La enfermedad cardiovascular es la principal causa de mortalidad a nivel mundial y la tercera causa de años de vida saludable perdidos, superada únicamente por accidentes y afecciones mentales. La hipertensión ha sido identificada como un factor clave asociado a la probabilidad de enfermedades cardíacas.
Mantener una hidratación adecuada es esencial para la salud del corazón. El agua interviene en la regulación del volumen sanguíneo, la presión arterial y la función de todos los órganos. El corazón, motor del cuerpo humano, depende directamente del agua para su funcionamiento, ya que el cuerpo está compuesto en un 60 % por agua y cada célula necesita este elemento para realizar sus funciones vitales.
La Relación entre la Hidratación y la Presión Arterial
Si bien puede parecer contradictorio, la relación entre la ingesta de agua y la presión arterial no es directa y es compleja. Sin embargo, la deshidratación puede influir significativamente en la presión arterial.
Efectos de la Deshidratación
Cuando una persona está deshidratada, el volumen de sangre disminuye, lo que puede provocar inicialmente una caída de la presión arterial. No obstante, en un intento de compensar, el cuerpo libera ciertas hormonas, como la vasopresina (una hormona antidiurética), que pueden contraer los vasos sanguíneos y hacer que la presión arterial aumente. Esto significa que la deshidratación puede provocar paradójicamente tanto una presión arterial baja como alta, evidenciando los complejos mecanismos del organismo para mantener el equilibrio de líquidos.
Un estudio publicado en Cureus sugirió que las personas con hipertensión tendían a tener un porcentaje menor de agua corporal total, lo que sugiere una relación entre el estado de hidratación y la presión arterial alta. Los National Institutes of Health (NIH) encontraron una "fuerte asociación entre el estado de hipertensión y los parámetros de hidratación" en un estudio de 2022, resaltando que la hipohidratación puede ser un factor causante de hipertensión.
¿Cómo actuar ante una deshidratación?
El Consumo de Sodio y su Impacto
Existe una acentuada correlación entre la ingesta de sal y la presión arterial. Se ha demostrado que la relación entre la presión arterial y la sal recibe influencias de diversos factores ambientales y nutricionales, como el bicarbonato sódico, el calcio, el potasio y el magnesio. En este sentido, se indica que los sujetos con hipertensión arterial reduzcan el consumo de sal a menos de 6 gramos diarios, equivalentes a 2 000 mg de sodio.
Sin embargo, es importante destacar que el consumo de agua con bajo contenido en sodio no parece relacionarse directamente con los niveles de presión arterial. La Organización Mundial de la Salud ha informado que el agua no contribuye de modo significativo a la ingesta total diaria de sodio, con la excepción de individuos con necesidad de restricción máxima de sodio. La percepción de la necesidad de ingesta de agua con bajo contenido de este mineral con fines cardioprotectores carece de fundamentos científicos.
Las dietas muy hiposódicas, por otro lado, se han vinculado con el riesgo de activación simpática y del sistema renina-angiotensina-aldosterona. En la insuficiencia cardíaca, el consumo de sodio debe ajustarse a la magnitud del cuadro clínico.
Recomendaciones de Consumo de Agua en Adultos Mayores
Las necesidades básicas de consumo de agua en personas mayores se calculan entre 2.5 l a 2.75 l al día, esto es, de 8 a 10 vasos de agua diarios. Esta cifra incluye tanto el agua como los líquidos contenidos en frutas, verduras, sopas o infusiones.

Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), se recomienda una ingesta adecuada de agua de 2.0 litros/día para mujeres y 2.5 litros/día para hombres. No obstante, las necesidades individuales de líquidos son muy variables y deben tener en cuenta el ejercicio, el entorno y las comorbilidades. Es posible que se necesite una ingesta adicional de agua a temperaturas más altas, durante una mayor actividad física o debido a pérdidas excesivas de líquidos (fiebre, diarrea y vómitos).
Consejos para una Hidratación Adecuada en Adultos Mayores con Hipertensión
- Fomentar el consumo regular: Establecer un horario para beber agua a lo largo del día, ya que la percepción de sed disminuye con la edad.
- Variedad de líquidos: Fomentar la ingesta de líquidos a través de sopas, jugos naturales, infusiones de hierbas y alimentos ricos en agua, como frutas y verduras.
- Priorizar agua potable: Elegir agua simple sobre refrescos, jugos industrializados y bebidas azucaradas, que favorecen el sobrepeso y aumentan el riesgo cardiovascular. Las bebidas con cafeína y alcohol requieren atención especial debido a sus efectos adversos sobre la presión.
- Monitorear la orina: Un color amarillo claro es signo de buena hidratación, mientras que una orina oscura indica la necesidad de beber más líquidos.
- Ambiente fresco: Mantener una temperatura cómoda y fresca en el hogar en climas cálidos y evitar la exposición al calor extremo.
- Consultas médicas regulares: Las personas con insuficiencia cardíaca, hipertensión o problemas renales deben seguir las recomendaciones específicas de su médico. La orientación médica individual es fundamental para determinar la pauta hídrica apropiada.
Mitos Comunes sobre la Hidratación
- "Solo hay que beber cuando se tiene sed": Falso. La sed aparece cuando ya hay un déficit de líquidos.
- "El agua con gas o mineral no hidrata igual": Falso.
- "Las infusiones y sopas no cuentan": Falso. Estos líquidos también contribuyen a la hidratación total.
Beneficios del Agua en Personas Mayores
Una hidratación correcta contribuye a varios procesos y funciones en el organismo, especialmente en la población mayor donde el volumen de agua en el cuerpo disminuye, propiciando mayores posibilidades de deshidratación.
Beneficios clave:
- Mantenimiento de la función cerebral: La deshidratación puede afectar la concentración, la memoria y la cognición.
- Salud cardiovascular: Ayuda a mantener una presión arterial saludable, evita mareos y asegura que la sangre conserve la viscosidad adecuada, facilitando el bombeo del corazón.
- Regulación de la temperatura corporal: Es crucial, ya que con la edad se pierde la capacidad de adaptarse a los cambios de temperatura.
- Prevención del estreñimiento: Un problema común en personas mayores, ya que el intestino busca absorber agua, secando las heces.
- Mantenimiento de la función renal: Beber suficiente agua ayuda a los riñones a eliminar el exceso de sodio y toxinas del cuerpo, regulando así la presión arterial.
- Prevención de infecciones del tracto urinario: La deshidratación aumenta el riesgo de estas infecciones.
- Reducción del riesgo de caídas: La falta de líquidos puede causar mareos y debilidad.
- Piel saludable: Ayuda a mantener una buena piel, evitando la sequedad y el agrietamiento.

Síntomas de Deshidratación en Adultos Mayores
En las personas mayores, la percepción de la sed disminuye, haciendo aún más importante estar conscientes de estos síntomas:
- Orina oscura
- Boca seca
- Fatiga y debilidad
- Mareos y desmayos
- Confusión mental
- Aletargamiento
- Piel seca
- Dolor de cabeza
- Pulso rápido
- Pérdida de peso rápida
La deshidratación no siempre es evidente, pero puede alterar profundamente la función cardiovascular. Los síntomas iniciales -sed intensa, fatiga, mareo o palpitaciones- son señales de alarma. En casos severos, la deshidratación puede provocar colapso circulatorio, arritmias o descompensaciones en personas con patologías cardíacas.