El envejecimiento poblacional a nivel mundial plantea retos importantes en el ámbito de la salud, representando uno de los mayores desafíos para el mundo actual. En el transcurso de las últimas décadas, se ha observado un aumento sostenido de la población de adultos mayores, tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo. A pesar de que la prolongación de la vida humana es un éxito de la sociedad moderna, aparecen problemáticas de salud nunca antes vistas, tales como el incremento de las enfermedades crónicas, degenerativas y de la dependencia.
El Envejecimiento Poblacional y sus Implicaciones
Aumento de la Población Geriátrica
Durante muchos siglos, los adultos mayores fueron una minoría de la población objeto de interés en los problemas de salud. Sin embargo, en la actualidad esta situación es diferente debido a su incremento. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el inicio de la vejez o tercera edad se establece a partir de los 65 años.
Colombia, por ejemplo, contaba con 46 941 059 habitantes en 2013. De acuerdo con las proyecciones del DANE (2011), en 1985 el grupo de edades adultas mayores de 60 años y más era de 2 142 219 (6,5% de la población total); en 2013 era de 4 964 793 (10,5% de la población total), y se estima que en el año 2025 será de 6 440 000 (12,6% de la población total). En la región de Santander, ubicada en el nororiente colombiano, el índice de envejecimiento en el año 2013 indicaba que por cada 100 niños y jóvenes menores de 15 años había 32 personas mayores de 65 años, evidenciando un aumento consistente del envejecimiento poblacional.
Según cálculos de las Naciones Unidas, existen 600 millones de personas mayores de 60 años en el mundo, cifra que se duplicará para el 2025. Se estima que para el 2050 se contará con más personas mayores de 60 años que con niños menores de 15 años. Dicho comportamiento se evidenciará en algunos países de la región latinoamericana. En Cuba, según el Anuario Nacional Estadístico de Salud 2015, este grupo representa el 19,4% de la población y se estima que para el 2020 será el 21,5%, para el 2030 el 30,3%, y para el 2050 un 36,2%.
Cambios Fisiológicos Asociados al Envejecimiento
El envejecimiento es un proceso biológico inherente a los seres humanos, caracterizado por cambios y transformaciones producidos por la interrelación entre factores intrínsecos (genéticos) y extrínsecos (ambientales), sean protectores o agresores (factores de riesgo) a lo largo de la vida. Este proceso se produce a un ritmo diferente en cada persona, manifestándose en pérdidas del estado de salud que condicionan el deterioro funcional, lo cual puede llevar al anciano a situaciones de incapacidad, tales como dismovilidad, inestabilidad y deterioro intelectual.

Estudios clínicos y experimentales ponen de manifiesto cambios fisiológicos específicos. Los vasos sanguíneos y el corazón envejecen, asociados a pérdida de células musculares y menor distensibilidad. El riñón muestra disminución moderada de la velocidad de filtración glomerular, esclerosis vascular y glomerular. El cerebro disminuye su volumen, y hay menor capacidad de atención, memoria de trabajo y trastornos motores. La masa muscular disminuye y aumenta su infiltración grasa, asociado a una disminución progresiva de la fuerza. El aumento de grasa corporal, especialmente visceral, contribuye a una mayor resistencia insulínica, que asociada a la disminución de la masa de células beta facilitaría el desarrollo de diabetes.
Patologías Crónicas y Mortalidad
Los estudios epidemiológicos realizados a nivel mundial demuestran una tendencia ascendente en la incidencia y prevalencia de las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) como la diabetes, la enfermedad coronaria, la obesidad y la hipertensión arterial, lo cual se posiciona como un indicador importante en la morbimortalidad de la población general y se acentúa en la población mayor.
Según el Ministerio de Salud, la principal causa de mortalidad en los adultos es por enfermedades del sistema circulatorio, representando un 40% del total de fallecimientos. Las enfermedades isquémicas del corazón alcanzaron tasas de 585 muertes en 2008, 542 en 2009 y 560 en 2010 por cada 100 000 personas. En el departamento de Santander, Colombia, predomina el antecedente familiar de enfermedades crónicas con un 83,5%, siendo la hipertensión el más frecuente (54,8%), seguida de la diabetes (37,6%) y la hipercolesterolemia (37,5%). En Santander, las enfermedades no transmisibles predominan en los mayores de 60 años y prevalecen las causas cardiovasculares.
La esperanza de vida para la población de Santander presenta un ascenso sostenido en las últimas décadas, situación acorde con la tendencia nacional. Para el período 2015-2020, la esperanza de vida en las mujeres será de 79,3 años, y para los hombres de 73,0 años.
La Dependencia en el Adulto Mayor: Definición y Contexto
¿Qué es la Dependencia Funcional?
La vejez, como parte de un proceso biológico, se representa como una disminución de la capacidad funcional en el adulto mayor y se manifiesta como una condición de susceptibilidad que da como resultado la discapacidad. Esto contribuye a afectar su calidad de vida, al sentir que no puede realizar sus actividades por sí mismos. Estos cambios resultantes del envejecimiento proporcionan una nueva visión sobre el cuidado de los adultos mayores, priorizando su independencia funcional y autonomía.
¿Cómo es el proceso de envejecimiento normal?
Factores que Influyen en la Dependencia
La funcionalidad en el adulto mayor constituye un eje principal para los programas orientados a fortalecer el envejecimiento activo. Ante el incremento de este grupo poblacional, las enfermedades como factor que limita la capacidad física, mental y social requieren acciones de control que disminuyan la dependencia, la cual contribuye a un deterioro mayor. En la vejez pueden presentarse alteraciones en estas capacidades, limitando la autonomía e incrementando la necesidad de asistencia en las actividades básicas de la vida diaria (ABVD).
Los adultos mayores pueden volverse más dependientes a medida que enfrentan desafíos físicos y cognitivos. No hay que olvidar que los factores indispensables que influyen en las condiciones del envejecimiento también serán los que contribuyen a problemas socioeconómicos, la autorregulación y adaptación a las demandas ambientales. Un manejo interdisciplinario que integre aspectos preventivos, terapéuticos, rehabilitadores, sociales y familiares es crucial.
Impacto de la Institucionalización
Un estudio encontró que los adultos mayores presentan una condición adicional al estar institucionalizados. Dentro de este proceso surgen algunas características negativas de las organizaciones de internación, como el cambio de contexto para el adulto mayor, dejando de obtener reconocimiento por parte de los vecinos, familiares y amigos; el sentimiento de carga e inutilidad; el desarraigo, generando expectativas básicas que no son colmadas; el aislamiento con el medio y el maltrato, entre otras.
Un estudio realizado en el Hogar de Ancianos “Lidia Doce Sánchez” de Bayamo, encontró que el 68,2% de la población geriátrica muestra la necesidad de asistencia para realizar actividades básicas de la vida diaria.
Métodos de Evaluación de la Funcionalidad y la Dependencia
Escalas de Valoración Geriátrica
La valoración geriátrica, utilizando la Escala de Actividades Básicas de la Vida Diaria de Barthel y la Escala de Valoración de Autonomía Funcional (EVA), permite identificar tempranamente la condición de dependencia que puede desarrollar el adulto mayor, para diseñar planes de cuidados adaptados a las condiciones individuales. La EVA mide la autonomía funcional para el autocuidado de las personas mayores, proporcionando una evaluación semicuantitativa en escala ordinal de las incapacidades (0, 1, 2, 3). De la conjunción de los valores de la EVA y la escala anexa de funciones mentales (FM) se obtiene el grado de autonomía funcional, el cual posibilita el establecimiento de 10 grados de autonomía.
El Índice de Barthel, desarrollado por Mahoney y Barthel en 1965, evalúa la independencia del paciente para realizar 10 actividades básicas de la vida diaria (ABVD). Se asignan puntos por cada actividad que se realice de forma independiente o con algún grado de ayuda, puntuándose de 0 a 100 (90 si usa silla de ruedas). La puntuación clasifica la dependencia de la siguiente manera:
- Total dependencia: ≤ 20 puntos
- Grave dependencia: 20-35 puntos
- Moderada dependencia: 40-55 puntos
- Leve dependencia: ≥ 60 puntos
Clasificación de la Discapacidad según la OMS
La OMS propone una escala para la clasificación internacional del funcionamiento, la dependencia y la salud, con cinco niveles de discapacidad, asociados a intervalos porcentuales, que se aplican a las puntuaciones obtenidas en toda la escala que mida cualquier tipo de problemas relacionados con discapacidad:
- 0-4%: No hay problemas
- 5-24%: Problemas ligeros
- 25-49%: Problemas moderados
- 50-95%: Problemas graves
- 96-100%: Problema completo o total
Evaluación del Deterioro Cognitivo
Para evaluar el deterioro cognitivo, se utiliza el Mini-Mental State Examination (MMSE), una prueba de cribado para evaluar la sospecha de síntomas compatibles con deterioro cognitivo o demencia. Contiene 30 ítems clasificados en 6 dominios cognitivos: orientación temporal, orientación espacial, registro de información, atención y cálculo, memoria y lenguaje. La puntuación máxima es de 30 puntos, y la interpretación es la siguiente:
- Entre 30 y 27: Sin deterioro
- Entre 26 y 25: Dudoso o posible deterioro
- Entre 24 y 10: Demencia leve a moderada
- Entre 9 y 6: Demencia moderada a severa
- Menos de 6: Demencia severa
Según la OMS, la importancia de la valoración de la funcionalidad en el adulto mayor reside en que "La salud del anciano, como mejor se mide, es en términos de función", por lo que el mejor indicador de salud para la prevalencia de las enfermedades es la capacidad funcional.
Estudios sobre Funcionalidad y Dependencia en Adultos Mayores Institucionalizados
Perfil Sociodemográfico y de Salud
En un estudio descriptivo transversal realizado en el Hogar de Ancianos “Lidia Doce Sánchez” de Bayamo durante los meses de mayo a julio de 2020, que incluyó adultos mayores institucionalizados (excluyendo aquellos sin capacidad mental o con demencia senil), se encuestó a los participantes para obtener información sobre edad, sexo, antecedentes personales y grado de dependencia. Los resultados se procesaron con SPSS versión 11.5.
| Grupo Etario | Porcentaje | Sexo Masculino (%) | Sexo Femenino (%) |
|---|---|---|---|
| 70 a 79 años | 34,1% | (Mayoría del 72,7% masculino) | (Razón 2.7 hombres por cada mujer) |
| 80 a 89 años | 27,3% | (Mayoría del 72,7% masculino) | (Razón 2.7 hombres por cada mujer) |
| Edad promedio | 76,5 ± 9,9 años | ||
En cuanto a antecedentes personales, la hipertensión arterial fue la enfermedad de mayor incidencia (65,9%), seguida de la discapacidad físico motora (16,7%), cardiopatía isquémica (12,9%) y diabetes mellitus (11,4%).

Otro estudio en 60 adultos mayores, con una edad promedio similar de 76 años, mostró que predominaba el rango de edad de 75-84 años (26,66%) y el género masculino con mayor frecuencia (53,33%). En este grupo, el 53,3% había estudiado primaria y el 70% mantenía contacto familiar. El tiempo de institucionalización más frecuente (55%) fue de 1 a 5 años. Los problemas cardiovasculares predominaban en el 34% de los adultos mayores.
Grado de Dependencia Funcional
En el estudio del Hogar de Ancianos “Lidia Doce Sánchez”, 42 (31,8%) adultos mayores eran independientes para realizar las actividades de la vida diaria, mientras que 38 (28,8%) presentaron problemas ligeros y 31 (23,5%) problemas moderados. Del total de gerontes, 21 presentaron problemas graves y totales, lo que los hace ser totalmente dependientes. El 68,2% de la población geriátrica mostró necesidad de asistencia para actividades básicas de la vida diaria, predominando los grados ligeros (42,2%) y moderados (34,4%) en edades entre 70 y 89 años.
| Grado de Dependencia | Sexo Masculino (%) | Sexo Femenino (%) |
|---|---|---|
| Sin Problemas / Independiente | 37,5% | (Datos no especificados, pero menor) |
| Problemas Ligeros | 33,3% | (Datos no especificados, pero menor) |
| Problemas Moderados | (Datos no especificados, pero menor) | 36,1% |
| Problemas Graves y Totales | (21 individuos del total) | |
En la valoración funcional, el género masculino predominó con dependencia leve (26,66%), mientras que un 25% del género femenino fue clasificado como independiente. Se observa el predominio del género masculino en los adultos mayores institucionalizados y con dependencia leve, y, al contrario, en las mujeres, donde la frecuencia de independencia es mayor.
Relación entre Deterioro Cognitivo y Dependencia: Estudio HAMA Aguascalientes
Una investigación cuantitativa, no experimental, transversal, prospectiva y correlacional, realizada en 30 adultos mayores residentes de dos estancias HAMA (Hogar del Adulto Mayor) en Aguascalientes, Ags., utilizó el MMSE y el Índice de Barthel para determinar la relación entre el deterioro cognitivo y el grado de dependencia. La edad promedio de los participantes fue de 83,17 años, con un 73,3% de mujeres y un 26,7% de hombres. El nivel de estudios predominante fue primaria (60%).
Los resultados revelaron que la mayoría de los adultos mayores (56,7%) presentó demencia, un 30% mostró deterioro cognitivo y el 13,3% restante se encontraba en condición normal. En relación con el grado de dependencia, predominó con un 50% el grupo de adultos mayores totalmente dependientes. Se encontró una correlación positiva moderada (rho S = .579, p = 0.001), confirmando que el nivel de deterioro cognitivo está relacionado con el grado de dependencia; es decir, a mayor deterioro cognitivo, existirá mayor grado de dependencia.
Específicamente, más del 50% de los adultos fueron totalmente dependientes en actividades como trasladarse, deposiciones, deambular, vestirse, arreglarse, usar el retrete, subir escalones y lavarse. Un 26,7% fueron independientes en actividades como comer, arreglarse, deposiciones y micciones. El 10% presentó dependencia moderada y grave en varias actividades, y solo un 3,3% mostró dependencia leve en la deambulación.
Discusión y Comparación de Resultados
La prevalencia del sexo masculino en adultos mayores institucionalizados con dependencia leve es notoria, mientras que en mujeres la independencia es más frecuente. Sin embargo, un estudio realizado en Barranquilla por Pinillos y Prieto, con 469 adultos mayores (73,6% mujeres y 26,4% hombres, con una media de edad de 76 ± 8,9 años), evidenció que el mayor porcentaje de dependencia para las actividades básicas de la vida diaria se relacionaba con el sexo femenino. La edad es una variable influyente en los procesos biológicos, y diversas bibliografías reportan que los adultos en grupos de edades entre 70-79 años presentan mayor inmovilización, lo cual se corresponde con los hallazgos de algunos estudios.
Comparando los diferentes tipos de diagnósticos, otro estudio reporta en esta población la hipertensión (40%), diabetes (24%) e hipercolesterolemia (20%). Estos datos son consistentes con la carga de enfermedad crónica que acompaña al envejecimiento, donde las enfermedades cardiovasculares, de salud mental y el cáncer se ubican entre las prevalentes.
En relación con la dependencia funcional, algunos resultados son contrarios a estudios en los que 92 adultos mayores presentan mayor independencia en la etapa de senectud gradual (60 a 70 años) con un 85,7%. Sin embargo, la prevalencia de la dependencia aumenta progresivamente con la edad, incrementándose abruptamente a partir de los 70 años, y a partir de esta edad, también aumenta su nivel de severidad.
El estudio de HAMA Aguascalientes difiere de otros hallazgos. Por ejemplo, en comparación con Sotomayor Preciado, el porcentaje de adultos mayores independientes es considerablemente mayor en HAMA (70,21% frente a 26,7%), y la dependencia total es significativamente menor (2,13% frente a 50%). Otro estudio menciona que el 3% de su población investigada manifestó deterioro cognitivo severo y eran dependientes, mientras que el 15% y 6% con deterioro cognitivo leve o moderado, respectivamente, requerían apoyo parcial. Estos resultados contrastan con el alto porcentaje de demencia (56,7%) y deterioro cognitivo (30%) encontrado en el estudio de HAMA.
La relación entre el deterioro cognitivo y el grado de dependencia es un tema de investigación crítico, ya que puede tener un impacto significativo en la capacidad de los adultos mayores para funcionar de manera independiente y mantener una buena calidad de vida. La evidencia actual sugiere que la actividad física, sobre todo la de intensidad moderada, se asocia a un riesgo bajo de declinar en la función cognitiva. Por lo tanto, promover un envejecimiento activo y saludable es una estrategia preventiva fundamental para el deterioro cognitivo y la dependencia en adultos mayores.
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