornos humanitarios o con enfermedades crónicas.
Gráfico mostrando factores de riesgo de deterioro mental en la vejez

Estrategias para Promover el Bienestar Emocional y la Resiliencia

Contención Emocional Individual: Primeros Pasos

La contención emocional es un proceso continuo que se puede integrar en la vida diaria. A veces, las personas solo quieren sentirse escuchadas para liberar energías negativas. Es importante hacer preguntas abiertas que fomenten la conversación y demuestren un interés genuino. Validar los sentimientos implica reconocerlos y aceptarlos, sin intentar minimizarlos; se debe evitar decir cosas como "No te preocupes" o "No es tan grave". Ofrecer actividades que mantengan el cuerpo y la mente ocupada también puede ser una gran forma de brindar apoyo emocional, organizando juegos de memoria, rompecabezas, manualidades o paseos al aire libre.

Desarrollo de la Resiliencia Emocional

La resiliencia emocional se refiere a la capacidad de una persona para adaptarse y recuperarse frente a situaciones adversas, estrés o cambios significativos en la vida. Es esencial para el bienestar de los adultos mayores, ya que les permite enfrentar y gestionar el duelo y la pérdida, mitigar el impacto negativo en la salud mental y fomentar un sentido de propósito y conexión. Además, promueve una actitud positiva frente a los cambios inevitables de la vejez, como limitaciones físicas y cognitivas, permitiendo adaptarse y buscar soluciones creativas, manteniendo un sentido de control. Estudios han demostrado que una mayor capacidad de resiliencia se asocia con menos problemas de salud mental como depresión y ansiedad, y una mejor salud física.

Para fomentar la resiliencia emocional en la tercera edad, se pueden implementar las siguientes estrategias:

  • Fomentar relaciones sociales: Las conexiones interpersonales son cruciales; participar en grupos comunitarios, clubes o actividades grupales ayuda a los adultos mayores a sentirse apoyados y valorados.
  • Establecer rutinas: Las rutinas diarias ofrecen una sensación de estabilidad y control.
  • Practicar la gratitud: Llevar un diario de gratitud o reflexionar sobre lo positivo puede cambiar la perspectiva.
  • Desarrollar habilidades de afrontamiento: Aprender a manejar el estrés a través de técnicas como la meditación, la respiración profunda o el mindfulness.
  • Fomentar la actividad física: Mejora la salud física y tiene un impacto positivo en la salud mental.
  • Establecer metas realistas: Fijar objetivos alcanzables y dividirlos en pasos pequeños proporciona un sentido de logro y propósito.
  • Aceptar el cambio: La aceptación es clave para desarrollar resiliencia.
  • Buscar ayuda profesional: No dudar en buscar apoyo de un psicólogo o terapeuta si es necesario.

El apoyo de familiares y amigos es fundamental en el desarrollo de la resiliencia emocional, actuando como un pilar esencial en momentos de dificultad al proporcionar una red de apoyo, reducir la sensación de aislamiento y ofrecer empatía. Este apoyo emocional también actúa como un factor protector frente a problemas de salud mental, reduciendo la incidencia de trastornos como la ansiedad y la depresión.

Existen numerosos ejemplos de resiliencia en adultos mayores. Doña Elena, a sus 82 años, encontró un propósito renovado organizando talleres de manualidades tras la pérdida de su marido. Don Carlos, un veterano de guerra de 75 años, superó la depresión y la ansiedad a través de terapia y grupos de veteranos, y ahora comparte su viaje de sanación. Rosa, una madre soltera de 70 años, crió a sus hijos con perseverancia y orgullo. Don Manuel, a sus 90 años, reconstruyó su jardín y su espíritu tras perder su hogar en un incendio. Estas historias son un reflejo de la resiliencia que nos enseña que, a pesar de los obstáculos, siempre hay una oportunidad para crecer, aprender y contribuir.

Envejecimiento Saludable y Exitoso (DocMorris)

La Participación Social en Entornos Grupales como Eje de Bienestar

Beneficios de la Participación Social en Grupo

Cuando se aísla socialmente, la salud de un adulto mayor puede verse afectada, ya que no desempeña ocupaciones significativas. El aislamiento social se ha identificado como una amenaza para esta población y se asoció con un aumento del 50% en el riesgo de demencia y otras afecciones de salud graves (CDC, 2021), siendo los riesgos de demencia los de mayor preocupación. La participación social en un entorno grupal ofrece numerosos beneficios para los adultos mayores, ya que mejora su bienestar general. Participar en actividades grupales puede promover un sentido de pertenencia y reducir los sentimientos de soledad y aislamiento. Brinda oportunidades para una interacción social significativa, lo que puede ayudar a mantener la función cognitiva y la salud emocional. Los entornos grupales también fomentan la actividad física, la creatividad y el aprendizaje continuo a través de pasatiempos compartidos, debates o esfuerzos voluntarios. Además, formar parte de una comunidad de apoyo puede proporcionar un sentido de propósito y contribuir a un estilo de vida más satisfactorio y activo en la vejez.

La participación social desempeña un papel fundamental a la hora de apoyar el funcionamiento cognitivo y promover un envejecimiento exitoso. Para los adultos mayores y las personas que experimentan un deterioro cognitivo, la participación en actividades sociales significativas brinda oportunidades para estimular la atención, la memoria y la función ejecutiva en contextos del mundo real. Las investigaciones muestran que la participación social no solo predice los cambios en la función cognitiva a lo largo del tiempo, sino que también sirve como factor protector contra el deterioro cognitivo. El compromiso cognitivo y social se ha relacionado con múltiples dominios de la cognición y es un indicador valioso del deterioro funcional asociado con el envejecimiento y la progresión de la demencia.

Grupos de Apoyo y su Contribución

Una organización de apoyo sin fines de lucro, una clínica, un hospital o una organización comunitaria pueden ofrecer grupos de apoyo. Estos pueden ser independientes de cualquier organización y administrados en su totalidad por miembros del grupo. Los grupos de apoyo pueden tener una variedad de formatos, como reuniones presenciales, teleconferencias o comunidades en línea. Una persona común, alguien que comparte o ha compartido la experiencia común del grupo, a menudo lidera un grupo de apoyo, pero un grupo también puede estar a cargo de un facilitador profesional, como personal de enfermería, un trabajador social o un psicólogo. Algunos grupos de apoyo pueden ofrecer oportunidades educativas, invitando a profesionales para hablar sobre temas relacionados con las necesidades del grupo. Es importante destacar que los grupos de apoyo no son lo mismo que las sesiones de terapia de grupo; la terapia de grupo es un tipo específico de tratamiento de salud mental que reúne a varias personas con afecciones similares bajo la guía de un profesional de salud mental matriculado.

Las actividades grupales son una herramienta fundamental para el fortalecimiento de la resiliencia emocional en los adultos mayores. Ofrecen oportunidades de socialización, interacción con otros que experimentan situaciones similares, lo que reduce la soledad. Además, promueven la autoestima y la autoeficacia al participar en dinámicas que requieren colaboración. La práctica de actividades físicas o recreativas en grupo tiene un impacto positivo en la salud mental, reduciendo síntomas de ansiedad y depresión. Un aspecto crucial es su capacidad para facilitar el aprendizaje continuo, estimulando la mente y promoviendo el crecimiento personal. Finalmente, ofrecen una plataforma para la expresión emocional en un entorno seguro y de apoyo, ayudando a procesar emociones y desarrollar mejores estrategias de afrontamiento.

Foto de adultos mayores participando en una actividad grupal recreativa

Intervenciones Psicológicas y Terapia Ocupacional en Contextos Grupales

El Papel de la Psicología en Residencias y Centros de Día

Los profesionales dedicados a la psicología velan por el bienestar psicosocial de los residentes, en estrecha colaboración con todo el equipo de trabajo de la residencia de manera multidisciplinar. La intervención individual comienza al ingresar la persona mayor en la residencia, acompañando desde el minuto uno tanto a la familia como al residente en el proceso de duelo por la despedida del antiguo hogar y de sus rutinas para ayudarles a comenzar a vivir en un nuevo entorno.

Respecto a la intervención grupal, se trabaja con talleres de estimulación cognitiva y sus múltiples beneficios. Estos programas juegan un papel determinante tanto para prevenir como para ralentizar el deterioro cognitivo. Los talleres están orientados a trabajar capacidades cognitivas como memoria, atención, concentración, orientación, lectura, escritura, cálculo y resolución de problemas. Se trabaja para fomentar la autoestima, la sensación de control percibida, el establecimiento de relaciones sociales positivas con los compañeros, la comunicación y el trabajo en equipo.

  • Talleres de estimulación sensorial: En estadios más avanzados de demencia, donde las funciones cognitivas están muy mermadas y la desconexión con el entorno aumenta, se precisa una intervención multisensorial.
  • Talleres de grupos de apoyo y reminiscencia: Se crean grupos de apoyo donde la psicología acompaña y guía en el proceso de puesta en común, reciprocidad, escucha y comunicación activa, estrategias de afrontamiento y asertividad. Los talleres de reminiscencia, dirigidos a residentes sin deterioro cognitivo o con deterioro leve, fomentan el establecimiento de vínculos afectivos y sociales al poner en común vivencias, experiencias, gustos, preferencias o hobbies. Esta es una actividad mental saludable porque favorece la integración del pasado con el presente, dando continuidad a su vida y a su identidad.

La familia es un pilar fundamental en la atención integral del residente. Resulta imprescindible mantener el vínculo e involucrarles en todos los procesos, incluso desde antes del ingreso en la residencia. La comunicación debe ser positiva, recíproca y bilateral para que todos trabajen con el mismo objetivo.

Aplicación de la Terapia Ocupacional para la Participación Social

Como terapeutas ocupacionales, se adopta un enfoque holístico de la atención, teniendo en cuenta las necesidades de salud física, cognitiva, emocional y mental de las personas a lo largo de su vida. La participación social puede incluir numerosas intervenciones diferentes adaptadas a los intereses y preferencias de cada individuo. Durante la evaluación, se hacen preguntas sobre las actividades y pasatiempos que disfrutan, la frecuencia con la que pasan tiempo fuera de su casa, la forma en que suelen pasar las semanas y las actividades en las que les gustaría participar si se les diera la oportunidad. Se identifican los posibles obstáculos a estos pasatiempos, se recomiendan modificaciones para apoyar las actividades de ocio actuales o incluso se introducen nuevas actividades que se ajusten a sus intereses.

Mediante la intervención, se puede hacer que un adulto mayor participe en tareas relacionadas con la memoria, la secuenciación, la comparación, la atención, la resolución de problemas y el funcionamiento ejecutivo para desafiar el procesamiento cognitivo. Es esencial seguir abogando por que los adultos mayores participen en las actividades que les gustan, reconociendo que cada persona una vez llevó una vida llena de habilidades, intereses y pasiones únicas.

Por ejemplo, una persona que residía en un centro de vivienda asistida y fue trasladada a la unidad de cuidado de la memoria debido a un deterioro cognitivo, se aisló cada vez más. Como terapeuta ocupacional, se impartió educación tanto a su familia como al personal del centro sobre la importancia de mantener la participación social y en las actividades, haciendo hincapié en los beneficios de la participación continua en eventos diarios, salidas grupales y actividades comunitarias. Como resultado, la persona comenzó a reconectarse con residentes conocidos y mejoró su atención, lo que tuvo un impacto positivo en su bienestar emocional y cognitivo.

Envejecimiento Saludable y Exitoso (DocMorris)

Consideraciones para el Soporte Emocional y la Contención

Es importante tener en cuenta que una situación no es traumática para todo el mundo. Es necesario valorar si lo es para esa persona, en ese momento, antes de suponer que necesitará soporte emocional. El soporte emocional es necesario cuando la persona lo solicita directamente o cuando se manifiestan emociones difíciles de descifrar. Se entiende el soporte emocional como una herramienta a utilizar cuando una persona se desregula a nivel emocional, es decir, cuando sus canales habituales para mantener la estabilidad no son efectivos, y sobreviene una manifestación emocional que requiere ayuda para encauzarse.

Los episodios agudos, como estallidos de ira, tristeza, conductas impulsivas o la simple verbalización de angustia, generan sufrimiento y malestar. Aun en los casos en que no hay lenguaje verbal, se observa que una situación se puede reconducir con el acto de hablar, aunque no haya comprensión; lo que genera soporte emocional es el hábito de hablar: el ritmo, el tono, la mirada, los gestos. Esto ocurre porque los seres humanos utilizamos el lenguaje para mantener la estabilidad y arreglarnos con la realidad, lo que nos da estatuto de sujetos. Por esta razón, es necesario dar explicaciones acerca de los cambios que se experimentarán en sus rutinas; aunque estas personas no lo recuerden, perciben y valoran la honestidad en el vínculo asistencial.

El soporte emocional en este tipo de personas se logra también con una manipulación corporal que genere orientación, la cual debe realizarse de manera organizada y orientadora. Estas personas mantienen la capacidad de expresarse a nivel emocional, por lo que la escucha es la herramienta principal para brindar soporte emocional. Lo que se escuche debe ser la guía para encontrar palabras que los ayuden a encauzar sus emociones. Es necesario procurar un buen grado de satisfacción en la asistencia, pero también graduar las demandas dentro del criterio de realidad, es decir, que sepan con qué recursos cuentan, qué demandas son posibles de cumplir, cuáles no y por qué. La honestidad en el vínculo asistencial genera confianza y estabilidad emocional. La contención de demandas desreguladas o fuera de la realidad también puede considerarse soporte emocional. Debido a las nuevas normas, por ejemplo, los familiares pueden no tener el contacto habitual ni cotidiano con los residentes.

Hacia un Envejecimiento Activo y Saludable

La etapa del ciclo vital llamada vejez se percibe como un proceso de carácter multidimensional, que no concierne únicamente a la faceta biológica de la persona, sino también a las dimensiones psicológica y social. Actualmente, existe una nueva concepción de la etapa de envejecimiento, que se define como más saludable y activa. Se fomenta y se apuesta porque los residentes puedan disfrutar de un envejecimiento activo, con bienestar sobre la esfera cognitiva y emocional. El incremento del nivel de felicidad en las personas mayores se favorece con la construcción de recursos personales y la implicación en objetivos y proyectos que los acercan al envejecimiento activo y saludable.

Por lo tanto, se apuesta por aumentar la calidad de vida de las personas mayores, entendiendo por ello conseguir un nivel óptimo de funcionamiento físico, mental y social, es decir, tener en cuenta e integrar la multitud de dimensiones de la vida de las personas. La participación y la implicación de los residentes en las actividades pretende ofrecer diferentes espacios de capacitación, contribuyendo al desarrollo de estrategias de afrontamiento por los cambios que comporta esta etapa de la vida y así generar factores de protección.

Se llevan a cabo actividades como el debate grupal con un grupo reducido de personas más preservadas cognitivamente para ofrecerles apoyo social y emocional. Por otro lado, se trabaja, en el ámbito psicológico, la reminiscencia, que es un proceso por el cual las personas en su última etapa de la vida hacen una tarea de reflexión y contemplan su vida como un conjunto y valoran la manera en que la han vivido. Esta es una actividad mental saludable porque favorece la integración del pasado con el presente, dando continuidad a su vida y a su identidad.

Ilustración de personas mayores participando en actividades de envejecimiento activo

Respuesta Global y Marcos de Acción

La OMS colabora con diversos asociados en estrategias, programas y herramientas con el fin de ayudar a que los gobiernos respondan a las necesidades de los adultos mayores en materia de salud mental. Por ejemplo, la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) es una iniciativa de colaboración mundial liderada por la OMS para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades. Asimismo, los Estados Miembros de la OMS han respaldado el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, que promueve la mejora de la salud mental y la atención de salud mental para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores.

El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de un conjunto prioritario de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados, entre ellos la depresión y la demencia. La guía de intervención mhGAP incluye consejos clínicos para trabajar con adultos mayores. Durante la pandemia de COVID-19, la OMS y sus asociados elaboraron el conjunto de herramientas Adaptarse a los tiempos, consistente en carteles ilustrados para ayudar a los adultos mayores a mantener buena salud mental y bienestar. Otras actividades de la OMS destinadas a favorecer la salud mental de los adultos mayores son la elaboración de intervenciones psicológicas ampliables para tratar la depresión y la ansiedad, la investigación y orientación sobre intervenciones encaminadas a reducir el aislamiento social y la soledad, y soluciones costoeficaces para prevenir el maltrato de los adultos mayores.

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