Los Testigos de Jehová, una organización religiosa que construye su andamiaje doctrinal sobre un fuerte monoteísmo, se organizan bajo una estructura verticalista, con sede oficial (Watch Tower) en Brooklyn, Nueva York. Esta organización, de características mercantiles, se basa en un creacionismo con tintes fundamentalistas, sosteniendo que el hombre fue creado hace solo 6.000 años.

En el centro de su estructura congregacional se encuentra el Consejo de Ancianos, un cuerpo de hombres espirituales que dirigen y pastorean a la congregación, basándose en principios bíblicos y la guía del espíritu santo.
Historia y Propósito de los Ancianos
En el año 55, el apóstol Pablo, al escuchar sobre los problemas entre los hermanos de Corinto, les escribió una carta para corregirlos, demostrando su amor y preocupación. Más tarde, les dijo a los corintios: “No que seamos nosotros amos sobre la fe de ustedes, sino que somos colaboradores para su gozo, porque es por su fe que están firmes” (2 Corintios 1:24).
La Fe y el Gozo en la Congregación
Pablo enfatizó dos cualidades importantes para los cristianos: la fe y el gozo. Al decir “es por su fe que están firmes”, quiso decir que su fidelidad a Jehová no dependía de él ni de ninguna otra persona, sino de su propia fe. Los ancianos de hoy imitan a Pablo, confiando en la fe de sus hermanos y sirviendo con los motivos correctos, utilizando la Biblia y las instrucciones de la organización de Jehová para enseñarles a decidir por sí mismos.
La frase “somos colaboradores para su gozo” se refiere a Pablo y a quienes lo acompañaban en la predicación, como Silvano, Timoteo, Apolos, Áquila y Prisca. Todos ellos se esforzaban por ayudar a los hermanos a servir a Dios con alegría. En la actualidad, los ancianos también buscan aumentar el gozo de sus hermanos mediante diversas acciones y actitudes.
Funciones y Responsabilidades de los Ancianos
Quienes son los ANCIANOS DE CONGREGACIÓN?| Ex-testigo de Jehová
Los ancianos de los Testigos de Jehová desempeñan un papel crucial en la congregación, guiando y protegiendo la espiritualidad de sus miembros. No imponen su autoridad, sino que contribuyen al bienestar y la felicidad de todos, reconociendo que Dios les ha dado este importante encargo.
Atención Personal y Demostración de Interés
Muchos hermanos se sienten bien cuando los ancianos demuestran preocupación por ellos. Una forma de hacerlo es imitando a David, Elihú y Jesús, quienes usaban el nombre de las personas al hablar con ellas. Pablo también recordaba los nombres de más de veinticinco hermanos y hermanas al final de su carta a la congregación de Roma. Aunque a algunos ancianos les cuesta recordar nombres, el esfuerzo por hacerlo hace que los hermanos se sientan queridos.
Felicitar y Animar a los Hermanos
Otra forma de ayudar a los hermanos a servir felices a Dios es felicitándolos por sus buenas obras. Pablo, por ejemplo, expresó su orgullo por los corintios y felicitó a Pérsida por sus “muchas labores en el Señor”. Los ancianos de la actualidad también aprecian el trabajo de sus hermanos por Jehová, demostrando su valor y reconociendo sus esfuerzos. Este reconocimiento es fundamental, especialmente en un mundo donde a menudo falta aprecio.
Los ancianos también están pendientes de los hermanos que necesitan ánimo y se lo dan enseguida. Así como Nehemías ayudó a los judíos desanimados, los ancianos de hoy visitan a sus hermanos para darles un “don espiritual”, es decir, para fortalecer su fe con conversaciones y pasajes bíblicos relevantes. Es importante que dediquen tiempo a pensar en las necesidades de cada hermano antes de la visita y los escuchen con atención.
Cuidado de "Todo el Rebaño"
Pablo mandó a los ancianos que cuidaran “a todo el rebaño”, lo que significa que todos los miembros de la congregación necesitan ánimo, incluso aquellos que llevan muchos años siendo publicadores o precursores. Aunque tengan una fe fuerte, pueden enfrentar problemas que los cansan y necesitan ayuda para seguir luchando. Al igual que Abisai ayudó a un David cansado a enfrentar al gigante Isbí-benob, los ancianos pueden ser un apoyo fundamental para los hermanos agotados.
Una precursora de 65 años relató cómo un anciano, al notar su cansancio, la animó con una conversación y un pasaje bíblico, ayudándola a recuperar su gozo en el servicio a Dios.
El Nombramiento de Ancianos y Siervos Ministeriales
En el siglo primero, el apóstol Pablo les dijo a los ancianos de la congregación de Éfeso: “Presten atención a sí mismos y a todo el rebaño, entre el cual el espíritu santo los ha nombrado superintendentes, para pastorear la congregación de Dios, que él compró con la sangre del Hijo suyo” (Hechos 20:28).
Requisitos Bíblicos y Guía del Espíritu Santo
El espíritu santo impulsó a los escritores de la Biblia a establecer los requisitos para los ancianos y siervos ministeriales. En 1 Timoteo 3:1-7 se encuentran 16 requisitos para los ancianos, y en Tito 1:5-9 y Santiago 3:17, 18 se incluyen más. Los requisitos para los siervos ministeriales se detallan en 1 Timoteo 3:8-10, 12, 13.
El proceso de nombramiento implica que quienes hacen las recomendaciones y los nombramientos piden a Jehová que el espíritu santo los guíe al determinar si un hermano cumple los requisitos bíblicos. Además, el hermano recomendado debe reflejar en su vida el fruto del espíritu (Gálatas 5:22, 23).
Evolución del Proceso de Nombramiento
Históricamente, las recomendaciones para nuevos ancianos y siervos ministeriales se enviaban a la sucursal, donde hermanos designados por el Cuerpo Gobernante las analizaban y hacían los nombramientos. La sucursal comunicaba la decisión al cuerpo de ancianos, quienes a su vez informaban al hermano en cuestión.
En el siglo primero, Pablo y Bernabé “nombraron ancianos en cada congregación” (Hechos 14:23), y Pablo dio instrucciones a Tito para que hiciera nombramientos de ancianos en Creta (Tito 1:5). Timoteo también recibió esta autoridad (1 Timoteo 5:22).
Desde el 1 de septiembre de 2014, el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová modificó el proceso. Ahora, cada superintendente de circuito examina las recomendaciones de los ancianos de su circuito. Durante sus visitas, se esfuerza por conocer a los recomendados, incluso saliendo con ellos a predicar. Después de analizar las recomendaciones con cada cuerpo de ancianos, el superintendente de circuito tiene la responsabilidad de nombrar ancianos y siervos ministeriales en las congregaciones de su circuito.
Funciones en el Proceso de Nombramiento
El "esclavo fiel y discreto" (Mateo 24:45-47) tiene la responsabilidad fundamental de alimentar a los domésticos, buscando en las Escrituras pautas sobre la organización de la congregación mundial y dando instrucciones. También nombra a todos los superintendentes viajantes y miembros de Comités de Sucursal. Las sucursales implementan estas instrucciones.
Los cuerpos de ancianos, por su parte, evalúan si los hermanos recomendados para servir en la congregación cumplen los requisitos bíblicos. La presencia del espíritu santo en todo este proceso asegura la confianza y el respeto por quienes son nombrados en la congregación cristiana.