La Serena, una ciudad reconocida por sus características favorables para la vejez, se ha convertido en un punto de interés para el desarrollo de iniciativas destinadas al bienestar de los adultos mayores. La demanda de soluciones habitacionales y de cuidado para este segmento de la población ha impulsado tanto la construcción de nuevos centros de larga estadía como la implementación de programas innovadores que buscan brindar dignidad y apoyo integral.
La Serena: Un Entorno Favorable para el Envejecimiento Activo
Demografía y Calidad de Vida
La región de Coquimbo presenta un 17,7% de su población mayor de 60 años, según datos de la última encuesta Casen. Un alto porcentaje de estos adultos mayores reside en La Serena, considerándola una ciudad con características favorables para una buena calidad de vida y un envejecimiento activo. Rubén Valenzuela, director del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), destaca que La Serena ofrece buen acceso a servicios y un clima propicio.
De hecho, la encuesta Barómetro Imagen Ciudad de la consultora Visión Humana ha posicionado a La Serena entre las cinco mejores ciudades para la tercera edad, junto con Viña del Mar. Patricio Polizzi, director general de Visión Humana, señala que los adultos mayores prefieren ciudades de tamaño mediano que permitan una vida a escala humana, con espacios públicos amables y una buena oferta de servicios en salud, seguridad y transporte. Octavio Vergara, director ejecutivo de Fundación Oportunidad Mayor, subraya que el clima y el aire limpio son condiciones clave que hacen de La Serena un lugar apto para los seniors.

Infraestructura Existente y Desafíos
A pesar de las ventajas geográficas y climáticas, la oferta de infraestructura para estadías de largo plazo dirigida específicamente a este segmento en La Serena es acotada. Los registros del SENAMA indican que en la ciudad operan solo siete casas de reposo (públicas y privadas) con un total de 300 camas. En toda la región de Coquimbo, existen 21 centros con capacidad para 586 personas. Esta cifra es insuficiente si se comparan con las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para 2017, que estimaban 34 mil adultos mayores en la región.
La oferta actual de centros en la ciudad balneario varía desde lugares gratuitos con piezas compartidas y servicios básicos (comidas, enfermeras, paramédicos) hasta residencias que superan los $600 mil mensuales, ofreciendo habitaciones individuales, talleres de manualidades, ejercicios de memoria, actividad física, paseos recreativos y nutricionistas. Rosa Kornfeld, directora del Centro de Estudios de Vejez y Envejecimiento de la UC y ex directora del SENAMA, enfatiza que un envejecimiento saludable está directamente relacionado con la autonomía y participación significativa en el ámbito social, cultural y familiar, y que un entorno amigable con las personas mayores favorece la independencia y reduce el aislamiento.
A diferencia de la Región Metropolitana, que cuenta con una amplia oferta, los modelos de lujo en centros de larga estadía aún no se han consolidado en la región de Coquimbo. Empresas como Acalis y Senior Suites, con servicios de alto estándar y departamentos individuales, no tienen planes inmediatos de expandirse a La Serena, aunque Acalis ya opera en Concepción.
Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) de La Serena
Un Compromiso Presidencial
La creación del Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) en La Serena responde a la medida número 13 del Programa de Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, cuyo objetivo central es brindar protección integral a personas mayores en situación de vulnerabilidad. Este proyecto, pionero en el país junto al de Huechuraba en la Región Metropolitana, representa un compromiso presidencial con las personas mayores de Chile.
Alejandra Díaz Maluenda, coordinadora regional de SENAMA, calificó la iniciativa como una "muy buena noticia" para los adultos mayores de la región. Guillermo Pérez, asesor del gabinete de la Ministra de Desarrollo Social, María Fernanda Villegas, se reunió con el seremi Eduardo Lara y el alcalde de La Serena, Roberto Jacob, para revisar el estado de avance de este proyecto, destacando la labor conjunta entre el municipio y el gobierno para concretar este anhelado proyecto.
Inversión, Capacidad y Servicios
La inversión del Estado para este recinto en La Serena alcanza los $3.700 millones de pesos. El futuro ELEAM, con una superficie de más de 2.700 metros cuadrados, tendrá capacidad para acoger a 70 personas mayores en situación de vulnerabilidad, especialmente aquellos con dependencia moderada o severa que no cuenten con apoyos sociales ni familiares. El Intendente de Coquimbo, Claudio Ibáñez, destacó que el recinto busca "dar dignidad a los adultos mayores que tanto lo necesitan".
El establecimiento ofrecerá atención de alto estándar bajo un enfoque sociosanitario, con la participación de distintos profesionales. Contará con dormitorios dobles equipados con mobiliario y habilitación gerontogeriátrica, oratorios, salas de kinesiología y áreas verdes utilizables por los residentes. El Director del SERVIU, Angelo Montaño, agregó que "este proyecto recogió la opinión de los vecinos", lo que contribuirá a un desarrollo armónico y paisajístico del sector.

Avances en la Construcción
El ELEAM estará emplazado en el sector El Brillador en Las Compañías, en La Serena. A fines del año 2015, el proyecto comenzó su etapa de construcción en el sector del Olivar, y actualmente se encuentra en fase de construcción, avanzando en su proceso de licitación. En una visita inspectiva al terreno, el Subsecretario de Servicios Sociales, Juan Eduardo Faúndez, resaltó que este es un "primer gran avance" que beneficiará a más de 70 adultos mayores de la región y al barrio donde se ubicará.
El Ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza, fue el encargado de presentar a la comunidad los avances del proyecto. El recinto comenzará a operar durante 2018, consolidando una oferta estatal de cuidado para adultos mayores vulnerables.
"Vivienda Primero": Una Solución Habitacional para Adultos Mayores en Situación de Calle
Filosofía y Alcance del Programa
El programa social "Vivienda Primero" (Housing First), implementado por el Ministerio de Desarrollo Social en la región de Coquimbo, representa una propuesta innovadora para abordar la situación de calle en adultos mayores. La iniciativa propone ofrecer una vivienda digna y permanente como primer paso, sin exigir condiciones previas como la abstinencia de drogas o alcohol. La lógica fundamental es que las personas no pueden resolver problemas de salud mental, adicciones o laborales si carecen de un hogar seguro.
Este modelo se opone al enfoque tradicional de "escalera", que demandaba progresos sucesivos para "merecer" una vivienda. Según su creador, el psicólogo estadounidense Sam Tsemberis, "La solución a la falta de vivienda es la vivienda. Los servicios son opcionales, la vivienda no". El cierre de la Hospedería Betania, por ejemplo, es parte de un cambio en la estrategia social del Hogar de Cristo, buscando implementar ayudas que no sean meros paliativos, sino que logren la real inclusión de las personas en situación de calle.
T13 - Programa Vivienda primero - 07 de mayo de 2019
Implementación en la Región de Coquimbo
El programa "Vivienda Primero" debutó en la región de Coquimbo, con presencia ya en otras cinco regiones, con un total de 6 casas y 4 departamentos que albergan a 20 personas, distribuidas en dos por vivienda, todos hombres. Estos 20 hombres, mayores de 50 años y con al menos cinco años viviendo en la calle, fueron seleccionados por el equipo social del Hogar de Cristo en conjunto con expertos de la Subsecretaría Regional de Desarrollo Social y Familia. Algunos de los beneficiados incluyen a Juan Contreras y Juan Díaz, ubicados en un condominio en La Florida (La Serena), y Alfonso Rojas y Jorge Núñez, quienes comparten una casa en Coquimbo. Feliciano Rute, de 77 años y el mayor de los beneficiados, vive en una flamante vivienda de un piso.
El equipo involucrado señala que 10 de los 20 beneficiados tienen algún tipo de ingreso estable, como pensión por invalidez, discapacidad mental o subsidio calle, lo que ayuda a financiar sus gastos cotidianos.
Historias y Desafíos de la Convivencia
La implementación de "Vivienda Primero" conlleva numerosos desafíos. Para personas que han vivido años en la calle sin una llave propia, la transición a una vivienda es singular. Surge la pregunta de cómo se implementa este cambio de domicilio y con qué criterio se acomoda a dos personas sin lazos familiares. También es un reto convencer a los administradores de edificios de que los nuevos arrendatarios serán buenos vecinos, considerando su pasado en hospederías o bajo puentes.
María Teresa Moreno, jefa de operación territorial del Hogar de Cristo en Coquimbo, se encargó de buscar viviendas. Con un presupuesto de 500 mil pesos mensuales de arriendo por vivienda, visitó unas 60 propiedades. Encontró más práctico y fácil hallar casas (6 de las 10 viviendas son casas) debido a las exigencias y prejuicios en las administraciones de edificios, donde el costo además se eleva por gastos comunes. María Teresa aprendió a "seducir con argumentos", destacando los altos estándares de transparencia del Hogar de Cristo, el pago puntual de arriendos y garantías de dejar las propiedades en mejor estado.
El psicólogo Kevin Castillo, encargado de la operación en la región, ha gestionado la compra de muebles, electrodomésticos y enseres para las nuevas viviendas, además de brindar apoyo psicológico. Lo acompañan la trabajadora social Natalia Rojas y la terapeuta ocupacional Tamara Mancilla, quienes conectan a los beneficiados con especialistas médicos y apoyan en su reinserción social. Héctor Toro, trabajador social, relata la emoción de ser parte de esta iniciativa, ayudando en la instalación y contención de los participantes, como Irenio, quien, a pesar de las dificultades, estudia Técnico en Rehabilitación con el sueño de ayudar a otros.
Historias como la de Raúl Funes, conocido como "el viejo de los globos", ilustran la complejidad y el impacto del programa. Raúl, quien superó una historia de calle y adicciones, ahora vive en un departamento en primera línea con vista a la bahía de Coquimbo. Él y su compañero Irenio Alarcón están aprendiendo a convivir en armonía, enfrentando el desafío de adaptarse a una nueva rutina y a la percepción social, conscientes de la importancia de esta "notable oportunidad" para quienes han vivido en la calle.
