Consecuencias de la Mala Movilización de Pacientes para los Cuidadores

La movilización de pacientes, ya sea en entornos hospitalarios o domiciliarios, es una tarea fundamental para su bienestar y recuperación. Sin embargo, cuando se realiza de forma incorrecta o sin las herramientas adecuadas, puede acarrear serias consecuencias tanto para el paciente como para el cuidador. A pesar de los avances en la tecnología de movilización de pacientes, muchos cuidadores siguen dependiendo de técnicas manuales de elevación y recolocación debido al uso de equipos obsoletos o inadecuados.

Equipo de movilización mecánica de pacientes

Riesgos de la Movilización Manual de Pacientes

La manipulación manual de pacientes, con el tiempo, aumenta la probabilidad de cambios repentinos de peso o caídas del paciente, lo que crea situaciones peligrosas que pueden provocar lesiones graves. Los trabajadores de la salud están expuestos a una amplia variedad de riesgos vinculados con las particularidades de su trabajo. La movilización manual de pacientes es, en muchos casos, responsable de la aparición de fatiga física, así como de trastornos que se pueden producir bien de forma inmediata o bien por la acumulación de pequeños traumatismos tras realizar el desplazamiento de pacientes en periodos cortos y de manera repetida.

Impacto en la Salud Física del Cuidador

  • El personal de enfermería y auxiliares, en sus actividades de atención a usuarios con más dependencia, son las áreas de mayor riesgo de padecer trastornos musculoesqueléticos (DME) en la espalda y en los miembros superiores asociados a la movilización manual de pacientes.
  • Esta tarea exige una gran demanda física en la zona dorso lumbar de la columna, lo que genera estar al límite de la máxima tolerancia de compresión, al tener que levantar totalmente al paciente o parte de su cuerpo.
  • En estudios biomecánicos, se ha evidenciado que la movilización manual de pacientes induce una carga discal superior al valor definido como tolerable (cerca de 275 kg para mujeres y 400 kg para hombres), y algunas maniobras en situaciones reales pueden superar incluso el valor de ruptura de la unidad disco-vertebral, que es cerca de 580 kg para hombres y 400 kg para mujeres.
  • Los riesgos más extendidos para las personas cuidadoras son las lesiones lumbares, sobrecargas musculares y dolencias en hombros y/o muñecas. El desgaste físico también puede jugar malas pasadas al provocar molestias o lesiones.

Riesgos Psicológicos y Sociales

El rol de cuidador puede generar una nueva situación familiar que puede provocar importantes cambios dentro de la estructura familiar y en los roles y patrones de conducta de sus integrantes. La sobrecarga que soporta el cuidador, una vez superados los recursos disponibles, puede repercutir de forma negativa sobre su salud, destacando por su frecuencia el malestar psíquico (principalmente ansiedad y depresión), aunque también se han descrito repercusiones importantes en otras esferas como el aislamiento social, la falta de tiempo libre, la calidad de vida o el deterioro de la situación económica, dando lugar a lo que algunos autores han denominado síndrome del cuidador.

  • Un estudio observacional y analítico de casos y controles encontró que el 66,4% de los cuidadores presentaba sobrecarga en el test de Zarit.
  • El 48,1% de los cuidadores respondió que su salud era mala o muy mala, frente al 31,4% del grupo control.
  • Se observó una mayor prevalencia de ansiedad y depresión en el grupo de cuidadores, así como una mayor frecuencia de posible disfunción familiar y de sensación de apoyo social insuficiente.
  • Cuidar de otra persona es un acto que requiere dedicación, empatía y paciencia, pero también implica un gran desgaste de energía. Soportar un desgaste físico continuado forma parte del cuidado de una persona dependiente, y los cuidadores tienen un riesgo mayor de sobrecargar su cuerpo.

Estudios y Evidencias en Colombia

Un estudio descriptivo transversal en Bogotá, Colombia, tuvo como objetivo describir el riesgo derivado de la movilización manual de pacientes en el personal de enfermería en dos hospitales -en áreas de hospitalización, unidad de cuidados intermedios, cuidados intensivos, cuidados coronarios y urgencias- de alta y mediana complejidad. El nivel de riesgo biomecánico fue evaluado mediante el método Movement and Assistance of Hospital Patients (MAPO), por profesionales de seguridad y salud en el trabajo de las instituciones, en ocho áreas, con 413 trabajadores (117 profesionales y 296 auxiliares de enfermería) que realizaban movilización manual para 796 pacientes.

  • Se identificó un nivel de riesgo alto (> 5) en todas las áreas evaluadas, exceptuando el servicio de cuidados coronarios (riesgo medio).
  • Los factores de riesgo principales fueron los relacionados con pacientes parcialmente o no colaboradores, y la necesidad de formación para la movilización de ayudas menores y de elevación.
  • En el hospital de alta complejidad se identificó un nivel de riesgo alto, principalmente en las áreas de hospitalización (índice MAPO 22,75), cuidados intermedios (índice MAPO 9,50) y urgencias (índice MAPO 12,90).
  • El personal de profesionales de enfermería y auxiliares de las distintas áreas asistenciales están expuestos a riesgo biomecánico elevado por la movilización manual de pacientes que requieren de estrategias de intervención inmediata.

La Organización Mundial de la Salud reportó, en el 2021, la carga de enfermedad atribuible a factores ergonómicos ocupacionales como la tercera causa (12,27 días perdidos; 13,7 %) por discapacidad, los cuales generan dolor de espalda y cuello debido a la exposición ocupacional asociada a estar sentado durante mucho tiempo, la vibración de todo el cuerpo y la manipulación manual de cargas. En Latinoamérica, se observan problemáticas similares en estudios llevados a cabo en Perú, Colombia, Ecuador y México, en los que se estableció que los trabajadores presentan una mayor demanda de carga física cuando hacen el desplazamiento de los pacientes hacia la cabecera de la cama, debido a las inadecuadas posturas que se adoptan y a la fuerza que deben aplicar al efectuar las rotaciones en la cama o cambio postural (33,8-64 %).

Gráfico de barras mostrando el índice MAPO por área hospitalaria

Técnicas de Movilización y Prevención de Lesiones

Las técnicas de movilización de pacientes forman parte de los cuidados y atención de las personas institucionalizadas y/o a domicilio y se han llevado a cabo, tradicionalmente, de forma manual, y mayoritariamente, de forma no protocolizada, con las consecuentes repercusiones, no solo para la persona y el profesional, sino también, para las instituciones sanitarias y sociosanitarias. Al involucrarnos de lleno en el cuidado de adultos mayores o dependientes, cada gesto cuenta, por pequeño que parezca. Aspectos tan cotidianos como el aseo diario, los cambios posturales en la cama o el traslado de una estancia a otra pueden entrañar riesgos para ambas partes si no se aplican las técnicas de movilización apropiadas.

🙌 Técnicas de movilización de pacientes: Transferencia de la cama al sillón/silla

Principios Clave para una Movilización Segura

Conocer a fondo el estado físico y cognitivo de la persona, además de tener nociones en estas técnicas, ayudará a evitar lesiones y realizar esfuerzos innecesarios.

  1. Evaluación del paciente: Es esencial realizar una evaluación de su estado físico y cognitivo. Conocer su fuerza muscular, movilidad articular, capacidad de resistencia, flexibilidad o el peso, permite adaptar con efectividad y seguridad las movilizaciones a cada persona.
  2. Comunicación efectiva: Una comunicación respetuosa y clara es una parte inherente de las movilizaciones. Avisar al paciente antes de cualquier movimiento y explicar lo que se va a hacer reduce su ansiedad y mejora la cooperación.
  3. Ergonomía y postura del cuidador: Adoptar una postura óptima para aplicar técnicas de movilización prevendrá de sobrecargas y lesiones evitables. Mantener la espalda recta y doblar las rodillas evita cargas innecesarias en la columna. La ergonomía ayuda a reducir el desgaste físico y la exposición a riesgos, pues se basa en la adaptación de los espacios y circunstancias a las personas cuidadoras, y no al revés.
  4. Uso de ayudas técnicas: Existen recursos imprescindibles para el día a día de algunas personas: grúas, sábanas deslizantes, cinturones de transferencia o andadores. El uso de dispositivos de ayuda reduce el riesgo de lesiones y facilita el trabajo del auxiliar de enfermería.

Técnicas de Movilización Específicas

Movilización en cama

Las técnicas de movilización en cama son un clásico para evitar complicaciones por inmovilidad prolongada en pacientes encamados.

  • Preparación: Colocar una sábana doblada por la mitad (o una sábana deslizante) bajo la persona, desde los hombros hasta los muslos. Asegurarse de que ambos extremos sobresalgan por los lados. La persona a movilizar debe situarse bocarriba, con los brazos a ambos lados o cruzados sobre el pecho.
  • Postura del cuidador: Lo ideal es que dos cuidadores se sitúen a cada borde de la cama, con la espalda recta y las rodillas ligeramente flexionadas. Agarrar los extremos de la sábana lo más cerca posible de la persona, manteniendo el contacto visual.
  • Realización: Al unísono, se desliza con suavidad a la persona en su nueva posición, evitando en todo momento levantar el cuerpo, sin tirones ni giros bruscos.

Movilización lateral en cama

  • Preparación: Explicar la técnica que se va a aplicar y asegurarse de que la cama se encuentra a la altura adecuada. Retirar cualquier objeto que pueda convertirse en un obstáculo. Si la persona puede, pedirle que colabore doblando las piernas ligeramente.
  • Posición de seguridad: Desde un lateral de la cama, colocar el brazo más cercano del paciente cruzado sobre su pecho y la pierna opuesta flexionada sobre la otra. Colocarse a la altura de su tronco, con una mano en el hombro y otra sobre la cadera o rodilla. Asegurarse de estar sobre un apoyo firme, con los pies separados a la altura de los hombros y las rodillas semiflexionadas.
  • Realización: Con suavidad y control, girar al paciente hacia el cuidador, ayudándose del empuje sobre su hombro y pierna.

Transferencia de la cama a la silla de ruedas

  • Preparación: Situar una silla junto a la cama, con los frenos activados si es de ruedas. Ayudar a la persona a sentarse en el lateral. Darle unos segundos hasta que se estabilice y asegurarse de que no sufra mareo.
  • Postura del cuidador: Colocarse frente al paciente, con una pierna adelantada y con la espalda recta. Utilizar el cinturón de movilización o pedir a la persona que se apoye en los antebrazos (nunca en hombros o cuello).
  • Transferencia: Contar del 1 al 3 para que sea más fácil guiar, y ayudar a que se levante con un movimiento suave y controlado. Girar lentamente hacia la silla, y bajarle con cuidado, flexionando las rodillas.

Errores Comunes a Evitar

  • Exceso de fuerza y movimientos bruscos: Si se hace más fuerza de la necesaria, puede ser doloroso para la persona, infundirle miedo y, en el peor caso, provocar una lesión evitable.
  • Aplicación de técnicas genéricas: No tener en cuenta las necesidades y capacidades reales de la persona, aplicando las mismas técnicas de movilización para cualquier situación.
  • Ignorar señales de dolor: Quitar peso o ignorar los gestos o expresiones de dolor durante una movilización puede acarrear consecuencias físicas y emocionales.
  • Subestimar la seguridad: Subestimar la seguridad en algunas técnicas de movilización que, aunque a priori puedan parecer sencillas, puede poner en riesgo el bienestar de la persona mayor y su cuidador.

Importancia de la Formación y el Apoyo

Recibir formación específica sobre métodos de movilización y transferencias es la base en la que se asienta el bienestar de las partes implicadas. La formación continua es esencial. Cursos especializados mejoran la cualificación y proporcionan una formación complementaria a los diplomas en cuidados auxiliares de enfermería, siendo un recurso de gran utilidad para la práctica clínica diaria.

A partir de los resultados de estudios, se hace necesaria la creación de un plan de formación y educación en prevención de los trastornos musculoesqueléticos, enfocado en el entrenamiento del gesto motor seguro en la manipulación manual de pacientes, en la inversión en ayudas mecánicas como elevadores (grúas), y en ayudas menores, como lo son los rodillos y las sábanas de deslizamiento, que faciliten la movilización de los pacientes y contribuyan a disminuir el factor de riesgo biomecánico.

tags: #consecuencias #de #cuidadores #por #mala #movilizacion